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miércoles, 16 de noviembre de 2016

La pareja del autobús.

A veces voy a la escuela de idiomas en autobús y esta tarde he llegado a la parada y aún faltaba un rato. Se ha sentado al lado mío una señora mayor que ha estado contándome que ahora se hace de noche muy pronto y que se volvía a casa (sobre las 4'30 pm) a ponerse la bata, echarse en el sofá y ver la tele. 

Al llegar el autobús otra señora mayor ha subido la primera, pero no se aclaraba con el bono y el conductor le ha dicho que con el DNI no iba a pagar, que eso es para la policía, pero no para él. Entonces un señor mayor que estaba detrás de mí la ha llamado para que bajara. Hemos subido los que estábamos en la cola y luego he visto que subían los dos. Ya no quedaban sitios para que se sentaran juntos, así que me he levantado  y me he sentado junto a otra chica. Ellos estaban frente a nosotras, pero nuestros asientos iban al lado contrario de la marcha. 

Al arrancar bruscamente la señora ha estado a punto de caerse, menos mal que ya estaba cerca del asiento y no le ha pasado nada, pero casi se pone a llorar y decía: "Que me he caído, que me he caído..." Su marido intentaba consolarla diciéndole que no había pasado nada y cogiéndola de la mano. Él se ha puesto a contarnos la historia a la otra chica y a mí. Nos ha dicho que tiene alzheimer y que lleva así unos tres años. Que él la lava y la viste todos los días, que le dicen que la lleve a una residencia pero "si la llevo a una residencia, me muero". Que han pasado varios meses en el apartamento de la costa porque ella está mejor allí, dando paseos al aire libre y que, ahora que están en Elche, él coge el coche todos los días y la lleva a ver pueblos o a la playa a pasear, para que se distraiga porque si no, ella empieza a ponerse peor. Pero hoy él no se encontraba bien y no le apetecía conducir, así que se habían ido a dar una vuelta y por eso habían cogido el autobús. Que el conductor había estado desagradable diciéndole lo del DNI pero, claro, no sabía que la mujer está mal. Ella no decía nada, parecía perdida dentro de su mente, sólo le agarraba la mano muy fuerte. 

Cuando he llegado a mi parada, aún estaba contando la historia y me he tenido que bajar. Pero, ¿quién se pone a estudiar francés después de esto? 

viernes, 6 de mayo de 2016

domingo, 25 de mayo de 2014

Ya he votado.

Al salir del colegio electoral, he ido a tirar en una papelera la tarjeta del censo que te mandan diciendo en qué mesa te toca votar y he visto que mucha gente ha hecho lo mismo. No somos nada originales.

Esta semana ha sido intensa, con exámenes de alemán, pruebas de diagnóstico, una misa por el padre fallecido de una amiga, cita con Hacienda, celebración de cumpleaños de otra amiga y elecciones. Completita, vamos. Queda la recta final del curso con mucho trabajo también, pero vamosa por ella. Espero que estéis todos bien y disculpéis mis ausencias.

domingo, 12 de enero de 2014

Adelgazar.

Ayer vino una amiga a cenar y nos pusimos al día de las últimas novedades. De repente, me dice:

-Estoy pensando en ir a un sitio a adelgazar.

-¿Ah, sí? ¿A cuál?

-A la Clínica del Pie, me lo ha recomendado el fontanero.

Empiezo a partirme de risa y me pregunta:

-¿Qué pasa?

 -¿Vas a ir a adelgazar a la Clínica del Pie? -muerta de risa.

-Sí, ¿por qué te ríes?

 -¿Tú te estás escuchando? Me estás diciendo que un señor que arregla tuberías te ha recomendado, no que te cambies los grifos, sino que vayas a adelgazar, a una clínica del Pie. ¡Esto es surrealista!

-A ver, que tienen nutricionista y psicólogo.

-Pues entonces, ¡que le cambien el nombre a la clínica!

-Y el fontanero es P., un amigo de la familia, vino a tomar café el otro día y salió el tema.

-Sí, sé quién es P., lo conocí en el hospital cuando tu hermana estaba enferma. Pero es que, lo has dicho de una manera...

Al final no podíamos parar de reír ninguna de las dos.

jueves, 2 de enero de 2014

Empieza el año.

