Porque quiero que, un día, dentro de tres años, mi sobrino pueda ir a un colegio público, como fuimos sus padres, sus otros tíos y yo.
Un vídeo que parodia aquel famoso anuncio, pero que es muy cierto:
Y una explicación más que clarita de lo que está pasando:
¿Para qué sirven las guardias?, preguntarán algunos. Pues bien, aparte de para sustituir a los profesores que han faltado o vigilar a los alumnos en el patio durante los recreos, también sirven para otras cosas. Por ejemplo, hoy me ha tocado pasarme la guardia haciendo labores de resolución de conflictos. Me han llamado para que fuera a "desfacer" un entuerto en una clase (justamente, de la que yo acababa de salir, porque también soy profesora suya) y me ha extrañado, porque son unos alumnos buenísimos que no suelen dar problemas. Llego y me dice la profesora que me lleve a un alumno a dar una vuelta y que se calme. Estaba en el aseo, que está justo al lado del aula, con la puerta abierta, delante de los lavabos, apoyado en la pared, se veía desde el pasillo. Así que, sin entrar, le he dicho: "Anda, vente y hablamos un rato en el patio".
En esos momentos, siempre hay que improvisar, porque no sabes por dónde te va a salir el otro. No me ha puesto pegas, se ha venido sin más. No sé cuántas vueltas hemos dado al patio, pero unas pocas. Hacía algo de fresco porque aún era segunda hora, lo cual viene bien para calmar los ánimos. Al principio, estaba muy tenso, con los puños cerrados en los bolsillos. Le he pedido que me contara qué había pasado, porque yo no tenía ni idea (hacerse el desconocedor de la historia siempre viene bien en estos casos, porque te da neutralidad). He estado escuchando con las técnicas de la escucha activa (básicamente, consiste en hacer preguntas repitiendo lo que el otro ha dicho, para que se dé cuenta de que sí le has escuchado). Parece ser que estaba hablando con un compañero, la profesora le ha dicho que se cambiara de sitio, se le han cruzado los cables, ha pegado un puñetazo en la pared y se ha salido de clase sin permiso ni nada, para no armarla más, según él. Un poco de humor para quitar hierro al asunto tampoco viene mal y le he dicho: "Pero, ¿tú qué quieres? ¿Romperte la mano contra la pared? Pues menos mal que es tu mano, si llega a ser la del vecino, no sé qué habrías hecho... Además, tú imagínate que eres el profesor y te ves a un tío pegando un puñetazo contra la pared y salir corriendo, sin más ni más. Te quedas alucinando, ¿no?" Ahora que se ha roto el hielo y la situación está más relajada, toca la charla típica sobre comportamiento: que no hay que pagar la mala leche propia con el prójimo, que tenía que aclarar la cuestión con la profesora y explicarle lo mismo que me había contado a mí: que no estaba cabreado con ella, sino que era por otro problema personal, y pedir disculpas. Además, es su tutora y con los tutores hay que tener confianza. Al final ya, tenía las manos fuera de los bolsillos y hasta hacía gestos con ellas y se reía. Me encanta conseguir que la gente cambie de actitud. Finalmente, hemos ensayado lo que le iba a decir a la profesora, hemos vuelto a clase y le ha pedido perdón. Ella ha aceptado las disculpas y le ha dicho que, de todas formas, al acabar hablarían más tranquilamente, y así se ha quedado la cosa. Me encanta que los planes salgan bien, como decía el jefe del Equipo A.
En esos momentos, siempre hay que improvisar, porque no sabes por dónde te va a salir el otro. No me ha puesto pegas, se ha venido sin más. No sé cuántas vueltas hemos dado al patio, pero unas pocas. Hacía algo de fresco porque aún era segunda hora, lo cual viene bien para calmar los ánimos. Al principio, estaba muy tenso, con los puños cerrados en los bolsillos. Le he pedido que me contara qué había pasado, porque yo no tenía ni idea (hacerse el desconocedor de la historia siempre viene bien en estos casos, porque te da neutralidad). He estado escuchando con las técnicas de la escucha activa (básicamente, consiste en hacer preguntas repitiendo lo que el otro ha dicho, para que se dé cuenta de que sí le has escuchado). Parece ser que estaba hablando con un compañero, la profesora le ha dicho que se cambiara de sitio, se le han cruzado los cables, ha pegado un puñetazo en la pared y se ha salido de clase sin permiso ni nada, para no armarla más, según él. Un poco de humor para quitar hierro al asunto tampoco viene mal y le he dicho: "Pero, ¿tú qué quieres? ¿Romperte la mano contra la pared? Pues menos mal que es tu mano, si llega a ser la del vecino, no sé qué habrías hecho... Además, tú imagínate que eres el profesor y te ves a un tío pegando un puñetazo contra la pared y salir corriendo, sin más ni más. Te quedas alucinando, ¿no?" Ahora que se ha roto el hielo y la situación está más relajada, toca la charla típica sobre comportamiento: que no hay que pagar la mala leche propia con el prójimo, que tenía que aclarar la cuestión con la profesora y explicarle lo mismo que me había contado a mí: que no estaba cabreado con ella, sino que era por otro problema personal, y pedir disculpas. Además, es su tutora y con los tutores hay que tener confianza. Al final ya, tenía las manos fuera de los bolsillos y hasta hacía gestos con ellas y se reía. Me encanta conseguir que la gente cambie de actitud. Finalmente, hemos ensayado lo que le iba a decir a la profesora, hemos vuelto a clase y le ha pedido perdón. Ella ha aceptado las disculpas y le ha dicho que, de todas formas, al acabar hablarían más tranquilamente, y así se ha quedado la cosa. Me encanta que los planes salgan bien, como decía el jefe del Equipo A.
