"Las batallas hay que darlas, se ganen o se pierdan, hay que darlas por el hecho mismo de darlas."-José Luis Sampedro.
jueves, 12 de febrero de 2015
A School in South Uist.
sábado, 15 de febrero de 2014
Londres, de Edward Rutherfurd.
miércoles, 13 de noviembre de 2013
Los olivos de Belchite.
Quizá lo que más me llama la atención de las novelas de Elena Moya es la vuelta a las raíces, a la tierra, al lugar donde has sido feliz. Supongo que me identifico de alguna manera con el amor de María, la protagonista, por los olivos centenarios porque pasé los veranos de mi infancia en el campo con los almendros de mi bisabuelo. Eso sí, reconozco que el olivo no es tan rugoso como el almendro y, por tanto, a la hora de trepar, no te haces tantos arañazos. Y bueno, aunque no es mi especialidad coger olivas, una también ha hecho sus pinitos, como ya conté: aquí.
No quiero estropear la lectura, así que, no digo más. Os dejo que os perdáis por las calles de Londres o los campos de Belchite, las avenidas de Barcelona...
martes, 29 de diciembre de 2009
La elegancia del erizo.
(Metis: Como no me has contado si lo has leído y qué te ha parecido, al final, lo he tenido que leer yo.)
martes, 1 de septiembre de 2009
Mapa de los sonidos de Tokyo.
Al menos, el Mapa de los sonidos de Tokyo hace que te fijes en los sonidos cotidianos a los que, normalmente, no prestamos atención. Casi que es una película más oída que vista. Y también hay una historia interesante, diferente. Así que, os la recomiendo.
domingo, 15 de febrero de 2009
La buena nueva.
Sin embargo, él lucha hasta el final de la guerra por mantener sus ideas religiosas y sus convicciones e, incluso, llega a enfrentarse con el obispo y le dice que, si ser parte de la Iglesia es estar a favor de todos los desmanes que él ha visto en el pueblo, no quiere pertenecer a ella. Es una película buenísima, como las de antes.
lunes, 2 de febrero de 2009
Revolutionary Road.
(Quien no la haya visto y piense verla, que deje de leer aquí, el que avisa no es traidor.)
Es una tragedia de película, pero te hace plantearte cuándo dejaste de ser revolucionario para acomodarte en una casa en las afueras de la ciudad con marido/mujer, dos niños, jardín y vecinos iguales a ti. Entonces, si tuvieras la oportunidad de irte a otro sitio, París por poner un ejemplo, ¿qué sería mejor? ¿Irse o quedarse? La clave está en que, como decía Josefina R. Aldecoa en Cuando éramos jóvenes, "Es hermoso vivir en cualquier parte si te das cuenta de que estás viviendo". El problema viene cuando crees que en otro sitio tu vida sería mejor y no calculas que te llevarías todo lo negativo porque el problema no es tu vida, sino tú y cómo te la planteas o la aceptas. No sé si me explico, pero son dos concepciones de la vida que en la película convierten en antagonistas al marido y a la mujer, con lo cual, pues al final acaba mal como era de esperar.
domingo, 2 de noviembre de 2008
Textos "robados" 2.
Recuerdo que me llamaste desde la playa, ¿cómo olvidar tu voz alegre por las buenas noticias y aquella forma de decirme "te quiero"? Me costó encontrar el móvil en el fondo del bolso, sonando con tanta urgencia que me puse nerviosa y me volví torpe, sabiendo que eras tú quién llamaba y no podía encontrar el maldito trasto. Pero al final contesté y las piedras de aquella plaza castellana tan sobria se volvieron multicolores al oír tus palabras. Llovía aquel mediodía de finales de octubre en que yo cruzaba la plaza, sin paraguas, como siempre, soy así de desastre, ¿qué le vamos a hacer? Nadie es perfecto.
Me estaba empapando con esa lluvia fina y eterna que parece nada pero acaba calándote hasta los huesos. Hacía un poco de fresco y la mano con la que sujetaba el teléfono se me heló, aunque no lo noté hasta mucho después de colgar. ¿Cómo sentir el frío estando contigo aunque sea en la distancia?
