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jueves, 22 de octubre de 2015

jueves, 14 de mayo de 2015

Hace calor.

Orgullosa de mis alumn@s de 3º de ESO, que se han portado mejor que nunca a pesar del calor asfixiante (estamos en alerta naranja) y de las dificultades, saliendo voluntarios a leer y a traducir sin que tuviera que insistirles, preguntando dudas de vocabulario... incluso gente que normalmente no suele participar en clase. La vergüenza, para quien corresponda, es que hayamos tenido que dar clase en el patio porque las aulas no están acondicionadas y quedarse era arriesgarse a que nos diera una lipotimia. 



miércoles, 15 de enero de 2014

Enseñar a salvar vidas.

 Todos sabemos algo que podemos enseñar a los demás, en mi caso es inglés, en el de mi hermana a salvar vidas. Y estoy muy orgullosa de ella, pero mejor que lo explique ella misma con sus palabras:


(Publicado por mi hermana en su Facebook)

"En memoria de Juanma Martínez, una de las pocas fotos que pude hacerle, la vida (o la muerte) no ha permitido poder compartir más carreras con él.


Siempre me ha dolido el sufrimiento ajeno. Cuando las malas noticias vienen de zonas lejanas me afectan pero, cuando la mala noticia es de una persona joven que muere realizando lo que más le gusta: correr, entonces me identifico y pienso que ese también es mi modo de vida y el de tantos amigos que me rodean, incluyendo a una de las personas que más quiero en el mundo, mi pareja. Si encima se une a que, al ponerle cara y nombre a esta persona Juanma Martínez, resulta que me lo he cruzado en varias carreras y, encima, muchos de mis amigos, incluyendo mi pareja, tenían trato y/o amistad con él, la noticia cae como un mazazo y el sufrimiento ajeno, se convierte en propio, encogiendo el corazón y el estómago.

Dejé la enfermería hospitalaria precisamente por eso, tras haber finalizado mi carrera, por más que me habían advertido que aprendiera a separar, a no llevarme a casa el dolor de los demás, es lo único que no conseguí hacer nunca, dirigiendo mi trayectoria laboral hacia un nuevo rumbo dentro de la enfermería que sería tratar a los sanos, para ayudar a que no enfermaran, la enfermería preventiva.

Hoy creo que debo actuar. Al recibir la noticia pienso ¿cuántos de los corredores que conozco sabrían reaccionar correctamente ante una parada cardiaca o fibrilación ventricular? Y la respuesta es que son muy pocos los que saben. Soy enfermera, tengo todos los conocimientos para transmitirlos, la experiencia al haber impartido formación en primeros auxilios durante dos años e incluso tengo un muñeco de RCP (reanimación cardiopulmonar). He decidido que voy a realizar una o varias formaciones gratuitas para todo aquel que esté interesado. Serán de aproximadamente 1 hora, o poco más (dependiendo de los asistentes). Tienen que darse muchos factores para salvar una vida, pero cuantos más corredores estemos formados, más probabilidades habrá de realizar una correcta actuación si algún día nos encontráramos un corredor en el suelo.

Sólo falta saber a quién le interesaría, para poder programarlo en febrero y/o marzo, tendría que ser fines de semana, por mi trabajo.

Un saludo a todos y mi más sincero pésame a la familia y amigos de Juanma."

martes, 5 de noviembre de 2013

Por los Erasmus.

Porque fui Erasmus, porque nunca pagaron lo suficiente, porque los cuatro meses que pasé en la University of Ulster at Coleraine se los debo, sobre todo, a mis padres. Los sobresalientes y notables que saqué en el curso en que mejores notas tuve de toda la carrera, a pesar de tener que hacer los exámenes y los trabajos en un idioma que no era mi lengua materna, fueron la mejor manera de devolverles su sacrificio y su esfuerzo.





Por los Erasmus pasados, presentes y futuros, aquí van unos vídeos para dar voz a Ramsés, Aida,  Noelia y todos estos chicos y chicas que están estudiando en el extranjero actualmente. Además se lo dedico con cariño a Cristina, que está de Erasmus en Galway, como regalo atrasado por su cumpleaños.


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viernes, 1 de noviembre de 2013

viernes, 9 de noviembre de 2012

Entre usted en el aula.