17 comentarios:
Esperemos que sea así, que no nos dejen sin instituciones públicas.
Un abrazo.
¡Parece que se ha hecho todo lo posible por cargársela!...ojalá no halla sido así.
Lo de la charla con el alumno, me ha parecido bárbaro ¡Hasta de psicólogo hay que hacer!
Besitos.
Está claro que desde hace tiempo poco a poco van favoreciendo la escuela privada en detrimento de la pública. A este paso llegará un momento en el que sólo pueda tener una educación de calidad quien se la pueda pagar. Los demás.... al montón.
Es de vergüenza.
En cuanto al incidente con el alumno... bien llevado.
Otra cosa que la gente tampoco se da cuenta es que hay ocasiones en las que ponemos en riesgo nuestra integridad física, porque si se da el caso de que el alumno en cuestión está fuera de sí y tienes que procurar hacer que entre en razón, o tienes que separar a dos que se están currando, lo mismo te puedes llevar un mamporro.
Son muchas las funciones que desempeñamos, pero algunas de ellas no se ven.
JUAN ANTONIO: Esperemos que no, que aún haya solución.
BRUJITA: Hay que hacer de muchas cosas. Me hacen gracia los actores cuando los entrevistan y dicen que, lo que más les gusta de su profesión, es que pueden vivir varias vidas. Yo vivo varias vidas cada día, ¡hago de todo! Profesora, psicóloga, madre, enfermera, policía... A veces, todo eso a la vez, que es lo más complicado.
ASUN: Yo me he llevado dos golpes que no eran intencionados (un puñetazo en el pecho mientras hacía guardia en el pasillo el curso pasado y otro un codazo en la cara hace poco). En el primer caso, un alumno estaba tonteando en el pasillo haciendo como que iba a pegar a un amigo y, al hacerse para atrás para coger impulso con el puño, me pegó a mí, que pasaba por allí. No fue a propósito, pero un puñetazo en pleno diafragma, duele. Y la otra fue que me agaché a coger un papel del suelo y, cuando me levanté, la alumna que estaba de pie delante de mí se hizo para atrás y me dio con el codo en el pómulo, lo cual también duele, aunque tampoco fuera a propósito.
Y otras muchas veces no me han pegado de puro milagro, como una vez que el alumno que estaba discutiendo conmigo porque no me quería dar el móvil que le había sonado en clase decidió pegarle un puñetazo a una taquilla en el pasillo en vez de a mí, afortunadamente.
No sé cómo no me han pegado más veces separando a alumnos, como tú dices. Porque soy de las que no se lo piensan y se meten por medio para defender a los débiles. Así que, cualquier día, el golpe me lo voy a llevar yo. Una vez fue curioso porque agarré por la espalda a un alumno que iba lanzado a por otro de su misma clase, pero más enclenque, que estaba arrinconado contra la pared y no tenía escapatoria. Luego, cuando se calmó, el mismo que le iba a pegar, me lo agradeció diciendo: "Menos mal que me has agarrado, porque si no, no sé qué le hubiera hecho. Me lo habría cargado. Gracias por agarrarme." Estaba asustado y todo de lo que había hecho, que no había llegado a nada, porque se lo impedí. Son más brutos que un arado, pero luego reflexionan a posteriori y no son tan malos. Lo peor es el momento crítico en que se les cruzan los cables porque ahí sí que corres peligro.
Hola, Amelche. Veo que la profesión te va a dar este año mucho para escribir.
