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domingo, 2 de agosto de 2015

Escocia 2014 (Última parte).

Nos dio mucha pena irnos de Oban y volver a Glasgow porque significaba que se nos acababa la aventura y, además, era un día gris y lluvioso en el que no se veía nada.

Vista de la bahía de Oban desde la montaña.
Nos costó entrar en Glasgow porque nos perdimos por la autopista varias veces, pero al final conseguimos encontrar el hotel, dejar las maletas e ir al aeropuerto a devolver el coche de alquiler. Como ya se hizo tarde, picamos algo en una cafetería del aeropuerto y luego volvimos a Glasgow en autobús. Dimos un paseo por el barrio y nos metimos en un pub donde ya había estado en mi viaje de 2011, un local muy curioso porque es una antigua iglesia: Oran Mor. Os dejo el enlace por si lo queréis ver: http://oran-mor.co.uk/.

Una calle del centro de Glasgow.

El domingo nos dedicamos a pasear tranquilamente por las calles de Glasgow, entrar en algunas tiendas que estaban abiertas, ver la catedral y el People's Palace. Por la tarde volvimos al hotel a dejar las compras y nos fuimos al Jardín botánico. Nos sentamos en un banco y vimos a un señor que estaba paseando un perro. Lo saludé recordando mis tiempos de Irlanda del Norte en que todo el mundo se saludaba por la calle, respondió, se acercó ¡y nos contó toda su vida! Una hora por lo menos o más estuvimos hablando, bueno, más bien fue un monólogo porque él hablaba y hablaba y hablaba, mi compañera de viaje, muda porque no habla inglés, y yo conseguí decir una o dos frases de vez en cuando, aprovechando alguna pausa del buen hombre. Y el pobre perro, tirando de la correa porque se quería ir. 

Nos contó una historia curiosa de una estación de tren subterránea abandonada, allí en el Jardín botánico, y nos llevó a verla. No entramos, por supuesto. Aquello está sucio, medio en ruinas... Nos dijo que había habido varios proyectos, pero ninguno se había llevado a cabo y que sería bueno poder unirla a la red de metro (que es circular en Glasgow) para poder llegar hasta el Botánico. O aprovechar el túnel para que la gente pudiera ir a correr o pasear sin mojarse en una ciudad donde llueve tanto. Es una pena, porque fue una de las primeras estaciones subterráneas de Gran Bretaña, abierta en 1896. El edificio de la estación se quemó en un incendio en los años 70 y, a partir de ahí ya cayó en el olvido y el abandono total.

Artículo en inglés sobre la estación.

Página web en inglés con muchas fotos de la estación abandonada.

Tras despedirnos del hombre, nos fuimos a buscar un sitio para cenar en nuestra última noche en Glasgow y luego, de camino al hotel, nos tomamos la última cerveza en otro pub. Al día siguiente vino un taxista a recogernos al hotel (se lo habíamos pedido a la recepcionista la noche anterior) y ya volvimos a casa.


jueves, 30 de julio de 2015

Escocia 2014 (Undécima parte).

Al día siguiente hicimos el tour de las tres islas. Habíamos comprado los billetes para la excursión en la Isla de Skye, cuando pasamos por la oficina de los ferries para ir a la Isla de Lewis. Primero fuimos de Oban a la Isla de Mull en ferry, allí nos recogió un autobús y nos llevó hasta la otra parte. En aquel puerto nos metimos en un barquito que nos llevó a la Isla de Staffa (una preciosidad). De allí fuimos a la isla de Iona, donde hay un monasterio reconstruido. Y después hicimos el camino inverso para volver a Oban. 

Faro de camino a la Isla de Mull.


Desde que fui Erasmus en Irlanda del Norte en el año 95 quise ir a una parte de Escocia donde, según la leyenda, continúa la Calzada del gigante. Descubrí que era la Isla de Staffa y que es increíblemente igual que la Calzada del gigante. Sin embargo, la leyenda es distinta. En Irlanda del Norte el gigante construyó una calzada para poder ir a visitar a su novia giganta en Escocia. Y en Escocia el gigante le tiró una piedra a otro gigante en Irlanda del Norte y de allí surgió la formación rocosa que hoy conocemos como Giant's Causeway. Ni qué decir tiene que me gusta más la leyenda de Irlanda del Norte. 
Giant's Causway or Staffa Island?
¿Quién diría que lo de la foto no es la Calzada del gigante? Pinchad en este enlace y veréis lo iguales que son: http://www.giantscausewayofficialguide.com/ Impresionante, ¿verdad? Lo más sorprendente para mí es que toda la isla es igual, es mucho más grande que Giant's Causeway y creo que más desconocida, quizá porque es más complicado llegar hasta allí:


En Iona elegimos las audioguías en vez de la visita guiada porque estaban en español (a mí me daba igual, pero mi compañera de viaje no habla inglés) y nos pusimos a ver el monasterio. Yo me distraje curioseando por la iglesia y la perdí de vista. Salí, me metí en el claustro por otra puerta y me dijo:

-¡Menos mal, te iba a mandar un mensaje!

-¿Por qué?- respondí.

-Porque sin darme cuenta me he ido detrás de los de la visita guiada, que han entrado por una puerta desde la iglesia, y me he encontrado aquí y tú no estabas.

Monasterio de Iona.

Reanudamos la visita al monasterio y, al acabar, paseamos un poco por la isla, entramos en algunas tiendas y, como era pronto para volver al puerto a esperar el ferry, entramos en un pub y nos tomamos una cerveza. Allí se me ocurrió sacar el móvil y vi un mensaje, lo abrí y me partí de risa porque ponía: "Estoy en el claustro. Help!" Yo había entendido que me iba a mandar un mensaje, pero ¡es que ya me lo había enviado! 

To be continued...

viernes, 17 de abril de 2015

Minas.

En España hay muchas minas que, con el tiempo, se dejaron de explotar. A veces, porque se acabó el mineral, otras porque ya no eran rentables. Después estuvieron abandonadas durante años y ahora, algunas han vuelto a abrir con fines turísticos. A mí me parece bien porque se puede aprender mucho de la minería, de distintos tipos de minerales, de geología y de formas de vida del pasado industrial reciente. Al principio puedes pensar que visitar una mina va a ser aburrido y que un museo o una catedral son más interesantes para ir, sobre todo, si tienes pocos días de vacaciones. Sin embargo, yo lo recomiendo porque es una experiencia que vale la pena. 




