Ambas novelas tratan temas similares: las huellas de la Guerra Civil todavía en el
presente, aunque la gente se piense que no, que eso ya es pasado remoto y
pasaron las consecuencias (sigue siendo un tema tabú, mi abuelo nunca me contó que había estado en un campo de concentración, me tuve que enterar por una fotocopia de un documento del Archivo Militar de Ávila), el contraste entre pueblo o el campo y la
ciudad, temas económicos de actualidad, las parejas de diferentes
culturas, los hijos secretos o los
padres y madres secretos que se descubren al cabo de los años...
Quizá lo que más me llama la atención de las novelas de Elena Moya es la vuelta a las raíces, a la tierra, al lugar donde has sido feliz. Supongo que me identifico de alguna manera con el amor de María, la protagonista, por los olivos centenarios porque pasé los veranos de mi infancia en el campo con los almendros de mi bisabuelo. Eso sí, reconozco que el olivo no es tan rugoso como el almendro y, por tanto, a la hora de trepar, no te haces tantos arañazos. Y bueno, aunque no es mi especialidad coger olivas, una también ha hecho sus pinitos, como ya conté: aquí.
No quiero estropear la lectura, así que, no digo más. Os dejo que os perdáis por las calles de Londres o los campos de Belchite, las avenidas de Barcelona...
Recogida de olivas en Matola (Elche). Foto cedida por A.Pérez.
Quizá lo que más me llama la atención de las novelas de Elena Moya es la vuelta a las raíces, a la tierra, al lugar donde has sido feliz. Supongo que me identifico de alguna manera con el amor de María, la protagonista, por los olivos centenarios porque pasé los veranos de mi infancia en el campo con los almendros de mi bisabuelo. Eso sí, reconozco que el olivo no es tan rugoso como el almendro y, por tanto, a la hora de trepar, no te haces tantos arañazos. Y bueno, aunque no es mi especialidad coger olivas, una también ha hecho sus pinitos, como ya conté: aquí.
No quiero estropear la lectura, así que, no digo más. Os dejo que os perdáis por las calles de Londres o los campos de Belchite, las avenidas de Barcelona...
6 comentarios:
Mira, otro libro más para la lista de espera. jajajajaja
No se me acaban nunca, qué suerte!
:)
Besos, Ana!!
Jaja, acabo de apuntar otro libro más.¡¡Me fantan horas!!
Besos
¡qué bien que te gusta esa autora!
Yo también me trepaba a los árboles. Una vez mi hermana que era peor que yo, o sea más traviesa se quedó colgada de la rama por el pantalón corto que le había cocido mi abuela, jajajaja quedó enganchada en el aire pataleando hasta que medio short quedó colgado de la rama y ella cayó al piso, ni te cuento la que se armó luego.
Besos
PD (ando leyendo a Benito Pérez Galdós en mi grupo de lectura, y estoy preparando mi aporte así que de leer otra cosa por ahora... lo veo difícil, igual tomo nota de esta autora)
LOURDES Y MONTSE: Ya os he mandado deberes, ¡ja, ja!
MYRIAM: ¡Madre mía! ¿Y se hizo daño al caer? ¿Estaba muy alta la rama? Yo me había hecho arañazos, pero ya está.
Dile a Pedro que organice una lectura de este libro o del de La maestra republicana y así, matas dos pájaros de un tiro. :-D
Un abrazo.
Gracias por la sugerencia. Veré cuándo le toca en la lista interminable de libros por leer que tengo jajajajja
Un abrazo
ASUN: Estás desaparecida, me alegro de verte por aquí. Ya me contarás si lo lees.
Un abrazo.
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