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domingo, 11 de diciembre de 2016

Once años de blog.

Cuando empecé este blog, no pensaba que fuera a durar tanto (aunque lo he tenido abandonado varios meses) ni que conocería a tanta gente de tantos países y a algunos, incluso llegaría a conocerlos en persona. A Elche vinisteis unos cuantos, la mayoría a pasar el día y, algunos pocos, un fin de semana conmigo. La última, Tanginika, a la que conocí este verano después de mucho tiempo sin saber de ella y años después de habernos conocido en el blog. Yo también viajé a Irlanda e Ibiza invitada por Anaví y Metis, respectivamente. Y en algún momento en que fui de viaje o de excursión a otros lugares, aproveché para poner cara a gente que me leía y a la que leía. 

Todavía me escribo e-mails, mensajes y postales de Navidad con algunos de vosotros y pienso que aquella fue una época mágica, la inocencia de internet. Creo que Facebook y Twitter no tienen el encanto de los blogs, quizá porque los blogs son para gente a la que le gusta escribir de verdad, no poner sólo una foto o una noticia, un "me gusta", o escribir 140 caracteres. 

Cuando empecé hacía fotos con la cámara de carrete y luego las escaneaba para poder publicarlas, ahora las hago con el móvil (cómo ha cambiado la copla, a pesar de lo poco tecnológica que soy). Un brindis: Va por ustedes, por muchos años de blogs y, sobre todo, de vida. 


miércoles, 11 de diciembre de 2013

Ocho años de blog.

¡Cómo pasa el tiempo! Hace ocho años que empecé este blog sin saber cuánto iba a durar. Ha cambiado de formato varias veces (porque cambió Blogger, yo no suelo hacer cambios de plantilla y demás), ha ido cambiando de lectores, mucha gente dejó de escribir y, por tanto, de leer otros blogs como el mío. Empezaron a existir Facebook, Twitter, otros formatos que no había hace ocho años y eso fue matando poco a poco los blogs. Sin embargo, aún quedamos algunos románticos que seguimos escribiendo y publicando de vez en cuando aquí. 



                       Gaviotas en Asturias.

   El blog me permitió relacionarme con gente, conocer cosas nuevas, aprender, viajar a conocer a blogueros en persona... Ha sido una experiencia maravillosa y espero que siga durante muchos años. Gracias a todos los que estáis ahí, al otro lado de la pantalla. 

miércoles, 22 de mayo de 2013

Ley de Murphy o peripecias en la Renfe.

Todo parecía muy sencillo: ir a Alicante, recoger a Alberto, subir en el cercanías, bajarme en Elche y él seguía camino a Orihuela, donde lo recogía Rosa. Sin embargo, no contábamos con la Ley de Murphy ("si algo puede salir mal, saldrá mal", también conocida como: "la tostada siempre cae del lado de la mantequilla", de la mermelada o del aceite, añado yo). En resumen, que la Ley de Murphy empezó pronto a hacer de las suyas, para darle vidilla al asunto. 

Yo sabía que la estación de Alicante estaba en obras por lo del AVE (se supone que llega en junio, ya veremos...) porque la había visto hace unos meses. Pero es que ahora ya no son obras, es zona de guerra llena de edificios vaciados totalmente por dentro (sólo quedan las paredes y el techo), zanjas por todas partes, vallas metálicas, obreros con casco, ingenieros haciendo fotos de los progresos y consultando con otros... Total, que de los andenes al vestíbulo sólo queda un estrechísimo pasillo por donde se agolpan los pasajeros. 


Alberto, por venir de Madrid, tenía gratis el cercanías. Con una condición: hay que validarlo. Y, para ello, sólo hay una máquina en la entrada de la estación o el mostrador de venta de billetes. Le dije que le preguntara al personal de RENFE que le iba a ayudar al llegar (a mí no me dejaban pasar, sólo podían estar en el andén los viajeros con billete, no los familiares y amigos que iban a recoger a la gente), pero aquella señora sólo le aclaró que había que validarlo y, en cuanto vio que yo me hacía cargo, salió corriendo con la excusa de que tenía que ayudar a más pasajeros. Además, sólo teníamos veinte minutos entre los dos trenes, pero el de Madrid llegó diez minutos tarde, con lo cual, nos quedaba la mitad de tiempo. 

