Tus padres se han ido a comprar y te has quedado con tus abuelos y conmigo. Hace frío y viento fuera, por eso estamos en el comedor de la casa con la estufa puesta, pero te has cansado de jugar allí y de explorar las otras habitaciones en busca de las bicicletas muertas de risa hace años, desde que dejamos de ser adolescentes. Te empeñas en tocar los pedales mientras te digo: "Es la bici de tu tía N., es la bici del papa" y contestas, señalándola: "Papa, papa". Te has cansado de tocar los imanes de la nevera en la cocina, de tirar de todas las puertas de los armarios y de ir a la habitación de tus abuelos a ver el ventilador, que te encanta. Ahora quieres salir a los bancales, a coger caracoles del suelo y guardarlos en tu jarrón, a pisar la tierra, coger limones, señalar a las hormigas...
Sin embargo, hace frío y no encuentro ninguna chaqueta tuya. Quizá tu madre no la trajo porque ibas a estar dentro de casa. Da igual porque ni el viento huracanado ni la falta de chaqueta nos va a impedir salir, tu tía Ana es una mujer de recursos. Me quito el forro polar y te lo pongo. Ni protestas ni te parece extraño, me gusta que no seas un niño delicado. Te doblo las mangas que te vienen gigantes, claro. El resto no lo puedo doblar, te queda como una especie de falda encima de tu ropa, pero puedes andar, por tanto, no hay problema. Afortunadamente, eres un niño alto para tu edad. Me llegas casi a la cintura y mido 1'70. Yo me pongo mi abrigo y salimos a coger limones, que te guardo en los bolsillos. Luego nos vamos a pasear por el camino pero, a la mitad, me da miedo que cojas frío en el cuello porque mi forro polar te viene tan grande que no te lo tapa bien, así que nos volvemos.
Tu abuela sale a la porchada a ver por dónde estamos, te ve con esas pintas que llevas y se parte de risa. Se va a por la cámara, pero como no puede parar de reirse casi no atina a sacarnos una foto.
Tu abuela sale a la porchada a ver por dónde estamos, te ve con esas pintas que llevas y se parte de risa. Se va a por la cámara, pero como no puede parar de reirse casi no atina a sacarnos una foto.
8 comentarios:
¿Ya te llega a la cintura? Pero si solo tiene un año o dos ¿no?
Le va a encantar estas cartas cuando sea mayor... Besotes, M.
Coincido con Merche; si ya te llega a la cintura con lo pequeño que es, el año que viene a coger los higos más altos sin caña...
By the way, a mí me hicieron tío el 4 de enero. Ahí andamos también...
¿Quien dijo frío? Valientes los dos :)
Un abrazo
Lo genial que va a ser cuando, dentro de unos años, tu sobri lea esto... Aunque no se acuerde, estoy convencida de que le gustará leerlo.
:)
Besos!!
Que suerte tenéis el sobrino y la tía de disfrutar de tan buenos momentos. Me alegro de verte tan feliz.
Imagino la escena, jaja, y echo de menos la foto que os tomó la abuela. Seguro que pese a las pintas, iba feliz, que al final es lo que importa.
Un besote
MERCHE: Todavía no, pero casi. Dentro de poco, ya me llega. Le compré el otro día una camiseta talla 103 cms. para 3 o 4 años (va a cumplir 2 a finales de abril) y le viene un poco grande, pero no mucho. De aquí al verano ya la llena. La anterior talla era para 98 cms. y él ya medía 96 hace tiempo... Ahora no sé cuánto mide, pero me pareció muy justa.
Un abrazo.
SWYX: ¡Enhorabuena! Ya verás, ya, lo que es "la tiídad" (si existe la maternidad y paternidad, ¿por qué no la tiídad?)
Viene de una familia en la que los hombres miden 1'80 (y algunas mujeres como mi hermana, también). Así que estoy segura de que cogerá pronto los higos más altos sin caña.
Besos.
NOCHE: Por supuesto que sí. :-)
Un abrazo.
LOURDES: Espero que le guste, a ver cómo nos sale el niño. Como no le guste leer, ¡me mata! :-)
Besos
MATOLA: Sabes que sí, que nos lo pasamos muy bien. Un abrazo fuerte.
MONTSE: No la tengo ni yo, a ver si mis padres me pasan más fotos. Es un niño muy serio, pero si no se quejó, supongo que estaría contento. Porque también es muy cabezón cuando se empeña en que no quiere hacer algo. Aunque eso pasa pocas veces, no suele tener rabietas. Normalmente, se deja llevar.
Un abrazo.
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