 Gracias a Isabel por mandarme un e-mail con este enlace que lleva a este texto tan real como la vida misma y a la persona que lo escribió por resumirlo tan bien:

"Mi trabajo no depende de una silla, ni de un ordenador, ni de un jefe autoritario, ni siquiera, muchas veces, de mí misma. En mi trabajo, la puntualidad, las ganas, la preparación o la responsabilidad no son garantía de éxito. Más de 1.000 veces he llegado con 10.000 actividades previstas, de libro, de interacción, de pizarra digital, de audiovisuales, de ficha y de cuadernillo y, de pronto, aunque todo apuntara a que iba a ser una clase maravillosa, la cosa acaba en un sinsabor descafeinado o en un completo desastre. Es el alto precio de educar en los tiempos que corren. Es la dificultad que entraña un trabajo que depende de otras personas. Y, sobre todo, de que estas personas sean treinta adolescentes, metidos en un aula, con edades comprendidas entre los 12 y los 18 años.

En mi trabajo, los cambios de humor son una constante. Tan pronto sonríes por el pasillo al encontrarte un compañero como tu semblante se torna serio y dictatorial nada más cruzar el umbral del aula que te toque. Vamos, de ángel a sargentona en un santiamén. Todo un ejercicio de camuflaje. Y más te vale tenerlo ensayado, o beberte tres actimels, o dos beroccas, cinco supradyns o siete redoxon complex porque, en mi trabajo, los días flojos, o tristes, o apagados no se permiten. De hecho, se pagan muy caro.

En mi trabajo, te pasas el día expuesto, hablando en alto, mirando con un ojo lo que escribes en la pizarra y con el otro lo que hace Ayoze, o Alfonso o Gerardo, que están fabricando un avión de papel, que escriben sobre la mesa o que se burlan de la negrita nueva en clase. Y luego explicas y preguntas y ninguno respeta el turno de palabra, pero bueno, te dices, al menos participan. Explicas treinta veces lo mismo, porque no te atienden, corriges los ejercicios, calmas los ánimos de dos que se pelean por un estuche, le regalas una sonrisa a Laura, la introvertida, e incluso, pese al caos, propones actividades dinámicas: un taller de crêpes, una salida al Teide, una obra de teatro... Y vuelves a mandar a callar, levanta la mano, saca el cuaderno, no tires las cosas al suelo, escribe la fecha, copia el esquema...¡uf! Si eres profesor, te sentirás ahora mismo identificado.

Me decía el otro día la compañera de Biología: esto se está convirtiendo en un 10% educar y un 90% en cuidar niños. Y no le faltaba razón.

En mi trabajo ya hay tres profesores de baja por ser incapaces de dominar un 1º de la ESO. Son alumnos de 12 años, que se esconden antes de que llegue la profesora para asustarle, que le tiran balones a la cabeza, que le ponen la zancadilla para que se caiga redonda encima de todas las mesas... Me pregunto si esto ocurre en otro tipo de trabajos. Y todo por ser demasiado permisivo, ¿demasiado amable? Ya se lo decía antes: con los niños que tenemos, cualquier signo de debilidad se paga muy caro. Me pregunto también, con cierta tristeza, con qué autoestima y seguridad se enfrenta uno de estos compañeros de nuevo a una clase entera. Lo pienso y da miedo.

Y, sin embargo, me gusta. Me gusta esta profesión, porque, a pesar de lo vacíos (de cariño, de conocimientos, de madurez, de familia...) que están los alumnos, picando y picando todo el año, uno consigue hacer un hoyo en su cerebro, entrar por esa rendija, imprimirles el mensaje de que sabiendo serán más libres, de que no todo tiene utilidad práctica, pero sí mental y, más aún, de que hay que ser honestos y solidarios y comprometidos y, ligeramente, ambiciosos y valientes y decididos. Esto último, no nos lo dice nadie. Pero lo hacemos.

Por eso me dan rabia estos recortes. No por el dinero que restan a un sueldo, que tan poco es el que, por ley, nos corresponde, sino por el empeoramiento en la calidad de nuestra educación pública. La ecuación es sencilla: incremento de alumnos en el aula + supresión de la gratuidad de los libros de texto + incremento del horario lectivo del profesorado: alumnos ignorantes y profesores desquiciados. ¿Qué resquemor hay hacia el gremio de los enseñantes? ¿cuál es el problema? ¿Que tenemos muchas vacaciones? Póngannos el mes de julio, y todos tan contentos. Pero no nos digan que no trabajamos. No, señor. Y si usted lo duda, le invito yo misma a que acuda a mi centro, a que vea la cantidad de proyectos educativos promovidos, pese a todo, por el profesorado, a que se quede a las tardes de formación, a que rellene a mi lado los informes de competencias básicas de mis 160 alumnos, la memoria del departamento, el inventario, las programaciones de aula, las pruebas de septiembre o que asista a mis once sesiones de evaluación.

Y ya que estamos, le preparo un té de descanso en mi casa, antes de comenzar a organizar las clases de la semana, de corregir los trabajos y los exámenes o de organizar las actividades para los alumnos con necesidades especiales. Y, por supuesto, si aún le quedan dudas, amigo, no lo piense más. Tengo la solución para su incertidumbre: entre usted en el aula. Y luego, ya me cuenta."

jueves, 4 de octubre de 2012

¿POR QUÉ STOP LEY WERT?