Me llamaste desde la playa y me dejaste oír el mar. O la mar, ¿quién sabe? De repente, volvieron todos los veranos de mi niñez que, como canta Serrat, "sigue jugando en tu playa" porque yo también nací en el Mediterráneo. Me subió una ola de nostalgia del pecho a la garganta y la emoción apenas me dejó decirte: "Te quiero, te echo de menos, vuelve pronto." ¿Cómo olvidar esa llamada tuya desde la playa, que me hizo saber en ese preciso instante el amor inmenso que te tengo? (Amelche.)
Entonces me acosté pensándote, saboreándote en la distancia sintiendo que tú también, en ese preciso instante, estabas conmigo y gocé ¡cómo gocé...! (Merche Pallarés.)
(Provisionalmente lo coloco aquí mientras pienso qué hacer porque, como le he dicho a Bridget, creo que su texto sería mejor colocarlo en lugar del mío.) Recibí tu llamada desde la playa. Yo, acostada en la cama, enredada en mis cabilaciones, le brazo ocultandome de la luz. Me contabas que la Barceloneta estaba tranquila, se oía a los niños jugar, que todo estaba bien. Tu voz sonaba acelerada. Te imaginé gesticulando en medio del paseo, mirando al mar y pensando en mi. Imagino que desde el Maremagnum hasta la playa corriste para dejar atrás el nerviosismo con el que habías salido de tu habitación para enfrentarte al nerviosismo de llamarme a mi. Recibí tu llamada desde la playa. Oí tu sonrisa através del teléfono cuando me dijiste que todo saldría bien. Que seríamos felices en Barcelona, que lo sabías porque veías el mar. El silencio nos envolvió. Repetiste que todo saldría bien. En ese momento aparté el brazo, la luz lo inundó todo y yo también pude ver el mar. (Bridget.)
O tal vez… soñé tu llamada, imaginé tu voz cálida como una caricia, sentí tus brazos envolviéndome, compartí tu risa sincera… Tal vez tú no existas, o no fue mi número el que marcaste… pero yo soñé, o imaginé o realmente recibí tu llamada… Sólo sé que en aquella tarde lluviosa me llegó un envolvente soplo de afecto y de deseo, y me sentí amada, comprendida, entendida, deseada, libre y acompañada, y me levanté de la cama revuelta con lágrimas, suaves lágrimas bailando en las pestañas, pero alegre por dentro, fuerte de nuevo para retomar la vida, real, esa sí real, que me esperaba tras la puerta de la alcoba. (Sofía)
Y Alberto sigue con la versión masculina (corrígeme si me equivoco): Sí, iba a regresar a mi habitación, a revivir tu aliento, tu sonoridad, tus manos. Entonces pasé por delante de aquella dársena. De un barco negro salían hombres negros como esscupidos de la boca del dragón. Me lo quedé mirando. Quería volver a la calidez de tu recuerdo, pero algo me impulsaba a mirar. Mi retina se cubrió de agua salada, de bravo oleaje, de piratas de otro tiempo. ¿Qué podía hacer? ¿Seguir mis deseos o dejarme atrapar por aquel férreo imán que me atraía como una sirena?Quise que tu fueras mi sirena, pero no… el destino me tenía reservada otra.
Uno de aquellos pasajeros del infierno se dirigía a mí rápidamente. Quise huir pero no pude. ¿Quién era aquél que me buscaba? ¿Por qué necesitaba esperarle? ¿Qué fuerza tenía? Era fornido, musculoso, seguro de sí… Sus ojos atormentados me suplicaban. Eran unos ojos negros, profundos, abismales. ¿Qué misterios encerraban? Por cierto, no sé si lo ves en tu ordenador, Alberto, pero he puesto los distintos trozos en diferentes colores: azul el de Pedro, verde el mío, rojo el de Brujita, naranja el de Merche y lila el de Sofía. Y ahora he añadido en negro el de Bridget y el tuyo.
viernes, 31 de octubre de 2008
Textos "robados".