Mina Costanaza en Logrosán.

Recientemente he visitado dos minas: la Mina Costanaza en Logrosán, Cáceres, y la Mina Las Matildes en Cartagena. En ambos casos tuvimos guías simpáticos y agradables que nos explicaron todo muy bien. Además, tuvimos suerte de que había poca gente en el momento en que llegamos. En Logrosán, sólo mi compañera de viajes y yo y en Cartagena, una madre con dos mellizas de seis años y nosotras dos. Así que pudimos disfrutar de la experiencia en grupo reducido.

Castillete de la Mina Las Matildes, en Cartagena.

La mina Costanaza es de fosforita, que se sacaba para fabricar abonos y llegó a ser una de las más importantes en España, pero dejó de funcionar en 1946 porque abrieron otras minas en Marruecos y ya no era rentable. En cuanto a la mina Las Matildes empezó originalmente como mina de extracción de plomo, sin embargo, poco después se usó para sacar agua para riego. Por un lado, se evitaba que las aguas subterráneas inundaran otras minas cercanas y, por otro, a los agricultores les venía bien y la mina seguía siendo rentable. 



Si no sabéis qué hacer este fin de semana, visitad una mina y luego me lo contáis. 




domingo, 12 de abril de 2015

Mona en el pantano

Hace quince años por lo menos que no me iba de mona, así que, el lunes pasado mis amigos y yo decidimos ir al pantano, como manda la tradición y, para más inri, andando. Pero ya no tenemos veinte años y todavía me duran las agujetas, aunque lo peor fue el martes y el miércoles, ¡ufff, estamos mayores ya, como dice Lourdes!

Nos encontramos cosas curiosas, como esta Virgen del corredor que alguien ha puesto en el camino:


Y conseguimos llegar sin contratiempos (ahora está señalizado todo el camino) a las esculturas de Mariano Ros que un día busqué con Vanesa. Lo que más gracia me hizo es que los algarrobos de los que hablé en aquel post siguen estando ahí, afortunadamente. Las esculturas también, claro, pero esta vez llenísimas de gente por ser el día de la mona, cuando fuimos Vanesa y yo no había nadie.

Representación del pantano.

Mientras estábamos por allí, se levantó un poco de viento frío y se empezó a nublar un poco, así que, buscamos refugio en la parte de atrás para comer pegados a una montaña. De allí teníamos pensado ir hasta la presa del pantano y yo había imprimido para ello unas hojas de internet, pero se nos ocurrió preguntar a unos excursionistas y nos mandaron por un camino que creo que nos hizo dar muchísima más vuelta. Me recordó al chiste aquel de:

"-Preguntando se va a Roma.
-¿Y de dónde te crees que vengo?"

Casi llegamos a Roma antes que a la presa del pantano, pero al final lo conseguimos:

Pantano de Elche. 


Luego aún nos tocaba volver a casa a pata y, después de siete horas andando, menos el rato de la comida, conseguí llegar a casa, bastante cansada y dolorida, pero sana y salva. 


viernes, 20 de febrero de 2015

Escocia 2014. (Décima parte).

Oban era la ciudad más grande donde habíamos estado desde hacía varios días, así que nos gustó perdernos por su calle principal y las adyacentes, entrar en todas las tiendas que quisimos y hacer algunas compras. Souvenirs para la familia y amigos, un par de jerséis que me compré yo en rebajas... Así pasamos la mañana. Luego comimos, para la tranquilidad de Mestre, en un pequeño café que tenía comida casera. No estaba en la calle principal, sino un poco escondido, pero el sitio mereció la pena. Comimos haggis (la comida típica de Escocia) y luego nos tomamos un té con scones, también muy típico. 

Puente de piedra para llegar a la Isla de Seil. 

Oban fue otro de los lugares donde me costó encontrar alojamiento, por lo que acabamos en un lugar cercano: La Isla de Seil. A esta islita se accede por un puente de piedra (ver la foto superior) que data de 1792, según la Wikipedia. La verdad es que sólo cabe un coche y, como está tan inclinado, no ves si de frente viene alguien, así que, cruzarlo es una aventura. 

Si en el Lago Ness nos habíamos alojado en una antigua iglesia (ver aquí), ahora también, sólo que era una iglesia de hojalata: Tin Church. A finales del siglo XIX, principios del XX, la hojalata era un material bastante nuevo y barato, con lo cual, se construyeron algunas iglesias de hojalata en Escocia. Por ejemplo: ésta. Con el paso del tiempo, se fue deteriorando, acabó abandonada y se vendió, con lo cual, una familia la compró, invirtió sus ahorros en arreglarla y ahora es su casa, pero también tiene un apartamento para alquilar a los turistas. Nos costó encontrarla porque el GPS se liaba y nos perdimos, pero preguntando se llega a Roma, así que, en la oficina de correos y tienda local de comestibles una chica muy maja nos explicó cómo llegar.

Una vez instaladas y, aprovechando que había dejado de llover por fin, que llevábamos varios días sin ver la luz, nos fuimos a dar un paseo y vimos una puesta de sol maravillosa, al mismo tiempo que el arco iris salía por el lado opuesto.

Puesta de sol en la Isla de Seil.

Volvimos a la casa cuando anocheció, preparamos la cena con la comida que habíamos comprado en un supermercado de Oban y cenamos en el comedor de nuestro apartamento viendo un documental que había grabado una cadena de televisión hacía unos años sobre cómo se reconstruyó la iglesia cuando la compraron nuestros caseros. Al día siguiente teníamos contratada una excursión desde Oban y teníamos que madrugar, así que, no nos acostamos muy tarde.  

To be continued... 

sábado, 7 de febrero de 2015

Escocia 2014 (novena parte).

A ver si voy acabando ya, que esto parece la historia interminable, con tantos capítulos.  El 13 de agosto, tras despedirnos de los abuelos, nos fuimos a ver la capital de la isla, Stormont. El ferry no salía hasta las dos o así, por lo que aprovechamos para pasear por un parque con un castillo que estaba en obras y no pudimos visitar. Además, hicimos algunas compras y fotos. 