Vídeo para difundir por las redes sociales, e-mails, etc.

Para firmar contra la ley:

https://www.yoestudieenlapublica.org/stopvers.php 

Manifestación en Elche el 18 de octubre:  http://www.diarioinformacion.com/elche/2012/10/11/elche-protestara-18-octubre-recortes-educacion-marchas-calles/1303531.html


Carta de los profesores de un colegio:



CARTA DEL SENTIR DEL PROFESORADO ANTE LOS RECORTES

Estimadas madres, estimados padres:
L@s docentes de la educación pública somos trabajador@s de la enseñanza y por eso estamos luchando por nuestras condiciones laborales en la medida en que éstas están siendo atacadas.
Ahora bien, nuestra lucha está centrada en mantener una educación pública de calidad de tod@s y para todo@s para poder seguir realizando nuestra tarea satisfactoriamente. Nuestra dedicación y esfuerzo se aplica en educar y formar personas instruidas y capaces, sea cual sea su situación económica, social, familiar, su sexo y sus capacidades de partida.
Cada chico/a que entra por primera vez en una escuela pública es especial y ya “excelente”: recibe la máxima atención y cuidado, tratando, a lo largo de su etapa como estudiante, de extraer lo mejor de cada cual más allá de las calificaciones numéricas, de las estadísticas y los porcentajes.
Los últimos recortes hacen imposible ofrecer una enseñanza de calidad en todas las etapas educativas:
·        Aumento del número de estudiantes por aula en todos los niveles.
·        Incremento de la inestabilidad laboral del profesorado y despido de interin@s.
·        Eliminación del profesorado que atiende al alumnado con necesidades educativas especiales.
·        Supresión de escuelas infantiles, modalidades de bachillerato, clases de centros para personas adultas, unidades de Colegios de Educación Infantil y Primaria como en nuestro centro.
·        Incremento de las tasas en enseñanza no obligatoria, reducción de becas de comedor y de material escolar, que se encarece además con la subida del IVA.
Mientas tanto crecen las subvenciones a la enseñanza concertada y a la privada, que muy poco aportan a una escuela solidaria e inclusiva, puesto que selecciona al alumnado y much@s no son aceptad@s por proceder de familias que no tengan un determinado nivel económico, por creencias religiosas, el país de origen o el hecho de tener necesidades educativas especiales. También se cede terreno público para la escuela privada antes que construir un centro público. Su objetivo parece claramente fomentar la educación privada con fondos públicos. Dicen que no hay dinero para la educación pública, y año tras año el presupuesto va disminuyendo con la excusa del ahorro pero bajo esta mentira se esconde la progresiva privatización del sistema público de enseñanza.
En su momento, se estableció el “principio de subsidiariedad” para que, en caso de resultar insuficiente la oferta pública, centros de titularidad privada pudieran acogerse a los conciertos con el Estado y contribuir así a cumplir con el mandato constitucional de establecer la enseñanza básica para tod@s, universal, obligatoria y gratuita. A estas alturas, el Estado ya debería haber completado con creces la red pública necesaria, sin tener que seguir recurriendo a la concertación. Sin embargo, se está logrando que sea la enseñanza pública la que se convierta en “subsidiaria”.
Tenemos que defender la idea de que la educación es un derecho fundamental establecido en la constitución y, por lo tanto, debería gozar de la máxima protección por parte del Estado, y no convertirse en un producto con el que mercadear.
Por otro lado, en los principios fundamentales de la Ley Orgánica de Educación 2/2006 (LOE), queda recogido que el Estado tiene que proporcionar una educación de calidad a todos los ciudadan@s.
La educación debería ser entonces, un instrumento que compense las desigualdades sociales, económicas y culturales de partida, como medio para avanzar en una organización social más justa y como mecanismo de cohesión e integración social al servicio de la formación de los futur@s ciudadan@s sin excepciones.
Por ello tenemos que defender una red pública de calidad e inclusiva con igualdad de acceso para tod@s que garantice el carácter compensador de la educación mediante:
·      La progresiva implantación de una red pública suficiente para atender la demanda educativa en todas las etapas.
·      El establecimiento del PIB para educación en un 6% para compensar el retraso con respecto a otros países.
Creemos en una escuela pública y democrática, una escuela que transmite el saber humanista y científico, como un fin en sí mismo. Una educación pública construida por y para sus verdaderos protagonistas: alumnado, padres y madres y profesorado.
Así, los centros educativos podrían convertirse en comunidades democráticas reales, donde poder incentivar la cooperación sobre la competición y la socialización frente al individualismo; a partir de la participación y la asunción de responsabilidades personales y colectivas.
L@s hij@s de mayoría de trabajador@s (asalariad@s, autónom@s, funcionari@s…) tienen derecho a disfrutar de servicios públicos de calidad, pagados con el dinero de todos a través de los impuestos. Tienen derecho a una enseñanza de calidad.
Así como derecho a la sanidad, ya que ahora que se ha eliminado la tarjeta sanitaria a los inmigrantes que no tengan trabajo, muchas familias van a sufrir esta situación, la pérdida de un derecho básico.
Existen alternativas más justas y, como docentes, exigimos que se contemplen pero también como madres y padres preocupados por el presente y el futuro de nuestr@s hij@s.
Proponemos como centro que todos nos impliquemos en la defensa y mejora del sistema educativo público, que denunciemos e intentemos frenar los ataques que estamos sufriendo y que mantengamos la ilusión para construir juntos nuestro propio futuro.
Cualquier sociedad democrática que se precie debe mimar y proteger a la Educación Pública para poder avanzar, para poder crecer, ya que es la de todos y todas, la única que garantiza la educación en igualdad.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Sorolla.

