martes, 15 de mayo de 2007

Bibliotecas.


Desde mis tiempos estudiantiles parece que han cambiado las modas bibliotecarias. En primer lugar, ahora hay móviles. Está prohibido tenerlos encendidos, pero siempre hay alguien a quien se le ha olvidado apagarlo (a pesar de los carteles que hay a la entrada) y suena alguno. O vibran porque reciben un mensaje o una llamada y sus dueños contestan al mensaje o bajan corriendo hacia el exterior para mantener una conversación con el interlocutor. Además, se llevan los atriles para ponerse los folios al nivel de la vista y no destrozarse el cuello agachándose a leerlos sobre la mesa, como hacíamos antaño.

La gente llega a la biblioteca, se sienta y empieza a sacar: el atril, los apuntes, los rotuladores fosforitos de varios colores, etc. A continuación, se quitan el reloj, las pulseras, los anillos y los dejan encima de la mesa, junto con el móvil, por si alguien les llama o envía un mensaje. Hoy he visto hasta un chico que se había llevado el ordenador portátil y lo había colocado sobre la mesa, a pesar de que hay varios ordenadores al fondo, disponibles para consulta por internet. Y yo con mi carpeta, mis apuntes, un boli (por si acaso) y sin nada más... ¡Por Dios, qué anticuada estoy! ¡Si hasta me dejo el móvil apagado en casa! Me tengo que comprar un atril y rotuladores fosforitos pero ya mismo. Además, también hay gente que se pone tapones en los oídos para concentrarse mejor, pero esa moda parece que está de capa a caída: se lleva más ponerse el mp3 con música que te guste para estudiar cómodo. Esta generación no sabe salir de casa sin el mp3, ni el móvil (y algunos ya, sin el ordenador portátil), a lo que hay que añadir el material escolar, o sea, que se van a la biblioteca como si se fueran a una acampada, con tantas cosas que hay que transportar.

Y luego, otra cosa curiosa que he observado es que los libros están de adorno en las estanterías, muy poca gente los consulta, sólo por casualidad o como para descansar del estudio. Recuerdo aquellos tiempos en que mis amigas y yo íbamos a esa misma biblioteca a buscar información para hacer los trabajos que nos mandaba la profesora de Geografía en 2º de BUP (para los que ya no estudian BUP, 4º de ESO, que estoy un poco mayor, y para los que no conocen nuestro sistema educativo: el curso que se da cuando tienes 15 años) y nos pasábamos la tarde leyendo enciclopedias. Y luego, copiando lo interesante. Yo, como era la empollona (la estudiosa) del grupo, era la que seleccionaba la información que había que copiar y descartaba la supérflua: "De aquí a aquí", les decía a mis compañeras, y entre todas, la copiábamos. Después, las que sabían dibujar, hacían la portada del trabajo y la decoración, los gráficos o lo que hiciera falta, que yo siempre fui muy patosa para el arte. Y, si había que desarrollar algo más y nos habíamos quedado sin enciclopedias donde inspirarnos, como labia y ganas de escribir sí tenía, ya me encargaba yo de meter un buen rollo para rellenar y que se vieran más folios escritos. Por supuesto, acompañando tardes de biblioteca con tardes en casa de alguna, donde, además de dibujar, inventar y dictar lo que había que pasar a máquina mientra una de nosotras escribía, había momentos para el cotilleo. A veces, casi más momentos para el cotilleo que para el trabajo efectivo, claro. Que éramos mujeres y quinceañeras, no lo olvidemos.
Ahora, un click de ratón en Google y tienes más información de la que podrías tener leyendo enciclopedias durante un mes. Con la ventaja de que, le das a imprimir y, tal cual, sin tener que pasarlo a máquina (o volver a escribirlo todo con letra bonita, dejando sus márgenes, poniendo sus dibujitos para que te quede mono, etc. que no siempre hemos tenido máquina de escribir), pues, tal cual, lo imprimes y se lo presentas al profesor, como quién no quiere la cosa. Y el profesor se junta con 29 trabajos igualitos y otro que lo copió de otra pág. web. Y el profesor, que se pasó la juventud escribiendo trabajos a mano, como yo, hace: ¡raca! y tacha todo y pone un cero como una catedral, mientras piensa, con pena: "¡Qué triste! Esta gente se perdió el gozo de ir a una biblioteca a buscar en las enciclopedias y de que la señora bibliotecaria, que tenía muy mala leche, te pegara la bronca cuando hablabas, aunque fuera en voz baja, y de que incluso alguna vez te echara de la biblioteca sólo por hablar en voz bajísima (para que no nos oyera) mientras buscábamos los libros apropiados." La pobre mujer, menos mal que se jubiló hace tiempo, porque se habría muerto si llega a oir un móvil sonar en la biblioteca.

