Desde que existen los blogs, el mundo ya no es lo que era. Sobre todo, cuando hay una gripe A en México o un terremoto en Chile y conoces a gente allí. Conoces a gente que no has visto nunca, pero que por sus fotos y vídeos del blog, por lo que cuentan, es como si estuvieran en el pueblo de al lado, como si tú hubieras visto esas calles y esos paisajes por los que nunca has pasado. Por eso ayer envié sendos e-mails a Nelson y a Iradya y me alegré de saber que estaban bien cuando me contestaron al cabo de las horas. Además, son dos de los primeros blogueros que conocí al empezar en este mundillo y, concretamente, Nelson fue uno de los que me animó a hacerme un blog.
¡Cómo ha pasado el tiempo! En estos cuatro años Nelson terminó sus estudios, se casó y tuvo una hija. Y yo aprobé las oposiciones, me compré el piso, me mudé, conseguí un trabajo fijo... En fin, que la vida sigue. Aunque estos días estoy como la barca de Montse, varada en la orilla, o, más bien, encallada sin saber cómo volver a navegar, aquí estoy. Para que Amada no organice manifestaciones de blogueros pidiendo que escriba, como "amenazó" con hacer si no me animaba a escribir algo ya mismo.
¡Cómo ha pasado el tiempo! En estos cuatro años Nelson terminó sus estudios, se casó y tuvo una hija. Y yo aprobé las oposiciones, me compré el piso, me mudé, conseguí un trabajo fijo... En fin, que la vida sigue. Aunque estos días estoy como la barca de Montse, varada en la orilla, o, más bien, encallada sin saber cómo volver a navegar, aquí estoy. Para que Amada no organice manifestaciones de blogueros pidiendo que escriba, como "amenazó" con hacer si no me animaba a escribir algo ya mismo.