Me gusta estar en casa cuando llueve y hace mal tiempo fuera, no tener que ir a trabajar. Me gusta quedarme a limpiar, poner lavadoras, organizar mi espacio, preparar cosas para la cena del sábado. Que me llamen mientras las amigas o aparezca mi hermana por sorpresa y, así, hacer un descanso. 
Creo que han estado bien las vacaciones, con familia y amigos, deberes de alemán, continuar la búsqueda de los pasos de mi abuelo durante la guerra civil, compras, excursiones, descanso (que me hacía mucha falta), preparar un viaje a Londres para febrero... En fin, Navidades  entretenidas.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Afónica.

Me he resfriado y, como siempre, me ha atacado a la garganta. He intentado resistir porque tenía un montón de exámenes esta semana y las evaluaciones a la vuelta de la esquina, así que, he ido a trabajar. Creo que los alumnos se han portado mejor que los profesores, han visto que estaba afónica y, aunque han hecho sus travesuras habituales, han dado por hecho que les iba a reñir con una mirada o un gesto, que tenían que leer más de lo que habitualmente hacen la pizarra (muchos ni la miran, no tiene pantalla táctil, no interesa) para seguir instrucciones, escuchar más listenings, hacer el examen en silencio y ya está. Business as usual

Sin embargo, mis compañeras (la verdad es que los hombres pasan más y esta vez casi se lo he agradecido, así que eran compañeras las que más me han hablado) me han agobiado un poco con tanto querer protegerme. "¿Qué te ha pasado? No hables." Y: "Haz gárgaras con bicarbonato. Con tomillo, con orégano"... cada una me decía una cosa. Vamos, que puedo hacer gárgaras con lo que sea, porque se ve que se hacen con todo. "¿Te estás tomando algo?" ¿Cómo no me voy a estar tomando algo, con el trancazo que llevo encima? Pero si tengo que explicarlo, me toca hablar y no puedo. Luego dos que me querían ayudar a cerrar los sobres de las cartas de las faltas de mis alumnos, que estoy afónica, ¡no manca! Al final tuve que dejar me ayudaran, aunque creo que lo hago mejor yo sola. Pero claro, no puedes discutir ni decir que ya te apañas sola si estás afónica.

De verdad, que se agradecen los mimos y la preocupación, pero me han puesto un poco de los nervios porque sólo quería que me dejaran en paz y hacer mis cosas como siempre. Luego me encuentro a la directora de camino al aseo y ella venía de la cantina: "¿Cómo vas?" Pero, no me hagas hablar, mujer. Y yo, susurrando: "Pues me he tomado un colacao caliente hace un rato." 

"¿Y cómo das clase sin voz?" Esto no me lo preguntaron profesores, sino mi madre, las que trabajan en secretaría y la de la cantina. Buena pregunta, pero es que no puedo contestar hoy. Todo el mundo queriendo hablarme más que nunca. En mi asignatura, hay mil maneras de dar clase sin hablar: listenings, vídeos, exámenes (en los que no se habla), presentaciones orales de los alumnos (que hablen ellos) y ya, si no hay más remedio, hojas de ejercicios que cada uno/a hace y yo voy por las mesas susurrando dónde se han equivocado y dónde no. O escribo las soluciones en la pizarra explicando por qué es la respuesta correcta. Por cierto, no sé por qué tengo la impresión de que mis mejores clases las hago cuando estoy afónica. Incluso varios alumnos y alumnas me dijeron que les había gustado más que otros días...

miércoles, 23 de octubre de 2013

La maestra republicana.

Por recomendación de mi amiga Pilar he leído estos días La maestra republicana, de Elena Moya. Es un homenaje a las maestras republicanas que tanto lucharon por la Educación pública, por la igualdad de las mujeres, por llevar la cultura a pueblos remotos a través de bibliotecas o de misiones pedagógicas... Y, además, una parte importante de la historia transcurre en Morella, un pueblo al que le tengo cariño desde que estuve allí de viaje con mis padres hace varios años.