Foto: Mapa de las corrientes marinas, escaneado de uno de esos trabajos. No sé si se verá bien, porque el original está hecho en papel transparente, para poder calcar mejor los mapas. Y, si me leen Eva, Maite y Carmen, a las que no he vuelto a ver desde el instituto, saludos y un brindis por aquellos trabajos tan buenos que hacíamos.


En fin, creo que, después de esto, tendré que ir a la biblioteca a seguir estudiando.

29 comentarios:

modes amestoy dijo...

vas a estudiar a la biblioteca y te fijas en todas estas cosas... no sé, no sé. Era broma.
La verdad es que las bibliotecas hoy son más salas de estudio que biblio-tecas, pero... las cosas van cambiando. Espero que la cultura se mantenga en favor de hacer mejores personas.
Un abrazo.
¿Los atriles son de colores?

Ana Victoria dijo...

Eso me distraería muchísimo, el llevar tanta cosa, digo...
Yo era igual que vos, las hokas y una lapicera por si acaso!!
Mas tarde pasa y te cuento algo de mis tiempos "bibliotecariles" jajaja
Un saludo

Anónimo dijo...

¡Qué pasa con los portátiles! ¡yo el mío me lo llevo hasta a tomar café!
jejeje

amelche dijo...

MODES: Ya ves las ganas que hay de estudiar, que me dedico a observar las nuevas tendencias. :-) Los atriles que he visto por el momento son de madera (de color marrón clarito) y de plástico negro, pero supongo que los habrá también de colorines, tendré que fijarme más. Ayer estuve a punto de preguntarle a la chica que se sentó en frente (las mesas son de 4 personas) dónde había comprado el suyo, ¡ja,ja!

ANAVÍ: ¿Vas a publicar un post sobre el tema? ¿Hay secretos tuyos que revelar? Me has dejado ya intrigada, no sé si irme a la biblioteca o quedarme aquí a ver si publicas algo o me mandas algún e-mail. :-D

JUANJO: Nada, nada, pero... ¿en una biblioteca? No sé, si los antiguos escribas o los monjes copistas levantaran la cabeza... Pero cuenta esas relaciones sociales que hacías tú en la biblioteca, ¡venga, venga!

Mariluz Barrera González dijo...

Me has hecho sentir igualmente fuera de onda, pues yo seguìa con la idea de que las bibliotecas eran como en mis tiempos, pero por lo visto no es asì, que curioso creo que nuestros hijos entrarán a las bibliotecas a visitarlas como museos, pues cada día se les hace menos práctico buscar en los libros lo que en la internet pueden encontrar.

UN ABRAZO.

Mercedes dijo...

Me ha gustado mucho leer lo que has escrito hoy. A pesar de que nos separan algunos anos de edad, me he sentido identificada con lo que cuentas de tus anos de estudio. Eso sí, yo utilizaba los fosforitos.
Imagina, haciendo filología, de familia obrera y todos mis hermanos estudiando,el presupuesto de las becas (si llegaban, cuando llegaban: primero pagabas matrícula y seis meses después te devolvían el dinero)no daba para comprar muchos libros, así que "chupaba" biblioteca.
Después he ido poco a las bibliotecas. Si algo me gusta, me lo compro... hasta almacenar centenares y centenares de libros, tantos que mi marido cuando los vio de poco no le da un soponcio.

Garin P. dijo...

Supongo que la gente va a la biblio por el silencio que debe haber. A mí me pone nervioso ese silencio y prefiero estudiar con ruido ambiente: los pajaritos, los coches, la discusión de los vecinos y las obras pre-electorales (ojo, sin pasar un cierto nivel de decibelios).

Yo iba poco a las bibliotecas, y sigo yendo poco. Sólo las utilizo como almacén de libros. Cuando estudio lo hago con papel, bolis y quizás algún libro si hay que consultar. Últimamente con el portátil por si hay que hacer algún gráfico o cálculo de comprobación.

Ale, besos.

gloriainfinita dijo...

