sábado, 26 de febrero de 2011

Diario de una tía 2.

Como os ha gustado el anterior post, continúo con el mismo tema. Se me cae la baba, ya lo sé.

16-10-2010, Sábado.


Han pasado ocho semanas desde que sé de tu existencia. Es mucho tiempo y, al mismo tiempo, es poco porque aún falta un montón para verte la cara. Habrá que tener paciencia para esperar. Tu madre ya se ha comprado el traje para la boda y tus abuelos repartieron las invitaciones para la familia de Barcelona el fin de semana pasado. Todavía no sabemos bien cuándo será la boda, pero se baraja el 20 de noviembre, cuando haga 35 años de la muerte de Franco. No sé qué les habría parecido esa fecha a tu bisabuelo y a tu tío abuelo, que eran tan rojos. Quizá les habría gustado, no sé. A tu tío abuelo Joaquín, como mínimo, le habría parecido gracioso. También hará, cuatro días después de la boda, si es que se casan ese día, cinco años que murió tu tío abuelo. Qué pena que no esté aquí para verlo.

El otro día soñé que me había equivocado y eres niña y a todo el mundo le parecía muy bien. A mí también, sólo pensaba que cómo pude equivocarme, si siempre acierto con las intuiciones.


21-10-2010, Jueves.

Acaban de marcharse tus padres, han venido a enseñarnos tu última ecografía. Parece que todo va bien y les han dado hasta un CD donde se ve una grabación de la ecografía. Ya se distingue la cabeza y el cuerpo y el ginecólogo sospecha que eres chico, aunque todavía no se ve muy bien. No, si al final, acertaremos. Si acierto, a ver si me inspiro para comprar la lotería que vaya a tocar...

Tu madre no quería cenar, porque se había pasado la tarde comiendo chocolate por orden del médico para que te movieras en la ecografía. Y ni aún así te movías, pero al final te han dado tantos meneos que has tenido que moverte. Esta tarde yo había hecho natillas del superpercado donde trabaja tu otra tía y, aunque tu padre no ha querido, el resto sí hemos comido. Así que, supongo que hoy has comido, indirectamente, las primeras natillas hechas por tu tía Ana. Tendré que practicar, porque hoy se me han quemado un poco, mi encimera calienta y no hierve la leche y, cuando te quieres dar cuenta, ya se ha quemado todo el fondo del cazo. Practicaré y, cuando vengas, siempre querrás tomar las natillas de tu tía. Por cierto, tendré que aprender también a hacer flanes. ¡Cuánto me queda por aprender aún!


Luego he sacado los vasos de chupitos que compré en Úbeda y el licor de hierbas ibicencas que me regaló Metis en Ibiza el verano pasado y nos lo hemos acabado brindando por ti y por tu abuelo paterno. Le he dado a tu madre un libro sobre diferentes nombres y su significado que tenía por aquí mi tío, para que vayan pensando cómo llamarte.

Y también tengo noticias de la boda: al final será en la fecha prevista, el veinte de noviembre. Y tu madre me ha preguntado que si quiero leer, que tu tía materna va a leer también. Le he contestado que sí, y que buscaré unos poemas. No le he dicho que ya lo tenía medio pensado.


23-10-2010, Sábado.


He ido al centro comercial a comprarme ropa para la boda y no me ha gustado nada (soy muy difícil de contentar para comprar ropa y más para una boda, porque no me gusta vestirme tan formal). Así que, he acabado en una tienda, comprándote siete camisetas y un peluche-sonajero. Mi primer regalo y aún faltan seis meses para que nazcas.

martes, 22 de febrero de 2011

Diario de una tía.

(Escrito el 14-9-2010.)

Calculo que faltan todavía unos siete meses y medio (qué lento pasa el tiempo) para que nazcas y todo el mundo anda por aquí revolucionado. Tu abuela y yo hemos ido hoy al centro comercial porque está mirando trajes para la boda de tus padres. Luego hemos ido a otra tienda y se nos caía la baba a tu abuela y a mí viendo la ropa de bebés. Tu abuela te habría comprado algo (ya te compró algunas prendas de ropa hace un par de semanas o así), pero era todo rosa o azul y no se ha atrevido porque no sabemos aún lo que vas a ser. Yo le he dicho que comprara algo azul y así acertaba siempre, porque, si eres niña, te gustará el azul, como a mí, y si eres niño, pues también y, además, te pega con los prejuicios habituales de lo que es un color “de chicos”. Al final no te hemos comprado nada, nos reservamos para más adelante. Intentaremos tener paciencia para esperarte, aunque debo confesar que cada viernes pienso que ya tienes una semana más y falta una menos para conocerte. Fue un viernes cuando me enteré de que ibas a nacer, por eso pienso en ti cada viernes.

(Escrito el 16-9-2010.)

Ayer vinieron tus padres a enseñarnos tu primera ecografía: apenas un bultito de casi dos centímetros. Ahí ponía que nacerás entre el 25 y el 28 de abril, más tarde de lo que yo pensaba, poco después de Semana Santa. Te estoy hablando en masculino porque tu abuela y yo pensamos que eres chico. Aunque tu abuelo anoche, en la cena, para llevarnos la contraria, dijo que eres niña porque las mujeres acaban carreras y son más listas que los hombres. Además, ¿cómo sabemos que eres chico? Y tu abuela y yo hemos dicho que porque lo sabemos. Es como cuando aprobé las oposiciones: sabía antes del primer examen que las aprobaba.

(Escrito el 9-10-10)

No te he escrito últimamente porque he estado bastante liada, pero sí me he acordado de ti. Tu abuela y yo fuimos el otro día a otro centro comercial y a las tiendas de al lado y estuvimos mirando la ropa de bebé, pero no nos atrevimos aún a comprar nada. Y eso que me encantó un jersey precioso para enseñar inglés, con los nombres de los animales en inglés y luego las iniciales para repetirlos a ver si te acordabas. Tiempo habrá para enseñarte inglés y valenciano, como dice tu abuela.

Si no recuerdo mal, tienes ya dos meses y medio en la barriga de tu madre y ya eres el doble de grande según la última ecografía. El otro día fue el santo de tu abuela materna y tu abuela paterna la llamó para felicitarla y estuvieron hablando de ti, de las ganas que tienen de ser abuelas y de conocerte. Sólo hay una pequeña discrepancia: tu abuela materna piensa que vas a ser niña, mientras que la paterna está convencida de que serás niño. Yo también creo que vas a ser niño. A ver si creces un poco más y nos muestras tus encantos en la ecografía y salimos de dudas.

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Esto son cartas a mi sobrino, llevo ya 26 páginas (con fotos, ¿eh?, no es sólo texto) y aún faltan dos meses para que nazca. Espero que, cuando sea mayor, le guste tener la historia de todo lo que pasó desde antes de nacer.

domingo, 6 de febrero de 2011

Biografía.

Leo las redacciones de mis alumnos, el tema es escribir una biografía. Me cuentan su vida, lo felices que eran en sus respectivos países, lo duro que fue venir a España cuando tenían entre diez y trece años, lo que lloraron, lo que les costó. Y lo felices que son ahora aquí, con sus nuevas amistades, sus parejas, en resumen, la gente nueva que han conocido. Que les gusta mucho España, que quieren pasar aquí el resto de sus vidas. Ojalá les vaya bien.