En el libro se hacen referencias a la época de la guerra civil y la postguerra, pero también a la corrupción urbanística y política actual. Algo parecido a unir ambas épocas históricas estoy haciendo yo buscando el rastro de mi abuelo durante la guerra civil (ver aquí) y, al mismo tiempo, viviendo momentos convulsos en estos tiempos de crisis. Por un lado, estoy leyendo cartas y telegramas de 1938 en el Archivo Histórico Municipal, cajas y cajas llenas de papeles que hablan de soldados desaparecidos o  muertos, de enfermedades de familiares con certificados médicos para que los soldados pudieran solicitar permiso y venir a verlos, de nacimientos mientras los padres andaban por el frente, de deserciones, de denuncias, informes policiales o de alcaldes pedáneos que afirman que alguien es "de probado carácter antifascista" y que no tiene familia "en territorio faccioso". Haberes que el ejército republicano no pagaba a tiempo, solicitudes de pensiones de viudedad... Cartas que terminan con: "salud y República", "salud y victoria", "saludos antifascistas" y empiezan por "cámarada". Miles de papeles en forma de cuartillas, reciclados (por detrás hay impresas otras cosas), algunos que se leen perfectamente, como si los hubiéramos escrito ayer, otros borrosos en los que casi no se distinguen las letras. Algunas cartas a mano con una caligrafía preciosa, de la que ya no hemos vuelto a ver ni veremos más, teniendo en cuenta que ahora casi todo lo escribimos a ordenador y ya no sabemos ni escribir con boli y papel. 

Vidas que existieron hace más de setenta años y vidas que existen ahora: estudiantes, padres, madres, profesores con los que me cruzo cada día. Manifestaciones con pancarta a la hora del recreo contra la ley de educación, huelga mañana... De alguna manera los maestros republicanos siguen existiendo y habrá que seguir rescatándolos del olvido, como proponen en esta web: http://lasmerindadesenlamemoria.wordpress.com/2012/10/24/1976/ Y, no sé por qué, tras haber encontrado cartas y telegramas que se refieren a la desaparición de mi abuelo en esa maraña de papeles, tengo la intuición aunque no la certeza, de que pudo ser capturado en el frente cerca de Morella. Al final, la historia de ayer y la de hoy, acaban unidas por los mismos sitios.

domingo, 1 de septiembre de 2013

40.


Hemos cambiado de década.

jueves, 31 de enero de 2013

En el supermercado.

Sábado a mediodía en un supermercado de barrio. Estoy en la cola para pagar cuando se asoma por la puerta un chico joven, de color, y le pregunta al cajero si hay pan. Le contesta que queda poco, pero aún hay algo, así que entra. Coge el pan y se pone detrás de mí en la cola. Cuando pago me sale un descuento de Coca-cola light y el chico le dice al cajero: "¡¡¡¡Pero tíoooooo!!! Así, ¿cómo vais a vender? ¡Coca-cola light! Lo que tenéis que ofrecer es leche, comida... Pero... ¿Coca-cola light?" Me río porque tiene razón y el cajero le contesta, de broma: "¿Por qué no? ¿Porque es muy negra?" El chico, en el poco español que sabe, intenta explicarse, aunque yo lo había entendido desde el principio: "Porque... ¿quién necesita Coca-cola light? Yo no y esta chica (refiriéndose a mí) tampoco." Me río y digo que yo no tomo Coca-cola, ni light ni de la otra. "¿Ves?, ¿ves?", dice el chico, triunfador. Salgo con el papelito de la oferta en la mano y, al ver un contenedor, lo tiro a reciclar. Esas cosas inútiles que nos ofrecen en los supermercados.

sábado, 26 de enero de 2013

Sábado de enero.

Estoy en Alicante, en unos grandes almacenes donde venden libros y artículos tecnológicos, mirando unos CDs cuando, de repente, oigo una voz a mi izquierda: "¡Ana!, ¿eres tú?" Me giro y me encuentro con R., un alumno del año pasado que ya terminó el instituto. Va vestido de negro, con un pendiente y el pelo lila, siempre ha sido muy moderno. Se nota que se alegra de verme, yo también a él. Me pregunta si I. (otra compañera) me pasó un saludo suyo. Le digo que no, pero que le pregunté a su hermano (a quién también le doy clase este año) por él y me estuvo contando cómo le va. 

