Cuando estaba estudiando para las oposiciones, me llamaba la atención la vida de algunos autores. A veces, la realidad supera la ficción y, aunque sus obras sean muy buenas, sus vidas podrían haber constituido grandes novelas. De los románticos te lo esperas porque ya se sabe que los románticos son cabezas locas, bohemios, gente que no para quieta en un sitio, tan idealista y viajera que podían acabar muriendo en guerras en países que no eran los suyos. Pero luego hay otros que parecían más sosos y te dan sorpresas tremendas. Gente que iba contracorriente, sobre todo, en el amor. Para algo se vive sólo una vez. Bueno, voy a poner algunos ejemplos para que veáis.
Siempre que se piensa en románticos ingleses hay dos figuras centrales que fueron amigos: Shelley y Lord Byron. A Shelley lo expulsaron de la universidad de Oxford por defender el ateísmo, cosa que escandalizó bastante a la gente de aquella época, aunque también defendía otras ideas como el amor libre, el ser vegetariano y el pacifismo. Estando casado se fugó con una chica de 16 años (Mary Godwin) hija de un amigo suyo y se fueron a vivir a países europeos, hasta que, la mujer de Shelley, pobrecita, se suicidó y él se casó con Mary, que sería conocida después como Mary Shelley, autora de Frankenstein. Mary era hija de intelectuales: su madre, Mary Wollstonecraft, era feminista y murió en el parto al dar a luz a Mary, mientras que su padre era el filósofo y novelista William Godwin. Pero este gran amor de los Shelley se vio truncado a los pocos años con la muerte de Percy, que falleció ahogado en una tormenta mientras navegaba.
Lord Byron era el prototipo del héroe romántico. De buena familia, tuvo bastantes deudas por derrochar el dinero con sus amigos en fiestas, en mujeres y en viajes por Europa. Tuvo siempre una mala salud de hierro, se casó y abandonó a su mujer y a su hija, después tuvo otra hija ilegítima con otra mujer y murió joven en Grecia, en la guerra contra los turcos.
George Eliot (pseudónimo de Mary Ann Evans en un tiempo en que estaba mal visto que las mujeres escribieran, por lo que decidió hacerlo con un nombre masculino) tuvo una relación duradera con un hombre casado y con hijos, por lo que jamás la invitaban a cenas de la alta sociedad, a pesar de que sus novelas le encantaban a la reina y, en otras circunstancias, seguramente la habría invitado a cenar en palacio. Su propio hermano dejó de hablarle y no se reconcilió con ella hasta que, tras la muerte de su amante, se casó con otro hombre.
Virginia Woolf tuvo amores masculinos y femeninos, un marido que la quiso muchísimo y fundó una editorial para ella, para que escribiera como terapia a sus problemas psiquiátricos (estuvo ingresada por ellos durante un tiempo). Pero, al final, acabó suicidándose tirándose a un río.
D.H. Lawrence se lió con la mujer de un antiguo profesor de universidad suyo, bastante mayor que él. Fue un escándalo en la época que se fueran a vivir juntos y, como ella era alemana y eran tiempos de la primera guerra mundial, pues peor aún porque los tenían por "enemigos". Además, también escandalizaron en la época novelas como Lady Chatterley's Lover y Women in Love por hacer referencias explícitas a la sexualidad femenina.
En fin, que ya veis que la literatura inglesa es bastante entretenida. Y luego dicen que los latinos somos apasionados... pues en los países fríos y lluviosos también tienen lo suyo.