El otro día encontré en el armario una camiseta que me compré hace unos años en una exposición de pintura pero que apenas me puse. Es negra y lleva en letras blancas: "Sorolla". Hoy me la he puesto para ir a clase y un alumno de 2º de la ESO (unos 13 años) me ha preguntado: "¿Dónde está Sorolla?" Le he contestado que Sorolla era un pintor, no un pueblo. Tendré que ponerme más camisetas culturales, siempre he pensado que enseñaría más inglés si me pusiera camisetas con el verbo to be conjugado y cosas así, porque les interesa más lo que llevo puesto que lo que explico.

lunes, 9 de julio de 2012

Memorias de la pizarra.

Este fin de semana me he leído un libro muy recomendable sobre la educación, Memorias de la pizarra, de Carmen Guaita. Son una serie de entrevistas a profesores ya jubilados que dieron clase en distintos momentos de la historia de España, desde la República hasta nuestros días. Después Carmen comenta cada una de las entrevistas contando sus conclusiones. A mí me ha quedado claro que la docencia es cuestión de vocación, sacrificio y mucho trabajo, cosa que ya sabía antes, pero estos grandes maestros (algunos tienen más de noventa años) me lo han confirmado. Y también me ha quedado claro que, mientras la administración educativa no esté formada por profesores competentes que sepan de qué va la cosa, en vez de por tecnócratas que en su vida han pisado un aula y que sólo quieren cambiar todas las leyes educativas del gobierno anterior para lucirse, el sistema educativo así no puede progresar mucho. Sin embargo, a pesar de ello, también cada uno de nosotros podemos hacer mucho todavía por nuestros alumnos, "a pesar de los ruines del pasado y los sabios granujas del presente", como diría Benedetti. 

Entrevista con la autora sobre el libro en el programa La noche en vela de RNE:

domingo, 17 de junio de 2012

Selectividad.

Estos días he estado acompañando a los alumnos a selectividad, lo cual me ha hecho volver a mis 18 años, cuando empecé la universidad y andaba, como ellos, por ese Aulario I con esos cuadros tan horrorosos de zapatos viejos rotos y quemados que, por mí, se habrían ido a la basura hace tiempo, pero igual son arte y valen un dineral, como decía el texto que les salió en inglés. Por cierto, creo que la comida en el Club social era más buena antes o igual es que yo era más joven, no sé.

 En estos días hemos buscado juntos las aulas y no sé quién ha pasado más nervios, si ellos antes de los exámenes o yo durante los exámenes haciendo los cien metros lisos de pasillo esperando a los primeros que salieran y me contaran cómo había ido la cosa. Hemos buscado un DNI perdido que menos mal que apareció a tiempo, me he quedado sin reloj un rato porque alguien lo necesitaba para examinarse y le he prestado el mío, les he perseguido para que me dijeran quién volvía en el autobús y quién se iba por su cuenta, porque no quería que se me perdiera nadie. Ha habido un mareo en el autobús de camino a la universidad, los nervios, pero no llegó la sangre al río. Han llamado a la radio para que les dedicaran canciones en el autobús y han cantado a la vuelta al acabar los exámenes. Espero que el esfuerzo compense, las notas sean buenas y puedan estudiar la carrera deseada. El día 21 lo sabremos.

sábado, 28 de abril de 2012

Derechos, no privilegios.

Según el Diccionario de uso del español de María Moliner, privilegio es la excepción de una obligación, o posibilidad de hacer o tener algo que a los demás les está prohibido o vedado, que tiene una persona por una circunstancia propia o por concesión de un superior. Por el contrario, derecho es la circunstancia de poder exigir una cosa porque es justa. 

