domingo, 29 de abril de 2012

Mixed Feelings (sentimientos encontrados).

Estos últimos días están pasando muchas cosas y con un ritmo frenético que me hace tener, como dicen los anglosajones, mixed feelings. Jueves, una conferencia en Alicante de Susanna Tamaro, ya le dediqué estos dos posts a sus libros hace años: Donde el corazón te lleve y Escucha mi voz. Ahora parece ser que ha sacado una tercera parte. La gasolina cuesta ya dos euros el litro en Italia por culpa de la crisis, la gente va en bus y por la calle con auriculares, sin ver que hay alguien que, quizá, podría ser el amor de su vida pero ni se entera porque está mandando mensajitos o tonteando con el móvil. Las tecnologías nos acercan y, a la vez, nos aislan. Con eso me quedé.

   El viernes, concierto de Soledad Giménez, de quién también creo que he hablado alguna vez en mi blog porque es una de mis cantantes preferidas. Después, cena en Alicante también, con dos mujeres muy interesantes. Ayer, una película increíble en la filmoteca: Katmandú, muy recomendable. Tras la cena con un amigo me encontré con una alumna que tuve hace cuatro años y que me hizo recordar por qué soy profesora y por qué vale la pena serlo. Hoy mi tía abuela Teresa ha muerto. La hermana de mi abuelo, una mujer con gran sentido del humor (de hecho, creo que mi sentido del humor viene de esa parte de la familia, de mi abuelo materno y su hermana, el resto, la verdad es que son bastante serios), muchas celebraciones familiares en las que estuvo presente y muchos recuerdos. Al mismo tiempo, el viernes fue el primer cumpleaños de mi sobrino y lo hemos celebrado hoy sus padres, todos sus abuelos y todos sus tíos. Estaba durmiendo cuando han ido llegando sus abuelos maternos y sus tíos, así que, cuando se ha despertado y ha visto a tanta gente sentada a la mesa, nos miraba a todos sorprendido, como pensando: "¿Qué pasa aquí?", porque normalmente, no estamos todos juntos, nos ve por separado. Las fotos, los regalos, la vela que quería agarrar, justo por donde quema... Irnos él y yo solos a coger limones y ver hormigas, a pisar la tierra que compró mi tatarabuelo y trabajó mi bisabuelo, tantas generaciones que hemos pasado por allí.

Una vez Mújol me recomendó este poema de José Agustín Goytisolo para mi sobrino, diciendo que a sus alumnos les encantaba y hoy Pedro Ojeda en su blog me lo ha recordado. En estos tiempos que corren, creo que es muy apropiado para recitárselo a mi sobrino y añadir algunas cosas más.

PALABRAS PARA JULIA
“Tú no puedes volver atrás 
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.
Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.
Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.
Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.
Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.
Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.
Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.
Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.
Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.
La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.
Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.
Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.
Y siempre, siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.”

Estoy segura de que tendrás amigos, tendrás amor y, sobre todo, acuérdate de lo que te he dicho antes: nunca te rindas, nunca digas, como este poema aconseja, “no puedo más y aquí me quedo”. Las batallas hay que darlas, se ganen o se pierdan, aunque sólo sea por el hecho de darlas, como decía un gran escritor que no sé si llegarás a conocer, tiene ya 94 años, pero es un señor muy sabio y que dice verdades como puños: José Luis Sampedro. Esa frase la tengo en la cabecera del blog desde que pasó lo del 15-M. Las batallas hay que darlas, Sergio, aunque no se ganen. Al menos, para saber que has hecho lo que te dictaba tu corazón y tu cabeza, que te has comportado digna y honradamente. Y, si se ganan, ¡pues mucho mejor! 

Y mañana, fiesta hippie para celebrar que una mujer muy especial cumple 50 años. Además, es el único año en que la he visto ilusionada. Por mi experiencia sé que se pone de muy mala leche cuando va acercándose su cumpleaños y, hasta que no se pasa, no se queda tranquila. Pero este cumpleaños es especial, no sólo por la cifra redonda, sino por todo lo que ha sucedido en los meses anteriores y, ya que no pudo celebrar la Navidad, pues ahora se va a desquitar celebrando su cumpleaños. Es una celebración de la vida, de la amistad, disfrutar un rato de la gente a la que queremos. Lleva un mes preparando todo y espero que salga muy bien y que siga con la misma ilusión, aunque se pase su cumpleaños.

sábado, 28 de abril de 2012

Derechos, no privilegios.

