jueves, 27 de octubre de 2011

Halloween.

Hoy mis alumnos de 4º me han aplaudido en clase. Hemos hecho varios ejercicios del workbook y luego, antes de leer un texto sobre Halloween con sus correspondientes actividades, les he dado unos caramelos de Halloween que compré ayer en un supermercado. No pensaba que se iban a poner tan contentos por un caramelo, me ha extrañado. Después he comprendido que no era por un caramelo, sino por la sorpresa que se han llevado, por el hecho de que me hubiera acordado de ellos cuando ayer vi los caramelos en la caja y, en el último momento, decidí comprarlos para dárselos. Son gente maravillosa, con la que da gusto trabajar, una de las mejores clases que he tenido en mi vida: nobles, estudiosos, simpáticos, sanos... Buena gente en definitiva. Espero que no se maleen con el tiempo.

16 comentarios:

juan antonio dijo...

Los chavales han sabido apreciar el detalle, más que el valor del propio caramelo. Son nobles.
Un abrazo.

amelche dijo...

JUAN ANTONIO: A veces se nos olvida lo fácil que es hacer felices a los demás con cosas sencillas como un caramelo o un aplauso.

Un abrazo.

Asun dijo...

Si es que cuando te encuentras con grupos así, a una no le importa hacer lo que sea, porque sabe que será bien recibido y sabrán apreciarlo. ¡Qué gusto da trabajar con grupos así!
¡Disfrútalo!

Besos

Matola dijo...

A veces creo que vivimos en un mundo irreal, donde sólo prestamos atención a las grandes hazañas.
No nos atrevemos a realizar sencillos detalles.
Esas pequeñas cosas son las que demuestras grandes sentimientos.
Gracias por recordármelo.
Bona nit

Euphorbia dijo...

Desde luego valoraron el detalle, hiciste algo que no les debe ocurrir asiduamente.
Un beso

Amig@mi@ dijo...

El premio te lo llevaste tú con el resultado de la experiencia.
¿Me equivoco?
Un abrazo

Rosa Sánchez dijo...

Ana, aunque a simple vista no lo parezca, el más pequeño detalle marca la diferencia.
Una persona sensible nunca olvida un gesto así.
Un abrazo.

Ludovica dijo...

Seguro que muchos recordarán el día que la profe les trajo caramelos. Yo tengo una postal de mi profe de arte en mi habitación, fue una sorpresa muy bonita que se acordara de mí en el viaje, yo no pude ir.

CristinaL dijo...

Créeme que eso luego no se olvida. Un profesor de clases particulares nos regalaba cada Halloween caramelos y lacasitos, nunca lo olvidaré :)

Y es que, una buena profesora como tú hace feliz a los alumnos con lo más mínimo.

Un beso

Anónimo dijo...

y no has metido droga dentro? Porque lo clásico es:

-no cojas caramelos de nadie en la escuela, que llevan droga!

jajajaja

Anónimo dijo...

y no has metido droga dentro? Porque es lo más clásico del mundo:

-no cojas caramelos de nadie en la escuela, que llevan droga!!

jajajaja

amelche dijo...

SWYX: Sabes que no, que soy formal, y que no hay que desconfiar tanto de la gente. Además, la droga hoy en día creo que viene en muchos formatos diferentes, pero no en caramelos precisamente. Empezando por ciertos programas de la tele.

CRISTINA: Pues a mí nunca me han regalado caramelos mis profesores, aunque tuve uno que nos regalaba cosas cuando sacábamos buenas notas. Me regaló un libro que leí años después porque era para adolescentes y me lo regaló cuando yo tenía 6 años y acababa de aprender a leer.

Garin P. dijo...

Pequeños detalles que hacen cosas grandes. Ellos se han sentido tenidos en cuenta.

amelche dijo...

ASUN: ¿Verdad que da gusto? Es como encontrar un oasis enmedio del desierto.


MATOLA: Supongo que tienes razón y que lo que importa de verdad son los detalles, las pequeñas cosas. Un abrazo.


EUPHORBIA: No, supongo que no les pasa asiduamente.

amelche dijo...

MONTSE: No, no te equivocas. Es verdad que el premio me lo llevé yo.


ROSA: Sí, a veces se nos olvida tener esos detalles con otra gente. Y lo agradecemos cuando los tienen con nosotros.


LUDOVICA: ¿Ves? Por esas sorpresas que hacen feliz a alguien me gusta ser profesora.

amelche dijo...

GARIN: Pues sí.