Soy funcionaria, me dedico a la docencia y trabajo en un instituto de educación secundaria, en este país. Y no, yo no tengo privilegios. El sueldo que cobro es un derecho que me gano honradamente con mi trabajo. Está regulado por un convenio en el que participan y firman todas las partes interesadas. Es transparente, cualquier ciudadano puede saber lo que cobro. Hacienda conoce perfectamente mis ingresos, en mi declaración no cabe el fraude ni la picaresca. Mis ahorros, pocos, están en entidades bancarias completamente controladas por el estado, y no en paraísos fiscales. 





Me levanto todas las mañanas a las seis y media para ir a trabajar. Cuando regreso estoy cansada, porque, aunque no lo parezca, este oficio es agotador. Diariamente doy cuenta de mi trabajo primero a mis alumnos y por supuesto a sus padres, luego a mi director y si es preciso al inspector de mi zona, porque yo sí tengo jefes. 



Obtuve mi puesto de trabajo aprobando una oposición, que por si alguien no lo sabe, es una prueba muy dura, y no hubo “enchufismos” de ninguna clase. Si tengo que ir a trabajar en coche, el vehículo es propio y pago la gasolina, yo no tengo coche oficial ni chófer. Si he de quedarme a comer, me pago la comida, yo no cobro dietas. El café y el almuerzo corren por mi cuenta, y hasta los bolígrafos rojos que gasto para corregir los ejercicios de mis alumnos, los compro con mi dinero. Los libros de texto y de lectura que necesito para trabajar, de momento, nos los ceden, gratuitamente las editoriales, tampoco les cuestan un euro a la Administración.

 

No, yo no tengo privilegios. Alguien podría pensar que disfruto de un mes de vacaciones más que el resto de mortales. Pero durante el curso escolar trabajo prácticamente todos los domingos, y cuando no trabajo en domingo es porque lo he hecho en sábado. Si cuentan todos estos días, verán que suman más de 31, que son los que tiene el mes de Julio. Cuando llevo a mis alumnos de excursión o de viaje, les dedico las 24 horas, dejando a mis hijos y a mi familia. 





No, yo no tengo privilegios. Y sin embargo me siento privilegiada. Sí, me siento privilegiada porque considero que mi trabajo es muy importante y valioso y realizo un servicio social. Me siento privilegiada cuando veo crecer y madurar a mis alumnos, los veo superar sus dificultades y aprender, y yo estoy ahí ayudándoles, aunque solo sea un poquito. Me siento privilegiada cuando mis alumnos me saludan por la calle, casi siempre con una sonrisa y cuando hablo con sus padres con la cordialidad propia de quienes comparten objetivos. Me siento privilegiada cuando encuentro a antiguos alumnos y me hablan de sus vidas, de sus éxitos y sus proyectos. Y sobre todo me siento privilegiada porque trabajo rodeada de extraordinarios profesionales que se dejan la piel día a día para llevar a buen puerto esta nave que la Administración se empeña en hacer zozobrar. Sí, estos son mis privilegios, pero puedo asegurarles que no le cuestan ni un euro al contribuyente. 



Con todo, no crean que quiero ponerme medallas, nada más lejos. En el fondo me siento como el siervo inútil del Evangelio, al fin y al cabo solo cumplo con mis obligaciones. Pero es importante no confundir derechos con privilegios. Los recortes en Sanidad y Educación, son recortes en derechos y no en privilegios. Que no os confundan. No veáis enemigos donde hay amigos, ni verdugos donde hay víctimas como vosotros. Confundir es un arma de poder para camuflar al verdadero culpable. 





Con todo lo que está cayendo sobre los docentes, lo que más me duele no es la pérdida de poder adquisitivo, sino el menoscabo moral al que se nos está sometiendo. Solo pido a la sociedad, respeto. A los políticos, honestidad, porque muchos han olvidado el significado de esa palabra, si es que lo conocieron alguna vez. También les pido valentía, porque pisotear al débil es de cobardes. Los culpables de esta crisis son mucho más poderosos que nosotros y sí tienen privilegios, que lo paguen ellos. 


Por la dignidad del docente, que es lo que no nos pueden quitar.

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Me llegó por internet, no sé quién es la autora, pero me pareció importante publicarlo. Y es que, tener que aguantar diariamente por parte de la administración ataques como este, quema bastante. En cuanto a la ilustración, también me llegó por e-mail y me gustó mucho, por lo que me he puesto a buscar al autor en Google a fin de solicitarle permiso para reproducirla en mi blog y me lo ha dado.  He descubierto que es Eneko, que tiene un blog aquí. Os lo recomiendo, porque tiene imágenes muy interesantes sobre lo que está ocurriendo. 

miércoles, 25 de abril de 2012

¿De qué color son las flores?