Vimos una oficina del Yes, a favor del sí en el referéndum que se iba a celebrar en septiembre, como ya conté: aquí. Entonces, a Amada se le ocurrió que era algo histórico y que debía hacerme una foto con el escaparate del Yes. En ello estábamos cuando salió un señor de dentro y se ofreció a hacernos la foto a las dos y nos invitó a pasar, a lo cual no nos pudimos negar, dada su amabilidad. Entusiasmados por tener clientela, sobre todo, gente extranjera que se interesara por su opción política, nos dieron pegatinas, folletos y de todo. Una señora le dijo a nuestro anfitrión: "Ese folleto está en gaélico, mejor les das este en inglés" y yo, que aprendí en Irlanda del Norte a usar el sentido del humor en inglés, contesté: "Sí, mejor en inglés, que el gaélico aún no lo domino." Nos reímos, nuestro anfitrión confesó que no hablaba gaélico, la señora que sí lo hablaba, pero no lo leía... Yo me mordí la lengua para no decir: "¡Pues vaya independentistas descafeinados, que ni dominan el gaélico!" Estuvimos hablando un rato sobre Escocia, Cataluña, España, Gran Bretaña... y, cuando lo consideré prudente, me despedí y salimos a la calle otra vez, donde le dije a mi compañera de viaje: "Siempre me metes en líos, "vamos a hacer una foto histórica", y luego, como sólo hablo inglés yo, me toca a mí dar la cara." Se rió y contestó: "Encima de que lo hago para que practiques... ¿Con quién quieres hablar?, yo te busco conversación."

Tras estas aventuras emprendimos la marcha a Tarbert, la otra punta de la isla, de donde salía el ferry a Skye. Había intentado encontrar alojamiento por allí, pero no quedaba, así que, tuvimos que hacer un largo recorrido por carreteras estrechas, se nos echó la noche encima y llegamos ya tarde a nuestro siguiente B&B.

Despedida de la Isla de Lewis.

Nos fuimos a dormir tras un ajetreado día y por la mañana emprendimos viaje en dirección a Oban. Y hasta aquí puedo leer. To be continued... 

domingo, 4 de enero de 2015

Escocia 2014 (Octava parte).

Por la tarde fuimos a la playa de Uig, donde se encontraron unas piezas de ajedrez vikingo y por ello la Isla de Lewis está llena de reproducciones de esas piezas en madera. Había un camping cercano, la marea había bajado, la playa era preciosa (dicen que es una de las más bonitas del Reino Unido), pero hacía un frío tremendo. Yo me había comprado un gorro en la tienda de souvenirs de Gearrannan porque estaba helada.

Pasando frío en la playa de Uig en pleno agosto.

Se nos escapaba el tiempo para todo lo que queríamos visitar, así que, dimos media vuelta y fuimos a Butt of Lewis. Para ello tuvimos que recorrer kilómetros y kilómetros de campos de turba sin un edificio, pueblecitos en los que muchas casas estaban en venta, y, por fin, en la punta más al norte de la isla, llegamos a este faro y las ovejas que lo rodeaban:

Por fin las ovejas se dejaron fotografiar.


Butt of Lewis.

Luego nos comimos un picnic frente al mar en honor a mi amigo A., que siempre dice que comemos fatal y supongo que tendrá razón, pero, ¿y el marco incomparable de la cena? Eso, muchas veces, encerrada dentro de un restaurante no lo tienes. 

La pena es que estaba nublado y no pudimos ver la super luna llena que había esa noche, ni la lluvia de estrellas, que en ese lugar se deben de ver fenomenal. Pero vimos patos andando por el carril contrario de la carretera cuando volvíamos a casa y, tras conocer esta bella isla, nos costó mucho  al día siguiente despedirnos de los abuelitos y proseguir nuestro viaje, ya que nos habría encantado quedarnos allí a vivir. 

To be continued... 

viernes, 5 de diciembre de 2014

Escocia 2014 (Séptima parte).


El 12 de agosto amaneció nublado, un poco lluvioso y con mucho frío. Hacía viento, lo cual daba más sensación de frío. La dueña de la casa nos preparó el desayuno en la cocina, puesta de delantal. Generalmente, los B&B tienen un comedor donde desayunan los huéspedes, distinto de donde desayunan los propietarios de la casa. Pero aquella era una casa pequeña y no había separación entre la zona de los huéspedes y la más íntima, la de la familia. Nos asombramos por segunda vez, Myriam, cuando la señora nos sacó una tablet para que viéramos la previsión del tiempo, en la que se supone que, a las 12 pm. hacía sol. Un ratito sólo, claro. 

Una vez desayunadas, puestas de repelente contra los mosquitos y habiendo consultado los mapas y el GPS, emprendimos la marcha en dirección a Callanish. Hay tres círculos de piedras prehistóricas, llamadas I, II y III. El primer círculo, el I, es el más grande y famoso, donde han puesto el centro de interpretación, con su correspondiente cafetería y tienda de souvenirs. No están separados por mucha distancia, se puede ir andando, pero como el tiempo no acompañaba, nos acercamos lo más posible al segundo círculo en coche, fuimos a pie hasta el tercero entre la hierba e intentando no mojarnos mucho las botas, porque había charcos ocultos, y luego volvimos al coche andando por la carretera, que era un terreno más firme. 

Según leí en el centro de interpretación, la combinación de las piedras y las montañas cercanas en ciertas épocas del año cuando hay luna llena parecen dibujar el perfil de una mujer acostada, marcado por el recorrido que hace la luna a lo largo de la noche. Por eso algunas teorías piensan que era un lugar sagrado o mágico en el que dar culto a la diosa Madre-Tierra. Además, parece ser que el I tiene como un pasillo central de piedras que forman una cruz, lo cual es extraño porque se construyó muchos años antes de la llegada del cristianismo a la isla. No sé para qué se construyó, pero observamos que el círculo I (el de la foto) se queda elevado en una colina y se ve perfectamente desde el II y el III. Supongo que debía haber algún tipo de comunicación entre círculos, no sé si mediante señales luminosas durante la noche o humo durante el día... Si los tres están dispuestos de una manera en la que, estando en uno, ves los otros dos, creo que tiene que tener una razón, que nuestros antepasados lo hicieron a propósito. 

