domingo, 10 de enero de 2010

Pueblos.

En los viajes que hice el año pasado por Andalucía y ambas Castillas, me iba fijando al pasar en los pueblos. Ahora la vida allí debe de ser menos dura que hace unos años pero, antiguamente, cuando la única salida de los hombres era el campo o, si querían conocer mundo, el ejército o la Iglesia, y las mujeres lo tenían aún peor, porque sólo podían casarse, tener hijos, trabajar en el campo o hacerse religiosas para vivir el resto de su vida en un convento, debía de ser bastante aburrido vivir en esos pueblos. Sobre todo, en una sociedad que te condenaba desde el nacimiento a lo que iba a ser el resto de tu existencia, donde apenas había movilidad geográfica ni se podía pasar fácilmente de un estamento a otro y había muy pocas opciones para salir de ahí. Claro que, también, como no había televisión, ni medios de comunicación, ni internet, rara vez podías saber qué mundo había fuera del pueblo y los pueblos vecinos, cómo se vivía en las grandes ciudades o en otros países. Tampoco había coches, ni trenes, ni autobuses y viajar era algo peligroso y complicado. Sólo sabían leer los más ricos o los religiosos, así que, quedaban pocos divertimentos para los pobres y, casi todos, para los hombres: el teatro, cuando venía alguna compañía itinerante de actores, la taberna y poco más. Las únicas horas de libertad para las mujeres eran refugiarse en la cocina a preparar exquisitos platos con las otras mujeres de la familia o a coser con vecinas y amigas, mientras se iban contando sus problemas y alegrías.

10 comentarios:

MeTis dijo...

pues imaginate todo éso y ademas viviendo en una isla.
Mi padre tenia que recorrer 15 kilometros a pie para ir a cortejar a mi madre y todo eso despues de haber labrado el campo, ordeñar las vacas y ocuuparse de los cosas importantes de la casa (era el mayor). Antes si eran hombres y mujeres duros y no como somos ahora, que cojemos el coche hasta para ir al super que esta a 5 minutos.

besico.

Amig@mi@ dijo...

Bello y triste viaje hacia el pasado, pero piensa que ellos no conocían otra cosa. Es más duro de asimilar para nosotros ;)
Yo soy castellana :D
Besos

Matola dijo...

En todos los lugares era una historia semejante.
Mi madre cuenta que a la caída de la tarde, y dentro de la barraca, se reunía con las mujeres para que, a la luz del candil, continuar con las historias de los pocos libros que tenían, por que ellas no sabían leer; que conseguir cualquier cosa era andar kilómetros, atravesando el río por "palancas" porque no había ni puentes.
Pero ella tiene más de 90 años y una larga historia, como esos lugares que has visto.
Bonita descripción, un poco triste, pero bueno.

amelche dijo...

METIS: Yo estaba pensando en una época mucho más lejana, como de la Edad Media hasta principios del siglo XX. Pero tienes razón en que la modernidad llegó a España hace pocos años. Y, a veces, se nos olvida.

Sí que es verdad, nos hemos hecho unos comodones.



MONTSE: He nombrado a Andalucía y ambas castillas porque son los sitios por donde he pasado recientemente, pero podría ser toda España, Ibiza también, como dice Metis, o Elche, como dice Matola.

Y es verdad que, cuando no conoces otra cosa y estás acostumbrado, lo ves como algo normal.




MATOLA: Aunque no hubiera puentes, no me imagino el Vinalopó como un río caudaloso. ¿Las barracas eran las de Sta. Pola en verano?

Es que estoy un poco melancólica últimamente, por eso me salen relatos tristes.

Aurora dijo...

por eso yo soy tan mala cocinera.... porque tengo otros entretenimientos jejeej.

Cristinaa dijo...

Digo lo que Montse, su vida era muy dura, claro está, pero tampoco conocían otra cosa; ahora que conocemos más tb tenemos mucho que se pueda envidiar, antes en todo caso era el buen plato de comida que se ha podido hacer el vecino, o la buena vida de los reyes, que dudo que conocieran bien...

Un beso :)

xnem dijo...

Bueno tenían el pajar, el río, diversos instrumentos, no se aburrían no se crea, el campo es duro y hay mucho que hacer.

Lo de desplazarse lo explica muy bien una frase de entonces "no se me ha perdido nada mas allá de..." y es que a muchos no les interesaba para nada dejar su lugar de origen, allí donde morirían sin apenas haber recorrido unos kilómetros.

Si vio el film KAOS de los hermanos Taviani sabrá lo que le digo.

Matola dijo...

Pues no.
Te hablo de la Vega Baja del Segura.
Y si había barracas; barracas de las valencianas, de las de "cañas y barro", de las que se tumbaban y levantaban después de los terremotos, y no es una metáfora.
Mis abuelos, y tatarabuelos Vivian en esas "casas", y mi madre, una parte de su vida, por ejemplo toda la Guerra Civil, la pasó en ellas. Y en esta época es la que habla de que el único entretenimiento que había era la lectura y ella era la lectora. Hace poco alguien le preguntó que de donde había sacado los nombres de mi hermana y mío, y dijo que los había leído en esos libros.
Lo del rio también es cierto, pero el Segura, cuando era un RIO, caudaloso, y cuenta que incluso había un barquero, en un determinado punto para pasar de un lado al otro, pero sólo uno, por lo cual utilizaban troncos para atravesar las azarbes y el rio.

Pero todo esto es el pasado, y menudo royo te he metido.

amelche dijo...

AURORA: Yo también soy mala cocinera, pero mientras hay vida, hay esperanza. Espero mejorar un día.




CRISTINA: Pues sí, tienes razón. En aquellos años, como no había tele, dudo que supieran mucho en los pueblos remotos sobre la vida de los reyes. :-)

amelche dijo...

XNEM: Lo del pajar no lo había pensado yo. Y las verbenas de verano, no todo iba a ser duro. No he visto la película que dice, pero me imagino.




MATOLA: Gracias por la aclaración. Me encanta conocer detalles de esa vida pasada que vivieron mis abuelos y bisabuelos, no muy lejos de donde vivía tu madre, como bien sabes.

Sí, ya sé que esta es zona de terremotos, que Almoradí quedó totalmente destrozado por uno de ellos en 1906, y que, esperemos, que no nos pille ninguno.

Un abrazo