No sé por qué siempre me encuentro a los alumnos del año pasado y nunca a los de este año. Supongo que contribuye el hecho de que los del año pasado viven por mi barrio o alrededores y los otros viven más lejos, en zonas por donde no me muevo. Hoy me he encontrado con varios alumnos del año pasado y no sé qué les doy, que empiezan a contarme su vida: que si han aprobado o suspendido inglés, los profesores que tienen este curso, las asignaturas que han aprobado... Las niñas están altísimas y los chavales también, aunque un poco menos, les queda un año o dos para el estirón. En un grupo que vi antes de Navidades, Teresa me dio un abrazo nada más verme y me dijo: "¿Por qué te has ido? ¡Vuelve!" Le dije que igual el año que viene, si me mandan allí. (Me tienen que dar la plaza definitiva, la pedí hace unos días, pero no sabré hasta junio dónde me la dan.)
Entonces me acordé de lo que me habían estado contando E. y J. (de mi tutoría) aquella misma mañana: Pillaron un disgusto tremendo porque, según ellos, deberían haber aprobado cierta asignatura y la profesora les había suspendido, además le había dicho algo en clase que le había sentado fatal a J. y se vinieron corriendo a contármelo, llorando como magdalenas. ¡Ufff! No veáis el disgusto que tenían y el cabreo, que no pensaban entrar jamás a esa clase, que iban a quejarse para que echaran a esa profesora... Yo había terminado ya y ellos también, pero nos quedamos una hora hablando en la escalera. Hasta que decidí que subiéramos al departamento de inglés para sentarnos por lo menos, porque vi que la cosa iba para largo. No sé si al final sirvió para algo la charla que les di, pero al menos, se fueron un poco más calmados a casa, porque si llegan como estaban al principio, los padres habrían pensado que poco menos que los maltratamos en el instituto... Y, bueno, al menos E. cuando se iba con las notas al día siguiente, me puso la mano en el brazo y me felicitó la Navidad con una sonrisa, que supongo que será su forma de darme las gracias por quedarme una hora más hablado con él.
Les dije que siempre va a haber gente que nos caiga mal y gente que nos caiga bien y a la gente no la podemos cambiar, pero sí podemos cambiar algo en nosotros mismos que haga que la gente nos trate de otra manera. Por ejemplo, si están concentrados y atentos en clase, hacen los deberes todos los días, etc. cambiarán la imagen que la profesora tiene de ellos y, como tendrán buena actitud, les será más fácil aprobar. Porque también ellos tenían fallos, que yo les doy clase, no me chupo el dedo, y la profesora tiene razón en mucha parte de lo que les había dicho. Dijeron que de todas formas no iban a aprobar nunca esa asignatura y ya se habían esforzado este trimestre y no les había servido para nada así que, ¿para qué esforzarse más? "Eso es un error" -les contesté- "yo también pensaba que jamás aprobaría matemáticas de 3º de BUP, que es la única asignatura en la que he sacado muy deficiente en mi vida, y al final la aprobé. Pero si yo hubiera dejado de estudiar, aún tendría las matemáticas de 3º pendientes y no estaría aquí. Hay que esforzarse siempre hasta el final y dar el 100%. Además luego estaréis orgullosos de haber aprobado y, aunque sea un 5, será mejor que un 9 en otra asignatura."
Y añadí que, con los años, valoramos más a los profesores que han sido estrictos con nosotros y nos acordamos más de ellos que de los profesores "normales", como ellos decían, que al cabo del tiempo ya ni recordamos sus nombres, ni nada de nada. Y que cuando tengan 20/ 25 años, seguro que la ven por la calle y la saludan encantados. A lo cual J. (que todavía tiene 13 años) dijo que ni hablar, que él tampoco saluda ahora a su profesora de 6º y eso que vive cerca de su casa y la ve muy a menudo. Lo cual me recordó algo que leí una vez en el blog de este colega bloguero "¿Qué tipo de profesor eres? ¿De los que los alumnos se cambian de acera cuando te ven o de los que los alumnos cruzan para saludarte?" Pregunta que, desde luego merece una gran reflexión.
Entonces me acordé de lo que me habían estado contando E. y J. (de mi tutoría) aquella misma mañana: Pillaron un disgusto tremendo porque, según ellos, deberían haber aprobado cierta asignatura y la profesora les había suspendido, además le había dicho algo en clase que le había sentado fatal a J. y se vinieron corriendo a contármelo, llorando como magdalenas. ¡Ufff! No veáis el disgusto que tenían y el cabreo, que no pensaban entrar jamás a esa clase, que iban a quejarse para que echaran a esa profesora... Yo había terminado ya y ellos también, pero nos quedamos una hora hablando en la escalera. Hasta que decidí que subiéramos al departamento de inglés para sentarnos por lo menos, porque vi que la cosa iba para largo. No sé si al final sirvió para algo la charla que les di, pero al menos, se fueron un poco más calmados a casa, porque si llegan como estaban al principio, los padres habrían pensado que poco menos que los maltratamos en el instituto... Y, bueno, al menos E. cuando se iba con las notas al día siguiente, me puso la mano en el brazo y me felicitó la Navidad con una sonrisa, que supongo que será su forma de darme las gracias por quedarme una hora más hablado con él.
