Desde que empecé este blog a finales de 2005 he llegado a conocer en persona a mucha gente. Algunos ya no escriben, incluso perdí el contacto con ellos y no nos hemos vuelto a ver ni a saber nada unos de otros, sin embargo, creo que valió la pena el rato que estuvimos juntos y nos conocimos y siempre estarán en mi recuerdo como un buen momento pasado. Es lo más humano que tenemos: hablar, debatir, narrar... comunicarse en definitiva. Eso se puede hacer por internet, sí, pero a veces queda un poco frío. Es necesario mirarse a los ojos, escuchar una voz desconocida y conocida a la vez, tocarse, abrazarse...
He estado fuera unos días y he tenido la ocasión de conocer a dos blogueros más: Alberto, de Tiflohomero y Paco, de Viena Directo. La verdad es que está bien eso de viajar por el mundo e ir conociendo a gente, a Alberto en Madrid, a Paco en Viena. Alberto vino con Elena, una amiga suya. Siempre que quedamos está la intriga de: "¿Será este? ¿Será aquella?" Porque, aunque hayamos visto alguna foto, puede que la gente cambie en persona, pero siempre está la curiosidad de dos personas buscándose y reconociéndose desde lejos. Aquí el problema era que sólo nosotras los podíamos ver a ellos desde lejos, pero ellos a nosotras no, porque son ciegos. Pero Alberto, que es muy listo, lo solucionó citándonos en una estación de metro que sólo tenía una salida, con lo cual, era fácil encontrarnos. Al llegar pensé que mejor hablar conforme estaba acercándome, que no agarrar a Alberto del brazo de repente y pegarle un susto, así que dejé que mi voz me precediera. Después de la sorpresa del encuentro, mis tres amigas, Alberto, Elena y yo nos fuimos a pasear y, cuando ya se fue haciendo de noche, buscamos un sitio donde cenar. Nos costó un poco porque nos perdimos y porque había mucha gente en todas partes, pero al final lo encontramos y cenamos muy bien. Gracias por todo a Alberto, por la cena, por tu libro, por tu sentido del humor y por tu compañía. Y gracias a Elena y a Alberto por enseñarnos tantas cosas que no nos habíamos planteado porque vemos (sin bola de cristal).
En cuanto a Paco, lo vi muy brevemente en Viena, apenas media hora, porque íbamos de viaje de Praga a Budapest y paramos allí a comer con el autobús. Pero dio tiempo para un helado, conocernos en persona y charlar un rato. Gracias también por la paciencia de esperarme sin saber dónde ni cuándo llegaría y estar pendiente toda la mañana del sábado, que tiene mérito. Muy majo Paco, muy dicharachero, como en su blog. Espero poder hablar con él más tiempo la próxima vez y también con Alberto y Elena, que la vida del turista es muy ajetreada y no da para mucho.
9 comentarios:
Parece que tus vacas cundieron mucho... ¡Qué bien conocer a dos blogueros mas! Ana, tu debes de ser la más veterana de los blogueros ¡desde 2005! Wow... Besotes, M.
Cielo espero que el viaje te lo hayas pasado bien, y me alegro que vieras a mi hijo, un beso
MERCHE: Sí, debo de ser de las pocas de esa época que sigo escribiendo. Pero tú tampoco te quedas muy atrás, ¿no? Llevas también unos cuantos añitos. Un abrazo.
ISABEL: Sí, me lo pasé bien en el viaje. Lo que pasa es que, cuando vi a Paco, con las prisas de tener que volver al autobús, no se nos ocurrió hacernos una foto para inmortalizar el momento. Pero bueno, otra vez será. Un abrazo y cuídate.
Vale yo estoy desde el 2007 pero me parece que al acabar las entrevistas (solo me quedan dos) voy a plegar por un tiempo aunque os seguiré visitando a veces comentando y a veces, no... Besotes, M.
MERCHE: ¿Tú también estás cansada de escribir? ¿Ya no leéis libros los viernes? Igual Pedro propone alguna lectura a partir de septiembre y te animas a seguir escribiendo...
Un abrazo.
Ahora que lo dices, tenemos "El lector de Julio Verne" pendiente para septiembre. Ya voy por la mitad, entonces sí que igual sigo escribiendo...
MERCHE: Suena bien el título de ese libro. Seguro que tienes un montón de cosas que contar aún, del libro y de tu vida intensa. Un abrazo.
Ana, sí qué alegría compartir aquella tarde-noche madrileña. Me pregunto qué pensaste cuando me viste allí en los torniquetes del Metro. No, no es que sea listo, es que era la única forma de no liarnos _ya se sabe lo que pasa con las leyes del tal Murphy_.
Siempre me parece mágico cuando estoy con un bloguero en persona. No sé, siento mucha alegría y contigo fue genial aunque supo muy a poco, que te me fuiste con Elena a leer placas, jejejej.
Bueno, habrá una segunda parte cuando vaya a que me enseñes Elche.
Por cierto, qué bonita la Dama de Elche,. Genial, claro si eras tú en figura y genio.
La cena estuvo muy guay.
Ya me perdonarás mis errores como cicerone, pero es que había muuuucha gente por ttodas partes.
Ale, que se repita, que se repitaaaaa.
Yo mañana a Asturias a seguir diciendo que soy un homo viajerus frustratus.
Besitos de luz.
ALBERTO:
Sí, la cena estuvo muy bien. Menos mal que A. (no quiere que publique su nombre, es discreta) conocía Madrid porque si no...
Pues pensé: "¡Ahí están!" y me alegré de que no nos hubiéramos perdido. Y también pensé que, si llegaba así de repente y os daba dos besos os iba a asustar un poco, por eso pensé que mejor hablar conforme me acercaba, para avisar de que llegaba.
Tenía que regalarte algo que se pudiera tocar, porque si no, vaya gracia. Aunque esas reproducciones no suelen ser muy fieles, le dejan poco agujero detrás a la Dama. La verdadera lleva un pezado de agujero tremendo.
Hala, pues disfruta de Asturias, que yo no he estado nunca. Y, si vienes a Elche, habrá que avisar a Rosa también, a ver si podemos quedar con ella.
Un abrazo
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