domingo, 15 de febrero de 2009

La buena nueva.

La semana pasada vi en la filmoteca La buena nueva, una película sobre la guerra civil española, pero desde un ángulo distinto. El protagonista es un joven cura que cree en su profesión y en su fe y no le cuadra que, los que se supone que son "los suyos", se dediquen a matar, chantajear y amenazar a los contrarios, por mucho que estén en guerra con ellos. Le parece que eso no es cristiano, es totalmente injusto, y por eso se dedica a ayudar a los represaliados, lo cual, por supuesto, provoca que "los suyos" no entiendan nada y quieran matarlo, a pesar de ser sacerdote.






Sin embargo, él lucha hasta el final de la guerra por mantener sus ideas religiosas y sus convicciones e, incluso, llega a enfrentarse con el obispo y le dice que, si ser parte de la Iglesia es estar a favor de todos los desmanes que él ha visto en el pueblo, no quiere pertenecer a ella. Es una película buenísima, como las de antes.

lunes, 2 de febrero de 2009

Revolutionary Road.

El sábado fui a pasar el día a Alicante con unas amigas que hacía tiempo que no veía y fuimos al cine a ver:



(Quien no la haya visto y piense verla, que deje de leer aquí, el que avisa no es traidor.)


Es una tragedia de película, pero te hace plantearte cuándo dejaste de ser revolucionario para acomodarte en una casa en las afueras de la ciudad con marido/mujer, dos niños, jardín y vecinos iguales a ti. Entonces, si tuvieras la oportunidad de irte a otro sitio, París por poner un ejemplo, ¿qué sería mejor? ¿Irse o quedarse? La clave está en que, como decía Josefina R. Aldecoa en Cuando éramos jóvenes, "Es hermoso vivir en cualquier parte si te das cuenta de que estás viviendo". El problema viene cuando crees que en otro sitio tu vida sería mejor y no calculas que te llevarías todo lo negativo porque el problema no es tu vida, sino tú y cómo te la planteas o la aceptas. No sé si me explico, pero son dos concepciones de la vida que en la película convierten en antagonistas al marido y a la mujer, con lo cual, pues al final acaba mal como era de esperar.