Alberto, mi vecino de blog, me pasó ayer este vídeo, que es muy bueno. Lástima que, con los recortes, no nos vamos a poder dedicar a ello. Porque nunca se cumple la ley de que tiene que haber 20 alumnos si hay algún discapacitado, siempre los tenemos con 30 alumnos. Y, si ahora van a ser 35 alumnos por clase, ya me contarás. Encima, desde hace unos años están quitando también PTs (Profesores terapeutas), que son los que se encargan de sacar de clase a los alumnos que tienen algún problema de aprendizaje (sea del tipo que sea) y repasar allí, con pocos alumnos, matemáticas,castellano y alguna que otra asignatura. Si quitan PTs y, encima, aumentan el número de alumnos por clase, eso implica más fracaso escolar. En fin, un desastre. Y un desastre que siempre afecta a los mismos

domingo, 22 de enero de 2012

21 de enero.

Aunque nos ninguneen hoy en muchos medios de comunicación (la prensa informa sólo de lo que le interesa al poder) no diciendo absolutamente nada o dedicándonos apenas dos líneas o tres minutos, lo cierto es que ayer mucha gente salió a la calle en Alicante y Valencia. Tanta, que tuvimos que esperar más de una hora para poder empezar a andar, porque los de delante nuestro tenían las calles principales de Alicante colapsadas y la policía local no daba abasto cortando el tráfico. Esperaban mucha menos afluencia de público y les pilló el toro. Éramos tantos, que muchos llegaban al final de la manifestación y, a la vuelta, se unían a los que todavía no habíamos conseguido llegar por la multitud. Tantísimos, que cuando me tuve que ir para poder llegar a tiempo de coger el tren de vuelta, todavía estaba llegando gente al final y el tren iba tan lleno como en aquellas noches de Hogueras de mi juventud, cuando volvíamos de las fiestas de Hogueras de San Juan y no cabía un alfiler: los asientos ocupados, los pasillos y los rellanos de entrada a los vagones llenos de viajeros de pie. Cuando nos cruzamos en la estación de San Gabriel con el tren que llegaba a Alicante, casi vacío, apenas dos o tres personas por vagón, se nos quedaron mirando, extrañados de que el nuestro estuviera hasta los topes.


Ayer no pudiste ver a tu tía porque estaba en Alicante defendiendo a sus alumnos, a la educación pública y unas condiciones de trabajo dignas para poder hacer su trabajo como a ella le gusta: entregándose a fondo. Porque estaba defendiéndote a ti, para que, cuando seas adolescente, no tengas que gritar, como estos chavales: "Si somos el futuro, ¿por qué nos dan por culo?" Por eso, cuando se cruzó con aquella pareja que llevaba un niño como tú en un cochecito y un cartel que decía: "¿Qué futuro me espera?", miró a la madre a los ojos, la madre la miró a ella a los ojos y se entendieron perfectamente sin decir una palabra. No sé lo que pasará a partir de ahora, si ganaremos o perderemos, pero de lo que sí podrás estar seguro siempre y orgulloso, es de que tu tía luchó por lo que creía justo, con la cabeza muy alta y con la conciencia del deber cumplido, cosa que muchos otros no podrán decir nunca.

jueves, 19 de enero de 2012

Sobran las palabras.

Creo que está claro por qué me he cambiado la foto que me ha acompañados desde 2006 firmando mis comentarios.


miércoles, 11 de enero de 2012

Soy profesora sin miedos y sin complejos.

Soy profesora, y me honro de serlo y me enorgullezco de mi profesión. Sí, tengo dos meses de vacaciones y un horario de docencia directa bastante denso.
Soy profesora, trabajo en el aula y fuera de ella y la gente no lo sabe y a mí no me importa.
Sí señores, soy profesora, con oposición, pertenezco al cuerpo de funcionarios.
Soy profesora y no discuto los días de descanso de los bomberos, ni los de los funcionarios de prisiones, ni de los albañiles.
Soy profesora y cuando voy al médico no le discuto su diagnóstico, sólo espero que me cure.
Soy profesora y cuando voy a mi abogado no le discuto de leyes, sólo espero que me defienda.
Soy profesora y cuando voy por la autovía, conduzco con confianza porque sé que la diseñó un ingeniero de caminos.
Soy profesora y vivo en una casa tranquila, la casa que proyectó en su día un arquitecto.
Y ustedes ¿quiénes son? ¿Por qué se atreven a decir que trabajo poco y mal?
Soy profesora y enseño cada día el camino a seguir para conseguir las competencias de una profesión.
Soy profesora y recojo cada curso a un montón de chavales de los que aprendo tanto como ellos de mí.
Y ustedes ¿quiénes son? ¿Por qué se atreven a decir que trabajo poco y mal?
Soy profesora y trabajo cada día con personas sensibles y frágiles porque aún no han alcanzado la madurez.
Soy profesora e intento inculcar trabajo, esfuerzo y dignidad para alcanzar el éxito personal.
Y ustedes ¿quiénes son? ¿Por qué se atreven a decir que trabajo poco y mal?
Me bajan el sueldo, me suben las horas de trabajo, me incrementan los alumnos en el aula…YO SÉ QUIÉN SOY
Pero… ustedes ¿quiénes creen que son?

