domingo, 29 de marzo de 2015

Conversaciones de sábado noche.

Desde enero no habíamos vuelto a reunirnos, así que Mr. Bartleby decidió que ya era hora y organizó una velada muy agradable en su casa para ponernos al día. Hablamos de nuestros respectivos viajes en el puente de S. José y viajes futuros, como el de Mr. Bartleby a Perú la semana que viene. Nuestro anfitrión ha creado tendencia entre los viajeros con su idea de guardar durante el año la ropa interior más vieja para ir tirándola cuando vas de turismo, a fin de volver a casa ligero de equipaje y sin ropa sucia. Eso sí, recomienda ponerse ropa interior nueva el día de ida y el de vuelta, no sea que en el aeropuerto te hagan desnudarte por alguna razón y lleves las bragas blancas que se te caen o los calzoncillos con agujeros. 

Lo de la ropa interior derivó en una disertación muy interesante entre los hombres sobre los calzoncillos más cómodos, con muestra de calzoncillos incluida para que las mujeres viéramos ejemplos de a qué se referían y luego el debate derivó a si es más cómodo dormir desnudo o vestido. (Lo que hace el Lambrusco...) Hablando de vinos, el proveedor de Mr. Bartleby le dijo que las mujeres preferimos el Lambrusco rosado al tinto, lo cual es una solemne estupidez, como se pudo comprobar anoche. Es más, casi me atrevería a decir que preferimos el Lambrusco tinto. 

Como estamos mayores, nos entra pronto el sueño, así que, a las doce, cual Cenicientas, ya estábamos en casa. Pero lo pasamos bien y agradecimos a Mr. Bartleby la invitación. 

8 comentarios:

Myriam dijo...

jajajajaja no te rías, pero lo hago con la ropa jajajajajaja voy regando la vieja!!!!!y libros de viaje que son elegidos especialmente para ir regando por los aeropuertos (es que soy muy solidaria) NO había pensado en eso de la ropa interior, tomo nota :-)

Tinto, siempre tinto. ¡por favor!

Un beso enorme

amelche dijo...

Myriam: ¿Así que tú, además de dejar por ahí la ropa interior vieja, también abandonas los libros viejos? Mira, lo de los libros no es mala idea, que yo también tengo muchos. Un book crossing de esos no está mal.

Besos y un brindis con Lambrusco tinto por tu vuelta al blog.

Lourdes dijo...

Cuchi! jajajajajaja Si yo viajara tanto, algo así tendría que hacer con la ropa. Mola eso de volver ligera de equipaje.

Por cierto, a mí no me mola el lambrusco. Ni rosado ni tinto. Me pregunto qué diría Mr. Bartleby con respecto a eso.
:)

Besoss!!

amelche dijo...

LOURDES: Me dice Mr. Bartley por e-mail que te conteste:

"La idea de tirar la ropa es ganar espacio para la vuelta por las compras realizadas. Respecto al Lambrusco, para gustos los colores.

:-)"

Recordemos que era su proveedor de vinos, no Mr. Bartley, el que tenía un concepto "de género", que se dice ahora, aunque yo diría de sexo, respecto a las variedades del lambrusco y las preferencias masculinas o femeninas.

Anónimo dijo...

Es un autentico visionario. La próxima vez que salga fuera de España voy a ir dejando calzoncillos a modo de miguitas de pan.

amelche dijo...

AQUELLO NOERAYO: Pues ahora mismo debe de estar haciendo eso por Perú, que anda de viaje por allí, ¡ja, ja!

Myriam dijo...

A. querida: Gracias por el brindis!!!!!, ¡Chin, Chin!. Lo de los libros, me refiero a los especiales para viaje, esos que lees una vez y ya. Y porque no tengo lugar en casa para tanto, ya no se donde meterlos jajajaja y tengo que dejar algún rincón para los nuevos que aunque me contengo, siguen llegando. Tengo una Biblioteca muy grande y tengo muchos libros de estudio, que no presto ni loca (Eso sí si alguien quiere consultarlos en casa, puede; ya imaginarás el motivo) y otros, a los que vuelvo a releer de tanto en tanto. La preservación y limpieza de libros es todo un trabajón, pero sigo con libros de verdad y no e-books.

Me fui a visitar la Palmera de Rubinstein en el artículo que me dejaste enlazado, ¡Gracias! Me gustó su blog, así que me lo enlazo. También me alegro que se honren a los músicos. Me causó gracias que Fernando dijera que en cualquier momento tenemos un árbol en honor a Ma Belén etc.

Besotes

amelche dijo...

Myriam: Yo tengo una amiga que se los va regalando a la gente que conoce, vino en verano hace unos cuatro años, se compró un libro en una librería de libros como de segunda mano, pero nuevos: restos de colecciones que no se vendieron, de fascículos que salen en los periódicos y a lo mejor no tienen éxito... Total, que cuando se fue me lo dejó en casa, ¡ja, ja!

Dentro de poco, en la escuela de idiomas de Elche (creo que te pilla un poco lejos, pero por si alguien lee esto y le interesa) recogerá libros como todos los años para venderlos por un euro o dos y sacar dinero que luego dan a ONGs. Está muy bien porque puedes quitarte de encima libros que ya no quieres, otra gente a la que le pueden interesar los compra baratos y, encima, el dinero va para ONGs. Todo son ventajas.

Ese blog lo encontré por casualidad cuando buscaba alguna noticia sobre la palmera de Rubinstein para enviarte, pero sí, tiene buena pinta.

Un abrazo.