miércoles, 10 de agosto de 2011

Edimburgo.

Desde que tenía 21 años no había vuelto a Edimburgo. Aquellos días me pareció una ciudad muy bonita, aunque no paró de llover. Ahora he tenido la suerte de verlo también con sol y me sigue pareciendo una ciudad bonita, pero no tanto como la primera vez, cuando apenas había viajado y no conocía otras ciudades también muy bellas. Sin embargo, ahora he descubierto que sólo en Edimburgo se podría haber escrito Harry Potter, con esos edificios en los que están basados los de las novelas de J.K. Rowling, con esas gaviotas que revolotean la ciudad, por encima de los autobuses turísticos de dos pisos, por encima de los parques, de los palacios y castillos, planeando apaciblemente hasta posarse en el suelo y picotear algo. Me recordaron a las lechuzas de Harry Potter.




El primer día, cuando llegamos, nos costó casi una hora llegar desde el aeropuerto al hotel en taxi porque había mucho tráfico y algunos carriles estaban cortados por las obras del tranvía. (No sé qué manía tienen ahora todas las ciudades de poner tranvía, pero en fin.) Luego ya, dejamos las cosas y nos fuimos a cenar a un restaurante italiano porque estaba en la misma calle y nos lo recomendaron en el hotel. Estaba muy bien, con camareros italianos de verdad y la comida excelente.


Al día siguiente, nos compramos un bono para dos días y empezamos por el castillo de Edimburgo. Al salir, comimos en un pequeño restaurante que había en la Royal Mile (la calle que lleva desde el castillo hasta el palacio de Holyrood, por eso se llama la milla real, porque además mide una milla escocesa). Por cierto, la foto es de esa calle y se ve al fondo la catedral de St. Giles. Después entramos en algunas tiendas y, al final, nos montamos en el bus turístico para hacer un recorrido de la ciudad.

CONTINUARÁ...

11 comentarios:

Alberto dijo...

Yo creo que esas gaviotas de las que hablas, lo que buscaban era a ti y posarse en tu hombro.
Estuve en Edimburgo en 1998 y, como tú, aunque no la viese ya, disfruté de ella, de su castillo, de sus leyendas en casonas victorianas y su música en las calles.
Cuídate y eso de que llores por mis cuentos, no me gusta. Que quiero que sonrías.
Buen día y sigue contando.
Besos cariñosos.

Asun dijo...

Edimburgo es una de las ciudades a las que le tengo ganas, no he estado nunca. Y suerte que la vieras con sol.
Mi hermana en Dublín creo que en una semana que lleva no ha visto el sol, eso sí, agua a mares.

Besos

Rosa Sánchez dijo...

Hola, Ana:
Yo nunca he estado en Edimburgo, pero si, como cuentas, sería el lugar idílico para situar las novelas de Harry Potter, vale la pena, y mucho, emprender el viaje.
Besos y gracias por pasar por mi blog!

Merche Pallarés dijo...

¡Qué bien! Ya hemos empezado con la visita a Escocia... La seguiré con máxima atención aunque cuando vuelva de mi periplo por tierras salmantinas (si no me derrito antes)a finales de mes. Besotes, M.

amelche dijo...

ALBERTO: Pero lloro de emoción, porque era una historia muy bonita. Pues no sé si se querrían posar, pero no paraban de sobrevolar las calles. Una casi se choca contra un autobús de dos pisos cuando arrancó inesperadamente para la gaviota.

Un abrazo.



ASUN: Bueno, entonces falta menos para que salga el sol en Dublín. :-) Pues te recomiendo la visita a Edimburgo. Y a Dublín también.

amelche dijo...

ROSA: La escritora de Harry Potter es de allí y, según dice la leyenda urbana, estaba en paro y escribió la primera novela en los cafés de Edimburgo. Hay un colegio privado, antiguo, con muchas almenas, parece un castillito, y dicen que se inspiró en él para el internado de Harry. Así que, si te animas, ya sabes.

Un abrazo.


MERCHE: Pásalo bien en Salamanca y no te preocupes, que yo me voy también unos días a Valencia con una amiga. Un abrazo.

Bridget dijo...

Querida Ann, welcome back! Sabes? Yo tb estuve en Edimburgo con 21 años, aun más perdida creo porque era la primera vez que visitaba un país extranjero y sola. A mi me pareció una ciudad preciosa , además pude disfrutar de su Festival y el Tatoo...

Anónimo dijo...

La versión que tenía yo, era que Rowling empezó a escribir Harry Potter en el metro mientras iba a por su hijo a la guardería/escuela.

En cualquier caso, dejando anécdotas a un lado, Edimburgo parece -y es, sin duda- una ciudad very beautiful que, habrá que visitar algún día.

amelche dijo...

BRIDGET: Bueno, yo creo que era la tercera vez o así, no creas. Venía de pasar cuatro meses de Erasmus en Irlanda del Norte, eso sí. Lo del tatoo no lo vimos, creo que era a la semana siguiente, estaban preparando los asientos. Tiene que ser bonito, ¿no?


SWYX: Pues eso no lo sabía yo, siempre había oído un dramón tremendo de ella en paro, casi ya al borde de la desesperación, escribiendo como loca en los cafés de Edimburgo. Además, en Edimburgo no hay metro, pero puede ser que viviera en otro lado, no sé...

En fin, en cualquier caso, lo escribió. Y sí, te recomiendo la visita. Un abrazo.

'Banned books dijo...

fuistes a ver esta exposición?

amelche dijo...

BANNED BOOKS: Pues no, no vimos la exposición, pero tiene buena pinta. Nos la perdimos. :(