(Unas horas más tarde.)
Estoy en el tren de vuelta tras la manifestación. Llega el revisor, se le nota contento y de buen humor, hablando con todo el mundo. Hasta que llega casi a mi altura y le pide el billete a una chica de color que está sentada en el asiento delante de mí, pero en el otro lado del pasillo. Se hace un poco la loca y luego saca unas monedas. El revisor dice que el billete se compra en la estación, no en el tren. Ella contesta en inglés que no habla español y se pone a mirar por la ventana. "¡Encima, pasa de mí!", exclama él. Me recuerda cuando estoy en clase y alguno se pone chulo. Está en público y sabe que todo el vagón está pendiente de cómo resuelve el asunto. De ello depende si se gana o no el respeto de los pasajeros. Le pregunta a la chica que a dónde va y le contesta que a Elche. Entonces le comunica que debe pagar 21.10 euros de multa y se lo enseña en la maquinita que lleva, para que la chica vea la cifra. Ella sigue diciendo que no habla español y lo ignora. 


Llevo un rato dudando si meterme o no en la conversación y se me debe de notar en la cara, porque el revisor ya me ha echado varias miradas. Al final, como siempre, me meto. Saber inglés implica hacer de puente comunicativo, de enlace. Le digo al revisor que hablo inglés y que si quiere, le traduzco. Contesta que no, que no es por el idioma, que lo que pasa es que la chica le echa un morro que se lo pisa. A mí también me da un poco esa impresión, pero no sé. El revisor le dice: "You've got a problem" y luego, en español, que cuando lleguemos a Elche, avisará a los de seguridad y le pedirán la documentación. Se va a seguir con su trabajo y se queda en el vagón siguiente. 

En Torrellano me da la impresión de que la chica se va a bajar. Saca dinero del bolsillo, se le cae un billete de diez y la pareja de detrás, que está al lado mío, pero después del pasillo, lo recoge y se lo devuelve. Lleva por lo menos treinta euros, ¿por qué no ha pagado, en vez de meterse en líos? No lo entiendo.

Al llegar a Elche, cuando estábamos a punto de bajar, me encuentro con una compañera que trabajó conmigo hace unos años y empezamos a hablar. Llega el revisor y me pregunta: "Do you speak English?" Le contestó: "Yes, I do." Está de broma otra vez. Va a bajar a buscar a los de seguridad. Le vuelvo a decir que, si quiere, traduzco. Vuelve a contestar que no, que últimamente le pasa mucho y es morro, para no pagar. Al final, mi compañera y yo bajamos y nos vamos, así que, me quedo sin saber cómo acaba la historia.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Resumen del año.

El año empezó con manifestaciones (y acaba igual), con A. preocupada por su hermana convaleciente y con un viaje a Granada con mi amiga Pilar, en el que aproveché para conocer a dos blogueras de la zona: Cristina y Lourdes. Fue un puente muy bien aprovechado para tapear y conocer en persona a gente muy maja a la que ya conocía por internet.

Fue pasando el tiempo, en marzo la cosa ya estaba bastante mejor, así que A. y yo nos fuimos un día de excursión a Cartagena. Fue un día soleado, preludio de Semana Santa, con buena temperatura, en el que vimos un montón de museos, un castillo y paseamos por la orilla del mar. Volvimos, poco a poco a nuestras rutinas, a las cenas de vez en cuando en la pizzería de la playa, a nuestros paseos al salir del trabajo... 

En Semana Santa, por fin, después de muchos meses intentándolo, mi amiga Paqui y su marido me contaron que iban a tener una niña y nos fuimos a comer para celebrarlo. Hubo una cena de los compañeros de alemán en un restaurante de esa nacionalidad en la que nos lo pasamos muy bien. Mi sobrino cumplió un año y lo celebramos toda la familia, aunque por las mismas fechas murió mi tía abuela Teresa, una gran mujer.

Después llegó mayo y la fiesta hippy del cumpleaños de A. para celebrar la vida y todo lo que no había podido celebrar la navidad anterior. Siguió pasando el curso entre huelgas, manifestaciones y protestas, y llegaron los exámenes finales, los agobios, acompañar a mis alumnos a selectividad, la gala de fin de estudios y mis exámenes de alemán. Al final, todo acabó bien, a pesar de los nervios de las semanas anteriores.

 Llegó el verano, los días de piscina, de playa, de helados, de preparar el curso siguiente y de empezar a pensar dónde nos íbamos a ir de vacaciones. Al final, decidimos ir a Praga y Budapest, por si en años venideros no nos podemos ir de viaje o no podemos salir al extranjero, tal y como se está poniendo el panorama. De paso, como había que ir a Madrid para coger el avión, quedé con Alberto, el bloguero, y pudimos conocernos y cenar juntos. Además, aprovechando que el Danubio pasa por Viena y debíamos pasar por allí de camino a Budapest, quedé también con Paco, otro bloguero, para vernos las caras, aunque sólo pudo ser media hora porque ya se sabe lo que pasa en los viajes organizados.