Después de ver los círculos, nos fuimos a Gearrannan. Allí se conserva un conjunto de black houses, las típicas casas escocesas hechas de piedra y tejado de paja. Se pueden alquilar como apartamentos, si os interesa, y también hay un pequeño hostal con literas, para los que viajan en grupo. Una de las casas se puede visitar como museo, para ver cómo vivía la gente hasta 1970, y hay otra casa que tiene una pequeña cafetería y la tienda de souvenirs. Allí nos refugiamos del frío, nos tomamos una sopa y un té con un pastelito.

A continuación visitamos una torre o broch en la que vivía el señor de las tierras en la época prehistórica. Estaba en lo alto de una colina y se parecía a las torres vigía de nuestras costas.

To be continued...

viernes, 28 de noviembre de 2014

Escocia 2014 (Sexta parte).

Al día siguiente teníamos que coger el ferry para ir a la Isla de Lewis sobre las 2. Pasamos la mañana haciendo algunas compras en Portree antes de ir a Uig, al puerto. El día estaba lluvioso y gris y en la radio del coche oímos que había habido inundaciones por la zona del oeste de Escocia, que la vía del tren entre Aberdeen e Inverness estaba cortada y que eran los últimos coletazos del huracán Bertha, que venía de América. Nos asustamos un poco pensando que igual el ferry no salía, si el mar estaba muy picado.

Como había sacado los billetes por internet, fuimos a la oficina del puerto a validarlos, nos hicieron firmar unos papeles y, de paso, compramos otra excursión en barco de la misma empresa para cuando estuviéramos en Oban. Pero eso ya lo contaré cuando toque. Al final, pasamos un buen rato dentro del coche, en la cola, porque nos habíamos ido con demasiado tiempo de antelación, ya que no sabíamos cómo iba el proceso. Se empañaban los cristales con el frío y la lluvia de fuera y el calor de dentro y no se veía nada. Los otros coches estaban igual. Aprovechamos para hablar largo y tendido, esas conversaciones que nunca tienes tiempo de tener por las prisas y la rutina. Allí, como dice un proverbio irlandés: "Cuando Dios hizo el tiempo, hizo de sobra". 



Al final, como veis en la foto, el ferry llegó, entramos, aparcamos el coche, subimos a un salón muy grande en la parte de arriba y nos fuimos a la Isla de Lewis. Había un monitor en el que se veía un mapa y el recorrido que iba haciendo el barco. Las olas golpeaban contra el casco, pero la verdad es que pensábamos que iba a ser peor. Nos esperábamos más oleaje, con lo que nos habían asustado las noticias de la BBC en la radio.

Al desembarcar en la Isla de Harris (aún no entiendo por qué tiene dos nombres, para mí es la misma isla) nos quedaba como una hora hasta llegar al alojamiento, que estaba pasado Stornoway, la capital de Lewis. El paisaje era precioso: naturaleza salvaje, campos y campos de turba, la reconocí enseguida por haberla visto en Irlanda: agujeros en la tierra para sacar trozos rectangulares de turba, amontonarlos para que se secaran y luego sacos blancos donde los metían. Pocas casas. Montañas, ovejas, hasta patos por la carretera con sus crías encontramos. Y, debido a la lluvia, un accidente en el que un coche había volcado y estaba la policía dirigiendo el tráfico y una grúa sacando el vehículo de un campo a donde había ido a parar. 

Con el coche, en contra de nuestra costumbre de guiarnos sólo por los mapas, habíamos alquilado un GPS que nos ayudó a orientarnos para cruzar Stornoway y llegar a la casa de "nuestros abuelitos", como decía Amada. Lo primero que vimos fue un señor muy mayor, con barba blanca, tipo abuelo de Heidi, pero más flaco, saludando desde la puerta de la casa. Entramos, conocimos también a su mujer, nos enseñaron nuestra habitación, dejamos las maletas y nos invitaron a un té con pastas en el salón de la casa. Fueron muy hospitalarios. En todos los B&B nos daban la llave para que fuéramos y volviéramos a nuestro antojo. Allí no. Nos dijeron que la puerta estaba abierta todo el día, que allí no robaban. Nos quedamos bastante sorprendidas, pero lo aceptamos. 

Les contamos nuestro viaje hasta llegar a su casa y que habíamos oído en la radio que había habido inundaciones y habíamos visto un accidente viniendo por la carretera. Ellos no se habían enterado de nada, así que pusieron la tele y vimos las noticias. En la tele aún parecía peor que en la radio, porque se veía la gente achicando agua, los sacos de tierra para que no se desbordara un río, todo inundado... Para nuestra sorpresa, el abuelo sacó un ordenador Mac chulísimo y se puso a buscar en internet más información sobre el tema. Los abuelos que viven donde Cristo perdió el gorro y no volvió a buscarlo ya no son lo que eran. ¡Están a la última!



Foto: Yo helada comiendo un sandwich dentro del coche.

Cuando nos habíamos tomado el té y habíamos pasado un tiempo prudencial hablando con nuestros anfitriones, para no parecer descorteses, nos marchamos a explorar un poco los alrededores. La señora nos dejó unos folletos y un mapa de las carreteras que llevaban a los pueblos cercanos. Intentamos llegar a un faro, pero la carretera estaba muy llena de charcos y no nos atrevimos a aventurarnos por ella, por si nos quedábamos tiradas allí. Cambiamos de rumbo y acabamos por casualidad en una playa en la que cenamos unos sandwiches dentro del coche, porque hacía mucho frío, y hablamos con la gente que iba a pasear los perros y nos dio conversación. Había mosquitos por todas partes, midgets los llaman ellos. Nos habíamos llevado repelente y nos pasábamos la vida poniéndonoslo. Lo vendían también en las tiendas junto a los souvenirs para los turistas. 