Así que, dejé a Alberto junto a una valla de las obras (el de Madrid había parado justo al lado del cercanías, pero tenía que cruzarme toda la estación para ir a validar el billete) y me fui hasta la otra punta, sorteando viajeros y maletas lo más rápido posible. Llegué a la máquina, había un señor delante y luego, cuando intenté validar el billete con el código de barras, no había manera. Hala, tira para el mostrador y haz toda la cola, claro. Cuando por fin me atiende una señora, me dice que es en el mostrador de al lado. Otra cola. Por fin llego, el hombre intenta validar el billete, el lector de códigos no lee nada, lo pasa varias veces, a la cuarta o quinta, por fin, sale el billete para el cercanías. Salgo corriendo, literalmente, y oigo: "próxima salida cercanías con destino Murcia". Corro aún más que mi hermana en la media maratón de Almansa, consigo llegar entre las vallas hasta donde había dejado a Alberto, nos metemos corriendo en el tren. Todo lleno de gente, claro, éramos los últimos. Con maletas por enmedio, había sitios vacíos, pero sólo para una persona. Al cuarto vagón o así, por fin conseguimos encontrar dos sitios y sentarnos. ¡Uffff! ¡Prueba superada!

Paramos en San Gabriel y Torrellano, como siempre, y el tren se detiene más tiempo del normal para dejar pasar a otros. Ya llevamos quince minutos de retraso, pero lo peor es que no funciona la megafonía que anuncia las estaciones y entonces Alberto lo va a tener difícil para saber cuándo llega a Orihuela. Tampoco pasa el revisor, para avisarlo y que le ayude. Para más inri, en Torrellano se apagan las luces del vagón y el tren hace un ruido raro, parece que no va a arrancar, aunque al final arranca. Si es que, yo conozco los mismos trenes mugrientos toda la vida, en todas las otras líneas de cercanías he visto trenes mucho más modernos. Estos deben de tener como treinta años o más.

Para rematar ya la faena, Alberto se ha equivocado y le ha dicho a Rosa que llega una hora más tarde. Cuando se baja la gente en la primera estación de Elche, nos cambiamos de sitio y dejo a Alberto más cerca de la puerta. Me espero a la segunda y entonces veo al revisor trasteando en el cuadro eléctrico para intentar arreglar las luces, que siguen sin funcionar, y le aviso de que tiene que ayudar a Alberto a llegar a Orihuela. Llamo a Rosa en cuanto me bajo y me dice que está de camino, que no ha hecho caso de Alberto y se ha adelantado, menos mal, están entrando a Orihuela, pero hay obras y se tienen que desviar del camino usual. 

Al día siguiente cuando llego a Orihuela y veo la estación... se me cae el alma a los pies. "¡¡¿Esto qué es?!!  ¡¡Si lo llego a saber, no mando a Alberto aquí!!" Yo conocía (y además, había visto una foto en internet, buscando la dirección para hacerme un plano y saber ir de la estación a la librería donde se hacía la presentación del libro de Alberto) una estación de cristal, modernísima y maravillosa, pero resulta que la cerraron en octubre (de eso me he enterado después) por las obras, creo que del AVE también. Y ahora llegas a lo que llaman: "estación intermodal provisional", que han construido a cierta distancia de la estación real y es, atención: dos andenes sin valla ni nada, vamos, que si, como Alberto, no ves, te puedes caer a la vía fácilmente, un conjunto de prefabricados donde están los aseos, las taquillas de renfe y las de los autobuses ("intermodal" significa que hay unos diez espacios para aparcar autobuses un poco más allá) y poco más. Te hacen bajar en un andén, seguir recto, bajar por una rampa hasta otra vía, cruzar andando la vía, subir por otra rampa al otro andén y luego, por rampa o escaleras, bajar a la parte de las taquillas y la calle. Una carrera de obstáculos, vamos. Y más, si eres discapacitado.


sábado, 18 de mayo de 2013

Este fin de semana.

Ayer, primero fue lo del vídeo y, por la tarde, ir a Alicante a recoger a Alberto, que ha venido a pasar el fin de semana en Orihuela para dar dos charlas sobre su libro, una en Pilar de la Horadada esta mañana y otra esta tarde en Orihuela a las 19 h. en la Librería Códex. Fue toda una odisea que ya contaré proximamente. Esta mañana he estado practicando alemán con tres compañeras de este curso y el pasado, mañana intentaré ver a mi sobrino, corregir todo lo que me falta y estudiar alemán... Me faltan horas cada día para hacer todo.