Al acabar el verano, llegó mi cumpleaños, los últimos días de piscina y playa, la vuelta al cole y a las clases de alemán. Volvieron también (aunque en verano no habían dejado de estar), las huelgas, las manifestaciones y las protestas. Hubo alguna excursión más, para pasar el día en Altea, Agost, Valencia y una tarde de museo en Alicante. Hubo un puente maravilloso en Albarracín y los pueblos de alrededor. 

Hubo varias cenas en mi casa este año, para juntar a las amigas y los amigos, cenas de solteros y solteras. También hubo noches de filmoteca, que es barata y suelen poner películas que hace poco que han estrenado, y alguna en verano, al aire libre, de festival de cortos, así como cenas en bares de tapas y en alguna pizzería. Y, en el último trimestre, varios fines de semana encerrada en casa trabajando o estudiando alemán.

Como no se acabó el mundo, llegó Navidad. Comer y beber con familia y amigos, las postales de gente de la que no vuelves a saber nada en el resto del año, celebrar el cumpleaños de M.Esther, que es justo antes de Navidad... Lo típico de todos los años. Y hoy, comida en casa de Alberto, para que no siempre sea yo la que junto a todos en mi humilde morada. A ver con qué nos sorprende, porque es muy buen cocinero.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Amar en tiempos revueltos.

Hace siete años, cuando empecé este blog, comenzó también una serie que se ha acabado hace poco, con la excusa de los recortes. Como yo no veo mucho la tele, me sorprendía la cantidad de gente que se había hecho fan de esa serie. Llegó un momento en que me trasladaron a una ciudad costera y llegaba a casa sobre las 4 de la tarde así que, mientras comía, empecé a engancharme ya en la sexta temporada, y ahora estoy viendo capítulos atrasados por internet. Creo que es una serie que tiene muchos paralelismos con la época actual, por ejemplo, esta parrafada que suelta Luisa en el capítulo 89 de la tercera temporada: "Yo quiero que Serafín viva en un país libre, en un país en el que todos tengamos las mismas oportunidades y que las mujeres seamos respetadas y tengamos los mismos derechos que los hombres. Un país que sea abierto y culto, que no haya analfabetos, y que la gente pueda vivir en una casa digna y que buscar la comida del día a día no sea su mayor preocupación. Un país en el que puedan convivir personas de distintas ideologías, sin rencor ni resentimiento." Y Sole le contesta: "Eso no es un país, Luisa, es el paraíso. Y claro que me gustaría algo así para Serafín." A lo que Luisa responde: "Pues para conseguirlo tenemos que seguir luchando." Se supone que todo esto ocurre en 1948 en la ficción, pero ahora, en 2012, se podría decir lo mismo.  

Es una serie en la que también se habla de huelgas de mineros (como en 2012), de las que se enteraban escuchando Radio Pirenaica porque los medios oficiales lo silenciaban. Es una serie bastante barata y con mucho éxito, con lo cual, es curioso que se elimine de la programación. Y a mí que la letra de esta canción que fue banda sonora de la serie me parece muy actual... (la negrita es mía):


"Despertar
con la luz de la mañana
y renovar
otro día más la fuerza para amar
en tiempos revueltos.
Descubrir
sin quererlo así lo frágil que es vivir
decidiendo a cada paso un porvenir
de futuro incierto.
No es sencillo
avanzar olvidando lo vivido 
cuando tanto se ha dado por perdido 
y el camino es volver a comenzar.
Le canto al viento 
por todo el que venció su desaliento,
le canto al mar 
por todo aquel que tuvo que olvidar
para empezar.
Decidir 
avanzar en el camino sin dejar 
que el pasado ni el destino 
puedan destruir 
una vida honesta.
Revolver alegrías y lamentos
y entender
que es verdad, que sólo el tiempo nos dará
todas las respuestas.
No es sencillo
avanzar olvidando lo vivido
cuando tanto se ha dado por perdido
y el camino es volver a comenzar
Le canto al viento
por todo el que venció su desaliento,
le canto al mar
por todo aquel que tuvo que olvidar
para empezar..."

domingo, 14 de octubre de 2012

Estimado ciudadano.