Ahora mismo acabo de ver un comentario que dejaste en mi "blog abandonado", (aquel de "agua en la fiebre" ¿recuerdas?), abandonado por esas cosas de la vida ¡qué le vamos a hacer! En esta nueva dirección puedes encontrarme contando mis viajes si algún día te apetece. http://lacomunidad.elpais.com/gloriainfinita/posts
Besitos.
Se que disfrutas de tu trabajo.
Y espero que lo sigas haciendo siempre, días mejores o peores, pero siempre adelante.
Escuela pública y de calidad para todos, y que tengamos que seguir gritando algo tan fundamental como la educación...
Siempre he pensado que un buen profesor debe enseñar a mirar, no sólo a ver.
Un abrazo
Ayer mi hija pequeña llegó llorando del colegio y LO QUE ME COSTÓ QUE SE ABRIERA.
Para la próxima ( y espero que no haya próxima) te llamo. Vaya mano buena que tienes. He aprendido un montón de esta historia, pero...Tarde.
Un besote
GLORIA: Sí, me temo que me va a dar mucho para escribir y no siempre por cosas buenas, por culpa de los políticos. Me alegro de que sigas por el ciberespacio escribiendo, ya te visitaré. ¡Pero no borres este nuevo blog! Un abrazo.
MATOLA: Eso intento, aunque a veces sea un poco duro.
NOCHE: Pues sí, pero hay que seguir gritándolo, para que algunos se enteren.
Un abrazo.
MONTSE: No siempre es fácil. Ayer me resultó más fácil de lo que pensaba en un principio porque el chaval estaba colaborador, pero ya te digo que es improvisar en el momento, según vayan los tiros.
Lo principal es esperar un poco a que se calme, si empiezas a hablar directamente (y, sobre todo, a reprochar o a ponerte nerviosa porque no te cuenta qué pasa), has perdido. Tienes que mostrarte (aunque por dentro estés echa un flan) muy calmada, muy tranquila, dispuesta a escuchar. Y, poco a poco, cuando se vaya abriendo, repites lo que ha dicho: "Entonces, lo que ha pasado es que tu amiga se ha peleado contigo porque no le has dejado un boli". "Así que, te ha llamado tonta". También puedes hacer luego preguntas del tipo: "¿Y cómo te has sentido cuando te ha llamado tonta? ¿Y cómo crees que se ha sentido ella cuando no le has dejado el boli?" Y así, poco a poco, van reflexionando.
En fin, si quieres, me llamas, pero espero que no haga falta. :-)
¡Qué paciencia, querida Ana, qué paciencia! Deberíais ser candidatos, todos los que os dedicais a la enseñanza, al Nobel de la Paz o, por lo menos, al Príncipe de Asturias. !Vamos a promoverlo por Facebook, venga! Besotes, M.
MERCHE: Pedidlo a ver, no creo que nos lo den, pero oye, por probar... :-) Paciencia sí, y, cuando piensas que ya no te queda nada, resulta que aún te queda más. Aunque yo creo que hace falta más paciencia para aguantar a los representantes de la administración, que nos llevan mareados porque no saben a dónde van y nos arrastran.
Tomo nota sobre lo de la técnica de escucha activa: a ver si me da resultado con mi marido :)
Fuera de bromas, Ana: ser profesor hoy día es mucho "más" (que no es poco) que dar clase. Debería estar mucho más valorado.
Un abrazo.
Hola! Supongo que la clave de todo este asunto es que, quien tiene que poner el dinero, no se da cuenta de que los profesores, como los médicos y las enfermeras, trabajan con personas y que, para algunas cosas (como esta del "desfacimiento" de entuertos) no se les pueden aplicar los parámetros de eficacia que se les aplican a otros profesionales.
Me ha gustado lo de la "escucha activa" !Resulta que yo llevo haciéndolo media vida sin saberlo!
Besos :-)
Toda una psicóloga estás ya hecha, lo que hace la experiencia...
Seguid luchando por la educación pública. Yo este sádabo voy a la manifestación del 15-M, a ver si se toca ese tema y se pudiera hacer algo.
Muchos besos
ROSA: Sí, debería estar más valorado. Sobre todo, por los gobernantes.
Lo de la escucha activa es muy interesante, hay vídeos por ahí y todo. :-)
PACO: Exactamente, la productividad aquí no se mide como en una fábrica. Y el tiempo es relativo: a veces hace falta poco, otras mucho.
Tu escucha activa seguro que es innata, otra gente la tiene que trabajar más. :-)
CRISTINA: Gracias. Ánimo con tus estudios y con todo. Un abrazo.
Publicar un comentario