Recuerdo que me llamaste desde la playa, ¿cómo olvidar tu voz alegre por las buenas noticias y aquella forma de decirme "te quiero"? Me costó encontrar el móvil en el fondo del bolso, sonando con tanta urgencia que me puse nerviosa y me volví torpe, sabiendo que eras tú quién llamaba y no podía encontrar el maldito trasto. Pero al final contesté y las piedras de aquella plaza castellana tan sobria se volvieron multicolores al oír tus palabras. Llovía aquel mediodía de finales de octubre en que yo cruzaba la plaza, sin paraguas, como siempre, soy así de desastre, ¿qué le vamos a hacer? Nadie es perfecto.
Me estaba empapando con esa lluvia fina y eterna que parece nada pero acaba calándote hasta los huesos. Hacía un poco de fresco y la mano con la que sujetaba el teléfono se me heló, aunque no lo noté hasta mucho después de colgar. ¿Cómo sentir el frío estando contigo aunque sea en la distancia?
Me llamaste desde la playa y me dejaste oír el mar. O la mar, ¿quién sabe? De repente, volvieron todos los veranos de mi niñez que, como canta Serrat, "sigue jugando en tu playa" porque yo también nací en el Mediterráneo. Me subió una ola de nostalgia del pecho a la garganta y la emoción apenas me dejó decirte: "Te quiero, te echo de menos, vuelve pronto." ¿Cómo olvidar esa llamada tuya desde la playa, que me hizo saber en ese preciso instante el amor inmenso que te tengo? (Amelche.)
Entonces me acosté pensándote, saboreándote en la distancia sintiendo que tú también, en ese preciso instante, estabas conmigo y gocé ¡cómo gocé...! (Merche Pallarés.)
¿Quién da más?
Pdata. Pedro me dice en los comentarios que pongáis los enlaces a su post y a este para saber de dónde viene todo y a dónde vamos con la historia. Me parece bien, porque si no, puede ser un lío encontrar luego las diferentes partes del relato. Además, como veis, Brujita se ha animado a continuar y he añadido su texto. Y Merche Pallarés creo que se ha adelantado demasiado a los acontecimientos yendo al grano, pero en fin, ahí queda su aportación también.
Pdta 2: Una amiga me ha mandado por e-mail la continuación a partir de mi texto, por eso lo pongo en el mismo color que el de Brujita, porque es la tercera parte. Sin embargo, a mí no me cuadra que la protagonista esté en una plaza y al mismo tiempo en la cama. Puede que se imagine toda la historia, pero es que él empieza diciéndole: "Recuerdo que te llamé desde la playa", así que no se lo ha imaginado, los dos personajes coinciden en eso. En fin, será que soy muy tiquismiquis con que haya una coherencia entre el espacio-tiempo. He aquí la continuación:
O tal vez… soñé tu llamada, imaginé tu voz cálida como una caricia, sentí tus brazos envolviéndome, compartí tu risa sincera… Tal vez tú no existas, o no fue mi número el que marcaste… pero yo soñé, o imaginé o realmente recibí tu llamada… Sólo sé que en aquella tarde lluviosa me llegó un envolvente soplo de afecto y de deseo, y me sentí amada, comprendida, entendida, deseada, libre y acompañada, y me levanté de la cama revuelta con lágrimas, suaves lágrimas bailando en las pestañas, pero alegre por dentro, fuerte de nuevo para retomar la vida, real, esa sí real, que me esperaba tras la puerta de la alcoba. (Sofía)
Pdata 3: Bueno, ahora que lo leo todo, veo que, aunque Sofía lo pensó para continuar después de mi texto, también tiene sentido si lo ponemos a continuación del de Merche. Al final me voy a tener que tragar mis palabras sobre la coherencia del espacio-tiempo... Pido disculpas de rodillas. :-)
domingo, 27 de julio de 2008
Libros.