 

miércoles, 22 de agosto de 2012

Encuentros blogueros.

Desde que empecé este blog a finales de 2005 he llegado a conocer en persona a mucha gente. Algunos ya no escriben, incluso perdí el contacto con ellos y no nos hemos vuelto a ver ni a saber nada unos de otros, sin embargo, creo que valió la pena el rato que estuvimos juntos y nos conocimos y siempre estarán en mi recuerdo como un buen momento pasado. Es lo más humano que tenemos: hablar, debatir, narrar... comunicarse en definitiva. Eso se puede hacer por internet, sí, pero a veces queda un poco frío. Es necesario mirarse a los ojos, escuchar una voz desconocida y conocida a la vez, tocarse, abrazarse...


He estado fuera unos días y he tenido la ocasión de conocer a dos blogueros más: Alberto, de Tiflohomero y Paco, de Viena Directo. La verdad es que está bien eso de viajar por el mundo e ir conociendo a gente, a Alberto en Madrid, a Paco en Viena. Alberto vino con Elena, una amiga suya. Siempre que quedamos está la intriga de: "¿Será este? ¿Será aquella?" Porque, aunque hayamos visto alguna foto, puede que la gente cambie en persona, pero siempre está la curiosidad de dos personas buscándose y reconociéndose desde lejos. Aquí el problema era que sólo nosotras los podíamos ver a ellos desde lejos, pero ellos a nosotras no, porque son ciegos. Pero Alberto, que es muy listo, lo solucionó citándonos en una estación de metro que sólo tenía una salida, con lo cual, era fácil encontrarnos. Al llegar pensé que mejor hablar conforme estaba acercándome, que no agarrar a Alberto del brazo de repente y pegarle un susto, así que dejé que mi voz me precediera. Después de la sorpresa del encuentro, mis tres amigas, Alberto, Elena y yo nos fuimos a pasear y, cuando ya se fue haciendo de noche, buscamos un sitio donde cenar. Nos costó un poco porque nos perdimos y porque había mucha gente en todas partes, pero al final lo encontramos y cenamos muy bien. Gracias por todo a Alberto, por la cena, por tu libro, por tu sentido del humor y por tu compañía. Y gracias a Elena y a Alberto por enseñarnos tantas cosas que no nos habíamos planteado porque vemos (sin bola de cristal). 

   En cuanto a  Paco, lo vi muy brevemente en Viena, apenas media hora, porque íbamos de viaje de Praga a Budapest y paramos allí a comer con el autobús. Pero dio tiempo para un helado, conocernos en persona y charlar un rato. Gracias también por la paciencia de esperarme sin saber dónde ni cuándo llegaría y estar pendiente toda la mañana del sábado, que tiene mérito. Muy majo Paco, muy dicharachero, como en su blog. Espero poder hablar con él más tiempo la próxima vez y también con Alberto y Elena, que la vida del turista es muy ajetreada y no da para mucho.

martes, 3 de enero de 2012

Visitas blogueras.

Hace unos días, de camino a Almería, pasaron por aquí Mercedes, su marido y sus hijos y les estuve enseñando la ciudad. Hacía buen tiempo (todas las Navidades lo ha hecho), tenemos un invierno atípico, más bien parece una primavera permanente y daba gusto pasear entre palmeras. Vimos el Parque Municipal y el vídeo del Centro de visitantes, el Huerto del Cura con su Palmera imperial, el Huerto de San Plácido y subimos a la torre de Santa María. Para haber empezado la visita a las 11 de la mañana, no estuvo mal. Comimos en una pizzeria del centro que está muy bien y nos despedimos cerca de donde habían aparcado el coche, porque tenían que seguir viaje. No nos habíamos visto nunca y hace mucho tiempo que ella dejó de escribir el blog y sólo hemos estado en contacto de vez en cuando por e-mail, pero creo que fue una experiencia muy interesante. Quizá los blogueros seamos gente que tenemos mucho que contar y a los que nos gusta conocer a otras personas. Sé que hay muchos que no nos entienden, pero yo lo recomiendo a todo el mundo. Un abrazo y hasta la próxima.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Pamplona.