Les dije que siempre va a haber gente que nos caiga mal y gente que nos caiga bien y a la gente no la podemos cambiar, pero sí podemos cambiar algo en nosotros mismos que haga que la gente nos trate de otra manera. Por ejemplo, si están concentrados y atentos en clase, hacen los deberes todos los días, etc. cambiarán la imagen que la profesora tiene de ellos y, como tendrán buena actitud, les será más fácil aprobar. Porque también ellos tenían fallos, que yo les doy clase, no me chupo el dedo, y la profesora tiene razón en mucha parte de lo que les había dicho. Dijeron que de todas formas no iban a aprobar nunca esa asignatura y ya se habían esforzado este trimestre y no les había servido para nada así que, ¿para qué esforzarse más? "Eso es un error" -les contesté- "yo también pensaba que jamás aprobaría matemáticas de 3º de BUP, que es la única asignatura en la que he sacado muy deficiente en mi vida, y al final la aprobé. Pero si yo hubiera dejado de estudiar, aún tendría las matemáticas de 3º pendientes y no estaría aquí. Hay que esforzarse siempre hasta el final y dar el 100%. Además luego estaréis orgullosos de haber aprobado y, aunque sea un 5, será mejor que un 9 en otra asignatura."
Y añadí que, con los años, valoramos más a los profesores que han sido estrictos con nosotros y nos acordamos más de ellos que de los profesores "normales", como ellos decían, que al cabo del tiempo ya ni recordamos sus nombres, ni nada de nada. Y que cuando tengan 20/ 25 años, seguro que la ven por la calle y la saludan encantados. A lo cual J. (que todavía tiene 13 años) dijo que ni hablar, que él tampoco saluda ahora a su profesora de 6º y eso que vive cerca de su casa y la ve muy a menudo. Lo cual me recordó algo que leí una vez en el blog de este colega bloguero "¿Qué tipo de profesor eres? ¿De los que los alumnos se cambian de acera cuando te ven o de los que los alumnos cruzan para saludarte?" Pregunta que, desde luego merece una gran reflexión.
15 comentarios:
Como profe que también he sido (y como me mola), tengo que decir que no se puede gustar a todo el mundo. Y menos a los señoritos que lo único que hacen es tocar los huevos en clase.
Pero oye, llevando una dinámica activa y entretenida en la clase, hasta el tedio más horrible puede pasarse rápido si hay cooperación entre el docente y los alumnos. Cuantos ex-alumnos míos me han visto y se me han echado encima para preguntarme qué tal, que cual.
Todos sabemos que a los 13 años todo nos resbala y creemos que estamos en la cresta de la ola cuando no hemos ni metido un pie en el agua. Así que, estos chavales, a poco que se encaucen lo tendrán todo resuelto. Y si la profesora también se pone un poco de parte de ellos, todo resuelto.
Joer, que comentario más largo...;p
SWYX: No se puede caer bien a todo el mundo ni lo pretendemos, porque lo que tenemos que hacer es enseñar, no caer bien. Si encima caes bien, fenomenal. Y si no, pues mira, te aguantas.
Dicho esto, los dos chavales de los que hablo no son malos, sólo bastante infantiles. De los que se pasan notitas en clase, empiezan a jugar uno pisándole la mano con el puño al otro, el otro apartando la mano justo en el momento clave para que el primero se pegue contra la mesa en vez de contra su mano... Chorradas así, típicas de mañacos. ("Mañacos", palabra que significa "críos", "chiquillos", aquí en Elche.)
Por ejemplo, un día a E. no se le ocurrió otra cosa que, estando sentado junto a la ventana, con el reflejo del sol en su reloj, jugar a subrayar mis palabras mientras yo escribía en la pizarra, hasta que me di cuenta de que era él porque me giré y me puso el reflejo en los ojos y le dije que ya estaba bien. Pero cosas muy inocentes, no como otros que sí son bordes. Estos no lo hacen con malicia.
Lo que pasa es que, claro, llega un momento en que son tonterías que te sacan de quicio cuando se suman al cansancio del final del día (esa asignatura concretamente siempre les toca a últimas horas y yo tengo dos veces clase con ellos justo la hora antes y te puedo decir que están insoportables). Y llega un punto en que estás explicando y los niños con la tontería, pasando de ti, sin atender... ji, ji, ji, ja, ja, ja las notitas, el puño que le va a pegar al otro y se pega contra la mesa... les llamas la atención, los miras con cara de mala leche a ver si se dan por aludidos y sigues explicando, no te hacen caso, les vuelves a llamar la atención, ídem, pero a la tercera ya te toca la moral. Y te cabreas.
Y esas tres llamadas de atención pueden ser en menos de cinco minutos. Es más, supongo que yo aguanto cinco minutos porque tengo una paciencia infinita, pero hay otros profesores que seguro que explotan a la primera. Pero no sé, poniendo un poco por ambas partes, espero que se arregle.
