sábado, 29 de mayo de 2010

Tardes de mayo.

"Tarde tranquila, casi
con placidez de alma,
para ser joven, para haberlo sido
cuando Dios quiso,
para tener algunas alegrías... lejos,
y poder dulcemente recordarlas."

Antonio Machado.


El otro día, paseando por la ciudad mientras esperaba a unas amigas, recordé este poema de Antonio Machado que tanto me gustaba a los 17 años y que ahora, con la edad, tiene más sentido.

jueves, 27 de mayo de 2010

El falso amor.

El otro día Umma publicó un post muy interesante sobre esos amores que no lo son realmente. Lo podéis ver aquí. Se lo mandé a una amiga y me contestó que qué fácil es ver los toros desde la barrera. Puede que sí, pero espero que abra los ojos de una vez y se dé cuenta de quién es quién. Quiénes son sus amigos verdaderos, que se partirían la cara por ella, y quiénes lo son sólo por un rato y por conveniencia. Y espero que sea lo suficientemente inteligente como para actuar en consecuencia. Y también para entender que no puedo alegrarme de que se vaya a ver a un idiota. Me alegraré cuando vaya a ver a un hombre de verdad, un tío como Dios manda. Pero claro, cuando vaya a ver a un hombre de verdad no me dejará tirada un día antes de irnos de viaje, porque ya sabrá hace tiempo que tiene otro viaje con él y no cambiará de opinión cinco minutos después de hablar conmigo para irse de viaje con él. Porque un hombre de verdad no jugará con ella hasta el último momento, sabiendo que tiene otros compromisos, para luego dejarla tirada como un cobarde gilipollas.






No creo que el interfecto lea mi blog, aunque ella le dio esta dirección hace tiempo. Lo siento porque me encantaría que supiera lo que pienso de su escasa hombría, de su falta de respeto por las mujeres y de su tendencia a no dar la cara cuando hay que hacerlo. Pero bueno, tampoco vale la pena perder el tiempo con gente así. Como dicen en valenciano: "No vale la pena hacer caso de medios días habiendo días enteros." No vale la pena hacer caso de mediohombres habiendo hombres enteros.

domingo, 16 de mayo de 2010

Lambrusco.

No sé por qué me está saliendo este mayo tan alcohólico en el blog, pero sigamos con el tema. Anoche vinieron a casa mis amigas M. Esther y M. France para enseñarme a preparar un flan de queso y jamón de york que estaba muy bueno. Tengo que aprender a cocinar y, afortunadamente, tengo buenas maestras. Vamos, estoy por organizar unos cursillos de cocina en mi casa los fines de semana y, de paso, cenar o comer y pasárnoslo bien, ¡ja, ja! Que cada uno que venga me enseñe una receta. El problema será que luego me acuerde de todo y que se sepa reproducirlo, porque no soy muy aplicada en la cocina.


Mientras aprendíamos a usar mi horno, nos comimos el aperitivo y una ensalada, esperando a que se hicieran los flanes. Además ellas también habían hecho un bizcocho para el postre, que estaba buenísimo, y trajeron una botella de lambrusco que cayó durante la espera. El lambrusco lo descubrí en cenas con amigos, ya que en mi casa mi abuelo era el único que bebía un vaso de vino tinto en las comidas. A mí no me gusta el vino tinto (aunque, si hay que beber bebo, pero no me gusta el sabor, me parece muy fuerte, pruebo una copa y acabo bebiendo agua porque no me gusta), pero el lambrusco rosado, con sus burbujas y tal, sí me gusta. Siempre en las comidas, porque yo, beber por beber, tampoco. El caso es que el lambrusco me recuerda siempre a buenos momentos con amigos en restaurantes italianos o en nuestras respectivas casas.

domingo, 9 de mayo de 2010

In vino veritas.

Siempre que abro una botella de vino me acuerdo de ti, Juanjo, por el sacacorchos que me regalaste durante aquella cena en mi casa en Valencia. Acertaste: no tenía, ya lo sabías además, por eso lo trajiste. Y también me acuerdo por las copas de vino con las que te empeñaste en aumentar mi "ajuar". Eso sí, debo confesarte que el escanciador lo uso de jarrón para los ramos de flores. Lo siento, no son tan fina ni tan connoisseur (siendo mujer igual debería decir connoisseuse, no sé). Pero, si es cierto aquello de in vino veritas, me regalaste la clave para llegar a la verdad. Lo cual no es poco. Y, aunque no sea así, al menos me regalaste algo con lo que compartir buenos momentos de amistad.

sábado, 1 de mayo de 2010

Licor de ensaimada.

Cuando estuvimos en Úbeda mientras desayunábamos en una cafetería me fijé en que había una botella de forma extraña llamada Aimada y le comenté a Amada: "Mira, casi como tu nombre". Era licor de ensaimada, ninguna sabíamos de la existencia de un licor así y nos sorprendió. Pasaron las horas y, ya cuando nos disponíamos a dormir, Amada me dijo: "Podríamos volver a salir y tomarnos un licor de ensaimada." Yo me quedé mirándola (ella dice que con una cara que era un poema) pensando si lo decía en serio o me estaba tomando el pelo y, además, pensando también: "yo ahora no me quito el pijama y me vuelvo a vestir" y acabé contestando: "Anda, déjate de tonterías y vamos a dormir".


Desde entonces, Amada no ha dejado de picarme con frases como: "Mira que no dejarme ir a tomar un licor de ensaimada", "Y no me llevaste a tomar un licor de ensaimada", y similares. Así que, aprovechando que mi hermana estaba trabajando en Mallorca, le pregunté si podía conseguir una botella de licor de ensaimada. En todos los sitios donde buscó la tomaron por loca o le dijeron que eso no existe y, de existir, tendría un sabor horrible. Yo le dije que esa gente no tenía ni idea, que sí existe, que yo había visto la botella y que, además, está en internet: ver aquí. Total, que al final consiguió una botella en el aeropuerto antes de volver. Como hoy es el cumpleaños de Amada, se la he regalado para que tome licor de ensaimada cuando le dé la gana sin tener que quitarse el pijama, volver a vestirse y salir de casa para ir a buscarlo. Además, lo hemos probado y está buenísimo.


Pdata. Para mí la foto que he puesto simboliza nuestra amistad: Mientras íbamos de excursión yo le aparté, sin pensar, las ramas a Amada, que iba detrás de mí, y ella me sacó una foto. Es una alegoría de cómo me preocupo yo y de cómo ella me saca fotos cuando no me doy cuenta.