Yo nunca he podido entender cómo puede la gente estudiar en la biblioteca, tan sólo las he utilizado para consultar libros que no tenía en casa, tomando notas en mi cuaderno, por supuesto, en los tiempos de estudiante.
Me ocurriría como a ti si fuera a la biblioteca tan sólo a estudiar, me quedaría mirando cualquier cosa, menos el libro.
Ahora, cuando voy a pedir "prestado" alguno, paso junto a la sala de estudio y veo a los que están allí, haciendo codos y pienso que quizás han ido para no sentirse solos o para obligarse a hacer un horario pero con tanto ir i venir de gente y de cosas alrededor, no sé yo si las horas cundirán mucho en cuanto a estudiar se refiere pero, en fin, siempre se pueden hacer amigos.

amelche dijo...

MARILUZ: Al paso que vamos, sí, las bibliotecas serán museos dentro de poco. Y más, esta donde voy, que es un antiguo convento de frailes, que después fue hospital y, al final, acabó siendo biblioteca.
Yo también me he sorprendido de ver cómo han cambiado las bibliotecas, después de tanto tiempo sin ir.

MERCEDES: Alguna vez usaba (y uso) los fosforitos también, por ahí tengo alguno todavía. El rosa y naranja los odio, suelo usar más el amarillo o el azul, que es mi color preferido. Pero suelo subrayar más con boli (a veces con lápiz, para no estropear tanto el libro) que con rotulador. Manías que tiene una.

Las becas dan para otro post... ¡Madre mía! Yo los libros los compartía con una amiga: nos repartíamos los que se compraba cada una. Pero de la carrera tengo muchos, porque se los pedía a los Reyes por Navidad. :-) Y, si me faltaba alguno, iba a la biblioteca o lo pedía prestado.
Así que tu marido casi no se casa contigo cuando vio el lote de libros que te acompañaba... ¡Ja,ja! Creo que a mí me pasará lo mismo si alguna vez me caso.

amelche dijo...

GARIN: Yo iba a la biblioteca en mis años de instituto para buscar en las enciclopedias información para hacer los trabajos que me mandaban. Luego, en COU, para quedar con mi amigo Alberto y que me explicara matemáticas, como conté una vez aquí (Garin, lástima no haberte conocido antes, pero no había internet en aquellos tiempos, ¡ja,ja!)y luego, para explicarle yo lengua española y que aprobara él también.
En la carrera usaba las bibliotecas de la universidad para pasar a limpio apuntes o intentar estudiar, o, más bien para quedar con amigas y acabar no estudiando... Lo que más nos gustaba era la "fonoteca", que estaba en los bajos de la biblioteca de mi facultad, ahora la han quitado. Era un cuarto con un equipo de música y unos sofas magníficos. Allí te ibas, escuchabas música clásica (o la que quisieras), te podías tumbar en los sofás supercómodos o sentarte en una mesa que había y mucha gente pedía la llave (tenías derecho a estar allí una hora, si no recuerdo mal) para estudiar (las parejas para otras cosas, supongo) aislados del mundo.

AGUA EN LA FIEBRE: La verdad es que yo, hasta ahora, no he estudiado en una biblioteca. Prefería estudiar sola en casa, porque soy de las de pasearse por la habitación con los apuntes en la mano e ir leyéndolos en voz alta (a veces, gritando), si no, me da la sensación de que no se me queda nada. He ido más para hacer trabajos, pasar apuntes a limpio, hacerme resúmenes y ese tipo de cosas.

Pero ahora, no sé, parece que estoy cambiando mis formas de estudio. Lo de gritar ya no me va tanto, porque ya fuerzo la voz bastante dando clase en el trabajo y luego necesito descansar las cuerdas vocales. Además, me he grabado en cassettes todos los temas y, si quiero escucharlos en voz alta, me enchufo la cassette y punto.

Y la biblioteca tiene la ventaja de que sé que no me voy a levantar de la mesa en dos horas, ni para ir a la cocina a comer algo, a beber o a meterme en internet a ver si alguien me ha dejado un comentario... y esas miles de cosas que me distraen en casa. Claro que allí, con esas palmeras preciosas que se ven por la ventana, con toda la gente que entra y sale, y un móvil que suena o vibra, etc. pues también me distraigo. Pero supongo que, algo quedará... ¡Espero!

María dijo...