Me llegó por e-mail y me encantó. Así que, lo pongo aquí. 

Estimado ciudadano:

Si su concepto de FUNCIONARIO es el de "vago‐enchufado que vive a costa de mis impuestos" y SE ALEGRA de las congelaciones de sueldo, recortes estatales y de los nuevos recortes de sueldo de los gobiernos autonómicos a los funcionarios, déjeme recordarle que, entre otras cosas:


• SI ESTA ENFERMO y necesita asistencia (más le vale que no, porque tal como están las cosas o es rico o se muere) le atenderá un funcionario.


• SI TIENE que renovar o gestionar cualquier documento público, (por el que tendrá que pagar tasas a partir de la nueva LPG) le atenderá un funcionario.


• SI TIENE HIJOS en edad escolar, tiene que gestionar las matrículas y las becas (cada vez más difíciles), y que les eduquen y les cuiden, lo hará un funcionario.


• SI NECESITA solicitar una subvención, o una ayuda, o una pensión, o una prestación de desempleo o de cualquier otro tipo, le atenderá un funcionario.


• SI NECESITA una licencia, un permiso, o cualquier otra autorización, le atenderá un funcionario.


• SI NECESITA seguridad o protección frente a delitos o ataques personales, le atenderá un funcionario.


• SI NECESITA que le gestionen su demanda o su denuncia, y busca justicia, le atenderá un funcionario.


• SI POR DESGRACIA sufre un incendio o inundación en su vivienda, o cualquier problema que requiera de ayuda urgente, le atenderán funcionarios.


Además ha de considerar, que un funcionario no ha conseguido su puesto de trabajo fijo "a dedo", sino que previamente ha tenido que estudiar para obtener una titulación y después superar unas pruebas de acceso que le han costado unos cuantos años de estudio y sacrificio, y que algunos tenemos salarios mileuristas, y que nuestra única ventaja es tener un trabajo estable (hasta un nuevo "decretazo" probablemente).


Como el resto de los ciudadanos ese funcionario TAMBIEN PAGA hipotecas o alquileres, gas, luz, gasolina y demás impuestos que nos tocan a todos, y si a ese funcionario le recortan el sueldo, para ajustarse a su nueva situación económica, es probable que entre otras cosas:


• DEJE de tomarse el cortado o desayunar en la cafetería donde trabaja usted o algún familiar suyo.


• DEJE de comprar ropa, zapatos, juguetes, etc. de la tienda donde trabaja usted o algún familiar suyo.


• DEJE pendiente para algún año más, cambiar la pintura o cualquier reparación en la casa que no sea urgente, y que posiblemente sería realizada por la empresa de usted o de algún familiar suyo.


• DEJE de salir los domingos a comer con su familia en el restaurante donde trabaja usted o algún familiar suyo.


• DEJE de viajar en la compañía aérea, marítima, de autobús o de tren donde trabaja usted o algún familiar suyo.


• DEJE de reservar el fin de semana en el hotel o casa rural donde trabaja usted o algún familiar suyo.


• DEJE de gastar más de lo estrictamente necesario en todos los supermercados y grandes superficies de alimentación, libros, tecnología, etc. donde trabaja usted o algún familiar suyo.


Y que en consecuencia, ante la bajada de ingresos de estos negocios, el empresario tenga que despedirle a usted o algún familiar suyo (con una indemnización infame gracias a la nueva reforma laboral), o si usted es el empresario con el tiempo posiblemente se verá obligado a cerrar.


Créame estimado ciudadano que YO NO ME ALEGRARÉ cuando eso suceda, intentaré seguirle atendiendo con la mayor calidad que pueda en el servicio público que usted demanda y que yo también pago con mis impuestos.


Y lo que es más importante, déjeme recordarle que los banqueros, políticos, presidentes, ministros, consejeros, y demás altos cargos de este país y de esta comunidad autónoma: NO SON FUNCIONARIOS.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Ustedes no tendrán suficientes porras.

