martes, 27 de septiembre de 2011

Cartas a mi sobrino.

Hoy mi sobrino cumple cinco meses y esto son fragmentos del diario que le escribí mientras estaba en la barriga de su madre.

26-11-2010, Viernes.

El domingo tus padres vinieron a recoger al gato, al cual habían dejado aquí durante la boda, y a despedirse antes de irse de viaje de novios a la casa que tienen en Albacete. Comimos juntos, vimos las fotos de la boda, tu tía N. y su novio vinieron también un rato antes de irse a donde están viviendo ahora, y ya nos despedimos de todos cuando se fueron.

Esta semana he estado liada revelando las fotos, yendo a recogerlas y colocándolas en el álbum. Aún me quedan unas cuantas, porque yo tengo cámara de carrete, de esas que tú no conocerás ya, pero que me resisto a abandonar, y el carrete está a medias. Lo acabaré en el viaje a Cáceres en el puente de diciembre, la semana que viene. Después ya lo llevaré a revelar.

Mañana llamaré a tus padres a ver cómo están pasando el viaje de novios, porque ha cambiado el tiempo y hace mucho frío, no sé si habrá nevado por allí. Imagino que estarán (estaréis) junto a la estufa de leña que compraron el invierno pasado. Ya faltan cinco meses para que nazcas y el mundo anda muy turbulento con la crisis, a ver si vienes con un pan bajo el brazo, como se suele decir.

19-12-2010, Domingo.

Estaba pensando que no sé cómo te llegará este archivo, grabado en el Word del año 2003, que será digno de estudio arqueológico cuando tú seas mayor. Ya lo es... Después de este fue el Windows Vista y luego el Windows 7. Cuando mi bisabuelo empezó a escribir su libreta en 1918 sabía que nos llegaría a las generaciones futuras, la tecnología es lo que tiene, que cambia constantemente y a ver cómo abres luego los archivos... Pero bueno, lo iré copiando y pegando en los nuevos formatos que salgan, para protegerlo, porque no creo que hasta dentro de 15 años por lo menos, lo puedas leer y entender por completo. De todas formas, he pensado imprimirlo y encuadernarlo en varias copias cuando nazcas: una para tus padres, otra para tus abuelos paternos y otra para mí.

El otro día vinieron tus padres a enseñarnos tu última ecografía. Ya pesas casi medio kilo, con lo pequeño que eras, y se te distingue la cabeza. Ya va quedando menos para verte, unos cuatro meses, y creo que tenemos todos muchas ganas. A veces hablo de ti en clase, cuando me preguntan mis alumnos si tengo hijos y contesto que no, pero que voy a tener un sobrino muy guapo. No sé si tendrás los ojos castaños o verdes, como toda la familia de mi madre. Tu tío abuelo materno también tiene los ojos claros, así que, podría ser que se combinaran los genes, ya veremos. Lo que sí creo es que serás alto, con hoyuelo en las mejillas y la barbilla y los dos dientes de arriba separados. Son las señas de identidad de los Alonso, todos tenemos hoyuelos y los dientes separados, aunque a unos se les note más que a otros. Por ejemplo, a mí ahora los hoyuelos se me notan poco, sólo cuando me río. De pequeña se me notaban más. Pero tu padre y tu tía N. tienen un hoyuelo muy marcado en la barbilla.


3-1-2011, Lunes.

Bueno, ya hemos entrado en el año en que nacerás, ya falta menos. Tu madre ya está haciendo sitio en casa para tus cosas y para ti. Ayer estuvimos tus padres, todos tus abuelos y yo en la casa de Albacete celebrando el año nuevo. Tus abuelas hablaron de cómo quieren que las llames. Tu abuela paterna dice que ella es “la yaya” y que así quiere que la llames, mientras que tu abuela materna dice que, entonces, ¿a ella cómo la vas a llamar? La tendrás que llamar “abuela” o “abuelita”, para no confundirte de abuela. Tus abuelos no dijeron nada, se ve que les da igual cómo los llames.

Mi amiga A., que ha leído esto antes que tú, me preguntó que por qué te digo “tu tía Ana”, en vez de “yo” o, simplemente, “tu tía” y le contesté que porque vas a tener muchas tías y tendrás que distinguirnos de alguna manera. De momento, tienes dos tías paternas y una materna y también las novias de tus tíos. Somos muchas tías ya. Pero tu tía Ana será la tía “hippie”, una tía que no se pinta ni se pone vestidos, como las otras, la tía profesora, que te corrige los deberes de verano, que te obliga a hacerlos, una tía dura, pero a la vez, tierna. Una tía que te pega las super broncas cuando eres adolescente y te canta las verdades, pero también te felicita cuando lo haces bien, te abraza y está muy orgullosa de ti.