Hace dos semanas fuimos a Pamplona, por lo que avisé a Asun antes, por si nos podíamos conocer en persona. Al final, se nos trastocaron los planes un poco, porque tardamos más en visitar los pueblos que queríamos ver cerca de Olite y, en vez de a las 5 pm como le había dicho a Asun en un principio, llegamos a las 8. Menos mal que nos esperó con paciencia de santa, ¡ja, ja!


Valió la pena porque nos hizo una visita turística corta, pero intensa, de la que tuvimos que recuperarnos tomando unos vinos en los bares de la Calle Estafeta. También estuvimos en el Café Iruña, pero no tuvimos suerte de que ese día hubiera espectáculo, como aquí:



Sin embargo, nos tomamos unas copas con Hemingway, cosa que, oye, no pasa todos los días, ¡ja, ja!

Pamplona me sorprendió, me gustó mucho. Me pareció una ciudad muy verde, con muchos parques, y muy amplia. Ya volveré algún día para explorarla con más tiempo.

jueves, 6 de enero de 2011

Murcia.

Esto se va pareciendo a un blog de turismo, pero es que, últimamente he visitado muchos sitios. El martes fui a devolverle a María la visita que me hizo hace cuatro años, cuando andaba por aquí la Dama de Elche. Parece mentira, pero nunca había ido en tren a Murcia, siempre voy en el otro sentido, hacia Alicante. Y lo cierto es que hay mucho que ver en Murcia y me lo había perdido, hasta ahora. Como había que ponerle remedio a eso, fuimos al Museo Salzillo, a la catedral y a ver diferentes belenes, que para eso es la época. Además, también nos dedicamos a la gastronomía, que no todo va a ser patear la ciudad, comimos en un restaurante que estaba muy bien y luego tomamos chocolate con roscón junto a la catedral.




Imagen "robada" del blog de María porque aún no he ido a revelar mis fotos.


María fue una guía excelente y no es peloteo, no hay nada como que alguien enamorado de su ciudad te lleve por todos los rincones y te la explique. Ese amor por las ciudades donde una vive creo que a María y a mí, se nos nota bastante. Valió la pena, habrá que repetir antes de que pasen cuatro años más.

jueves, 8 de julio de 2010

La universidad.

Estoy haciendo un cursillo en la universidad y ha sido agradable volver a reencontrarme con compañeros que ahora dan clases allí y también con un campus más bonito que cuando yo estudiaba, como ya conté aquí. Lo peor siguen siendo los atascos en la autovía y en la propia entrada de la universidad y que los aparcamientos están llenos, ¡hay más gente que en las playas! Muchos de esos alumnos son extranjeros aprendiendo español, lo cual me lleva a mis años mozos, cuando di clases de español en Irlanda del Norte.



También ha sido agradable conocer hoy, por fin después de tantos años leyéndonos y escribiéndonos, al compañero bloguero Garin, aunque apenas hayamos tenido tiempo de hablar porque llegábamos tarde a clase. ¡Vaya par de alumnos! Menos mal que, de profesores, somos más formales, ¿verdad, Garin? A ver si la semana que viene podemos quedar un ratito más, que hoy ha sido todo muy precipitado. Y eso es todo por ahora, andaré perdida porque tengo un examen del cursillo el viernes que viene y, como no me aplique, me temo que suspenderé.

martes, 6 de abril de 2010

Visita bloguera.

El jueves, después de cuatro años esperando este momento, por fin nos conocimos en persona Aylandara y yo. Habíamos intentado quedar varias veces antes, pero, al final todo se había quedado en agua de borrajas. Sin embargo, todo llega y, al final, nos encontramos. Desde el primer momento, no paramos de hablar como cotorras (había muchas cosas que contarse) y no sé si su novio, Luis, se aburriría con nosotras, pero el buen hombre resistió estoicamente sin quejarse.


Dimos un paseo por varios parques para que admiraran el palmeral, visitamos la Basílica de Sta. María y subimos a la torre, para ver el panorama de palmeras que hay en la foto de arriba. Además, también degustamos la comida típica en el restaurante del Parque Municipal: el arroz con costra. A mí se me hizo un poco corto, el tiempo voló, pero ya habrá ocasión de otros encuentros en Zaragoza, Valencia o cualquier otro lugar del mundo. La primera impresión, para mí, fue muy buena (y no es por hacer la pelota), me cayeron muy bien, me parecieron una pareja estupenda. A él sólo lo conocía por lo que ella me había contado, con ella había hablado varias veces por teléfono, nos habíamos mandado e-mails y nos habíamos dejado comentarios en nuestros respectivos blogs, así que ya sabía lo simpática y lo maja que es. En resumen, balance positivo, a ver si Aylandara se anima a seguir con su blog, que lo tiene un poco parado desde hace tiempo, y que sigamos todos tan bien como hasta ahora, pudiendo disfrutar de la vida y de esos momentos de conversación, paseo y comida.

domingo, 28 de febrero de 2010

Reflexiones de un domingo de febrero.

