Leo en mi diario de C.O.U (Curso de Orientación Universitaria): "Para ser un buen profesor hay que reunir dos condiciones: la condición académica (saber explicar y, por supuesto, conocer perfectamente la materia) y la humana (saber llegar a la raíz del problema, a la humanidad del alumnado, no somos máquinas que se montan en cadena)." Me quedo pensando en mí como profesora. La condición humana la cumplo de sobra, siempre la he cumplido como profesora. La condición académica, no sé. Es verdad que conozco perfectamente la materia, eso lo cumplo, pero no sé si sé explicar. Creo que sí, al menos, me esfuerzo por intentar que lo entiendan. Así que, quizás sí sea una de las profesoras que le gustaban a mi yo de los 17.
Creo que, si no fuéramos la misma persona, a la Ana de 17 años le habría gustado la profesora de 47 años que soy ahora, treinta años después. Habría escrito sobre ella en su diario y le habrían gustado mis clases.
4 comentarios:
Hay una distancia entre como veímos a nuestros docentes de la secundaria y lo que somos ejerciendo la docencia. Yo quería profes sensibles pero muy capacitados. En la docencia, es cierto que nunca trabajé con chicos, lo académico pesaba mucho más. Auque creo haber sido persona con mis alumnos.
Imagino que la Ana de 17 añitos, estaría contenta con la profe de 47. Sos tan dedicada a tu profesión y tus alumnos aparecen en las charlas como personas vivas, no como nombres de un registro.
UMMA: Bueno, espero haber cumplido las expectativas de la Ana de los 17 años, aunque nunca le haya dado clase, porque somos la misma persona y es imposible.
No me habría importado ser alumna tuya, con la de cosas interesantes que siempre tienes por contar.
Un abrazo:
Ana
soy profesora pero de adultos eso me ayuda a continuar la magia de los Milenios
Mi nombre es Mucha: Me alegro de que te haya gustado, compañera. Aunque yo soy profesora de adolescentes.
Un saludo.
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