Desde el sofá, eché un vistazo rápido a la estancia y se me ocurrió: "¿Qué pensaría mi abuela si entrara al salón y viera la lámpara tan moderna que he puesto en lugar de la suya?" Y, ¿qué pensaría mi abuela si viera el armario empotrado que he hecho en el lugar donde estaba su cama? Creo que mis abuelos y mi tío encontrarían la casa muy cambiada, pero creo que les gustaría. A veces no sé si he hecho un poco de Quijote comprando esta casa, si me he equivocado, si, quizá, debería haberme comprado otra y empezar de cero. Pero es que la compré por el valor sentimental, que no se puede pagar con dinero (para todo lo demás, mastercard, diría el anuncio). Y de eso, no me arrepiento. Aquí sigo siento niña, adolescente y joven profesora estudiando para las oposiciones. Aquí sigue leyendo mi tío en el sofá (aunque ahora el sofá sea otro distinto que he comprado yo), mi abuelo sigue asando castañas en la cocina (aunque ahora ya no haya cocina de gas, sino vitrocerámica) y aquí sigue estando mi abuela en su habitación (aunque ahora sea la mía y haya puesto un armario empotrado donde ella dormía). Y, al mismo tiempo, esta casa está llena de gente nueva, amigos y amigas mías, que vienen a enseñarme a hacer un flan de queso y jamón de york, a tomar una infusión, a hablar de cualquier cosa. Esta casa es el eslabón entre el pasado, el presente y el futuro. El lugar en el que cada generación y cada persona de la familia hemos vivido nuestro tiempo, la hemos decorado a nuestro gusto y hemos creado nuestro espacio personal. Por eso y por muchas cosas más, mi abuela habría estado orgullosa de su "reina", aunque tuviéramos tan poco tiempo para conocernos.
Pero, como decían en Harry Potter y la piedra filosofal, ese amor nos deja una huella para siempre: "Tu madre murió para salvarte. Si hay una cosa que Voldemort no puede entender es amor. No se dio cuenta de que un amor tan poderoso como el de tu madre hacia ti deja su propia marca. No una cicatriz, ni un signo visible... haber sido amado tan profundamente, incluso aunque la persona que nos amó ya no esté, nos dará cierta protección para siempre. Está en tu propia piel. Quirrell, lleno de odio, codicia y ambición, que compartía su alma con Voldemort, no podía tocarte por esa razón. Era una agonía tocar a una persona marcada por algo tan bueno." (Traducción mía del inglés.)
Pdata: Las palabras subrayadas de esta entrada son enlaces a otras de mi blog.
13 comentarios:
La cadena de la vida.
Ellos se reconocerían en tuscosas, porque fueron quienes te marcaron el rumbo.
Me voy llena de nostalgia.
Me invade la ternura, no hay seres más mágicos que los abuelos.
Precioso!
Un abrazote.
M.
pues a mí me parece un "detallaso" que compraras la casa de tus abuelos porque no existe nadie mejor que alguien de la familia para seguir llevando una casa y para no olvidar a los que ya no están. Mis abuelos maternos viven en la casa que tenían mis bisabuelos aunque, como tú, han tenido que hacer cambios de muebles y reformas, más que nada, porque la vida va cambiando y no puedes conservar -aunque quieras- muchas de las cosas que se estilaban antes. Es, como dice la canción del rey león: "el ciclo de la vida, un ciclo sin fin".
Qué precioso tu post de hoy, rezuma cariño y sentimientos.
EStoy segura Ana, de que tu abuela está por allí, contigo intentando acostumbrarse a los nuevos muebles y adornos, pero sin dejar de llamarte "Reina".
Me encantó.
Besos
Yo que tengo el privilegio de conocer tu casa, puedo decir que da una sensación de sosiego, paz y tranquilidad. Que a todos nos gustaría conseguir en nuestro hogar.
Precioso post lleno de bellos recuerdos.
Yo también creo que tus abuelos estarán orgullosos de ver su - tu casa, la casa de su “reina”.
Bona nit
Amada
UMMA: La cadena de la vida, sí. ¿Quién seguirá la mía? Ya veremos... Que pases bien las celebraciones del bicentenario.
MALENA: Gracias, Malena. Sé que tú tienes un cariño especial por la gente mayor. Un abrazo.
SWYX: En mi caso, es una historia familiar aún más larga, porque antes de este edificio estaba la casa de mis bisabuelos. Llevamos ya cuatro generaciones viviendo en este lugar. Nos falta, casi, poner el escudo de la familia en la fachada, como las casas solariegas de los nobles, ¡ja, ja!
Pues sí, nadie mejor que la familia para seguir con las casas de los antepasados. Aunque se renueven y cambien.
MONTSE: Seguramente andará por ahí rondando. Cualquier día de estos me la encuentro. :-)
AMADA: Me alegro de que te sientas así en mi casa, porque tengo la impresión de que siempre estás estresada, nerviosa, con prisas... Relájate un poco, anda.
Tú eres de las personas nuevas que llegan a este lugar y, al mismo tiempo, quiero pensar que seguimos una tradición familiar de visitar a los amigos y parientes, de aquellos tiempos en que la gente tenía más tiempo para las visitas sociales. De aquellos tiempos en los que tu tío se casó con la prima de mi abuela y venían a ver a mis bisabuelos y abuelos de vez en cuando. Y viceversa.
yo conservo la silla en donde estuvo sentada durante sus ultimos diez años. Cada mañana salgo a mi terraza y me siento en ella tomandome el cafe, y a veces pienso que es ella quien me mueve la mecedora.
antes tenia miedo de estas cosas pero ahora pienso que las personas que amamos y nos amaron nunca podran hacernos ningun daño.
a tu abuela se le saltarian las lagrimas si te leyera.
un beso fuerte ana.
muaks
Llego tarde pero he disfrutado de tu maravilloso post. Haber comprado esa casa donde han pasado varias generaciones de tu familia es una gran inversión. Y seguro que el espíritu de tu abuela está revoloteando por la estancia y protegiéndote. Besotes, M.
METIS: Precioso comentario el tuyo. Un abrazo.
MERCHE: Espero que sí, que sea una gran inversión... a veces no sé si da más problemas. (El edificio ya se va haciendo viejo y hay que irle haciendo reparaciones.)
Gracias y un abrazo.
Tus hijos si los tenés, o tus sobrinos, o tus alumnos, o tus amigos.
Todos aquellos en los que dejés una huella.
Nadie pasa en vano.
De momento, no tengo hijos ni sobrinos y dudo que algún día los tenga, al paso (reproductivo) que vamos mis hermanos y yo...
Uy, hiciste que recordara a mi abuela paterna, la quise o quiero mucho.
Eso de vivir en donde vivió tu familia me causa melancolía (por una parte) y por otra parte orgullo (orgullo por cuidar algo que construyeron tus padres o abuelos).
Un abrazo :-)
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