Desde que existen los blogs, el mundo ya no es lo que era. Sobre todo, cuando hay una gripe A en México o un terremoto en Chile y conoces a gente allí. Conoces a gente que no has visto nunca, pero que por sus fotos y vídeos del blog, por lo que cuentan, es como si estuvieran en el pueblo de al lado, como si tú hubieras visto esas calles y esos paisajes por los que nunca has pasado. Por eso ayer envié sendos e-mails a Nelson y a Iradya y me alegré de saber que estaban bien cuando me contestaron al cabo de las horas. Además, son dos de los primeros blogueros que conocí al empezar en este mundillo y, concretamente, Nelson fue uno de los que me animó a hacerme un blog.

¡Cómo ha pasado el tiempo! En estos cuatro años Nelson terminó sus estudios, se casó y tuvo una hija. Y yo aprobé las oposiciones, me compré el piso, me mudé, conseguí un trabajo fijo... En fin, que la vida sigue. Aunque estos días estoy como la barca de Montse, varada en la orilla, o, más bien, encallada sin saber cómo volver a navegar, aquí estoy. Para que Amada no organice manifestaciones de blogueros pidiendo que escriba, como "amenazó" con hacer si no me animaba a escribir algo ya mismo.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Cuatro años de blog.

Y sigo recibiendo postales cada vez que los blogueros se van de viaje (las últimas, las de Xnem, María y Metis, también de Amada, aunque no sea bloguera), mensajes de feliz cumpleaños y tarjetas navideñas. Cuatro años de blog y sigo conociendo en persona a gente, como Metis y Merche en Ibiza este verano. También sigo conociendo virtualmente a gente nueva que entra por primera vez en mi blog y me sigue sorprendiendo la magia de internet. Cuatro años de blog y sigo escribiendo, que no es poco. No sé si con menos ilusión y más cansancio, pero aquí estoy. Teniendo en cuenta que la mayoría de los blogs no dura más de seis meses, todo un récord.

lunes, 26 de enero de 2009

Noche de Reyes.

Ya sé que este post llega algo tarde, pero lo quería escribir a pesar de todo y dedicárselo a ME, MF, J y MC, a quienes invité a cenar en la noche de Reyes y con quienes tuvimos un debate muy interesante sobre las amistades por el blog. En esa conversación, M.E. se mostró reacia a las amistades por internet porque afirmaba que es posible engañarte muy fácilmente y porque una no se puede fiar de desconocidos. Sin embargo, J. (que lee mi blog y algunos de los vuestros) y yo decíamos que, bueno, puede ser, pero también hay engaños en amistades en la vida real y no los has conocido por internet. Además, a alguien que llevas meses o años leyendo en un blog... en fin, puede mentir, pero tarde o temprano se le vería el plumero y se descubriría el engaño.

Otro tema que salió fue si estamos enganchados al blog o a internet. Ella pensaba que sí y yo le decía que no, que las horas que no dedico a ver la tele son las que dedico al blog. Que cada uno tiene aficiones distintas a las que dedica su tiempo y la mía es el blog, como otra gente puede jugar al baloncesto, a las cartas, ir al bingo, ver la tele o cualquier otra cosa. Cada uno es dueño de repartir su tiempo libre como quiera. Y que esta no es una afición tan peligrosa como parece a los que no la conocen ni la practican.


Pdata: Atentos al manifiesto de Cornelius que se publicará el 30 de enero.

lunes, 12 de enero de 2009

Más mail art.



Como los viejos rockeros, el mail art nunca muere y hoy me encontré con esto en el buzón. Del viento, recuerdo la editorial Gregal de mis libros de valenciano, el refrán "De ponent, ni gent, ni vent" (de poniente, ni gente, ni viento) y una cita de una canción de María del Mar Bonet que le puse hace poco a Pedro Ojeda en un comentario en su blog: "Es vent diu que no m'estimes, bon amor, jo no m'ho crec. Es vent xiula, mou els arbres, pero d'amor no en saps res". (El viento dice que no me quiere, buen amor, yo no me lo creo. El viento silba, mueve los árboles, pero de amor no sabe nada.) Como también habla de la luna, se la dedico a Xnem por haberme enviado la postal en esta noche de luna llena. (Aunque fuera ayer.)


lunes, 22 de diciembre de 2008

Lavandera de la noche.

