jueves, 22 de octubre de 2015

Al rincón de pensar.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuanta razón tiene, aunque sigue sin parecerme bien que a un niño se lo castigue a pensar.
Besos.

amelche dijo...

AQUELLO NOERAYO: ¿Porque pensar no tiene que ser un castigo? ¿Por eso no te parece bien?

Un abrazo.

Lourdes dijo...

A pensar se debería enseñar, no castigándolo a hacerlo. Pero vaya, como castigo tampoco estaría mal.
:)

Ana di Cesare y Margarita Paroli dijo...

No veo bien que se asocie el pensamiento al castigo.
Para el niño castigado, ese tiempo de reflexión es de humillación, se soledad, de extrañamiento.

El rincón buscado cuando ha crecido, lo es por libertad, no por imposición.
Abrazos

amelche dijo...

ANA: Creo que es pensar en el sentido de "reflexionar", reflexionar sobre una mala conducta. Y no creo que sea una humillación, es enseñar que, si no cumples con las normas sociales, te quedas fuera de la sociedad.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Porque si desde pequeños asocian castigo con pensar, entonces no podemos esperar que lo hagan libremente y desarrollen el pensamiento.
Claro, que para el gobierno, cuanto menos pensemos mejor.

amelche dijo...

AQUELLO NOERAYO: Yo lo veo como "el rincón de pensar en lo que has hecho", o sea, no de pensar en general, sino de autorreflexión sobre tu comportamiento. Creo que también es importante enseñar a pensar sobre tu comportamiento y tu responsabilidad ante lo que has hecho. Porque en esta sociedad impera el: "Tú no has hecho nada, incluso si te pillan, miente y escaquéate todo lo que puedas: Tú no sabías nada, pasabas por allí, la culpa era de otro..." Y creo que es importante aprender a asumir y reconocer los errores.

Myriam dijo...

AMELCHE: muy de acuerdo contigo. Pensar: reflexionar sobre la propia conducta,
sobre la responsabilidad de uno sobre una determinada actuación, sobre las consecuencias de tal o cual hecho, sirven para crecer,
para madurar y no -como muchos creen- para generar sentimientos de culpa o inferioridad. Aprender a tener autocrítica sirve, entre otras cosas, para aprender a
pensar sobre lo otro, los demás, la sociedad, de manera independiente.

Vengo a desearte Muy Felices Fiestas y Feliz año nuevo,
lleno de salud, bonanza, creatividad, alegrías y viajes.

He estado viaje. De ahí mi ausencia en tu casa,
pero ya estoy de regreso y bien regresada.
Espero verte por aquí cuando tú lo hagas, o por
mi casa, como siempre.

Un beso muy grande


amelche dijo...

MYRIAM: ¡Gracias, feliz año a ti también!

Un abrazo.

Myriam dijo...

Otro abrazo bien fuerte para ti, Amelche