Te va a costar tener una tía profesora porque, en parte, siempre te veré como a un alumno y, como conozco bien a los alumnos y han pasado ya cientos de ellos (miles no sería exagerado decir, cada año tengo unos doscientos a los que les doy clase, más todos los demás a los que no doy clase, pero conozco de vista) por delante mío, así que me conozco todas las tretas y te será difícil engañarme. Pero, al mismo tiempo, sabré también hablarte de esa manera en que hablo a los alumnos (mi compañera M. dice que he visto demasiadas veces la película de El club de los poetas muertos, ¡ja, ja!) y que salen del instituto con la autoestima por las nubes pensando que sí pueden aprender y pueden aprobar, con esa sinceridad tanto cuando han hecho algo mal como cuando lo han hecho bien que hace que me saluden por los pasillos y por la calle con una sonrisa de oreja a oreja y que, incluso, intenten hablarme un rato en inglés como homenaje a mis enseñanzas. De esa manera en que, años después de haberles dado clase, se paran a saludarme y a hablar conmigo cuando me ven por la calle.

Tu tía Ana, tal vez no sea la mejor profesora de inglés, pero es la mejor profesora de sentido común, de cómo comportarse en la vida, la profesora que más escucha a los alumnos y, después, les suelta el discurso con toda la reflexión sobre lo que ha escuchado, lo cual puede servirles o no, pero saben que alguien les escucha y eso es muy importante en este mundo acelerado en que vivimos en el que los padres no tienen tiempo de nada y a los profesores nos toca hacer funciones que antes tenían los padres. Porque tu tía Ana siempre saca cinco o diez minutos para hablar con los alumnos de sus cosas y por eso después la paran por los pasillos mientras va de aula en aula para decirle: “¿Sabes que he aprobado matemáticas?”, “¿Sabes que el sábado gané el partido de tenis?”, “¿Sabes que he vuelto con Nico?” etc., etc. Y ella, cargada de libros, de CDs, a veces con el cable del reproductor de CDs colgando del cuello para no pisarlo, abriéndose paso entre la marabunta de alumnos apelotonados por los pasillos, contesta: “¿Ves? Ya te lo dije yo, que ibas a aprobar”, “Tendrás que firmarme un autógrafo para que, cuando seas famosa, pueda decir que te di clase”, “Si es que... ¡Dios los cría y ellos se juntan!” o algo por el estilo, lo primero que se le ocurre en ese momento en que no puede llegar tarde a la siguiente clase, pero sabe que es importante hablar dos minutos con un alumno. Esa es la clase de profesora y de persona que es tu tía Ana.

Esta tarde tu abuela y yo hemos ido a comprar unas cosas y, al pasar por una tienda de artesanía, hemos visto que tenían preparadas para la cabalgata de Reyes, las hachas. No son hachas de cortar leña, sino de quemar. Se han hecho toda la vida en Elche de trozos de palmera y se queman para enseñarles el camino a los Reyes Magos. Tu abuela ha pensado si estarías aquí algún año para quemar las hachas y le he dicho que sí y que, si tus padres no te traen porque se quieren ir a Albacete como hacen siempre, que te dejen dormir en mi casa o en la de tus abuelos y te llevamos a la cabalgata con tu hacha. Y también te quiero llevar a Lorca, al castillo, porque he estado mirando la pág. web esta tarde y he visto que hay muchas actividades para niños. Pero, para eso, tendrán que pasar aún cinco años por lo menos. ¡Ufff!

6 comentarios:

Amig@mi@ dijo...

5 meses ya???????????'
Cómo pasa el tiempo.
Un abrazo

amelche dijo...

MONTSE: Ya ves, cuando me descuide, se va a la mili. :-)

Asun dijo...

Para cuando lo lea, habrá que ver en que punto tecnológico estamos. Lo mismo ni lo lee, se lo inyecta en un microchip y le llega la transcripción directamente al cerebro jajajajajaja.

Besos

Euphorbia dijo...

Qué suerte tiene tu sobrinito de tener a una tía como tú que le tiene tanto en cuenta. (cuantas tes, ¿no?)
Muchas felicidades por esos cinco mesecitos.
Espero que ASUN se equivoque.
Besos

Alberto dijo...

Felicidades a tu sobrino por tener una tía tan maravillosa como tú.
Gracias siempre por tenerme en cuenta.
Que no dejes ese diario porque para tu sobrino será de los mejores regalos que nadie pueda hacerle.
Cuídate.
Besitos.

amelche dijo...

ASUN: Esperemos que no, ¡qué horror que te metan un chip así, sin anestesia! :-)


EUPHORBIA: Yo también espero que se equivoque. Pues sí, espero que tenga suerte.


ALBERTO: ¡Pero si eres tú el que siempre me tienes en cuenta! De momento, dejé de escribir a principios de julio y quiero imprimir y encuadernar lo que tengo, para regalárselo. Ya veremos...