Como las teselas que van formando un mosaico, los últimos días han sido un conjunto de sensaciones distintas, pero positivas, y, sobre todo, una variedad de sensaciones que tenían en común la amistad. Con amigas de hace muchos años y otras más recientes, pero en todos los momentos he percibido su cariño, su generosidad conmigo y el buen humor que ha impregnado las conversaciones. Es fantástico sentirse tan bien acompañada, gracias chicas.
Gracias a Amada por traer la cena el viernes, por lo bien que lo pasamos, por estos seis años de amistad y por ese viaje a Escocia que estamos preparando y que será el número 22, si no recuerdo mal.
Gracias a M.Jesús por invitarme este fin de semana a la comunión de su hija, ¡cómo pasa el tiempo! Y por recordar aquellos tiempos en que nos conocimos en Irlanda. ¡Cómo nos reímos contándoles batallitas a su hija y sobrino!
Gracias a Nieves por los poemas de Gloria Fuertes y Pedro Salinas, por una excursión con encina milenaria, guitarra, largas conversaciones, arroz y paisaje lunar junto al Vinalopó.
Espero seguir disfrutando durante muchos años con vosotras de esos momentos que enriquecen la vida y que siempre forméis parte de mi mosaico. No quiero perder piezas tan valiosas.
2 comentarios:
A la buena gente, a la gente que te hace sentir bien, no habría que perderla nunca, verdad?
:)
Besos Ana!
LOURDES: Desde luego que no, un abrazo.
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