A veces, por esos misterios de la vida, aparecéis en forma de postales navideñas o cartas y, aunque nunca os haya visto más que en fotos colgadas en vuestros blogs y es posible que, en algunos casos, no haya oído vuestra voz, ni siquiera por teléfono, de repente me llegan vuestras letras, escritas a mano y cobráis vida. No es que antes no la tuviérais, pero ahora tengo algo vuestro más tangible que el reflejo de una pantalla de ordenador. El correo ordinario tiene más magia que internet, llega más directo. Y sé que existís, que sois personas de carne y hueso, no sólo un nick en un blog.

También hay veces, como hoy, en que la sorpresa es mayor, porque aparece un libro de poemas que supongo que a Clara le habrá costado sangre, sudor y lágrimas escribir y mucho más que se lo publicaran. Y, de repente, vuelvo a dos años atrás, cuando empezamos el blog común Mc Raven's Generation, y escribí que los artistas de todo tipo hoy en día no se encuentran en un bar de París, como en los años 20 del siglo pasado, ni en las tertulias de un café madrileño o bonaerense, sino en el ciberespacio. Además, siempre supe que aquel grupo de "locos" de Mc Raven's Generation teníamos todos creatividad y muchas cosas que contar, ya fuera por escrito o con imágenes y el libro de Clara que tengo en la mano viene a confirmar mis sospechas. O mis certezas.




Cuando llega un libro que viene de doce mil kilómetros de distancia, lo primero que hace una es abrirlo y leer la dedicatoria, que no transcribo aquí porque no sé si Clara querrá hacer públicas esas palabras. Y esa letra real, de mujer que existe y no se ha quedado en una pantalla de ordenador, es una letra firme, segura, a veces algo enrevesada, pero no llega a ser ininteligible. Y el bolígrafo violeta purpurina que ha usado para escribirlas denota femineidad y, tal vez, sentido artístico. Al menos, para mí, que soy tan clásica que sólo escribo en negro, azul o, cuando corrijo exámenes, rojo o verde.

A continuación, leemos las dedicatorias y después pasamos a hojear el libro al azar y nos llegan los amigos, la familia, el amor, la ciudad... en definitiva, las cosas más importantes en la vida de una persona, en este caso, Clara, pero que podríamos ser nosotros. Y, de repente yo, a doce mil kilómetros de distancia, en otro país y otro acento, tengo mucho en común con alguien a quién no he visto en mi vida. No sé por qué Clara le puso el título Lavandera de la noche, pero cuando me enteré le dije en su blog que me gustaba porque me recuerda a esta canción tradicional que grabó Carlos Núñez con Noa y que es una belleza:





No me queda más que felicitar a la autora y desearle el mayor de los éxitos con este libro y los venideros, decirle que lo leeré tranquilamente y con bolígrafo rojo para subrayar los versos que más me gusten, para así volver a ellos fácilmente cuando me apetezca. Además de mandarle un beso, no por la fría pantalla del ordenador, sino en la portada de su libro, justo donde está escrito su nombre en letras azules, mi color preferido.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Fin de semana bloguero.

Si el fin de semana pasado me quedé con las ganas de conocer a Cornelius, éste sí pude conocer a Marmack, quien vino a Elche. Nos pasamos el sábado de visita turística y también hablando, hablando y hablando hasta quedarme afónica (bueno, ya estaba resfriada previamente, con lo cual, no hizo falta mucho) no sólo sobre mi pueblo, sino también sobre "The Town I Love so Well", es decir, London/derry. Al menos, eso dice esta canción que yo llamo "el Aromas ilicitanos de Derry", porque la cantan siempre, del mismo modo que aquí cantamos "Aromas ilicitanos".




Tras ver casi palma a palma y tronco a tronco (que ya tiene mérito) sólo unas doscientas palmeras de las doscientas mil que hay en Elche, MA ya se cansó, obviamente, y, como de todas formas yo estaba afónica y no podía cantarle "Aromas ilicitanos", ni nada (aunque no por ello se va a librar, que se lo coloco en el vídeo siguiente), nos fuimos a una tetería. Creo que ahora ya entiende por qué mi foto de perfil de usuario es una palmera del Parque Municipal.



