Leo en el blog de Alberto (pinchad en el link) sus reivindicaciones de ayer y me parecen justas, así que, las pongo aquí para que lleguen a más gente, a ver si entre todos conseguimos cambiar un poco este mundo y hacerlo más habitable para todos. Dice Alberto en su blog (ver El diseño universal más un derecho que una realidad) lo siguiente:
"Quiero hablaros de un tema sobre el que en la teoría es muy bonito, pero que en la realidad, se queda en eso, simples declaraciones de intenciones. Es el diseño para todos.
Es cierto, las leyes hablan del tema, los políticos nos venden las muchas cosas que hacen al respecto, pero a la hora de la verdad, una persona ciega debe gastarse más dinero para acceder a artículos muy básicos, eso si es que son accesibles, porque otros ni siquiera.
Insisto, se habla mucho, pero a la hora de la verdad, incluso hay productos en los que estamos retrocediendo.
Y yo me digo que no entiendo esto.
Los ciegos somos unos consumidores más a los que poder venderles. Y por otra parte, es un error que la accesibilidad sólo beneficie a unos pocos discapacitados, cuanto más fácil sea su manejo, mejor para toda la sociedad.
No me vale la excusa de que somos un mercado pequeño y por eso las grandes empresas no piensan en diseñar artículos para nosotros.
Me gustaría poder acudir a un centro comercial y poder pedir una báscula de baño parlante o un teléfono móvil ya adaptado y no tener que acudir a mi organización de ciegos para conseguirlos.
Algo tan familiar, hoy en día, como un Ipod (mp4) no existe adaptado, hemos de conformarnos con un mp3 que cuesta más de 300€.
Y qué os voy a decir de todos esos componentes que vienen con displays táctiles o pantallas planas en las que no hay teclas resaltadas.
No negaré, sin embargo, que algo se va haciendo. Desde junio de 2006 es obligatorio que los medicamentos estén marcados en braille y cada vez más artículos vienen con braille, aunque a veces el braille apenas se pueda leer y sea más un tema de imagen que de utilidad.
En fin, estas son mis cuitas de consumidor: gastarme más dinero para comprar aparatejos, ir a ciegas al abrir una lata (¿será de sardinas, de mejillones o de calamares? Y resignarme a no poder disfrutar de determinadas cosas como cualquier otro ciudadano.
Por último, es importante recalcar que cuando se produce un artículo o producto accesible no beneficia a unos pocos, sino que la sociedad entera se beneficia porque se hace más integradora. "
"Quiero hablaros de un tema sobre el que en la teoría es muy bonito, pero que en la realidad, se queda en eso, simples declaraciones de intenciones. Es el diseño para todos.
Es cierto, las leyes hablan del tema, los políticos nos venden las muchas cosas que hacen al respecto, pero a la hora de la verdad, una persona ciega debe gastarse más dinero para acceder a artículos muy básicos, eso si es que son accesibles, porque otros ni siquiera.
Insisto, se habla mucho, pero a la hora de la verdad, incluso hay productos en los que estamos retrocediendo.
Y yo me digo que no entiendo esto.
Los ciegos somos unos consumidores más a los que poder venderles. Y por otra parte, es un error que la accesibilidad sólo beneficie a unos pocos discapacitados, cuanto más fácil sea su manejo, mejor para toda la sociedad.
No me vale la excusa de que somos un mercado pequeño y por eso las grandes empresas no piensan en diseñar artículos para nosotros.
Me gustaría poder acudir a un centro comercial y poder pedir una báscula de baño parlante o un teléfono móvil ya adaptado y no tener que acudir a mi organización de ciegos para conseguirlos.
Algo tan familiar, hoy en día, como un Ipod (mp4) no existe adaptado, hemos de conformarnos con un mp3 que cuesta más de 300€.
Y qué os voy a decir de todos esos componentes que vienen con displays táctiles o pantallas planas en las que no hay teclas resaltadas.
No negaré, sin embargo, que algo se va haciendo. Desde junio de 2006 es obligatorio que los medicamentos estén marcados en braille y cada vez más artículos vienen con braille, aunque a veces el braille apenas se pueda leer y sea más un tema de imagen que de utilidad.
En fin, estas son mis cuitas de consumidor: gastarme más dinero para comprar aparatejos, ir a ciegas al abrir una lata (¿será de sardinas, de mejillones o de calamares? Y resignarme a no poder disfrutar de determinadas cosas como cualquier otro ciudadano.
Por último, es importante recalcar que cuando se produce un artículo o producto accesible no beneficia a unos pocos, sino que la sociedad entera se beneficia porque se hace más integradora. "
Ya de paso, aprovecho para recomendar su blog, que es muy interesante y tiene muchas cosas que enseñarnos.

