Limpio mis botas de montaña después del último viaje y pienso que es curioso: descubrí el senderismo por casualidad, como se descubren los grandes amores y amistades. Cuando me compré las botas para hacer tres excursiones de un cursillo para profesores jamás pensé que iría con ellas a los Alpes, subiría al Mulhacén y las usaría en la Sierra de Grazalema, en la de Aracena, en bosques salmantinos, en cañones sorianos, en Guadalajara, en Cazorla... Jamás pensé que, de ahí, surgiría una afición que practico siempre que puedo, porque me relaja y me viene bien para desconectar de la rutina y el estrés cotidiano. Además me ha servido para conocer a un montón de gente que comparte mi misma afición y con los que suelo viajar por tierras de España y del extranjero.
Limpio mis botas para recorrer nuevos caminos en el año próximo y ver hasta dónde me llevan mis pies y el destino. Feliz 2010 a todos.