sábado, 26 de enero de 2013

Sábado de enero.

Estoy en Alicante, en unos grandes almacenes donde venden libros y artículos tecnológicos, mirando unos CDs cuando, de repente, oigo una voz a mi izquierda: "¡Ana!, ¿eres tú?" Me giro y me encuentro con R., un alumno del año pasado que ya terminó el instituto. Va vestido de negro, con un pendiente y el pelo lila, siempre ha sido muy moderno. Se nota que se alegra de verme, yo también a él. Me pregunta si I. (otra compañera) me pasó un saludo suyo. Le digo que no, pero que le pregunté a su hermano (a quién también le doy clase este año) por él y me estuvo contando cómo le va. 

(Unas horas más tarde.)
Estoy en el tren de vuelta tras la manifestación. Llega el revisor, se le nota contento y de buen humor, hablando con todo el mundo. Hasta que llega casi a mi altura y le pide el billete a una chica de color que está sentada en el asiento delante de mí, pero en el otro lado del pasillo. Se hace un poco la loca y luego saca unas monedas. El revisor dice que el billete se compra en la estación, no en el tren. Ella contesta en inglés que no habla español y se pone a mirar por la ventana. "¡Encima, pasa de mí!", exclama él. Me recuerda cuando estoy en clase y alguno se pone chulo. Está en público y sabe que todo el vagón está pendiente de cómo resuelve el asunto. De ello depende si se gana o no el respeto de los pasajeros. Le pregunta a la chica que a dónde va y le contesta que a Elche. Entonces le comunica que debe pagar 21.10 euros de multa y se lo enseña en la maquinita que lleva, para que la chica vea la cifra. Ella sigue diciendo que no habla español y lo ignora. 


Llevo un rato dudando si meterme o no en la conversación y se me debe de notar en la cara, porque el revisor ya me ha echado varias miradas. Al final, como siempre, me meto. Saber inglés implica hacer de puente comunicativo, de enlace. Le digo al revisor que hablo inglés y que si quiere, le traduzco. Contesta que no, que no es por el idioma, que lo que pasa es que la chica le echa un morro que se lo pisa. A mí también me da un poco esa impresión, pero no sé. El revisor le dice: "You've got a problem" y luego, en español, que cuando lleguemos a Elche, avisará a los de seguridad y le pedirán la documentación. Se va a seguir con su trabajo y se queda en el vagón siguiente. 

En Torrellano me da la impresión de que la chica se va a bajar. Saca dinero del bolsillo, se le cae un billete de diez y la pareja de detrás, que está al lado mío, pero después del pasillo, lo recoge y se lo devuelve. Lleva por lo menos treinta euros, ¿por qué no ha pagado, en vez de meterse en líos? No lo entiendo.

Al llegar a Elche, cuando estábamos a punto de bajar, me encuentro con una compañera que trabajó conmigo hace unos años y empezamos a hablar. Llega el revisor y me pregunta: "Do you speak English?" Le contestó: "Yes, I do." Está de broma otra vez. Va a bajar a buscar a los de seguridad. Le vuelvo a decir que, si quiere, traduzco. Vuelve a contestar que no, que últimamente le pasa mucho y es morro, para no pagar. Al final, mi compañera y yo bajamos y nos vamos, así que, me quedo sin saber cómo acaba la historia.

7 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

Pues me has dejado con la curiosidad... :)) Besotes, M.

Matola dijo...

Como la vida misma.
Buenos días y buen domingo

Amig@mi@ dijo...

Tú y el resto, ¡¡nos has dejado en ascuas!!. Si vuelves por allí, pregúntale al revisor y nos lo cuentas, jeje. Simple curiosidad.
Besos

Lourdes dijo...

Jo, te quedas tú sin saber la historia, y todos los demás que hemos estado pendientes del desenlace.
Pues yo, hasta que no me lo cuentes, no me bajo del tren. Ea!
:)


Besos!

amelche dijo...

MERCHE, MONTSE Y LOURDES: Pues sí, nos quedamos sin saberlo. Supongo que el revisor llamaría a los de seguridad, subirían y la harían bajar y/o pagar la multa. Un abrazo a las tres.


MATOLA: Espero que tú pasaras también un buen domingo. Un abrazo.

nocheinfinita dijo...

A eso se llama "hacerse el sueco" ¿no?,:)

Un abrazo

amelche dijo...

NOCHE: Supongo que sí. :-)

Un abrazo.