To be continued... 

viernes, 3 de octubre de 2014

Escocia 2014 (Quinta parte). No toilet, no toilet


Al dar la vuelta por la isla en busca de esta cascada tan bonita, llegamos a un museo con casitas de piedra y tejado de paja, para mostrar la vida tradicional en la Isla de Skye. Amada llevaba rato diciendo que necesitaba ir al baño y, al ver la señal, sugerí: "Vamos al museo, que en los museos hay aseos." Allá que aparcamos y... El museo estaba cerrado por ser domingo. Pero justo enfrente había unos servicios. Cuando íbamos hacia ellos, vimos a una chica acercarse, dar media vuelta y meterse en un coche, así que dimos por hecho que estaban cerrados. 
Sin embargo, había mucho campo donde orinar, el problema era que había un hombre con una super cámara venga a hacer fotos de todo. Así que, allí mismo no podía ser, por lo que nos alejamos discretamente por un sendero en busca de un lugar mejor. Había unas casas un poco más allá, pero encontramos el matorral apropiado y yo me puse a vigilar mientras. De repente, a lo lejos vi venir a unos turistas y le dije: "Date prisa, que viene gente." En vista del éxito, yo decidí aguantar hasta la próxima parada. 
Llegamos con el coche a la altura de los aseos y... ¡estaban abiertos! Entré y empecé a partirme de risa yo sola pensando que la otra había tenido que orinar tras un matorral y yo allí, con mi retrete, con el lavabo, con jabón y papel para secarte... con todo. No le faltaba detalle, para ser un aseo público. Cada vez me daba más risa. Al salir vi que ponía que, por favor, donáramos 50 peniques porque el ayuntamiento ya no mantenía los aseos y dependían de donativos para seguir abiertos. "Cincuenta peniques y una libra si hace falta, pero que no cierren estos aseos y haya que mear tras los matorrales", pensé mientras echaba el dinero en la hucha. Entré en el coche y le dije a Amada: "De los creadores de: No water, no water, llega ahora No toilet, no toilet. Yo me quedé sin agua para ducharme en Irlanda, ahora te tocaba a ti quedarte sin aseo en Escocia". Nos reímos tanto, que se nos saltaron las lágrimas y todo. No podíamos parar, hacía tiempo que no me reía así.

The Old Man of Storr.

Las guías que llevábamos (gracias, Alberto, ya sabes por qué) hablaban de reminiscencias noruegas en los nombres de los lugares, como The Old Man of Storr, y cómo los vikingos se establecieron por estas tierras. Sin embargo, lo habíamos visto mejor desde la carretera que desde allí mismo, porque había surgido una niebla tremenda, lloviznaba, estaba acabando el día, calculamos que tardaríamos por lo menos una hora o más en hacer el recorrido y volver al coche y, total, no íbamos a ver mucho más con la niebla. Así que, hicimos algunas fotos a lo lejos y lo dejamos estar. Habrá que volver. En este blog explica muy bien el recorrido por el lugar. Lo dejo aquí por si a alguien le interesa: 

Decidimos volver al B&B tras pasar por Portree y comprar algunas cosas para hacernos un picnic para cenar esa noche mirando al mar y otro para el día siguiente, que teníamos que embarcar en el ferry justo a la hora de comer.


To be continued...


lunes, 22 de septiembre de 2014

Escocia 2014 (4ª parte).

Camino de Plockton nos encontramos con unas ovejas impidiendo el paso en la carretera. Intenté hacerles una foto y... ¡salieron huyendo! Nunca entenderé por qué las ovejas desafían el peligro en medio de la carretera donde se las puede llevar por delante cualquier vehículo y, sin embargo, ante una persona con una cámara, se largan a velocidad de la luz.

Era sábado por la noche y Plockton estaba llenísimo de gente, los restaurantes a tope, así que, decidimos tomarnos una cerveza en unas mesas de madera que tenía uno de los bares mientras esperábamos a que se vaciara un poco para poder cenar. El mito de que los británicos cenan a las 5 de la tarde aquí no se cumplía, los restaurantes estaban abiertos hasta más de las 9. (La foto es de Plockton al caer la tarde.)


Al día siguiente, domingo, nos fuimos a visitar la Isla de Skye. A partir de ahí los días fueron lluviosos, nublados e, incluso, fríos, muy fríos, a veces. En Skye había cascadas de agua cayendo por todas las montañas,vacas, ovejas, el castillo de Dunvegan y unas focas en esa bahía. No nos importó que estuviera lloviendo y acabáramos mojadas por todas partes con tal de meternos en una barquita de madera e ir a ver las focas.




Comimos en la cafetería del castillo y, de paso, compramos sandwiches para hacer después un picnic-cena por el camino en algún lugar bonito. Por la tarde fuimos a ver dónde teníamos que coger el ferry al día siguiente en dirección a la Isla de Harris & Lewis. Y, si en Irlanda fue No water, no water, en Escocia fue... No toilet, no toilet. Pero eso, ya lo contaré otro día.

To be continued...

viernes, 19 de septiembre de 2014

Escocia 2014 (Tercera parte).

Con el "no" del referéndum por la independencia de Escocia que se celebró ayer, sigo recordando aquellos días en que veíamos el "Yes" en casas, coches, pegatinas por todas las señales del Lago Ness y banderas escocesas ondeando en las casas y en los organismos oficiales. La verdad es que "No" sólo vimos una charla espontánea en una calle de Glasgow, se ve que estaban segurísimos de ganar. El "Yes" tenía oficinas por todas partes. En una de las cuales entramos, por cierto, pero no adelantemos acontecimientos...

El caso es  que aquella noche del 8 de agosto dormimos en una antigua iglesia convertida en B&B. Mientras tomábamos un té en la salita, aparecieron otros huéspedes: Alex y Maira, un matrimonio de Edimburgo, y se quedaron bastante rato hablando con nosotras. Bueno, yo hablaba en inglés y luego le traducía a Amada, aunque me confesó que, para su sorpresa, entendía más de lo que creía que iba a entender. Ella me decía lo que pensaba y yo lo traducía al inglés. Yo era el puente comunicativo, es una de las cosas que me encanta de hablar idiomas: hacer que se comunique gente que no habla la misma lengua. Siempre me gustó la traducción, algún día me volveré a dedicar a ella, cuando me canse de dar clases.

Fue una conversación muy interesante sobre España, Escocia, el español, el inglés, los lugares de España que habían visitado, dónde habíamos estado nosotras, los dueños de B&B, que eran ya como de la familia para Alex y Maira, porque llevaban 15 años alojándose en el mismo sitio. Se hacía tarde ya, sobre todo, porque al día siguiente queríamos madrugar para dar un paseo en barco por el Lago Ness, así que, al final tuvimos que irnos a dormir. Pero seguimos la conversación en el desayuno, con otros huéspedes holandeses y la dueña del B&B. Acabamos saliendo de allí casi a las 11 am, pero valió la pena. El viaje también es hablar con los lugareños y otros viajeros, ¿no? Y practicar inglés, en mi caso, que me paso la vida en clase explicando el verbo to be y poco más. 