(Me llegó por internet y me pareció importante difundirlo.)

sábado, 17 de diciembre de 2011

Fin de trimestre.

"¡Anda, si salimos en el examen!", exclama una alumna. Sí, me gusta que las frases tan aburridas de los exámenes de inglés para escribir el presente, el pasado, el futuro... con esos sujetos que suelen ser Mary, Peter, John... dejen de ser tan sosos, cobren un poco de vida y tengan protagonistas cercanos, así que, muchas veces los nombres que salen en el examen son los de los alumnos de la clase. A veces, como el curso pasado, incluso voy un poco más allá y los hago protagonistas de un texto del examen de lectura, como el año pasado, en que cambié el nombre de no sé qué cantante y puse el de una alumna que tocaba el piano. Los demás, tras leer el texto, se pusieron a preguntarle: "¿Es verdad que has grabado un disco?" ¡Ja, ja! Procuro siempre tener tacto, por supuesto, y que las frases nunca sean ofensivas o una persona muy tímida no se sienta mal por hacerla protagonista de un texto como el que he mencionado antes. También procuro que digan, si es posible, algo real de los alumnos. Por ejemplo, en este examen una de las alumnas estaba preparando una tarta. Siempre dice que le gusta mucho la tarta de S. Marcos y le hizo mucha gracia que, en su frase, ella estuviera haciendo una tarta. Me gusta que mis exámenes tengan un guiño a la realidad, para que vean que se puede usar de verdad una lengua extranjera para contar cosas cotidianas y me encanta oír sus comentarios cuando se llevan la sorpresa de ver su nombre en el examen.

Esta semana he pasado casi más tiempo en el trabajo y la escuela de idiomas que en mi casa. He ido alternando los papeles de profesora y alumna como el Doctor Jekyll y Mr. Hyde: primero daba clase, luego me examinaba de alemán y después volvía a ser profesora que va a reuniones de evaluación. Aún no sé mis notas de alemán y todavía me quedan exámenes por corregir, para el trimestre que viene, porque ya he puesto las notas de este. Así que, voy a trabajar un rato. Aunque no se me olvida que operan el lunes a Alicia y que espero que todo salga bien.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Esta semana.

Los alumnos llevan ya varias semanas histéricos con los exámenes y nosotros corrigiendo. No tenemos puente, hay una absurda semana de: lunes clase, martes fiesta, miércoles clase, jueves fiesta, viernes clase, fin de semana que rompe cualquier temario que quieras programar. Sorprendentemente, esos tres días lectivos también están llenos de exámenes y los alumnos lo ven tan normal, en otros institutos habrían protestado y no habrían ido a clase, por muchos exámenes que hubiera.

Llega un momento en que los alumnos están tan nerviosos por el examen de lengua que tienen a continuación que no están concentrados en lo que estoy explicando. Al final, cierro el libro y pregunto: "A ver, ¿qué pasa con el examen de lengua?" Empiezan a preguntarme las dudas que no sé por qué no han preguntado antes. "¿Qué es el complemento agente'". En el libro pone un ejemplo larguísimo, aburridísimo y complicado de entender para explicarlo, así que, paso de él y escribo en la pizarra: "El fontanero arregla el grifo. El grifo es arreglado por el fontanero." Y digo: "Es muy fácil. Si en la frase en pasiva el complemento que empieza con "por" se puede transformar en un sujeto en la frase activa, es porque es complemento agente. Además en inglés es igual: "El fontanero = the plumber / arregla = repairs/ el grifo = the tap. The tap is repaired by the plumber." Escribí en la pizarra una frase encima de otra y las equivalencias en cada idioma, todo unido con flechas para que se viera más claramente.