Aida me regaló en catalán La ciudad de los secretos y, la verdad, parecía otra cosa. Para mi gusto, es una mala versión del Código Da Vinci y mira que es pésimo ese libro, pero este lo supera. Llegué a la mitad y me lo dejé durante varios meses porque no podía más con la biografía y el ego de la autora. Al final lo retomé y lo acabé de leer, aunque se veía venir que acabaría como empezaba: o sea, igual de aburrido y mucho presumir la autora con su juventud, con sus películas y sus libros, que no tiene (o no debería tener) nada que ver con la trama principal. Vamos, que a no ser que te interese la vida de esa señora, no vale la pena leerlo.
Cuando vino en Semana Santa con su marido, Briege, una profesora irlandesa a la que conocí en Derry, me regaló el libro que acababa de leer y me dijo que era divertido. Es de una autora irlandesa, de Omagh como Briege, y habla de la amistad de tres mujeres treintañeras que se conocen desde la niñez. No es que sea para ganar el premio Nobel de literatura, pero la verdad es que es un libro entretenido y con el sentido del humor típico de los irlandeses. No creo que esté traducido al español, se llama Three Wise Men y la autora es Martina Devlin.
Pero la gran noticia de esta semana es que Anaví ha vuelto al blog. Y espero que algún día se decida a escribir una novela sobre su vida, porque creo que sería tremenda y tendría mucho éxito.
Estaré ausente unos días, que tengo que ir a esto.
lunes, 2 de junio de 2008
Era junio.
viernes, 25 de abril de 2008
Trueque de libros.
Además, dos días antes tuve una grata sorpresa en el buzón al recibir un paquete con un libro de un colega bloguero, Leo Mares, a quién podéis leer aquí: http://leomares.blogspot.com/ Tengo un montón de libros esperando en la mesita porque, ahora mismo, estoy leyendo una biografía de Antonio Machado que tiene más de 700 páginas (sin contar notas ni apéndices) pero, en cuanto pueda, lo leeré.
Ahora mismo hay un concurso de microrrelatos de viaje en este blog y se están publicando los relatos de otro concurso en este blog que lleva María junto con otros compañeros blogueros: http://culturaciones.blogspot.com/. Así que, hay muchas iniciativas culturales interesantes en marcha.
martes, 19 de junio de 2007
Junio.
Además, Virginia Woolf también habló en Mrs. Dalloway de un junio en que la primera guerra mundial había acabado y la vida volvía a Londres. "Eso era lo que ella amaba: la vida, Londres, este momento de junio." Me encanta ese párrafo. Pensé en traducirlo, pero se queda en inglés porque 1) no tengo tiempo para traducciones y 2) un texto así no se puede traducir o pierde todas las aliteraciones, los juegos de palabras y la razón de ser. (La negrita es mía.)
"For having lived in Westminster-how many years now? over twenty,-one feels even in the midst of the traffic, or waking at night, Clarissa was positive, a particular hush, or solemnity; an indescribable pause; a suspense (but that might be her heart, affected, they said, by influenza) before Big Ben strikes. There! Out it boomed. First a warning, musical; then the hour, irrevocable. The leaden circles dissolved in the air. Such fools we are, she thought, crossing Victoria Street. For Heaven only knows why one loves it so, how one sees it so, making it up, building it round one, tumbling it, creating it every moment afresh; but the veriest frumps, the most dejected of miseries sitting on doorsteps (drink their downfall) do the same; can't be dealt with, she felt positive, by Acts of Parliament for that very reason: they love life. In people's eyes, in the swing, tramp, and trudge; in the bellow and the up-roar; the carriages, motor cars, omnibuses, vans, sand-wich men shuffling and swinging; brass bands; barrel organs; in the triumph and the jingle and the strange high singing of some aeroplane overhead was what she loved; life; London; this moment of June. For it was the middle of June. The War was over, except for some one like Mrs. Foxcroft at the Embassy last night eating her heart out because that nice boy was killed and now the old Manor House must go to a cousin; or Lady Bexborough who opened a bazaar, they said, with the telegram in her hand, John, her favourite, killed; but it was over; thank Heaven-over. It was June."
domingo, 29 de abril de 2007
Libros.
