miércoles, 29 de agosto de 2018

Verano 2018

En este verano que se está acabando he podido quedar con amigos que hace tiempo que no veía, ir al norte de Portugal y al sexenni de Morella de nuevo, ver un eclipse en la playa, descansar (que me hacía mucha falta), llevar varias veces al gato al veterinario para ponerle las vacunas que le faltaban y el chip. Tengo la sensación de que ha sido un verano un poco raro, pero, aparte de los viajes, me quedo con el día de julio en Banyeres con Maribel en casa de Mónica, la visita de Pilar y nuestra escapada a Novelda, la cena con José Joaquín y Ana en Ledesma, que fue fantástica y la visita sorpresa de Juan Ignacio y Javier para ver el Misteri, como en los viejos tiempos.

Queda otro curso académico por delante (habrá que trabajar para ganar dinero para poder irnos de viaje de nuevo) y una ilusión: un viaje en noviembre con Alberto y Elena, el reencuentro tras nuestro viaje a Francia. 

4 comentarios:

Myriam dijo...

Por lo visto, un verano lleno de encuentros
que alegran el corazón.

Besos y esa Francia, promete.

Myriam dijo...

(me refiero a que promete, por el encuentro en ella realizado y futuros viajes).

Lourdes dijo...

Si es que, cuando a la gente le gusta viajar, se nota.
Di que sí: Lo que ganes, para viajes, que eso es lo que te vas a llevar después. ;)

Besos, Amelche!!

amelche dijo...

MYRIAM: Pues sí, ya hemos preparado otro para noviembre, pero más cerca y sólo un fin de semana. Pero bueno, el caso es volver a vernos y compartir experiencias.

LOURDES: Pues sí, eso es lo que hago, ¡ja, ja!


Besos a las dos.