"Las batallas hay que darlas, se ganen o se pierdan, hay que darlas por el hecho mismo de darlas."-José Luis Sampedro.
sábado, 30 de octubre de 2010
Una tarde muy agradable.
domingo, 24 de octubre de 2010
Orgullosa de ser profesora.
Como muy bien dice el vídeo siguiente:
"Señor gobernante, usted es un gobernador, yo soy un docente. Usted pasará a la historia, yo quedaré en la memoria de miles de niños, jóvenes y adultos. Usted hace escuelas, yo vivo la escuela. Usted decreta, yo enseño. Usted dirige la justicia, yo soy justa. Usted, como otros gobernantes, pasará. Yo, como otros docentes, quedaré. Usted nos humilla, yo sólo espero. Usted habla enojado, yo escucho. Usted nos quiere dividir, yo enseño a multiplicar. Usted recibe abrazos comprometidos, yo recibo abrazos sinceros. Usted me ataca, yo me defiendo. Usted tiene 8 años de gobierno, yo tengo muchos más años de docencia. Usted da subsidios, yo pago los impuestos. Usted gobierna, yo educo. Usted corta cintas, yo corto cadenas. Usted resta haberes, yo sumo conocimientos. Usted ordena, yo busco acuerdos. Usted reparte, yo comparto. Usted tiene los gastos pagados, yo pago los gastos. Usted fue elegido, yo elijo. Usted suma votos, yo enseño a votar. Usted es sólo un gobernante, yo soy un docente."
El otro día me encontré por la calle a unas alumnas que tuve hace tres años y vinieron corriendo a saludarme, hablar conmigo, contarme cómo les va en el instituto y preguntarme dónde estoy trabajando y qué hago. Eso, ¿se paga con dinero? Por tanto, hay que estar orgullosos de ser docentes, a pesar de que la sociedad en general aún no se haya dado cuenta de lo importantes que somos y no nos reconozca lo que es nuestro.
sábado, 23 de octubre de 2010
Voy a ser tía.
He intentado hacer scones esta mañana, pero no me salía la masa como quería, así que he añadido leche. Entonces estaba demasiado pegajoso y poco firme, así que he añadido harina y un poco de azúcar, para compensar. Total, que al final he acabado echando todo a ojo, sin seguir las medidas. Pero cuando he intentado amasar todo con un rodillo de madera, estaba demasiado blando, no iba a salir lo que yo quería. Cabreada, he puesto todo en un molde de cristal y lo he metido en el horno. Ha acabado siendo un bizcocho, casi con sabor de scone. Tendré que volver a intentarlo otro día.
Mientras intentaba limpiar todo el desastre, me han llamado mis padres, que estaban de viaje, y yo enfadada porque me llamaran justo cuando más lío tenía, con todo por en medio en la cocina y el bizcocho en el horno. Entonces me he enterado de que voy a ser tía y me ha dado ya todo igual.
domingo, 17 de octubre de 2010
Como la vida misma.
Y, aunque sé que hay que trabajar para ganar dinero para volver a salir de viaje, me mata la rutina de encerrarme en un edificio de ladrillo rojo de 8 a 3, de conducir 90 kms. ida y vuelta cada día, de gastarme un dineral al mes en gasolina, de pagar hipoteca cada día 11 hasta que cumpla 64 años. "Cada mañana trae, como dice Auden, verbos irregulares que es preciso aprender, o decisiones penosas y que aguardan examen", escribió Jaime Gil de Biedma. Aunque a mí, más bien, me gustaría calzarme mis botas y, como dijo Fray Luis de León, seguir la senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido.
miércoles, 13 de octubre de 2010
Comidas y cenas.