Según el Diccionario de uso del español de María Moliner, privilegio es la excepción de una obligación, o posibilidad de hacer o tener algo que a los demás les está prohibido o vedado, que tiene una persona por una circunstancia propia o por concesión de un superior. Por el contrario, derecho es la circunstancia de poder exigir una cosa porque es justa. 

Soy funcionaria, me dedico a la docencia y trabajo en un instituto de educación secundaria, en este país. Y no, yo no tengo privilegios. El sueldo que cobro es un derecho que me gano honradamente con mi trabajo. Está regulado por un convenio en el que participan y firman todas las partes interesadas. Es transparente, cualquier ciudadano puede saber lo que cobro. Hacienda conoce perfectamente mis ingresos, en mi declaración no cabe el fraude ni la picaresca. Mis ahorros, pocos, están en entidades bancarias completamente controladas por el estado, y no en paraísos fiscales. 





Me levanto todas las mañanas a las seis y media para ir a trabajar. Cuando regreso estoy cansada, porque, aunque no lo parezca, este oficio es agotador. Diariamente doy cuenta de mi trabajo primero a mis alumnos y por supuesto a sus padres, luego a mi director y si es preciso al inspector de mi zona, porque yo sí tengo jefes. 



Obtuve mi puesto de trabajo aprobando una oposición, que por si alguien no lo sabe, es una prueba muy dura, y no hubo “enchufismos” de ninguna clase. Si tengo que ir a trabajar en coche, el vehículo es propio y pago la gasolina, yo no tengo coche oficial ni chófer. Si he de quedarme a comer, me pago la comida, yo no cobro dietas. El café y el almuerzo corren por mi cuenta, y hasta los bolígrafos rojos que gasto para corregir los ejercicios de mis alumnos, los compro con mi dinero. Los libros de texto y de lectura que necesito para trabajar, de momento, nos los ceden, gratuitamente las editoriales, tampoco les cuestan un euro a la Administración.

 

No, yo no tengo privilegios. Alguien podría pensar que disfruto de un mes de vacaciones más que el resto de mortales. Pero durante el curso escolar trabajo prácticamente todos los domingos, y cuando no trabajo en domingo es porque lo he hecho en sábado. Si cuentan todos estos días, verán que suman más de 31, que son los que tiene el mes de Julio. Cuando llevo a mis alumnos de excursión o de viaje, les dedico las 24 horas, dejando a mis hijos y a mi familia. 





No, yo no tengo privilegios. Y sin embargo me siento privilegiada. Sí, me siento privilegiada porque considero que mi trabajo es muy importante y valioso y realizo un servicio social. Me siento privilegiada cuando veo crecer y madurar a mis alumnos, los veo superar sus dificultades y aprender, y yo estoy ahí ayudándoles, aunque solo sea un poquito. Me siento privilegiada cuando mis alumnos me saludan por la calle, casi siempre con una sonrisa y cuando hablo con sus padres con la cordialidad propia de quienes comparten objetivos. Me siento privilegiada cuando encuentro a antiguos alumnos y me hablan de sus vidas, de sus éxitos y sus proyectos. Y sobre todo me siento privilegiada porque trabajo rodeada de extraordinarios profesionales que se dejan la piel día a día para llevar a buen puerto esta nave que la Administración se empeña en hacer zozobrar. Sí, estos son mis privilegios, pero puedo asegurarles que no le cuestan ni un euro al contribuyente. 



Con todo, no crean que quiero ponerme medallas, nada más lejos. En el fondo me siento como el siervo inútil del Evangelio, al fin y al cabo solo cumplo con mis obligaciones. Pero es importante no confundir derechos con privilegios. Los recortes en Sanidad y Educación, son recortes en derechos y no en privilegios. Que no os confundan. No veáis enemigos donde hay amigos, ni verdugos donde hay víctimas como vosotros. Confundir es un arma de poder para camuflar al verdadero culpable. 





Con todo lo que está cayendo sobre los docentes, lo que más me duele no es la pérdida de poder adquisitivo, sino el menoscabo moral al que se nos está sometiendo. Solo pido a la sociedad, respeto. A los políticos, honestidad, porque muchos han olvidado el significado de esa palabra, si es que lo conocieron alguna vez. También les pido valentía, porque pisotear al débil es de cobardes. Los culpables de esta crisis son mucho más poderosos que nosotros y sí tienen privilegios, que lo paguen ellos. 


Por la dignidad del docente, que es lo que no nos pueden quitar.

