jueves, 28 de agosto de 2014

Escocia 2014 (Primera parte).

Llegamos a Glasgow y buscamos la empresa de alquiler de coches. Todas, menos la nuestra, estaban allí mismo. Según decía internet, teníamos que buscar un teléfono para poder llamar a una extensión y que vinieran a por nosotras para llevarnos fuera del aeropuerto, a las oficinas de la empresa, rellenar los papeles y salir con el coche. Fue una aventura encontrar el teléfono y, cuando por fin lo encontramos colgado en una columna, estaba en una sala en la que había un par de dibujos de prohibido entre las palabras "No entry", por si quedaba alguna duda. "¿Y ahora qué? ¿Cómo entramos ahí? ¿Será ese el teléfono o será otro que no hemos visto?" A la izquierda estaban todos los mostradores de las empresas de alquiler y había que entrar por esa puerta y al lado de la columna con el teléfono había un mostrador de información con un señor, así que me fui a preguntarle con el e-mail del alquiler del coche. 

Me dijo que sí, que podía llamar desde ese teléfono que servía para llamar no sólo a la empresa de alquiler de coches, sino a hoteles cercanos, para que vinieran a recogerte. Llamé y no contestaba nadie, sólo un mensaje diciendo que todos estaban ocupados y no podían contestar. Lo intenté varias veces y nada. El chico del mostrador se acercó a preguntarnos si había algún problema, muy majo él, le dije que no respondían y me contestó que esperara un poco y siguiera intentándolo. Comenté con Amada en español y en voz baja, por si acaso, que nunca se sabe cuándo los guiris hablan, o al menos, entienden, también tu idioma, que era atractivo y simpático y estuvo de acuerdo. 

Al final nos contestaron tras varios intentos, nos dijeron una parada de autobús donde nos iban a recoger, nos costó un poco, pero la encontramos, vino una furgoneta de la empresa,  nos llevó a la oficina, rellenamos y firmamos todos los impresos correspondientes y por fin salimos con el coche, rumbo a la aventura. Bueno, primero había que salir de Glasgow y su autopista, con sus atascos y aclararnos conduciendo por la izquierda. Conducía Amada, pero yo traducía todas las señales, estaba atenta al GPS (no sé por qué, conseguimos que estuviera todo en español, menos la voz, que seguía hablando en inglés, y no era cuestión de ponerse a tocar más botoncitos y liarlo todo, ahora que ya teníamos la dirección del B&B puesta) y, sobre todo, atenta a que nos mantuviéramos a la izquierda en las rotondas, los cruces, etc. que te lían tanto.


                         Pitlochry al atardecer.

Al llegar a Pitlochry, tras dejar las maletas y el coche aparcado en el B&B, nos fuimos a buscar un restaurante para cenar porque estábamos muertas de hambre. Por cierto, un B&B espectacular y muy recomendable, lástima que sólo pasamos allí una noche:  http://www.beinnbhracaigh.com/ Tras la cena paseamos y encontramos un pub donde entrar a escuchar música en directo. Me dio la sensación de haber estado antes en ese pueblo, en el viaje a Escocia de 2011, pero no estaba segura. Recordaba vagamente que el autobús de la excursión que contratamos había hecho una parada reglamentaria y habíamos estado andando por esa calle y nos habíamos comido un helado. Luego, viendo fotos, he descubierto que sí, que esa noche reconocí un lugar en el que ya había estado. 

To be continued...

miércoles, 20 de agosto de 2014

Escocia 2014. (Introducción).

Ayer me limpié las gafas, sucias aún con la última lluvia que me había caído en Glasgow, esa lluvia finita, que parece que no es nada, y acaba calándote. Me sentía un poco rara al sol de España después de tantos días nublados, con lluvia y frío, con ropa de invierno. Nos pillaron los últimos coletazos del Huracán Bertha: ver aquí y, aunque para entonces ya estábamos en otra parte de Escocia donde no hubo inundaciones, no nos libramos de los chubascos en todas sus variedades, como cuando veía el tiempo en Irlanda del Norte y todo eran blustery showers, wintry showers, etc.




A pesar del tiempo, que no nos acompañó, valió la pena recorrer Escocia en ese coche azul marino, navegar en todo tipo de ferries, barcos y barquitas, esos paisajes verdes tan maravillosos, con lagos, con montañas... La gente, tan amable como en Irlanda, con ese acento tan característico, con ese llamar wee a las cosas pequeñas, como en Irlanda del Norte, que parece que me devuelva a casa. Nunca me he sentido extranjera en Irlanda ni en Escocia. Sobre todo, valió la pena recorrerla contigo,  compañera de viaje, y constatar que seguimos siendo el equipo perfecto. To be continued...