El profesor empieza muy bien, con humor, con critica al sistema, diciendo que los profesores no seremos jamás los personajes del año porque el gobierno nos usa, pero no nos tiene en cuenta para nada, con anécdotas interesantes de la vida docente de Frank Mc Court, pero luego, en mi opinión, va decayendo el tono y acaba siendo la misma historia de su niñez pobre en Irlanda que ya contó en Las cenizas de Ángela y en Lo es. (¿No podrían haber buscado un título mejor, aunque eso sea la traducción fiel del título en inglés, It Is? Lo es me parece ridículo para titular un libro, pero en fin.) Hay muchas páginas que no vienen a cuento y que sobran totalmente y, no sé, que defraudó las expectativas que tenía al empezar a leerlo.
The Stolen Village es un libro que me regaló Anaví en Navidades. Trata de un hecho histórico: el 20 de junio de 1631 los piratas turcos llegaron a las costas irlandesas, atacaron un pueblo que se llama Baltimore y se llevaron a 107 personas (hombres, mujeres y niños, sin importarles la edad ni condición) para venderlos como esclavos en Argel. Como suele suceder, por culpa de la corrupción el dinero que tendría que haberse destinado a comprar víveres para el buque de la Marina británica que debía patrullar las costas del sur de Irlanda e impedir que los piratas camparan a sus anchas, se lo habían embolsado los responsables, así que ahí estaba el buque anclado, sin provisiones, los marineros no habían cobrado su sueldo desde hacía meses y estaban hambrientos y famélicos, y, para cuando quisieron enviarles comida y emprendieron la marcha, los turcos andaban ya casi en Argel y, obviamente, no los pillaron. Total, que los 107 vecinos acabarían de remeros en las galeras o trabajando como esclavos construyendo obras públicas, las mujeres y niñas en el harén y los niños en la escuela para ser jenízaros, el cuerpo de élite del ejército turco, compuesto de extranjeros que habían secuestrado siendo niños y habían adiestrado convenientemente.
El cónsul británico en Argel escribió a las autoridades británicas protestando porque lo tenían allí, medio abandonado y sin hacerle ni caso, y por más que cada semana enviaba cartas contando cuántos súbditos de su majestad habían llegado a Argel para ser esclavos, a pesar de un convenio que tenían con los turcos por el cual no iban a atacar barcos británicos ni esclavizar a gentes de esta nacionalidad, el rey y el parlamento británico tenían bastante con sus luchas particulares para acordarse de cuatro matados de hambre en Argel. Total, que no mandaron ayuda hasta 1646, tras la guerra civil. Entonces pagaron el rescate de los británicos que quisieron volver a su tierra, pero sólo dos mujeres de Baltimore decidieron volver (y otra mujer que, años antes, había sido rescatada por sus familiares pagando una buena suma de dinero), de las otras 104 personas, nunca más se supo. Se perdieron, como se suele decir, "en la noche de los tiempos".
A raíz del secuestro de los 107 vecinos de Baltimore, se construyeron unos beacons a lo largo de la costa, como unos faros que, si se iluminaban porque el vigilante veía venir piratas a la costa, todos los hombres de la zona debían armarse y reunirse en un lugar concreto, prestos a defender el pueblo. Cuando Anaví y yo recorrimos Irlanda en agosto llegamos a Baltimore y fuimos al beacon (ver foto de Anaví) sin saber toda esta historia apasionante de los piratas turcos en Irlanda.
El autor del libro estuvo investigando en bibliotecas, leyendo documentos de aquellos tiempos, y, aunque no se sabe nada a ciencia cierta de cómo fue la vida de los irlandeses de Baltimore en tierras árabes, sí se puede imaginar cómo sería, teniendo en cuenta testimonios de la época de personas que consiguieron escapar o que alguien pagara el rescate y pudieron volver a Europa. (Por ejemplo, Miguel de Cervantes, que también estuvo preso en Argel varios años.) Así que Des Ekin cuenta un poco entre lo real y lo ficticio, cómo pudo ser la vida de esta gente.