Me ha gustado mucho la última parte:
"¿Qué tipo de profesor eres?
¿De los que los alumnos se cambian de acera cuando te ven o de los que los alumnos cruzan para saludarte?"
La gran mayoría son de los que nos parecen indiferentes, pero es cierto que existen grandes profesores que valen por varios departamentos juntos :)
Besos!!
Con el tiempo, y con lo que ves ahora en la calle, ves que la disciplina es fundamental. Y es algo que lamentablemente se está perdiendo, por decir una sola cosa de las que van desapareciendo...
LUIS: También habría que preguntar si eres de los que sales corriendo antes de que te vean los alumnos o vas hacia ellos a saludarlos. Yo, según los alumnos que sean, hago una cosa o la otra. :-)
CIELO DRIVE: A pesar de todo, hay esperanza, mujer. Poca, pero la hay. Si no, ya me habría cambiado de trabajo. :-)
Amelche,
Aunque no lo parezca eso son horas extra, sin pagar y de una asignatura agena a la tuya: "cosas de la vida"
Besos
Me suena eso de quedarse un raaato hablando con los alumnos, a mí me pasa con un par de profesores jaja
Yo no estoy ni de una parte ni de la otra. Sí es cierto que hay profesor@s que tocan muucho la moral y además te quitan las ganas de seguir esforzándote ya que ellos te ven como algo tan perdido que hasta tú mismo lo crees. Pero tb es verdad que seguro que ellos tb habrán hecho algo para llegar a ese punto... :-D
Y sobre lo del final, yo me quedo en la misma acera para saludar a mis profesores con todos excepto con uno (no puedo ni verlo...!!)
Y los profesores que tengo por lo general tb suelen quedarse, aunque algunos hacen como que no nos ven cuando es obvio que si... jaja
Un besazoo!!
AMIG@ MÍ@: ¿Tenéis un radar Cristina y tú, que siempre llegáis juntas o una detrás de la otra? :-)
Creo que esa es la única asignatura que deberíamos dar. ¿Para qué quieren tantas asignaturas, de las cuales con los años no recordarán apenas nada, si no se les enseña a vivir, a dominar los sentimientos (los malos como la ira, etc.), a mostrarlos (los buenos, el amor, etc.), a respetar a los demás, etc.?
CRISTINA: Bueno, yo a veces, me hago la loca si veo a mis alumnos con pareja, para no cortarles el rollo. Pero si ellos no se cortan y me saludan, pues bien. Y con algunos alumnos de mi tutoría del año pasado, que son unos pesados y me dieron mucho la lata, si puedo, me escaqueo. Lo malo es que casi siempre me los encuentro de frente y no puedo escaquearme. Y, encima, vienen y me saludan...
Creo que una vez se hizo un estudio en el que le dijeron a los profesores: "estos alumnos son buenos, estos son malos, estos son regulares", pero no era verdad, habían metido a los alumnos en cada grupo al azar. Al final, los que el profesor creía que eran buenos, acabaron siéndolo y los que el profesor creía que eran malos, también. Era un estudio sobre cómo influye en los alumnos la percepción que un profesor tiene de ellos, aunque no sea verdad y los que cree malos sean buenísimos y los que cree buenos, sean en realidad malísimos.
De mis años colegiales recuerdo a dos profesoras con muchísimo cariño. Una, Srta. María Luisa Beltrán de mis años escolares en Irún y la otra Sister Ann Francis de Toronto. Me dejaron huella las dos. De los demás, no me acuerdo de ninguno. Un buen profesor/a es lo que mejor le puede tocar a un alumno, especialmente si éste/a es un/a rebelde y dificil como lo fui yo (una pesadilla para cualquier maestro/a). Enhorabuena, querida Ana, que tus alumnos no te ignoren y huyan de ti. Sigue así, señal de que eres una excelente profesora. Muchos besotes, M.
MERCHE: Creo que hablaste de ellas en el blog, me suena haberlo leído. Es que hay "superteachers" y luego estamos los normales y corrientes, con algún momento de gloria también. Pero estamos en ello para ser mejores.
Es siempre grato que a pesar del tiempo te sigan conociendo y reconociendo tu trabajo...un besito
Yo casi nunca me he encontrado a antiguos alumnos, pero seguro que es reconfortante que te reconozcan y que te saluden con cariño. Creo que es de las cosas más bonitas que nos pueden pasar en esta profesión.
No sé si te he felicitado el año, así que por si acaso... ¡Feliz 2009! (En nada, vuelta al tajo...)
BRUIXOT: Pues sí, tengo que reconcerlo. Espero que te hayan traído muchas cosas los Reyes.
JULII: ¿Dónde te metes, que no te los encuentras? :-) Pues sí, es algo bonito. No todo va a ser sufrir.
Feliz año a ti también. A ver cómo se nos da la vuelta al cole.
No hay nada que se agradezca más por parte de un alumno que tener a un profesor "enrollado" con el que poder hablar de tu a tu. Es también una motivación para el alumno.
GERX: Supongo que sí. Eso intento, al menos.
Publicar un comentario