Escribe Elvira Lindo: "Creo que hay que nombrar una y otra vez a todos aquellos trabajadores que proporcionan a los demás el bienestar que esta política nos está quitando. Porque son mayoría. Están mal pagados, cumplen sobradamente su horario y despliegan una profesionalidad que emociona; si son jóvenes, no podrán plantearse tener hijos; si son gente madura, mantendrán a sus hijos hasta los treinta o más; si están a punto de jubilarse, saben que su vejez será ajustada. Hay que verlos trabajar para percibir que eso no merma su capacidad de entrega. ¿Por qué hemos elegido a los peores para tomar decisiones fundamentales? Esa es la gran cuestión." Para leer el resto del artículo: aquí.

Y una gran verdad:



jueves, 5 de enero de 2012

En la cola de la tienda.

Estoy en la cola de una tienda de ropa, delante de mí tengo a dos chavales que podrían ser mis alumnos, aunque no lo son. Hablan de que aún no han hecho los deberes y se están acabando las vacaciones. No me extraña nada que no los hayan hecho, lo cual me hace recordar que yo tampoco he terminado los deberes de alemán, aunque sí he hecho varias hojas de ejercicios, no como ellos, que ni se han puesto a la tarea. De repente, a uno le suena el móvil, es su padre que quiere saber si va a comer con él. El chico le pregunta qué hay de comer y le contesta que no. Su padre, por lo visto, se lo toma mal porque oigo al chaval decirle: "Pero no te cabrees. Si sabes que yo como de todo, pero no puedo con las lentejas". Sigue unos minutos más la conversación y, al final, cuelga y le cuenta a su amigo: "Dice que, si hubiera hecho la mili, me comería hasta la mierda". Intento no reírme y poner cara de no estar pendiente de la conversación, pero la verdad es que a mí tampoco me gustan las lentejas, así que, me solidarizo en silencio con él.

Al momento, para mi sorpresa, el chaval llama a su madre y le pregunta qué hay de comer. (Olé tus narices, al mejor postor, sí señor.) Oigo que le dice a la madre que no puede porque luego se tiene que ir a entrenar, me imagino que ella iba a comer más tarde o no iba a estar en casa, no sé. Le dice que le compre una pizza, se la deje y ya se la comerá. Cuelga y, a los dos minutos, llama la madre preguntando de qué la quiere. "Pues de jamón y queso, ¿de qué va a ser? No, ya te he dicho que no, que me tengo que ir a entrenar." Si es que, madre no hay más que una... Mira cómo al padre no le pidió que le comprara una pizza.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Nochevieja 2011.

Parece que el lugar más de moda entre mis amistades esta nochevieja va a ser el hospital. Además de Alicia, de quién ya he hablado en posts anteriores, esta mañana me ha llamado otra amiga comunicándome que tuvo a su hijo anoche a las 00'40. Y yo casi me la paso también, porque mi madre se cayó el otro día y se ha hecho un esguince en el tobillo. A ver si el año que comienza viene con mejores perspectivas.

Desde pequeña tuve que manifestarme por la educación pública, porque en mi barrio no había colegio, como ya expliqué hace unos años en un post titulado Mi niñez en los años 70/80. Parece mentira que, 35 años después, siga teniendo que manifestarme por la escuela pública. A todos los profesores que me enseñaron a ser quien soy, a todos esos compañeros y amigos que son unos grandes profesionales que me hacen sentir orgullosa cada día de trabajar con ellos y también, ¿por qué no? un poquito también para mí, que también me lo gano cada día aunque todavía no me hayan pagado este mes, va dedicado este vídeo:



Feliz año nuevo 2012, sin olvidar la educación pública y lengua de signos, como los participantes de este vídeo:

domingo, 25 de diciembre de 2011

Desastres del colacao.

(Dedicado a Amada, la autora de la foto, para que vea que me he atrevido a publicar un post y para ver si le saco una sonrisa, que anda muy seria últimamente.)

No me gusta el café, por eso pido colacao en los bares. Paradojas de la vida, el otro día, mientras mis alumnos de 2º de bachillerato pedían cafés en la cantina, yo, que los había invitado porque habían venido pocos y estaban agobiados por los exámenes, me tomé un colacao. El problema es que siempre que te sirven un colacao, te ponen la leche caliente en un vaso y te dejan el sobrecito del colacao encima del vaso, con lo cual, se queda mojado del calor. Además, como lo han llenado a rebosar, ¿cómo echas el colacao, si ya no cabe nada más? Total, que se te sale por los bordes. Y, para más inri, ¿cómo lo mueves, si el vaso está tan lleno? Resultado, el que se ve en la foto:




Camarer@s del mundo, por favor, para que los amantes del colacao lo podamos disfrutar en su máximo esplendor, echen primero el sobre en el vaso (o dejen que lo eche yo), luego la leche con espacio suficiente para poder mover la mezcla sin que se derrame y se formen estos estropicios. Muchas gracias y feliz navidad.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Navidad.