Chocolat lo compré cuando fui a ver a Anaví, en una librería de libros de segunda mano. Ya había visto la película y leído el libro en español hace unos años, pero me apeteció leerlo en inglés. La historia es muy conocida, supongo que lo sabréis: una chica joven con una hija pequeña que se muda a un pueblo pequeño de Francia y abre una chocolatería. El cura se pone en contra de ella porque están en plena cuaresma y él piensa que ella no es una persona "decente" y va a contagiar esa "indecencia" a sus feligreses, pero al final, ella se gana la amistad y la simpatía de mucha gente en el pueblo. Recomiendo también, de la misma autora, Cinco cuartos de naranja, que me gustó mucho más.
La piel de la revuelta me lo compré el lunes. Había descuentos en las librerías y me pareció atractivo el argumento. Inmediatamente me enganché y no pude parar hasta acabar de leerlo. Empieza con un hecho real y luego ya se desarrolla la ficción, pero es interesante aprender cómo estaba el panorama político a principios del siglo XX y las revueltas obreras que hubo en Barcelona. Habla de una familia de obreros que trabajan y viven en la Colonia Güell (ver enlaces que he puesto más abajo, porque es un sitio que me gustaría visitar en cuanto pueda) y luego dos hermanos se van a Barcelona para vivir un poco más independientemente. Y no cuento más, porque si no, lo voy a descubrir todo. Leed el libro y ya lo comentamos.
Colonia Güell, castellano
Colonia Güell, catalán
domingo, 18 de febrero de 2007
Babel.
Anoche fui al cine a ver Babel. Aviso, por si no la habéis visto y pensáis verla, que no sigáis leyendo. En resumen, la película va de lo siguiente: unos americanos están de viaje por Marruecos y a la mujer alguien le dispara desde unas montañas. Enseguida piensan en terroristas, pero en realidad han sido unos niños cabreros que tenían un rifle para espantar a los chacales y no se les ocurre otra cosa que disparar al autocar para probar a qué distancia llegan las balas. Resulta que el arma era de un japonés que había estado allí de cacería y se lo había regalado a un marroquí, que se lo vendió al padre de los niños. Al final, la policía marroquí acorrala a los niños y al padre en las montañas, empieza a disparar sin preguntar y se cargan al hijo mayor. Mientras tanto, los hijos de los americanos están con la niñera mexicana, que tiene la boda de su hijo y, como no vuelven los padres a tiempo y no tiene a quién dejárselos, cruza la frontera con México y se lleva a los niños a la boda. El problema es a la vuelta, porque la policía americana los para y los quiere detener por secuestro, así que su sobrino, que conducía, acelera y la policía los persigue. Deja a la niñera y los críos en medio del desierto para despistar a la poli y casi se mueren de hambre y de sed, pero al final, la policía americana los encuentra y deportan a la mujer a México. Así que es una historia en 4 países: EEUU, México, Japón y Marruecos, y de cómo las vidas de gente que parece tan distante y que no tendrían nada que ver unos con otros, se entrecruzan. Como aquello del efecto mariposa, que si una mariposa mueve sus alas no sé dónde, puede crear un maremoto en la otra punta del mundo. Que todos tenemos algo que ver con todos, aunque vivan en las antípodas.
Salimos del cine, enciendo el móvil, y me llega un mensaje de Umma, de vacaciones en el sur de su país, diciendo que se lo está pasando bomba. Llego a casa y leo un e-mail de una amiga desde Brasil. Ya veis lo que tiene la globalización y cómo las historias de la gente se entrecruzan, como dice la película.
martes, 30 de enero de 2007
Escucha mi voz.
"La nuestra es también la historia de aquellos que nos han precedido, de lo que han escogido hacer o no hacer. Han sido esas elecciones las que han construido, como el carbonato de calcio en una cueva, la invisible estructura de nuestra persona.
Un niño que nace no es una pizarra limpia sobre la que se puede escribir cualquier cosa, sino una tela en la que alguien ha trazado ya la trama de un bordado: ¿recorrerá ese camino marcado por otros o escogerá uno diferente? ¿Continuará calcando el surco trazado o tendrá el valor de salirse de él? ¿Por qué uno rompe la urdimbre y otro la completa con ciega diligencia?"
