Al dar la vuelta por la isla en busca de esta cascada tan bonita, llegamos a un museo con casitas de piedra y tejado de paja, para mostrar la vida tradicional en la Isla de Skye. Amada llevaba rato diciendo que necesitaba ir al baño y, al ver la señal, sugerí: "Vamos al museo, que en los museos hay aseos." Allá que aparcamos y... El museo estaba cerrado por ser domingo. Pero justo enfrente había unos servicios. Cuando íbamos hacia ellos, vimos a una chica acercarse, dar media vuelta y meterse en un coche, así que dimos por hecho que estaban cerrados.
Sin embargo, había mucho campo donde orinar, el problema era que había un hombre con una super cámara venga a hacer fotos de todo. Así que, allí mismo no podía ser, por lo que nos alejamos discretamente por un sendero en busca de un lugar mejor. Había unas casas un poco más allá, pero encontramos el matorral apropiado y yo me puse a vigilar mientras. De repente, a lo lejos vi venir a unos turistas y le dije: "Date prisa, que viene gente." En vista del éxito, yo decidí aguantar hasta la próxima parada.
Llegamos con el coche a la altura de los aseos y... ¡estaban abiertos! Entré y empecé a partirme de risa yo sola pensando que la otra había tenido que orinar tras un matorral y yo allí, con mi retrete, con el lavabo, con jabón y papel para secarte... con todo. No le faltaba detalle, para ser un aseo público. Cada vez me daba más risa. Al salir vi que ponía que, por favor, donáramos 50 peniques porque el ayuntamiento ya no mantenía los aseos y dependían de donativos para seguir abiertos. "Cincuenta peniques y una libra si hace falta, pero que no cierren estos aseos y haya que mear tras los matorrales", pensé mientras echaba el dinero en la hucha. Entré en el coche y le dije a Amada: "De los creadores de: No water, no water, llega ahora No toilet, no toilet. Yo me quedé sin agua para ducharme en Irlanda, ahora te tocaba a ti quedarte sin aseo en Escocia". Nos reímos tanto, que se nos saltaron las lágrimas y todo. No podíamos parar, hacía tiempo que no me reía así.
The Old Man of Storr.
Las guías que llevábamos (gracias, Alberto, ya sabes por qué) hablaban de reminiscencias noruegas en los nombres de los lugares, como The Old Man of Storr, y cómo los vikingos se establecieron por estas tierras. Sin embargo, lo habíamos visto mejor desde la carretera que desde allí mismo, porque había surgido una niebla tremenda, lloviznaba, estaba acabando el día, calculamos que tardaríamos por lo menos una hora o más en hacer el recorrido y volver al coche y, total, no íbamos a ver mucho más con la niebla. Así que, hicimos algunas fotos a lo lejos y lo dejamos estar. Habrá que volver. En este blog explica muy bien el recorrido por el lugar. Lo dejo aquí por si a alguien le interesa:
Decidimos volver al B&B tras pasar por Portree y comprar algunas cosas para hacernos un picnic para cenar esa noche mirando al mar y otro para el día siguiente, que teníamos que embarcar en el ferry justo a la hora de comer.
To be continued...
8 comentarios:
Siempre da gusto recordar las vivencias de un viaje. La vida está llena de pequeños buenos momentos que hay que aprovechar.
De nada.
Alberto E.
Hombre, cuando una se va a la aventura, puede que se encuentre con cosillas como éstas. Un buen matorral, y punto pelota.
jajajajajaajja
Besos!!!
ALBERTO: Sí, ese momento lo recordaremos mientras vivamos. ¡Qué risa! Un abrazo y nos vemos mañana.
LOURDES: No, si lo del matorral no era lo peor, lo malo era lo concurrido del lugar. Que una se va a donde Cristo perdió el gorro ¡y está lleno de gente! Y con cámaras potentes y todo. Así, a ver quién puede hacer uso de los matorrales en paz y tranquilidad. :D Pero el descubrimiento del aseo fue... pa mear y no echar gota, ¡ja, ja!
Un abrazo.
Vaya tensión... me recuerda a cierto viaje a Chelmsford que me tocó hacer un día y como llegué de milagro al aseo dos horas después!
MESTRE: Ahora que lo mencionas, creo recordar que en un post contaste también una situación por el estilo en la cual, dentro del coche de un amigo, tuviste que hacer uso de una botella vacía para aliviarte porque no podías más. Vamos, que estas cosas suelen pasar, por lo que veo. :D
Pasan, pasan :)
Hola A. querida,
Aquí estoy leyendo las gratas peripecias de vuestro viaje a Escocia. Me leí las cinco entradas y pasé un rato muy ameno. Me imagino dormir en una antigua Iglesia hizo que soñaran con los angelitos, literalmente ¿no?.
Lo de los aseos no tiene desperdicio, las imagino a ti y a Amada riendo. Qué valiente conducir por la izquierda y con volante a la derecha.... yo, la verdad, no me atrevo, sobretodo por eso de las rotondas y los giros. Y que bueno que reconociste el pueblito, del viaje anterior; tiene su mérito, es que se me hace que son muy parecidos...
Ah, y me alegro de que te hayan gustado las cerámicas que publiqué previo a mi largo viaje. Hace poco que he regresado de Brasil, Argentina y Uruguay.
Besos
ANÓNIMO: Y tanto que pasan... Supongo que lo dices por experiencia.
MYRIAM: Sí, fue muy curioso. Luego también dormimos en otra antigua iglesia, pero tenía más forma de almacén que de iglesia, ya lo contaré cuando toque.
La anécdota de los aseos fue muy graciosa, sí. Ella condujo, otros viajes he conducido yo también, pero en este sólo fue ella. Y sí, las rotondas complicadas al principio. Luego te acostumbras.
Un abrazo.
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