Yo soy totalmente incapaz de estudiar en la biblioteca. Y eso que este año me he "chupado" más horas en la de la universidad que los cursos pasados...
Para mí la biblio es como disneylandia; estoy todo el tiempo de aquí para allá abriendo, cerrando, o simplemente mirando libros y más libros.
Y ya no te digo nada si me encuentro con alguien conocido... todo el rato de cháchara. ¿Acaso hay algún lugar mejor que la biblioteca para comentar lo que sea? ¡La cantidad de veces que me han echado!!
Pero lo que nunca nunca nunca se oirá en una de ellas es mi móvil.

Umma1 dijo...

Jajajajjjaja...
Siento decirte, amiga, que sos más antigua que el perejil...
Cómo es eso que no usás fosforitos?

Un poco más y te quedás fuera de la especie humana... jajajjaja.

Yo nunca estudié en bibliotecas. Consultar sipi.
Desde el primer día de facu, al café, discutiendo con los amigos. Esa es una entrañable costumbre que teníamos por acá. pero se va perdiendo.

Lo de los móviles me pone loca. Les pegaría. Si esta gente hubiera nacido antes de su aparición, se habrían suicidado. ¿Cómo es posible que no puedan cortar la comunicación por un rato? Además... uy que vieja estoy, en mis tiempos de estudiante, ni locos dejábamos a nuestras madres entrometerse en nuestros pasos, éramos alérgicos a los controles ;)

Un beso, me voy al geríatrico...

Anónimo dijo...

Yo no he ido a la biblio a estudiar, como mucho a coger algun libro y para casa a hacer mis trabajillos acompañados tambien de la enciclopedia que tenemos en mi casa... y ale... folios, bolis, lapices ( por si tenia que dibujar algun grafico ) y fosforitos tambien jaja

Nada de atriles ni ordenadores portatiles, aunque esto ultimo como no tengo pues no lo podia usar..., pero solo por no llevarlo a cuestas jajaja ya me pesa el bolso lo suficiente... que si el libro para leer en el metro, que si el movil, que si una agenda pequeñita, monedero y todos los cachivaches... en fin... y junto con la maletita esta pequeña para el tupper de la comida, si encima despues de todo eso tengo que añadir la maletita para llevar el portatil yo acabo deslomaita perdida...

enga nos vemos

pd: oye la he escrito a Patri, solo que me falta echar la carta al buzon... ya te contare... seguro que te dice algo en cuanto lea la carta

un besazo

MeTis dijo...

yo AMABA la biblioteca de jovencita. Me tiraba horas tirada alli dentro, haciendo trabajos, leyendo libros, recopilando informacion de mis hobbies.. tu y yo eramos muy parecidas de pequeñas, solo que yo, ademas de decidir que se iba incluir en el trabajo, como y donde, ademas, hacia la portada, la contraportada, el índice.. vamos que la gente se peleaba para hacer el trabajo conmigo, porque preferia hacerlo todo yo (lo se, trabajar en equipo no es asi, pero es algo que ha cambiado poco en mi, prefiero sola). Ahora apenas voy. Si alguna vez aprobara las oposiciones de subalterno me pido la plaza en la biblioteca municipal. fijo.

ala, a estudiar¡¡

amelche dijo...

MARÍA: ¡Ja,ja! Me gustó eso de disneylandia. La verdad es que yo me tengo que contener, porque me puse al lado de las estanterías el otro día y, leyendo los títulos, me habría ido a leerlos, pero tenía que concentrarme en lo mío. Y conseguí vencer a la tentación, no sé cómo.

Mi móvil tampoco, porque no me lo llevo. :-) Además, siempre lo apago al entrar en el cine y al llegar al instituto. Y, para más seguridad, me lo dejo en la sala de profesores para que no haya riesgos. ¡Me muero si me suena en clase el móvil! Con las broncas que les echo a mis alumnos por eso...

UMMA: Ya ves qué cosas. A mí padre le encantó eso del perejil, le hizo mucha gracia. :-)

A las cafeterías de la universidad íbamos cuando faltaban los profesores. Mis compañeras y yo siempre comentamos que éramos demasiado honradas, tendríamos que habernos fugado de clase más a menudo.

amelche dijo...

IS: La verdad es que sí, ya cargamos bastante en el bolso. Aunque yo, si puedo, llevo sólo el dinero y las llaves en el bolsillo de la chaqueta o en el del pantalón si es verano. Odio llevar bolso y cargar más de lo necesario. Tú sí que te vas de excursión cada mañana... con eso de que trabajas tan lejos, a ver si encuentras algo más cerca.

Supongo que Patri estará liada con la boda de su hermano, que dijo que era en junio. Pero a ver si da señales de vida.


