viernes, 5 de diciembre de 2014

Escocia 2014 (Séptima parte).


El 12 de agosto amaneció nublado, un poco lluvioso y con mucho frío. Hacía viento, lo cual daba más sensación de frío. La dueña de la casa nos preparó el desayuno en la cocina, puesta de delantal. Generalmente, los B&B tienen un comedor donde desayunan los huéspedes, distinto de donde desayunan los propietarios de la casa. Pero aquella era una casa pequeña y no había separación entre la zona de los huéspedes y la más íntima, la de la familia. Nos asombramos por segunda vez, Myriam, cuando la señora nos sacó una tablet para que viéramos la previsión del tiempo, en la que se supone que, a las 12 pm. hacía sol. Un ratito sólo, claro. 

Una vez desayunadas, puestas de repelente contra los mosquitos y habiendo consultado los mapas y el GPS, emprendimos la marcha en dirección a Callanish. Hay tres círculos de piedras prehistóricas, llamadas I, II y III. El primer círculo, el I, es el más grande y famoso, donde han puesto el centro de interpretación, con su correspondiente cafetería y tienda de souvenirs. No están separados por mucha distancia, se puede ir andando, pero como el tiempo no acompañaba, nos acercamos lo más posible al segundo círculo en coche, fuimos a pie hasta el tercero entre la hierba e intentando no mojarnos mucho las botas, porque había charcos ocultos, y luego volvimos al coche andando por la carretera, que era un terreno más firme. 

Según leí en el centro de interpretación, la combinación de las piedras y las montañas cercanas en ciertas épocas del año cuando hay luna llena parecen dibujar el perfil de una mujer acostada, marcado por el recorrido que hace la luna a lo largo de la noche. Por eso algunas teorías piensan que era un lugar sagrado o mágico en el que dar culto a la diosa Madre-Tierra. Además, parece ser que el I tiene como un pasillo central de piedras que forman una cruz, lo cual es extraño porque se construyó muchos años antes de la llegada del cristianismo a la isla. No sé para qué se construyó, pero observamos que el círculo I (el de la foto) se queda elevado en una colina y se ve perfectamente desde el II y el III. Supongo que debía haber algún tipo de comunicación entre círculos, no sé si mediante señales luminosas durante la noche o humo durante el día... Si los tres están dispuestos de una manera en la que, estando en uno, ves los otros dos, creo que tiene que tener una razón, que nuestros antepasados lo hicieron a propósito. 

Después de ver los círculos, nos fuimos a Gearrannan. Allí se conserva un conjunto de black houses, las típicas casas escocesas hechas de piedra y tejado de paja. Se pueden alquilar como apartamentos, si os interesa, y también hay un pequeño hostal con literas, para los que viajan en grupo. Una de las casas se puede visitar como museo, para ver cómo vivía la gente hasta 1970, y hay otra casa que tiene una pequeña cafetería y la tienda de souvenirs. Allí nos refugiamos del frío, nos tomamos una sopa y un té con un pastelito.

A continuación visitamos una torre o broch en la que vivía el señor de las tierras en la época prehistórica. Estaba en lo alto de una colina y se parecía a las torres vigía de nuestras costas.

To be continued...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Vaya viaje. Tiene que ser impresionante.

amelche dijo...

AQUELLO NOERAYO: Sí, fue impresionante. Y en la Isla de Lewis no hay tantos turistas como en el resto de Escocia. Aun así, nos encontramos con una pareja de catalanes con un crío pequeño y una familia de italianos en el ferry de vuelta. Allí vimos algunos franceses y alemanes, pero pocos, ya digo.

Te lo recomiendo, si quieres perderte del mundanal ruido.