Hace 14 años estábamos también de vacaciones de Semana Santa y estábamos todos deseando verte. Durante tus primeros años, pensaba cómo serías cuando llegaras a la adolescencia, lo que te diría cuando ya hablaras y me pudieras entender, las conversaciones que tendríamos, lo que pensarías de lo que te había estado escribiendo durante meses y años, desde mucho antes de nacer. El Sergio del futuro estaba en clase conmigo, podrías ser como alguno de mis alumnos, siempre el mismo modelo, por su puesto: formal, educado, que sacara buenas notas. No iba a consentir que un sobrino mío fuera un golfo redomado, porque me iba a enfadar mucho. Menos mal que, por ahora, has salido bastante parecido a como yo te imaginaba...
Me gusta que te gusten los idiomas y viajar, no sé si he contribuido en algo en ello al hablarte en inglés cuando eras muy pequeño. Espero que sea verdad lo de que los nacionalismos se curan viajando y se te vaya quitando, poco a poco, esa parte retrógrada que no nos gusta a tu madre ni a mí, pero es la que está de moda en tu generación. Espero que gane la parte sensible del amor a los animales, de la curiosidad de descubrir cosas, como cuando os estuve contando el modernismo en la casa modernista de Novelda y tocaste la puerta para comprobar si lo que yo decía, era verdad.
He viajado contigo, sin ti, mandándote fotos, audios, vídeos, contándote cosas antes, durante y después del viaje, aunque lo que más me gusta, es viajar contigo y enseñarte el mundo. A ver si pronto nos podemos volver a ir de viaje.
Feliz cumpleaños, te dedico la canción que Rozalén le dedicó a su sobrino, yo siento lo que cuenta ella, como tía:
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