Desde que soy adulta parece que estas fechas ya no tienen tanta alegría como la niñez, sólo es un rito repetido cada año porque "toca". Me gusta reunirme con mi familia y amigos, aunque eso también lo hago otros días en que no es navidad. Además, con todo el agobio de trabajo de los días previos, parece que la navidad, más que llegar, se me eche encima. Sin embargo, ahora que tenemos con nosotros a mi sobrino, creo que las navidades van a ser diferentes a partir de aquí. Un abrazo a tod@s y feliz navidad.

miércoles, 20 de julio de 2011

Cosas de mi madre y Escocia.

En estos tiempos que corren, hasta tu madre se hace un blog en cuanto te descuidas. ¿Qué será lo próximo? ¿Facebook, que yo ni tengo? Ver aquí: http://tere-cosasmias.blogspot.com/

Mi madre pensando qué escribir en el blog. Ah, no, que en aquella época aún no existían los blogs...



Me voy a Escocia, nos vemos a la vuelta.

viernes, 10 de junio de 2011

Si vens amb mi.

Se acaban las acampadas con protestas ante el Congreso y los parlamentos regionales, se está acabando el curso y estoy bastante liada con los exámenes, no sólo los que me toca corregir, sino también con los que yo hago. He aprobado ya uno de valenciano que me ha costado dos tardes a la semana de cursillo desde noviembre a mayo y esta semana he hecho otro por libre en la escuela de idiomas. Gracias a eso, creo que he aprendido mucho y he descubierto en You tube una canción preciosa de Lluís Llach:

"Si em dius adéu
Si me dices adiós
Vull que el dia sigui net i clar
quiero que el día sea limpio y claro
Que cap ocell
que ningún pájaro
Trenqui l'harmonia del seu cant
rompa la armonía de su canto
Que tinguis sort
Que tengas suerte
I que trobis el que t'ha mancat en mi
y que encuentres lo que te ha faltado en mí.

Si em dius et vull
Si me dices te quiero
Que el sol faci el dia molt més llarg
que el sol haga el día mucho más largo
I així robar
y así robar
Temps al temps d'un rellotge aturat
tiempo al tiempo de un reloj detenido
Que tinguem sort
que tengamos suerte
Que trobem tot el que ens va mancar
que encontremos todo lo que nos faltó
Ahir
ayer

I així pren, i així pren Y así toma, y así
toma
Tot el fruit que et pugui donar
todo el fruto que te pueda dar
El camí que poc a poc escrius
el camino que poco a poco escribes
Per demà
para mañana
Que demà, que demà
Que mañana, que mañana,
Mancarà el fruit de cada pas
Faltará el fruto de cada paso
Per això malgrat la boira cal
Por eso, a pesar de la niebla hay que
Caminar caminar.

Si vens amb mi
Si vienes conmigo,
No demanis un camí planer
pidas un camino llano
Ni estels d'argent
ni luceros de plata
Ni un demà ple de promeses sols
ni un mañana lleno de promesas sólo
Un poc de sort
Un poco de suerte
I que la vida ens doni un camí
y que la vida nos dé un camino
Ben llarg bien largo.

I així pren, i així pren
Y así toma, y así toma,
Tot el fruit que et pugui donar
todo el fruto que te pueda dar
El camí que poc a poc escrius
el camino que poco a poco escribes
Per demà para mañana, etc.
Que demà, que demà
Mancarà el fruit de cada pas
Per això malgrat la boira cal
Caminar."

No creo que todas las rupturas sean tan civilizadas y le digas a tu pareja que le vaya bien, que tenga suerte, etc. pero sería bonito que fuera así. Después de todo, se supone que es alguien que te ha querido y al que has querido. Deberíais desearos mutuamente lo mejor, aunque no estéis juntos ya. Pero bueno, es una canción.

La podéis escuchar en la voz de Loquillo: http://youtu.be/8zI0SxB2eiY Y también en la de esta chica que la canta tan bien: