Te he escrito ya tantas veces en el blog, que no sé qué decirte. Pero vuelve a ser 1 de mayo, vuelve a ser tu cumpleaños y, por primera vez desde que te conozco, nos vamos de viaje para celebrarlo. Y eso que he perdido la cuenta de todos los viajes que hemos hecho en los últimos 17 años, los monasterios, iglesias, castillos, pueblos, ciudades, museos que hemos visitado, los kilómetros recorridos en cinco coches que hemos tenido (y los que hemos alquilado), los ríos surcados en barco, las dos veces que hemos remado (y ha salido fatal), los restaurantes y bares donde hemos comido, los hoteles en los que hemos dormido, las películas que hemos visto en el cine, las veces que hemos ido al teatro... Y las peleas que hemos tenido, que también han sido unas cuantas.
Aunque tú no lo sepas, has estado conmigo muchas veces en clase, cuando miraba por la ventana y recordaba el último viaje que habíamos hecho. Aunque tú no lo sepas, has estado conmigo en el coche cuando escuchaba alguna de las canciones que me habías grabado, yendo a trabajar. Aunque tú no lo sepas, he esperado tu coche verde o rojo antes de que me dijeras que venías y te he mirado desde la ventana, para que no te pasara nada, cuando te marchabas. Aunque pienses que no, sí quiero irme de viaje contigo.
Me gusta contarte cosas y que me cuentes, me gusta el silencio también cuando cada una va pensando en sus cosas. Me gusta lo bien que lo organizas todo y lo detallista que eres. Me gusta cenar contigo en los hoteles, pero no en los hospitales. Y también me gusta desayunar contigo.
Eres una gran persona y te mereces lo mejor, espero que tengas un gran año y, el próximo, lo volvamos a celebrar. Un abrazo.
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