domingo, 30 de septiembre de 2018

Abrilito se ha convertido en Abrilazo.

Encontré a mi gato Abril un domingo de dicho mes detrás del gallinero del chalet que tienen mis padres. El gallinero ya no se usa desde que murió mi abuelo hace años y las malas hierbas casi lo han tapado. Mi sobrino y yo estábamos amontonando al lado hojas de pino secas, porque habían sido días de mucho viento. Entonces lo oímos maullar y lo descubrimos agazapado tras el gallinero. Mi padre me contó que el día anterior había visto allí mismo cuatro gatos y a la madre ir y venir. Ahora estaba solo, así que, aunque mi sobrino insistió para que lo cogiéramos, le dije que esperáramos a ver si venía su madre a por él. 

En vistas de que se hicieron las seis de la tarde, no había ni rastro de la madre y nos teníamos que volver a casa, decidí recogerlo porque un gato tan pequeño no podía sobrevivir solo. No fue fácil, porque se escondía más adentro y mi brazo no alcanzaba a pillarlo, no hay mucho espacio entre la pared del gallinero y la verja del chalet, te cabe el brazo y ya. Mi sobrino maullaba y el gato salía, pero al vernos, se volvía a esconder corriendo. Cuando ya pensaba que nos tendríamos que ir e intentar volver a cogerlo al día siguiente, lo pude pillar por una pata de atrás y sacarlo. Lo metí en una caja de leche y me lo llevé a casa.

Al día siguiente fuimos a la veterinaria, quien me dijo que tendría entre tres semanas y un mes, porque estaban empezando a salirle los colmillos, y resultó que tenía tiña, una infección por hongos en la piel que me llegó a contagiar al poco tiempo. Como era tan pequeño, no se le podía dar medicación, porque los medicamentos para tratar la tiña son muy fuertes, sólo bañarlo con un champú especial dos veces por semana. Además, a la semana de estar en mi casa se puso muy enfermo un domingo, con diarrea y pérdida de temperatura, y me tocó llevarlo de urgencias a otro veterinario. Le pinchó un antibiótico y suero y me dijo que esos gatos tan pequeños muchas veces no sobrevivían. Me lo llevé a casa y lo puse al lado de una bolsa de agua caliente, aprendí a darle biberón (los días anteriores le había estado dando pienso remojado en agua), a darle con una toallita de bebés para que hiciera pipí y caca en el arenero, era un bebé total.

Abrilito se ha convertido en Abrilazo. 


Poco a poco, y después de consultar a varios veterinarios, fue curándose, ganando peso y haciéndose el gatazo que se ha hecho. Todo lo que tiene de guapo, lo tiene de sinvergüenza: se sube por todas las mesas y la encimera de la cocina, aunque se lo prohibas, me tiene llena de arañazos y mordiscos, rasca el sofá y las cortinas... Me saca de quicio un montón de veces, pero luego me ronronea y me derrite. Viene a esperarme a la puerta de casa cuando vuelvo y es un gato muy noble.

No es que sea amor de dueña, pero está guapísimo. 


4 comentarios:

Unknown dijo...

Es un gato hermoso y elegante. Tiene un aire aristocrático, con su mirada azul. Nadie diría que lo encontraste detrás de un gallinero.

Por lo visto, la suerte los destinó el uno al otro.
No le tenés amor de dueña, sino de madre sustituta, o madre y punto. Porque lo ayudaste a que viviera.
Y disfruta, como buen cachorro, el descubrimiento del mundo.
Así son los cachorros, hacen mil pillerías y una se derrite de amor por ellos.
Celebro esa amistad.
Mis respetos a Abril.

amelche dijo...

ANA: Pues sí, fíjate, lo que no he hecho nunca por nadie (dar biberones, limpiarle el culito...) lo hice por un gato. Y aquí lo tengo: durmiendo en las sillas del comedor, donde juré que no dormiría. ¡Ja, ja!

Un abrazo.

Myriam dijo...

Que tiernos, el gato aue es hermoso y tú, su mami.

Mis nietas tienen unz gatita y se llama Cumbia. Es atigrada y tiene unos ojos muy vivarachos. Como no le prestomuchs atención (en contraposición ais nietas, segun ls gata) se ha propuesto conauistarme jajaja.

Besos desde Sudamérica en donde estoy de vacaciones con ellas y mi hija.

amelche dijo...

Muy buenas, Myriam:

Tendréis que hacerle caso a la gata, ¡ja, ja! Será parecida al mío, si es atigrada.

Un abrazo.