Además de palmeras, huertos y jardines, también vimos la basílica de Santa María, un museo sobre el Misterio de Elche y los baños árabes, aunque esto último el domingo, que son gratis. Tras un aperitivo con delicias de Elche (dátiles envueltos en bacon y con una almendra dentro) en el Parque Deportivo, como mandan los cánones ilicitanos, fuimos a la estación de tren, donde nos despedimos. Lástima que, como muchos de mis amigos son de fuera, los aeropuertos y estaciones sean siempre lugar de encuentro y de despedida hasta no se sabe cuándo.

Y eso fue el fin de semana. Fue una pena que yo no estuviera en mi mejor momento, porque no podía hablar mucho, tosía continuamente y me tenía que sonar los mocos, pero creo que vimos lo esencial de Elche y nos conocimos en persona, que fue también muy interesante. MA resultó ser un tío muy majo: simpático, con sentido del humor, pero también reflexivo, serio, con las ideas claras y un caballero. Sorprendentemente, un hombre con el que se puede hablar horas y horas de mil temas distintos sin cansarte e, incluso, quedarte afónica y seguir hablando en susurros porque la conversación lo vale, pues como dice Paco, del blog Viena directo, "lo que la gente nos enseña gratis, no tiene precio" y hay pocas personas con las que se pueda tener una buena conversación.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Blogs.

¿Cómo explicar a alguien que no ha blogueado nunca lo que es un blog, cómo funciona, los vínculos que se crean tan fuertes...? Quiero crear un blog para el trabajo y he estado explicándoles a mis compañeros qué es, cómo funciona, cómo podemos usarlo en clase, etc. Como siempre, hay gente muy dispuesta, con muchas ganas de empezar, y otra no tanto porque no usan las nuevas tecnologías en su vida cotidiana. Pero lo más complicado es explicar qué se siente teniendo blog, por qué las amistades son tan fuertes sin habernos visto nunca.

Al final creo que lo logré y mi compañera M., que parece por ahora ser la más entusiasta en el proyecto, me dijo que entendía perfectamente que, al escribir, nos abrieramos más en la distancia y el no estar cara a cara y que eso llegara a formar una relación muy especial. Además, le parecía una forma muy interesante de conocer a gente. Me estuvo preguntando si se podían subir fotos, si las iba a ver todo el mundo o se podía seleccionar a las personas que querías que las vieran... Así que, espero que pronto tengamos una nueva bloguera por estos mundos, a ver si se anima del todo, que seguro que tiene mucho que contar. (Y nosotros que leer si se decide a escribirlo.)

Este fin de semana me voy a Cazorla a hacer senderismo, Metis me acompañará en otra ocasión a otro viaje, que ya estuvimos hablando del tema cuando me llamó hace un par de semanas o así. Y espero poder conocer el domingo a Cornelius, a ver si hay tiempo en la apretada agenda del viaje. Además, espero conocer también a Marmack la semana que viene, si es posible. Poco a poco vamos poniendo cara y voz a los amigos.

domingo, 7 de septiembre de 2008

En un café de Buenos Aires.

Anoche estuve en un café de Buenos Aires, según dice Umma en su blog, refugiándome del frío y la lluvia (y eso que por la mañana fui a la playa a 21 kilómetros de aquí, será que voy teniendo el don de la ubicuidad con los años) calentándome las manos con la taza de café (y eso que casi nunca tomo café porque no me gusta) como solía hacer en los días fríos de Irlanda con las tazas de té. Charlábamos alegremente de los blogs, de la vida, de esto y lo otro. Lo cuenta de tal manera que me imagino un lugar donde no he estado nunca y unos contertulios a los que no he visto y, de repente, estoy allí, como si siempre hubiera tomado café con ellos y con Borges, Gardel, Alfonsina Storni, Lorca y hasta Rubinstein (quién, por cierto, estuvo en Elche también y tiene una palmera dedicada en el Huerto del Cura, ver aquí). No perdía el tiempo el hombre: hoy café en el Tortoni y mañana contemplando palmeras en el Huerto del Cura entre concierto y concierto. ¿Qué son doce mil kilómetros, Umma?

