viernes, 29 de mayo de 2009

Tabarca 2.

El año pasado, como ya conté aquí, me apunté a un cursillo para profesores que consiste en conocer itinerarios de la provincia para llevan a los alumnos de excursión. El caso es que, el día que nos tocaba ir a Tabarca amaneció lluvioso. A pesar de todo, allá que nos fuimos a Santa Pola y nos reunimos con un montón de gente que había ido a ver qué pasaba. Votamos y decidimos ir a Tabarca, contra viento y marea (nunca mejor dicho), por si luego, al menos, dejaba de llover. Ilusos de nosotros, estuvo diluviando todo el tiempo. No sabíamos si la tabarquera (el barco que va regularmente a Tabarca) saldría, pero al final lo hizo con unos cuantos aventureros a bordo.


Foto del puerto de Tabarca aquel día.

Debido al oleaje, mucha gente se mareó, incluso algunos empezaron a vomitar... fue una travesía horrorosa. Menos mal que yo nunca me mareo, ni en autocar, ni en barco, ni en nada. Debo de ser todoterreno. Luego llegamos y nos tuvimos que refugiar en un restaurante, tomarnos un aperitivo, que nos dieran la charla del cursillo, y volvernos con las mismas a casa. Sin embargo, fue una experiencia interesante por ver Tabarca como debe de ser en invierno, ya que nosotros siempre la hemos visto en verano con sol, calor achicharrante y una playa atestada de gente. Además, al entrar y salir del puerto de Tabarca, bajamos un nivel y, gracias a la visión submarina de la tabarquera (que es transparente por debajo) pudimos ver parte del fondo marino y fue precioso.


Playa de Tabarca.

A veces la vida nos da una segunda oportunidad, y el sábado pasado volvimos a ir con Alfred y su cursillo, ya que Alfred es compañero mío este año y le dije que me apuntaba a la excursión otra vez. Esta vez nos salió un día de mayo soleado, como debe de ser, y Alfred se explicó tan bien, que hasta el único policía local vino a escucharlo, ¡ja,ja! Dimos una vueltecita por la isla y luego uno de los biólogos de la reserva marina nos dio una charla muy interesante con vídeos y fotos para explicarnos en qué consiste su trabajo. Después Alfred y compañía se fueron a comer a un restaurante y mi amiga Vanessa y yo a la playa, que no tenía nada que envidiarle a las del Caribe en aguas transparentes, aunque frías, eso sí. Nos dimos el primer baño de la temporada y disfrutamos de la naturaleza en un día fantástico. Me alegro de que aún queden islas para naufragar, al contrario de lo que cantaba Sabina.

lunes, 25 de mayo de 2009

La Vall d'Ebo.

(Pego y el mar vistos desde la montaña. ¿Y que haya estado en Irlanda antes de ver esto de mi tierra?)

El domingo pasado teníamos una excursión que, al final, no salió adelante porque no se apuntó bastante gente, así que, decidimos irnos por nuestra cuenta a otro sitio. Chon, Amada (compañera del viaje al Mulhacén) y yo nos fuimos a la la Vall d'Ebo, que está bastante perdida del mundo, aunque, al mismo tiempo, no muy lejos de la zona turística de la costa. Lo que pasa es que nos fuimos dando un rodeo a la provincia de Alicante... Y en algunos momentos entramos en provincia de Valencia y todo. Nos perdimos, íbamos sin mapa, un poco al azar, como se deben hacer los buenos viajes y excursiones, pero fue divertido.

Al principio, después de perdernos, acabamos en Planes, donde yo nunca había estado en mi vida, un pueblecito pequeño de interior. Encontramos una casa detrás del ayuntamiento con una placa que decía que allí vivió un vecino del pueblo que murió en un campo de concentración. Subimos a ver las ruinas que quedan del castillo y, antes de irnos, compramos tres cajas de cerezas, una para cada una, y seguimos camino tras preguntar en un bar.

A continuación llegamos a la Cova del Rull, que yo no sabía ni que existía, pero Chon y Amada sí. Es una cueva de estalagtitas y estalagmitas preciosa, se ve que un hombre (Rull de apodo) estaba un día cazando en sus terrenos en 1919 y, de repente, vio un conejo que se metía en un agujero. Metió un hurón para sacarlo, y ni conejo ni hurón, no salía ninguno. Al final, se mosqueó, empezó a apartar piedras, y consiguió hacer una entrada y descubrió la cueva. La tuvo en plan particular con algunas visitas de amigos, hasta que, al final, sus hijos la vendieron a la Diputación de Alicante. He aquí un vídeo, está en valenciano:



Tras la cueva estuvimos explorando unos parajes con tolls (como pozas donde se queda el agua del río), pero venía poca agua del río y nos fuimos a otro sitio donde había una fuente natural (el agua era no potable, pero bebimos y aquí estamos aún, vivitas y coleando). Luego fuimos hacia Pego y paramos a hacer fotos en el Barranc de l'Infern, que une la Vall d'Ebo y la Vall de Laguar. Justo al pasar eso, que es zona montañosa, en una curva se nos apareció el mar a lo lejos, una vista preciosa entre las montañas y valles verdes. Parece mentira que esté tan verde cuando el sur de Alicante, donde vivimos, es pleno desierto, aquí las montañas están peladas, no crece nada. En algunas partes, es que el paisaje podría haber sido de Irlanda, no de la provincia de Alicante. Nos paramos a hacer fotos y seguimos hasta Pego. De allí intentamos llegar al mar (aún estaba un poco lejos) y, al final, conseguimos llegar a Denia y tomarnos un helado en una terraza playera.