"¡Hala, encima aprovechas para explicar inglés!", me dicen. "Por supuesto que sí, porque es lo mismo en inglés que en español. Aquí está el verbo to be en presente (is), que es el verbo ser en español (es) y, si lo pones en pasado: arregló/ repaired y en la otra frase verbo to be/ ser en pasado fue reparado/ was repaired y luego por o by en inglés y la persona que lo hizo." Y me preguntan: "¿Por qué no nos das tú castellano?" De momento, no. Pero me estoy preparando para que, cuando el curso que viene pase aquí lo que está pasando en Madrid, no me pille desprevenida:



¿Cuándo se darán cuenta nuestros políticos de esto?

jueves, 27 de octubre de 2011

Halloween.

Hoy mis alumnos de 4º me han aplaudido en clase. Hemos hecho varios ejercicios del workbook y luego, antes de leer un texto sobre Halloween con sus correspondientes actividades, les he dado unos caramelos de Halloween que compré ayer en un supermercado. No pensaba que se iban a poner tan contentos por un caramelo, me ha extrañado. Después he comprendido que no era por un caramelo, sino por la sorpresa que se han llevado, por el hecho de que me hubiera acordado de ellos cuando ayer vi los caramelos en la caja y, en el último momento, decidí comprarlos para dárselos. Son gente maravillosa, con la que da gusto trabajar, una de las mejores clases que he tenido en mi vida: nobles, estudiosos, simpáticos, sanos... Buena gente en definitiva. Espero que no se maleen con el tiempo.

lunes, 10 de octubre de 2011

Más sobre la educación.

Porque quiero que, un día, dentro de tres años, mi sobrino pueda ir a un colegio público, como fuimos sus padres, sus otros tíos y yo.

Un vídeo que parodia aquel famoso anuncio, pero que es muy cierto:




Y una explicación más que clarita de lo que está pasando:


¿Para qué sirven las guardias?, preguntarán algunos. Pues bien, aparte de para sustituir a los profesores que han faltado o vigilar a los alumnos en el patio durante los recreos, también sirven para otras cosas. Por ejemplo, hoy me ha tocado pasarme la guardia haciendo labores de resolución de conflictos. Me han llamado para que fuera a "desfacer" un entuerto en una clase (justamente, de la que yo acababa de salir, porque también soy profesora suya) y me ha extrañado, porque son unos alumnos buenísimos que no suelen dar problemas. Llego y me dice la profesora que me lleve a un alumno a dar una vuelta y que se calme. Estaba en el aseo, que está justo al lado del aula, con la puerta abierta, delante de los lavabos, apoyado en la pared, se veía desde el pasillo. Así que, sin entrar, le he dicho: "Anda, vente y hablamos un rato en el patio".

En esos momentos, siempre hay que improvisar, porque no sabes por dónde te va a salir el otro. No me ha puesto pegas, se ha venido sin más. No sé cuántas vueltas hemos dado al patio, pero unas pocas. Hacía algo de fresco porque aún era segunda hora, lo cual viene bien para calmar los ánimos. Al principio, estaba muy tenso, con los puños cerrados en los bolsillos. Le he pedido que me contara qué había pasado, porque yo no tenía ni idea (hacerse el desconocedor de la historia siempre viene bien en estos casos, porque te da neutralidad). He estado escuchando con las técnicas de la escucha activa (básicamente, consiste en hacer preguntas repitiendo lo que el otro ha dicho, para que se dé cuenta de que sí le has escuchado). Parece ser que estaba hablando con un compañero, la profesora le ha dicho que se cambiara de sitio, se le han cruzado los cables, ha pegado un puñetazo en la pared y se ha salido de clase sin permiso ni nada, para no armarla más, según él. Un poco de humor para quitar hierro al asunto tampoco viene mal y le he dicho: "Pero, ¿tú qué quieres? ¿Romperte la mano contra la pared? Pues menos mal que es tu mano, si llega a ser la del vecino, no sé qué habrías hecho... Además, tú imagínate que eres el profesor y te ves a un tío pegando un puñetazo contra la pared y salir corriendo, sin más ni más. Te quedas alucinando, ¿no?" Ahora que se ha roto el hielo y la situación está más relajada, toca la charla típica sobre comportamiento: que no hay que pagar la mala leche propia con el prójimo, que tenía que aclarar la cuestión con la profesora y explicarle lo mismo que me había contado a mí: que no estaba cabreado con ella, sino que era por otro problema personal, y pedir disculpas. Además, es su tutora y con los tutores hay que tener confianza. Al final ya, tenía las manos fuera de los bolsillos y hasta hacía gestos con ellas y se reía. Me encanta conseguir que la gente cambie de actitud. Finalmente, hemos ensayado lo que le iba a decir a la profesora, hemos vuelto a clase y le ha pedido perdón. Ella ha aceptado las disculpas y le ha dicho que, de todas formas, al acabar hablarían más tranquilamente, y así se ha quedado la cosa. Me encanta que los planes salgan bien, como decía el jefe del Equipo A.