jueves, 28 de enero de 2010

A veces...

A última hora tenía un examen con los alumnos de 3º de diversificación. Son gente que ha repetido al menos un curso, que tienen 16 años y que son, más o menos, trabajadores, pero les cuesta y no llegan al nivel requerido. Por eso se les pone en un 3º especial, sólo con 15 personas, se les "perdonan" las asignaturas pendientes de otros cursos, se les juntan asignaturas en "ámbitos" (ámbito lingüístico/ social, ámbito científico, etc.) o sea, que tienen menos asignaturas y menos profesores, para que se saquen la ESO con un nivel más bajo.

El examen era: por una cara, la hoja que hicimos y corregimos en clase el lunes y por la otra, otros ejercicios que no habíamos visto en clase, pero eran muy parecidos a los que sí y muy fáciles. Sin embargo, todos estaban histéricos, dudosos y preguntándome qué había que hacer en cada ejercicio. Uno de los alumnos había hecho una actividad que me ha dicho que estaría mal porque lo había hecho "a boleo". Lo he mirado y estaba perfecto. Le he contestado que estaba todo bien y que, igual que ese, hiciera el siguiente, que era lo mismo, pero con preguntas. Ha hecho algunas frases y luego quería entregarme el examen porque decía que no sabía más. Me ha dicho: "Toma, suspéndeme y ya está." Le he dicho que no le iba a suspender, que el examen era muy fácil, que lo hicimos el otro día, que se fijara y seguro que algo le sonaba. Y, si estaba mal, mala suerte, pero si recogía algún punto más, mejor. Le he dicho: "Tú eres un tío luchador, ¿no? Pues lúchalo hasta el final, hasta que toque el timbre." Además, tiene una novia inglesa y el inglés hablado lo domina bastante bien, escrito le cuesta, pero algo le puede sonar, digo yo. Total, que al final ha seguido y ha rellenado bastantes cosas y a todos los que se lo querían dejar antes, tampoco les he dejado entregar el examen y les he obligado a seguir.

Al final, me han entregado los exámenes, han subido las sillas y faltaba un minuto o así para que tocara el timbre. Estaban ya todos de pie en la puerta esperando para salir y les he dicho: "Os voy a contar un cuento con moraleja." Una historia que escuché en la manifestación contra la violencia de género el 25 de noviembre: "En la India, cuando los elefantes son pequeños, los atan con una cadena a un árbol y empiezan a tirar, pero no se pueden soltar. Por eso, cuando son mayores, ya ni se les ocurre tirar, porque piensan que no podrán soltarse de la cadena, cuando justamente tienen mucha más fuerza y se podrían soltar fácilmente con un tirón de nada. Nunca penséis que no podéis hacer algo, porque os estaréis poniendo vosotros mismos la cadena y no podréis. Tenéis que pensar siempre que sí podéis. A lo mejor fracasáis una vez. O dos, Pero seguro que al final, conseguiréis lo que queréis." Silencio absoluto, cosa rara en clase, y hasta yo me estaba emocionando al contar la historia, no sé si me he puesto roja, pero me ha temblado la voz un poco al final. El timbre ha tocado justo cuando yo he terminado de hablar y les he dicho: "Bueno, ya podéis iros, pero que no se os olvide." Y han salido todos pensativos. A veces, sólo a veces, lo bordo y lo sé.

Algún día me gustaría llegar a ser como aquel profesor de la película El club de los poetas muertos que tanto me habría gustado tener. Espero estar en camino. Oh, Captain. My Captain.



18 comentarios:

Anónimo dijo...

que buena la historia del elefante indio y que buena la peli. También vi rebelión en las aulas con Sydney Pollack (creo) y la recomiendo mucho. Mentes peligrosas, en cambio, me pareció un pastelazo insoportable. Y el sustituto, de Tom Berenger la versión más hardcore de todas. Creo que todos los docentes de la sala -en la materia que sea- hemos visto todas o muchas de estas películas.

por cierto, me has picado con la de los poetas muertos -llevaba ya tiempo intentando hacerme con ella- y me la tendré que bajar para verla. Ayyy

Juliiiii dijo...

A veces no sólo se trata de motivar, sino de no desmotivarles (hablo pensando en los opuestos al profe cuyo nombre no recuerdo de 'El club de los poetas muertos'). En cambio, tú, con ese cuento, seguro que has reforzado la confianza de más de uno.

Amig@mi@ dijo...

Tendrás tantas historias que contar...
Guardalas a buen recaudo.
A veces siento envidia, sana, pero envidia.
Un abrazo

Matola dijo...

He vuelto a años atrás.
Por familia y desde niña, siempre estuve rodeada de maestros.
Esa profesión que ahora se está perdiendo. Los que nos contaban historias con mensaje y nos enseñaron mil cosas.
Estupendo tu fin de examen, maestra, y que a nadie de nosotros se nos olvide tirar de las cadenas.

amelche dijo...