Susanna Tamaro, Escucha mi voz.
Y, cambiando de tema, recomiendo también este corto que colocó Bruixot en su blog, que representará a España en los óscars y que es una delicia. Dura media hora, pero vale la pena. ¿A qué esperáis para verlo?
sábado, 27 de enero de 2007
Donde el corazón te lleve.
Yo quería una amistad amorosa, y en eso era muy viril, viril en el sentido antiguo. Era la relación en condiciones de igualdad, creo, lo que infundía terror a mis pretendientes. Así, lentamente, había terminado por verme relegada al papel que habitualmente corresponde a las feas. Tenía muchos amigos, pero se trataba de amistades en una sola dirección: acudían a mí solamente para confesarme sus penas de amor."
Donde el corazón te lleve, Susanna Tamaro.
Y hoy, buscando un regalo para una amiga que cumple años mañana, he encontrado en una librería la segunda parte de Donde el corazón te lleve, cuando la nieta vuelve a casa y encuentra el diario que su abuela le escribió. Promete ser interesante. Se titula Escucha mi voz. Espero que valga la pena, sobre todo, porque los libros están carísimos, creo que, a partir de ahora, los sacaré de la biblioteca. Luego dicen que la gente los fotocopia, pues no me extraña nada.
domingo, 30 de abril de 2006
Amistad entre hombres y mujeres.
-Naturalmente -contestó Anastasio, con gran seguridad.
-Pues yo, no.
-¿Por qué? -Exclamó Anastasio, ofendidísimo por aquel atentado contra la amistad.
-Porque uno de los dos mete siempre la pata y acaba enamorándose del otro. Y entonces la amistad va y se rompe."
Edad prohibida, Torcuato Luca de Tena.
sábado, 8 de abril de 2006
Mar adentro.
Me encanta esta película, tengo la banda sonora y el DVD. Además, he regalado un par de veces la banda sonora, una de ellas a Verónica, quién me regaló el libro de Ramón Sampedro cuando estuve en Bonn para corresponder.
domingo, 5 de febrero de 2006
La sombra del viento.
Daniel Sempere, un niño de diez años, descubre gracias a su padre librero el cementerio de los libros olvidados, una biblioteca secreta que cuida un guardián. Como cada vez que uno llega a ese sitio, tiene derecho a llevarse un libro. Daniel elige La sombra del viento, de Julián Carax y, a partir de ahí, su vida estará unida a la de Julián, de quién intentará saber más cosas investigando a lo largo de los años, primero solo, luego ayudado por sus amigos, mientras va madurando.
La sombra del viento es una novela sobre el amor a la literatura, a los libros en general, y cómo la realidad y la fantasía se mezclan y coinciden por azar en muchos puntos. También trata de saber qué pasó anteriormente, para no volver a repetirlo. Hay carencias en una época como la guerra civil española y la postguerra, carencias personales de seres queridos que faltan y una crítica a los oportunistas que se aprovechan de esa situación para medrar y para hacer sufrir a sus semejantes. Hay intriga, porque no sabemos hasta el final qué fue de Julián Carax, sus novelas y el amor de su vida. Claro que hay amor, cómo no, hay amor y amistad. Todo ello centrado en una descripción magnífica de Barcelona y su arquitectura, en un ambiente de nostalgia en que los personajes parecen estar atrapados con la esperanza de que lleguen tiempos mejores. Hay momentos duros, dramáticos, pero también mucho sentido del humor y episodios divertidos.
De la página web oficial, lo que más me ha llamado la atención, aparte de las fotos en blanco y negro de la Barcelona de la época, es que existe una banda sonora compuesta por el propio autor de la novela y que te puedes descargar. Para ello, primero tienes que jugar a encontrar las cinco últimas copias de La sombra del viento, pero vale la pena, porque la música es preciosa. (Tuve que jugar varias veces, porque siempre perdía, pero al final conseguí llegar y descargarme la música, ¡ja, ja!) Si queréis jugar: La sombra del viento. Espero que disfrutéis el juego, la música y la novela tanto como yo.