Pero, antes de que existieran los blogs, ya había amistades así, como la de 84 Charing Cross Road, también llamada en español La carta final, en cuya película sale Anthony Hopkins encarnando a un librero inglés que mantiene correspondencia con una escritora neoyorquina, cliente a la que le envía libros que no encuentra en EEUU.

El mundo virtual a veces trasciende al real y nos escribimos cartas, nos mandamos e-mails y mensajes al móvil, nos llamamos y, con suerte, incluso nos llegamos a conocer en persona.

viernes, 25 de abril de 2008

Trueque de libros.

Como ya sabéis, el miércoles fue el día del libro. Por eso los profesores de castellano organizaron una actividad de trueque de libros. Pusieron unas mesas a la entrada del instituto y la gente llevaba un libro y lo cambiaba por otro. Tuvo bastante éxito y muchos alumnos se interesaron por participar. Yo llevé un libro que mi hermana no quería, de las aventuras de los cinco, y me traje otro de poesía de Ángel Valente.

Además, dos días antes tuve una grata sorpresa en el buzón al recibir un paquete con un libro de un colega bloguero, Leo Mares, a quién podéis leer aquí: http://leomares.blogspot.com/ Tengo un montón de libros esperando en la mesita porque, ahora mismo, estoy leyendo una biografía de Antonio Machado que tiene más de 700 páginas (sin contar notas ni apéndices) pero, en cuanto pueda, lo leeré.

Ahora mismo hay un concurso de microrrelatos de viaje en este blog y se están publicando los relatos de otro concurso en este blog que lleva María junto con otros compañeros blogueros: http://culturaciones.blogspot.com/. Así que, hay muchas iniciativas culturales interesantes en marcha.

viernes, 29 de febrero de 2008

Reivindicando derechos.

Leo en el blog de Alberto (pinchad en el link) sus reivindicaciones de ayer y me parecen justas, así que, las pongo aquí para que lleguen a más gente, a ver si entre todos conseguimos cambiar un poco este mundo y hacerlo más habitable para todos. Dice Alberto en su blog (ver El diseño universal más un derecho que una realidad) lo siguiente:

"Quiero hablaros de un tema sobre el que en la teoría es muy bonito, pero que en la realidad, se queda en eso, simples declaraciones de intenciones. Es el diseño para todos.
Es cierto, las leyes hablan del tema, los políticos nos venden las muchas cosas que hacen al respecto, pero a la hora de la verdad, una persona ciega debe gastarse más dinero para acceder a artículos muy básicos, eso si es que son accesibles, porque otros ni siquiera.
Insisto, se habla mucho, pero a la hora de la verdad, incluso hay productos en los que estamos retrocediendo.
Y yo me digo que no entiendo esto.
Los ciegos somos unos consumidores más a los que poder venderles. Y por otra parte, es un error que la accesibilidad sólo beneficie a unos pocos discapacitados, cuanto más fácil sea su manejo, mejor para toda la sociedad.
No me vale la excusa de que somos un mercado pequeño y por eso las grandes empresas no piensan en diseñar artículos para nosotros.
Me gustaría poder acudir a un centro comercial y poder pedir una báscula de baño parlante o un teléfono móvil ya adaptado y no tener que acudir a mi organización de ciegos para conseguirlos.
Algo tan familiar, hoy en día, como un Ipod (mp4) no existe adaptado, hemos de conformarnos con un mp3 que cuesta más de 300€.
Y qué os voy a decir de todos esos componentes que vienen con displays táctiles o pantallas planas en las que no hay teclas resaltadas.
No negaré, sin embargo, que algo se va haciendo. Desde junio de 2006 es obligatorio que los medicamentos estén marcados en braille y cada vez más artículos vienen con braille, aunque a veces el braille apenas se pueda leer y sea más un tema de imagen que de utilidad.
En fin, estas son mis cuitas de consumidor: gastarme más dinero para comprar aparatejos, ir a ciegas al abrir una lata (¿será de sardinas, de mejillones o de calamares? Y resignarme a no poder disfrutar de determinadas cosas como cualquier otro ciudadano.
Por último, es importante recalcar que cuando se produce un artículo o producto accesible no beneficia a unos pocos, sino que la sociedad entera se beneficia porque se hace más integradora. "
Ya de paso, aprovecho para recomendar su blog, que es muy interesante y tiene muchas cosas que enseñarnos.