SWYX: Pues fíjate, estaba pensando que hace un montón de tiempo que no veo esa película, ni en las estanterías de los hipermercados (a veces hay ofertas de dos pelis diez euros y cosas así)ni en ningún lado. ¿Estará descatalogada? Y tampoco la han hecho últimamente en la tele ni nada.



JULI: Supongo que tienes razón, hay algunos por ahí que no deberían dar clase, al menos, en institutos. Pero bueno, el resto, hacemos lo que podemos.

amelche dijo...

MONTSE: Sí, tengo muchas historias que contar, buenas y malas, pero en fin.






MATOLA: No creo que se esté perdiendo, creo que hay más maestros de lo que piensas. Lo veo cada día y me admiro de lo bien que trabajan mis compañeros/as. Hay una profesionalidad increíble.

Cristinaa dijo...

¿No has pensado eso de cambiar de insituto y venirte más al Sur?
Los de diversificación, al menos aquí, suelen ser niños que ya han perdido casi todas las esperanzas, por unas u otras razones. Cualquier cosa que les digas, como es tu historia, lo agradecen como pocos harían... pocos son los que siguen confiando en ellos. Así que, sigue dándoles ánimo y te lo devolverán sea como sea =)
Como ya has dicho, ¡lo has bordado!

Un beso

xnem dijo...

No se si recuerda el film "Los 400 golpes de Truffaut", la escena que tienen que recitar un poema en clase y no hay manera.

Merche Pallarés dijo...

Amelche, lo que uno percibe por este post es que eres una EXCELENTE profesora. Alguien que estímula, que no les deja tirar la toalla y que, al final, les cuenta una historia edificante. Genial. Congratulations! Besotes, M.

MeTis dijo...

"Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de tamaño, peso y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.

Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.

El misterio es evidente:
¿Qué lo mantiene entonces?

¿Por qué no huye?

Cuando tenia cinco o seis años yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no escapaba porque estaba amaestrado.

Hice entonces la pregunta obvia:

- Si esta amaestrado, ¿por que lo encadenan?

No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.

Con el tiempo me olvide del misterio del elefante y la estaca... y solo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

Hace algunos años descubrí que por suerte para mi alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta:

El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.

Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca.

Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó, tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo.

La estaca era ciertamente muy fuerte para él.

Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía...

Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal acepto su impotencia y se resignó a su destino.

Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree - pobre- que NO PUEDE.

El tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer.

Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.

Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez...


quizas a veces nos gusta mas esa postura... al menos aquellos que hemos tirado muchas veces.

un abrazo.

amelche dijo...

CRISTINA: ¡Ja, ja! Si todos los alumnos son como tú, habría que pensárselo. Pero, de momento, tengo que esperar dos años antes de poder pedir traslado y, para entonces, tú ya estarás en la universidad. :-)

Gracias por los ánimos.



XNEM: Me suena mucho el título, pero creo que no la he visto.

amelche dijo...

MERCHE: Bueno, no siempre ni en todas las clases estoy tan inspirada. Pero se intenta.




METIS: ¿De dónde has sacado la historia? ¿Alguno de los libros de Bucay?

Quizá deberías seguir probando a tirar. Mientras hay vida, hay esperanza.

Ana di Cesare dijo...

Les diste lo mejor que se puede dar.

Qué es lo que enseña un maestro? Literatura, matemáticas? Acumulaciones de conocimientos que se pueden aprender de un libro?

No. Maestro es el que da ideas para mejor llevar la vida.

amelche dijo...

ANA: Me alegro de que estés de vuelta en los blogs, de la forma que sea. A veces, muchas veces, pienso en tirar los libros a la basura y enseñar otras cosas, que creo que nos aprovecharían más a todos. Pero luego vienen los inspectores, los directores, los jefes de departamento, la burocracia en definitiva, y me rindo a seguir rellenando estadísticas de cuántos temas hemos hecho en un trimestre, en qué he empleado cada hora de clase, incluso las tutorías, y un sinfín de idioteces absurdas que no sirven para nada ni a alumnos, ni a profesores, pero que hay que hacer porque se supone que, así eres mejor profesor.

Aurora dijo...

Me gusta la historia. Me gustan estas historia con posdata al final. Me gusta Bucay por eso. Es verdad, nunca hay que dejar de intentarlo. quien sabe, el día menos pensado nos saldremos con la nuestra si no dejamos de intentarlo.
Y la peli la vi, pero me entristeció mucho cuando murió el chico. Pero esa escena, me da unos lagrimones que me encanta. ME pone los pelos de punta.
Mi niña ya muy bien. Gracias y buen finde.

amelche dijo...

AURORA: Igual debería dedicarme a leer libros en vez de a dar clase... :-D Esa escena, cuando la volví a ver el otro día al buscarla en You Tube, también me hizo llorar a mí. Tengo que volver a ver la película entera un día de estos.

Me alegro de que Gadea esté mejor, ¿sabes que su nombre es un apellido por aquí? Un abrazo.

Gonzalo Viveiró Ruiz dijo...

Muy buena. Aun quedais alguno.

amelche dijo...

GONZALO: Lo intentamos, aunque no es fácil. No nos lo ponen fácil, ni los alumnos, ni las autoridades educativas.