Mi sobrino está pintando piedras, tiene varios colores y no sabe cuál elegir. Me acerco y le digo:
-¿Qué haces? Te veo dudoso.
-¿Dudoso?
Casi siempre se me olvida que sólo tiene cuatro años y no entiende todas las palabras que digo. Me sale la vena pedagógica y respondo:
-Dudoso, de tener dudas. Tener dudas es no saber qué hacer. Cuando no sabes qué hacer, estás dudoso.
No sé si lo entendió o pensó: "Vaya rollos que me cuenta la pesada de mi tía". El caso es que no me preguntó nada más.
Mientras tanto, mi sobrina ha crecido, el sábado cumple ocho meses. Está preciosa y aprendiendo a dar palmas.
El fin de curso fue tan arrollador, que necesitaba descansar. Pero voy a intentar volver al blog, aunque sea una vez al mes.