Nos fuimos derechas a una tienda donde vendían billetes para la excursión en barco, nos recogió una furgoneta (a nosotras y a otros turistas, claro) y nos llevaron al embarcadero. La última vez que estuve en Escocia el paseo por el Lago Ness fue con un barco mucho más grande, lo cual no estuvo mal, pero ahora, en un barquito más pequeño, era como más íntimo. Además, el barquero echó pan a los patos y hasta se subieron y nos persiguieron cuando nos alejábamos. 

¿Cómo puede estar tan negra el agua del Lago Ness? Ya sé que es por la roca que hay debajo, un tipo de roca oscuro, que oscurece las aguas, pero siempre piensas en lagos azules o verdes, no negros. Un sitio muy curioso, el Lago Ness. 

Debíamos emprender el viaje, que ya nos habíamos demorado bastante, y seguimos en dirección a Fort August, donde comimos, dimos un paseo, entramos en tiendas y nos entretuvimos viendo cómo pasaban los barcos por las exclusas del Canal de Caledonia.


Después de atravesar una zona tan bella como desértica, con montañas verdes y lagos, llegamos a Eilean Donan Castle. Eran ya casi las 6 y estaban cerrando, pero aún conseguimos hacer alguna foto por fuera, antes de continuar viaje hacia el B&B. Me habría gustado reservarlo en la Isla de Skye, pero ya no había sitio, así que, elegí un pueblo cercano al puente que lleva a la isla. 



Tras dejar las cosas, nos fuimos a dar una vuelta y cenar en Plockton. A partir de ahí las carreteras empezaron a ser single-track, un solo carril para los dos sentidos, con zonas más anchas señalizadas como passing place para ceder el paso a los que venían de frente o dejar que los de detrás te adelantaran, si tenían mucha prisa. 

To be continued... 

lunes, 1 de septiembre de 2014

Escocia 2014 (Segunda parte).

Hoy cumplo años y empiezo el curso recordando Escocia.

El día 8 de agosto fuimos a visitar una fábrica curiosa, nunca habíamos visto algo así: joyas hechas con brezo. Es muy interesante cómo lo prensan lo tintan, lo cortan en distintas formas, lo pintan encima y, al final, quedan unos collares, pendientes, anillos, etc. preciosos. Además, se puede ver cómo trabajan por unos cristales que separan la fábrica de donde pasan los clientes a la tienda. Por supuesto, compramos algunos regalos allí y nos fuimos a ver una presa con una construcción hecha en forma de escalera para que los salmones puedan cruzar esa parte del río. No vimos ningún salmón, aunque había un contador que decía cuántos habían pasado por allí en lo que llevábamos de temporada.


Brezo cortado en forma de corazones.


A continuación, nos dirigimos a Queen's View, que si la Reina Victoria pasó por allí y por eso se llama así, que si no, que ya se conocía el lugar por ese nombre, porque otra reina anterior,  la mujer de Robert the Bruce, ya había estado allí.... A saber, pero la vista es espectacular.

Hasta ahí el día había sido muy bonito y soleado, pero al llegar al Castillo de Blair ya se estaba nublando y, al salir, caía el diluvio universal. No nos importó mojarnos porque aquí hace un año que no llueve, así que fue una fiesta para nosotras. Tampoco duró mucho la lluvia, poco después escampó y continuamos el viaje al Lago Ness con una parada en Inverness para cenar y otra para tocar el lago, a pesar de los mosquitos que acechaban a los incautos turistas que por allí se atrevían a pasar. Esa noche tocaba dormir en una iglesia: http://www.lochnessbandb.com/

To be continued... 

jueves, 28 de agosto de 2014

Escocia 2014 (Primera parte).

Llegamos a Glasgow y buscamos la empresa de alquiler de coches. Todas, menos la nuestra, estaban allí mismo. Según decía internet, teníamos que buscar un teléfono para poder llamar a una extensión y que vinieran a por nosotras para llevarnos fuera del aeropuerto, a las oficinas de la empresa, rellenar los papeles y salir con el coche. Fue una aventura encontrar el teléfono y, cuando por fin lo encontramos colgado en una columna, estaba en una sala en la que había un par de dibujos de prohibido entre las palabras "No entry", por si quedaba alguna duda. "¿Y ahora qué? ¿Cómo entramos ahí? ¿Será ese el teléfono o será otro que no hemos visto?" A la izquierda estaban todos los mostradores de las empresas de alquiler y había que entrar por esa puerta y al lado de la columna con el teléfono había un mostrador de información con un señor, así que me fui a preguntarle con el e-mail del alquiler del coche. 

Me dijo que sí, que podía llamar desde ese teléfono que servía para llamar no sólo a la empresa de alquiler de coches, sino a hoteles cercanos, para que vinieran a recogerte. Llamé y no contestaba nadie, sólo un mensaje diciendo que todos estaban ocupados y no podían contestar. Lo intenté varias veces y nada. El chico del mostrador se acercó a preguntarnos si había algún problema, muy majo él, le dije que no respondían y me contestó que esperara un poco y siguiera intentándolo. Comenté con Amada en español y en voz baja, por si acaso, que nunca se sabe cuándo los guiris hablan, o al menos, entienden, también tu idioma, que era atractivo y simpático y estuvo de acuerdo. 

Al final nos contestaron tras varios intentos, nos dijeron una parada de autobús donde nos iban a recoger, nos costó un poco, pero la encontramos, vino una furgoneta de la empresa,  nos llevó a la oficina, rellenamos y firmamos todos los impresos correspondientes y por fin salimos con el coche, rumbo a la aventura. Bueno, primero había que salir de Glasgow y su autopista, con sus atascos y aclararnos conduciendo por la izquierda. Conducía Amada, pero yo traducía todas las señales, estaba atenta al GPS (no sé por qué, conseguimos que estuviera todo en español, menos la voz, que seguía hablando en inglés, y no era cuestión de ponerse a tocar más botoncitos y liarlo todo, ahora que ya teníamos la dirección del B&B puesta) y, sobre todo, atenta a que nos mantuviéramos a la izquierda en las rotondas, los cruces, etc. que te lían tanto.


                         Pitlochry al atardecer.