METIS: Veo que, para ti, como para María, las bibliotecas también son como disneylandia. :-D Ojalá puedas trabajar en la biblioteca pronto. Además, no tendrías excusa para no leer. :-)

A mí se me daban bien los trabajos en equipo, pero si era yo la que dirigía. Me gusta mandar, ¡ja,ja!

Luciano dijo...

Uh, si habre hecho mapas asi! Que increible verlo algo tan parecido en tu blog.
Y pensar que la fotocopia era el progreso.
Papel de calcar se le llama por mis lares.
Gracias por los recuerdos.

Anónimo dijo...

Hola.
Por lo que veo, cada día más se traen portátiles. Ahora las bibliotecas ofrecen una red wifi y todo el mundo lo aprovecha. Ya faltan enchufes! Por cierto, que son unos despistados y de dejan las cosas de valor encima de la mesa, y muchas veces hasta se les olvida. Como dice mi madre, no pierden la cabeza por que la llevan cogida al cuerpo.
Saluditos, Alberto
18/05/07
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amelche dijo...

LUCIANO: Pues sí, en nuestra generación hacíamos muchos mapas como ese de mi amiga Carmen, su aportación al trabajo común. También se llamaba papel de calcar o papel cebolla, que creo que era más fino. No habré calcado yo mapas, apoyándome en el cristal de la ventana para poder ver y calcar mejor... Tendré que preguntar a mis compañeros de Geografía e historia si eso se sigue haciendo aún o desapareció con la llegada de los ordenadores.

ALBERTO: ¡Cómo se nota que trabajas en una biblioteca y estás atento a las nuevas tendencias! Los que yo he visto aquí, de momento, parece que sí recogen las cosas de valor cuando se bajan a fumar o hablar por el móvil.

bruixot dijo...

Jaja, todo cambia y las nuevas tecnologías invaden los templos de la sabiduría. Pero si el cambio es brusco en la biblioteca, ve a una sala de estudio...donde encontrarás portátiles, comida y bebida por todos los lados y horarios ilimitados.
Un besito y suerte!

amelche dijo...

¡Ufff! Ahí creo que no podría estudiar, Bruixot. Y eso que me adapto a casi todo... :-) Bueno, en el post se me olvidó decir que casi todos van con su botella de agua y que, el otro día, una abrió un bote de una marca que empieza por a y acaba por us y hacían un anuncio de la catedral que está construyendo solo este hombre: http://es.wikipedia.org/wiki/Catedral_de_Justo

amelche dijo...

Andanzas de Juanjo en la biblioteca. (Nada inconfesable, puesto que lo ha contado en su blog, ¡ja,ja!)

Anónimo dijo...

Amelche,
Estuve mirando tu mapa y me parece que las corrientes estan al reves. Es decir, las calidas deberian ser las que marcaste en azul.

Que nota te sacaste? :-)

amelche dijo...

Puede ser, no sé, aunque creo que lo sacamos de un libro. El mapa estaba dentro de un trabajo sobre la pesca que era conjunto, de las tres que cito al final del post y mío (Carmen, Maite, Eva y yo). En la portada la profesora ha puesto "B", supongo que significa "Bien". Lo que ya no recuerdo es si ponía bien a todos los que habían aprobado y mal a los que no, o si había también notables y sobresalientes para los que mejor lo hicieran. En el último caso, nuestra nota sería un 6 (aprobado es 5), o sea, de lo más normalillo.

amelche dijo...

Estoy pensando que, como era papel de calcar (transparente, en el que no se nota el derecho y el revés), a ver si lo escaneé mal, pero creo que no. O igual lo calcamos al revés.

Asha dijo...

Consigues, con tu precisa y maravillosa verborrea y locuacidad, que visualice cada una de esas escenas tan ingeniosamente hiladas.

(No es piropo endulza oídos y lo sabes)

Un trocito de mi juventud bibliotecaria, me visitó esta tarde soleada.

Eres una "tejecotidianihistorietas".
Besos.

amelche dijo...

Lo sé. :-) Gracias, me has subido la moral. ¿Juventud bibliotecaria? ¡Cuenta, cuenta!

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Tienes razón en lo de los libros. Yo lo noto también por aquí, parece que los libros de las bibliotecas son solo un empeño decorativo.
Besos.

amelche dijo...

PEDRO: Una pena, ¿verdad? ¿A dónde iremos a parar con tanto aparato electrónico?

Un abrazo.