Barranc de l'infern


Amada y yo metimos los pies en el mar, y el agua estaba helada, pero bueno. Y ya volvimos por la autopista de peaje hasta Elche. Estuvo muy bien, la verdad.

Postdata: He eliminado de mis blogs el post del 30 de enero del Manifiesto por la solidaridad porque me avergüenzo de haber participado en ese proyecto. Por coherencia, por dignidad y por amistad, os pido que los que lo publicásteis en vuestros respectivos blogs, lo eliminéis también. Los motivos aquí y, sobre todo, aquí. Por cierto, cualquier comentario sobre este tema, será eliminado sin publicarse. Para mí esto está zanjado y a otra cosa, mariposa.

martes, 19 de mayo de 2009

Pregunta.

"¿Qué hacía la gente cuando no existía Google?"- Una alumna de 2º de ESO.


Buscar con Yahoo, como le he contestado. Pero también podría haberle dicho: Leer poemas de Benedetti, que en paz descanse. Escuchar La chica de ayer en la radio y grabarla en una cinta de cassette. Quedar con los amigos usando el teléfono fijo y no mandarles mensajes al móvil mientras los esperabas, porque no existían los móviles. Escribir cartas con papel y bolígrafo, sobre y sellos. Ir a la biblioteca a buscar en enciclopedias y libros de referencia para hacer los trabajos del instituto. Montar en bicicleta por los caminos sin asfaltar del campo. "¡Como en Verano azul!", dijo otra alumna de 3º de ESO. Sorprendida de que supieran qué era Verano azul, contesté: "Como en Verano azul, sí. Y con las mismas pintas, porque los de Verano azul son de mi edad." Ver la tele en blanco y negro. Mandar mensajes en morse o de voz con el Walkie-talkie (lo más parecido a un móvil que tuvimos) a tu hermano. Hacer fotos con carrete y llevarlas a revelar. Leer miles de libros que ya no recuerdo. Subir a los almendros y arañarte las piernas y los brazos. Jugar a que eras el capitán 4X2 y el columpio era una nave espacial.
Todo eso era antes de que existiera Google ni internet. En fin, me siento un poco mayor. Será porque, como decía Benedetti, que en paz descanse:
"Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía.
Luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque un océano
la muerte solamente
una palabra.
Ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros.
Ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra."

jueves, 14 de mayo de 2009

El manifiesto no se lee.

Hace un par de días recibí un e-mail de Cornelius diciendo que el Manifiesto por la solidaridad (pinchad en el subrayado) que muchos blogs publicamos el día 30 de enero, se iba a leer públicamente en Madrid el día 24 de mayo. Hoy me entero de que no va a ser así porque, a pesar de tener el permiso de la delegación del Gobierno, el Ayuntamiento de Madrid no lo autoriza por ser el "día del cocido madrileño", que se celebra por lo visto, justo en el mismo espacio y tiempo en que se iba a leer el Manifiesto. La verdad, no sabía que existiera un día del cocido madrileño, pero me parece curioso que se prohiba o no se permita la lectura de un manifiesto contra el hambre por ser el día del cocido madrileño. Spain is different, desde luego. Y, al paso que vamos, nunca dejará de serlo.

Los detalles concretos de lo que cuento, en el blog de Juan Antonio Morales, el bloguero que tramitó los permisos: Pinchad aquí. En resumen, que los que queráis comer cocido madrileño, ya sabéis dónde ir, y el Manifiesto lo leéis en voz baja y en la intimidad, no sea que levante la conciencia de alguien.

Pdata. Al final, se ha leído en Pilar de la Horadada, algo es algo: Blog de Rosa Sánchez
.

miércoles, 13 de mayo de 2009

La chica de ayer.

Recuerdo una noche de verano, sería en el año 88 del siglo pasado (que no era el XIX, como siempre creímos, sino el XX) escuchando la radio a las tantas de la madrugada. Hablaban de un grupo que se acababa de separar, Nacha Pop, y pusieron sus canciones, creo que también una entrevista... Me dio pena que se separaran y no haberme enterado antes de que existían. Yo tenía 15 años y me encantó La chica de ayer, hasta escribí un poema en 2º de BUP titulado El chico de ayer dedicado al chico que me gustaba del instituto.

Ahora que yo soy la chica de ayer y que esa canción siempre será un clásico, siento enterarme de la muerte de Antonio Vega. Ayer fue "the day the music died", como cantara Don McLean en American Pie.


jueves, 7 de mayo de 2009

Segovia.

(Habitación de Machado.)
Segovia me encantó, me recordó a Toledo, aunque sé que hay bastantes diferencias, me sorprendió que hubiera tantas iglesias y conventos por todas partes y la vista de las montañas nevadas al fondo al atardecer era preciosa. Sin embargo, de todo lo que vi, lo que más me gustó fue la Casa de Antonio Machado, a quién podía imaginarme en cualquiera de aquellas estancias durante su vida cotidiana, escribiendo como un loco, pasando frío en los duros inviernos y, sobre todo, al que podía ver izando la bandera republicana en el Ayuntamiento junto a otros republicanos amigos suyos en abril de 1931. ("Hay en mis venas gotas de sangre jacobina", que decía él mismo, "pero mi verso brota de manantial sereno.") Además es que esa plaza no creo que haya cambiado mucho desde los tiempos de Machado.