Al llegar a Pitlochry, tras dejar las maletas y el coche aparcado en el B&B, nos fuimos a buscar un restaurante para cenar porque estábamos muertas de hambre. Por cierto, un B&B espectacular y muy recomendable, lástima que sólo pasamos allí una noche:  http://www.beinnbhracaigh.com/ Tras la cena paseamos y encontramos un pub donde entrar a escuchar música en directo. Me dio la sensación de haber estado antes en ese pueblo, en el viaje a Escocia de 2011, pero no estaba segura. Recordaba vagamente que el autobús de la excursión que contratamos había hecho una parada reglamentaria y habíamos estado andando por esa calle y nos habíamos comido un helado. Luego, viendo fotos, he descubierto que sí, que esa noche reconocí un lugar en el que ya había estado. 

To be continued...

miércoles, 20 de agosto de 2014

Escocia 2014. (Introducción).

Ayer me limpié las gafas, sucias aún con la última lluvia que me había caído en Glasgow, esa lluvia finita, que parece que no es nada, y acaba calándote. Me sentía un poco rara al sol de España después de tantos días nublados, con lluvia y frío, con ropa de invierno. Nos pillaron los últimos coletazos del Huracán Bertha: ver aquí y, aunque para entonces ya estábamos en otra parte de Escocia donde no hubo inundaciones, no nos libramos de los chubascos en todas sus variedades, como cuando veía el tiempo en Irlanda del Norte y todo eran blustery showers, wintry showers, etc.




A pesar del tiempo, que no nos acompañó, valió la pena recorrer Escocia en ese coche azul marino, navegar en todo tipo de ferries, barcos y barquitas, esos paisajes verdes tan maravillosos, con lagos, con montañas... La gente, tan amable como en Irlanda, con ese acento tan característico, con ese llamar wee a las cosas pequeñas, como en Irlanda del Norte, que parece que me devuelva a casa. Nunca me he sentido extranjera en Irlanda ni en Escocia. Sobre todo, valió la pena recorrerla contigo,  compañera de viaje, y constatar que seguimos siendo el equipo perfecto. To be continued...

sábado, 26 de abril de 2014

Viaje por tierras catalanas 2.

El domingo fuimos a Espluga de Francolí, visitamos un castillo que ha comprado la familia Torres (los de las bodegas) y tiene allí una plantación de viñas. Hacen un vino blanco y otro tinto, con el nombre del castillo y de las murallas del monasterio. Se entra por un camino de tierra y piedras, sin asfaltar y nos seguía un coche rojo. Mi amiga, que era la que conducía, comentó: "No sé si será el guía o el guarda y llega tarde, pero va a toda leche, lo tengo pegado. ¡Qué prisas!" Al llegar al aparcamiento, se puso a nuestro lado y bajó la ventanilla. "Y este, ¿qué quiere ahora?", pensé.

Estaba todo feliz y nos preguntó: "¿Sois de Alicante?" Mi amiga tiene un coche que lleva ya más de doscientos mil kilómetros y fue de los últimos en matricularse con las iniciales de la provincia. Así que, se ve que nos vio y se emocionó. Le dijimos que de Elche. "Yo soy de Villena", nos contestó. Nos dijo que está trabajando por allí y que vive en una casa un poco más abajo del castillo. Nos invitó a ir a tomar algo y se agradece, pero están los tiempos un poco raros para aceptar ofertas de desconocidos. Así que, la declinamos con educación.


Tras la visita al castillo, nos fuimos al Museo de la vida rural, que tiene herramientas y enseres de hace 50-100 años, cuando no estaba todo tan industrializado, y cuenta cómo era la vida en el campo entonces. Al salir ya era la una y pico de la tarde, así que, buscamos un sitio donde comer. A las 3 pm ya estábamos en el Monasterio de Poblet, que está muy cerca del pueblo, y elegimos una visita guiada. Al salir, aún nos daba tiempo de ver una cueva del pueblo. No tiene nada, pero le han sacado un partido que no veas: la han llenado de audiovisuales y figuras disfrazadas de neandertales y te cuentan toda la prehistoria. Además, hay una parte menos accesible, porque pasa el río Francolí subterráneo y ahí hacen visitas de aventura, que están tan de moda ahora. Te prestan un mono y unas botas de agua, porque vas con el agua a la cintura, y hala. Ahí ya no nos metimos, no estamos tan locas todavía. Aunque, cualquier día de estos, se nos cruzan los cables y lo hacemos.

A mí la verdad es que me habría hecho más ilusión que contaran la Batalla del Ebro, cuando esa cueva fue un polvorín, sólo lo mencionaron muy brevemente, pero bueno. Igual pensaron que con la Prehistoria acudiría más la gente, porque está menos vista que la Guerra Civil. Pero a mí me interesa más lo que pasó hace 75 años que hace miles de año,s porque a estas alturas, ¿qué sabemos acá?, como dice mi padre. Me queda demasiado lejos y siempre me ha gustado más la historia y la literatura reciente, me identifico más.

Al salir estaba lloviendo y eran las 7 pm. No sabíamos si volver al hotel o visitar algún sitio más. Al final, paramos en Alcover, dimos una vuelta por el pueblo y nos volvimos. Como habíamos comido mucho, no teníamos hambre y como el hotel estaba lejos del centro y tampoco sabíamos si habría muchos bares abiertos en domingo, compramos comida en la tienda de una gasolinera, nos preparamos unos bocatas y cenamos en la habitación.

El lunes fuimos a Falset y Miravet, donde comimos. Queríamos subir al castillo, pero estaba cerrado. Volvían a abrir a las tres, pero a esa hora estaba cayendo un chaparrón que nos hizo desistir. Así que, pasamos el Ebro en barca (con el coche) y ya nos volvimos a casa porque aún teníamos un largo viaje de vuelta por delante. 

Pdata. (28-4-14): Añado unas fotos para que A. y Mestre no me riñan, una porque dice que soy una sosa que no pone fotos en los posts y el otro porque dice que comemos mal. 

martes, 22 de abril de 2014

Viaje por tierras catalanas.