Después hubo también una cena con otra amiga en una pizzería cerca del mar, una conversación trascendental y paseo nocturno sin luna, y sin embargo, con siete olas que salté. Ya sé que se supone que hay que saltarlas en San Juan pero, como nunca lo había hecho antes, decidí saltarlas esa noche. Además, hubo una comida de tapas por Benijófar que estuvo bastante bien, completamos los cinco sellos de los establecimientos participantes y a ver si ganamos la cena para dos, ¡ja, ja! Tras la comida hubo un paseo por una playa que me recordó los veranos de mi juventud, cuando trabajaba allí en la oficina de turismo. El día anterior hubo también, con otra amiga distinta, un espectáculo sobre la vida y la obra de Miguel Hernández en el patio de la biblioteca municipal y una cena para volver a celebrar mi cumpleaños, cualquier excusa es buena. Y esa noche hubo, con otra amiga distinta de las anteriores, otra cena de tapeo y un batido tomado en una tetería decorada como una casa de principios del siglo XX. En resumen, qué bueno es juntarse con los amigos, sobre todo cuando hace tiempo que no los ves.
domingo, 10 de octubre de 2010
Fin del viaje a Almería.
El domingo recogimos todo, bajamos a desayunar y luego nos fuimos camino de Sorbas, para entrar en sus cuevas de yeso. Nos dieron unos cascos con luz, ya que no hay luz eléctrica dentro de la cueva. Éramos muy pocos en la visita, lo cual era bastante agradable. En algunos lugares las rocas habían caído y teníamos que reptar para pasar por debajo, acabamos con las ropas polvorientas y con necesidad de meternos en la ducha. Pero fue curioso por los brillos de las rocas de yeso en las paredes, los techos con murciélagos, ramas y troncos de árboles caídos y que fuera una de las cuevas en estado más silvestre de todas las que he visto. Además era la primera que no tenía estalagtitas y estalagmitas, ya que cuando llueve mucho suele inundarse y, por tanto, no se dan las condiciones necesarias para que crezcan. Al salir nos limpiamos un poco con unos cepillos que allí había y pusimos rumbo a Garrucha, donde comimos muy bien en un restaurante del paseo marítimo. Luego fuimos a Mojácar playa y al pueblo, nos tomamos un helado y emprendimos la marcha para volver a casa, porque al día siguiente teníamos que trabajar para poder ganar dinero para ir a más viajes. Más viajes que harán que dejemos huella en otras playas, como lo hicimos en la de la foto.
domingo, 3 de octubre de 2010
Cabo de gata II.
Hacía mucho calor y, tras parar a hacer fotos en miradores que había por la carretera, le dije a mi amiga que nos compráramos una gorra o íbamos a acabar achicharradas. Así que nos compramos sendas gorras en La isleta del moro, un pueblo muy majo al que volvimos después para comer pescado en una terracita. Era el sitio ideal para unas vacaciones sin estrés.
Mi amiga llevaba el bikini puesto, pero yo no, lo tenía en la mochila, por lo que tuve que cambiarme en el coche, tapada con la toalla. Y la verdad es que me costó, porque tenía los pantalones pegados del sudor. Encima, mi amiga partida de la risa diciéndome que venía un autobús y me iban a ver, pero al final lo conseguí y nos bañamos en una de las mejores playas que he visto en mi vida: la playa de los genoveses. Unas aguas cristalinas, una calma... ¡qué bien se estaba allí! Y eso que el agua estaba helada, pero con el calor que hacía, nos dio igual.
A continuación nos fuimos a la Playa de monsul y, para nuestra sorpresa, había mucho oleaje y gente haciendo surf. Era lo opuesto a la playa anterior, con lo quieta que estaba allí el agua. Ya era un poco tarde, así que decidimos volver a La isleta del moro y comer en uno de los restaurantes que habíamos visto allí.
Después de comer continuamos viaje y nos dimos un paseo por otra playa cuyo nombre no recuerdo y luego fuimos al faro del Cabo de gata por una carretera estrechísima. Era el O'Connor Pass de Almería, incluso puede que peor, aunque afortunadamente más corto que su versión irlandesa. A todo eso, ya eran las siete de la tarde, llevábamos todo el día por ahí y estábamos un poco cansadas, así que volvimos al hotel a ducharnos y cambiarnos de ropa para salir a cenar a una pizzería preciosa y disfrutar de otro paseo con luna llena cerca del mar.