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Me llegó por internet, no sé quién es la autora, pero me pareció importante publicarlo. Y es que, tener que aguantar diariamente por parte de la administración ataques como este, quema bastante. En cuanto a la ilustración, también me llegó por e-mail y me gustó mucho, por lo que me he puesto a buscar al autor en Google a fin de solicitarle permiso para reproducirla en mi blog y me lo ha dado.  He descubierto que es Eneko, que tiene un blog aquí. Os lo recomiendo, porque tiene imágenes muy interesantes sobre lo que está ocurriendo. 

miércoles, 25 de abril de 2012

¿De qué color son las flores?



Alberto, mi vecino de blog, me pasó ayer este vídeo, que es muy bueno. Lástima que, con los recortes, no nos vamos a poder dedicar a ello. Porque nunca se cumple la ley de que tiene que haber 20 alumnos si hay algún discapacitado, siempre los tenemos con 30 alumnos. Y, si ahora van a ser 35 alumnos por clase, ya me contarás. Encima, desde hace unos años están quitando también PTs (Profesores terapeutas), que son los que se encargan de sacar de clase a los alumnos que tienen algún problema de aprendizaje (sea del tipo que sea) y repasar allí, con pocos alumnos, matemáticas,castellano y alguna que otra asignatura. Si quitan PTs y, encima, aumentan el número de alumnos por clase, eso implica más fracaso escolar. En fin, un desastre. Y un desastre que siempre afecta a los mismos

lunes, 23 de abril de 2012

23 de abril.

Hoy llevo tres años viviendo en este piso donde vivieron mis abuelos y mi tío. Elegí este día para mudarme porque era la fecha en la que, en 1936, mi bisabuelo firmó la escritura de compra del solar donde se ubica este edificio. Mientras, siguen robándonos derechos cada día, derechos que costaron siglos y generaciones, sangre, sudor y lágrimas, mientras sigo yendo a las manifestaciones (al menos, nunca me quitarán la voz y la palabra) . Todo esto pasa mientras cumples un año, ajeno a ello, das tus primeros pasos de nuestra mano e, incluso, a veces te atreves a soltarte y caminas solo mientras corremos tras de ti para quitarte todos los obstáculos y agarrarte si pierdes el equilibrio. Intentamos ser felices mientras tanto y, aunque hace tiempo que no me voy de viaje, al menos, intentamos ir de excursión de un día a Cartagena y descubrir su historia o a bañarnos en el Balneario de Archena. Me das una galleta, me la como ante tus ojos asombrados y vuelves a ponerme en la boca lo que queda para que no me quede con hambre. ¡Qué listo eres! Y así, transcurren estos meses tan extraños en los que parece que, en cualquier momento, se va a ir todo al carajo.

martes, 10 de abril de 2012

Cumpleaños.

Dentro de poco mi sobrino cumple un año, así que, he ido a ver qué le puedo regalar. Horrorizada me he quedado al entrar en una cadena de jugueterías: todo eran dibujos de Disney, Hello Kitty, Bob Esponja y cosas por el estilo. Para niñas, peor aún: ¡todo rosa! Si me hubieran regalado a mí eso en mi tierna infancia, se lo hubiera tirado a la cara. Sexista y previsible todo, he salido de allí pensando que, mejor le compro ropa porque, además, para niños tan pequeños hay muy pocos juguetes, los que me han parecido más educativos, eran para niños a partir de 5 años.


También tengo otro cumpleaños dentro de poco, de una amiga que me ha invitado a una fiesta hippie. Así que, he ido a una cadena irlandesa muy famosa por estos lares y a donde acuden todos los guiris de varios kilómetros a la redonda. La verdad es que sólo ellos se ponen cosas tan horteras, así que, enseguida he encontrado un atuendo hippie apropiado. Me falta, quizás, algún pequeño complemento, pero todo se andará.

domingo, 1 de abril de 2012

Cenas de sábado noche.

Me gusta abrir el armario de la cocina y ver los vasos y las copas que fregaste anoche, tras la cena. El comedor sigue oliendo a su colonia, lo cual no sé si me gusta o no, me resulta un poco cargante y he abierto las ventanas para que se ventile. (A veces es una suerte que, en español, no se sepa si "su" se refiere a él o a ella, no como el alemán y el inglés, que son tan precisos y lo distinguen.) Supongo que tienes razón: tengo que organizar más cenas con amigos porque todos nos lo pasamos bien, aunque me cansa tener que ser siempre la promotora. La próxima vez, organizad vosotros algo.