 Mi amiga A. y yo pensamos hace tiempo en ir a Aragón a escuchar los tambores en Semana Santa pero no reservamos con suficiente antelación y se complicó la cosa. Así que, cambiamos de destino. El jueves salimos de casa en dirección norte y por la tarde ya estábamos en Tarragona viendo todo lo que pudimos ver de restos romanos, catedral y callejuelas del casco antiguo. Aparcamos a la entrada, en un centro comercial y, a la vuelta, como era ya tarde, pensamos cenar allí antes de coger el coche pero sólo había tres restaurantes y estaban o muy llenos o cerrando. Así que, compramos comida en un supermercado, nos la llevamos y cenamos un bocata de jamón y queso en el hotel. Qué apañadas que somos.

   Al día siguiente pasamos por Valls, donde nos pusieron una tostada gigante en una cafetería, y por una bodega de un pueblo cercano, Nulles. Hicimos una visita guiada y compramos vino. De allí nos fuimos al Monasterio de Santes Creus y, sin comer ni nada (porque cerraban a las 5 y, si no, nos íbamos a entretener mucho) nos fuimos a visitarlo. Hay un vídeo mío (espero que no se haga público) leyendo en voz alta en el folleto la explicación sobre el refectorio mientras mi voz retumba en las paredes porque había eco. Al salir eran ya las cuatro, pero encontramos un bar donde nos hicieron un bocadillo y comimos. De allí nos fuimos a Montblanc, que es un pueblo medieval. Compramos barquillos en una fábrica que hay a la entrada del pueblo, dejamos el coche también a las afueras por si luego no había aparcamiento y nos dimos una vuelta por allí, con procesiones incluídas. Tomamos café y unos pastelitos en una cafetería muy chula y ya nos volvimos a Reus. El hotel estaba a las afueras, no muy lejos del centro, pero no había casi nadie por la calle, estaba muy oscuro (esa manía de ahorrar con la crisis hace que las calles no tengan apenas luz últimamente) y, como estábamos cansadas, en la primera pizzería que vimos nos metimos a cenar. 

El sábado, por fin visitamos Reus. Compramos una guía en la oficina de turismo y nos fuimos casa modernista por casa. Todo el mundo de compras pasando por la calle ignorando el arte y nosotras allí, leyendo en voz alta toda la explicación con una devoción por el modernismo que ni Gaudí en sus tiempos y en su Reus natal habría tenido. A mediodía nos fuimos a tomar unas tapas y un vermut, como manda la tradición, ya que el vermut es típico de Reus. Luego, tras una siesta en el hotel, continuamos recorrido histórico y, al terminar, nos fuimos a cenar a Cambrils, pero se puso a llover.

lunes, 20 de febrero de 2012

Granada.

Al salir de Granada ayer por la tarde, Sierra nevada acompañó un rato al autobús, con el Veleta al frente, como si no quisiera dejarnos marchar. La verdad es que no hicimos más que comer, beber y charlar, entre té y té, tapa y tapa o batido y batido en todo el fin de semana, pero nos lo pasamos muy bien y parece que todas coincidimos en que valió la pena. Fue un placer conocer a Lourdes y a Cristina y volver a ver a mi amiga Pilar, que ha estado un poco pachucha últimamente. Por cierto, Cristina, era el 16, no me equivoqué de mucho, porque dije el 17. :) Siempre es interesante "conocer a unas amigas que no conocía", como dijo Lourdes. (A ver cómo le explicas eso a alguien que no tiene blog ni sabe mucho de las relaciones por internet... es complicado, la verdad.) Pero bueno, para la posteridad dejamos la servilleta de recuerdo en la pared de aquel bar, ¡ja, ja! Si la quitan, vosotras que andáis por ahí más cerca, escribid otra y volverla a colgar con el cierre del paquete de pañuelos de papel, como manda la tradición. Y feliz cumpleaños a Manu, que estuvo muy bien nuestra charla en aquel Café Bohemia con el decorado de Cuéntame.

Os dedico a Manu y a todas esta canción que tenía grabada de la radio en una casette en mi juventud:


domingo, 11 de septiembre de 2011

Pamplona.

Hace dos semanas fuimos a Pamplona, por lo que avisé a Asun antes, por si nos podíamos conocer en persona. Al final, se nos trastocaron los planes un poco, porque tardamos más en visitar los pueblos que queríamos ver cerca de Olite y, en vez de a las 5 pm como le había dicho a Asun en un principio, llegamos a las 8. Menos mal que nos esperó con paciencia de santa, ¡ja, ja!


Valió la pena porque nos hizo una visita turística corta, pero intensa, de la que tuvimos que recuperarnos tomando unos vinos en los bares de la Calle Estafeta. También estuvimos en el Café Iruña, pero no tuvimos suerte de que ese día hubiera espectáculo, como aquí:



Sin embargo, nos tomamos unas copas con Hemingway, cosa que, oye, no pasa todos los días, ¡ja, ja!

Pamplona me sorprendió, me gustó mucho. Me pareció una ciudad muy verde, con muchos parques, y muy amplia. Ya volveré algún día para explorarla con más tiempo.

martes, 30 de agosto de 2011

Soria.

Siempre quise ir a Soria, para conocer la ciudad de Machado, y, por fin, el miércoles y jueves cumplí mi sueño. Aunque nunca había estado allí, parecía que ya había visto los álamos del río, San Polo, San Saturio, las calles por donde pasó Machado, sabía que en la Audiencia había una campana... Jugaba a adivinar cuál era cada uno de los edificios, me fotografíe de noche y de día con las estatuas de Antonio Machado y su mujer repartidas por el centro, incluso fui al cementerio donde ella está enterrada. Recomiendo esta web, que está muy bien para visitar Soria y conocer todos los lugares por donde Machado hacía su vida cotidiana: pinchar aquí.


Me sorprendió que el instituto estuviera abierto, parece que estaban matriculando a alumnos, cosa que aquí se hace en julio, pero mejor para nosotras. Aunque me decepcionó el aula de Machado, me gustó mucho más la de Baeza, quizá porque el edificio también es más bonito por dentro y por fuera, no es tan austero como el de Soria. Además, qué moderno Machado, pedazo de pantalla plana de TV que tenía en el aula, en tiempos en los que no existía ni la televisión... Supongo que ahí pondrán documentales sobre su vida, pero no estaba encendida y, la verdad, no pegaba ni con cola, la tele se podría haber puesto en cualquier otro sitio, incluso en el pasillo, antes que estropear el ambiente de, supuestamente, un aula típica de 1907 a 1912. Esos detalles, hay que cuidarlos un poco.