Me permito el lujo de "robarles" la cita a los Cuarentones sin fronteras, como ellos mismos se autodenominan, porque me ha encantado y porque me parece una definición perfecta. Sobre todo, lo de la "voluptuosidad de la fatiga", porque acabas descubriendo músculos que no sabías ni que existían, te duele todo al día siguiente. Pero estás tan feliz y contenta, que te da igual y es que hasta lo disfrutas. Algo de masoquismo también debe de haber en eso, supongo.
Cuando yo era pequeña y estudiábamos los montes y los ríos de España, a los chicos de la clase les dio por llamarme "Mulhacén", porque era la segunda chica más alta. (Los tres montes más altos de España, para los que me leéis allende los mares, son: Teide, Mulhacén y Aneto.) Siempre me pareció Mulhacén un nombre muy raro, con esa hache intercalada. Hasta que el otro día, el guía nos dijo que es la versión castellanizada de "Mulay Hassan", el padre de Boabdil, el último rey moro de Granada. Según parece, el rey Mulay pidió ser enterrado en la montaña más alta de Sierra Nevada y, cuando los que lo habían enterrado volvieron, los mataron para que nunca pudieran decir dónde estaba. Si es por mí, desde luego, se habría quedado en la falda de la montaña, porque bastante me pesaba ya la mochila con el picnic como para cargar con un rey muerto y sus caprichos. Encima, para que luego te maten...
La ruta que hicimos es ésta. Igual no tiene mucho mérito subir en autobús hasta 2700 y pico metros, pero es que si no, aún estaríamos intentando llegar, que somos gente de ciudad y sillón-ball (bueno, algunos de los que venían están más fuertes y acostumbrados porque pertenecen a esta asociación y se echan al monte todos los domingos.

Después de tres horas y algo, con algunas paradas para descansar y reponer fuerzas, además de sacar alguna foto, mi compañera de viaje y yo pensamos que no íbamos a llegar a la cumbre, que ya habíamos hecho bastante con llegar hasta allí. Porque luego había que bajar para estar a las 4.15 en el autobús de vuelta al pueblo. Así que, nos sentamos en unas rocas y nos pusimos a comer bromeando sobre si esta roca que se ve sobresalir en la siguiente foto sería la tumba de Mulay.

El sol pegaba fuerte y las rocas parecían un mar de papel de plata, por el brillo. Nos habíamos puesto crema solar un montón de veces y, gracias a eso, no nos quemamos. Vimos pasar a varios que iban con nosotras en el viaje y a otros andaluces que nos habían adelantado por el camino gritar, desde la cumbre, "¡Podemos!", el grito de la selección española de fútbol (cosa que ya nos habían dicho cuando nos vieron). Así que, al final, nos picamos y dijimos: "¿Y no vamos a subir a la cumbre?" Por lo que decidimos continuar un poco más. Entonces descubrimos que no estábamos tan lejos como nos había parecido en un principio y nos animamos a continuar hasta que, por fin, llegamos. No sé cómo será estar en lo alto de uno de los ochomiles del mundo, sin embargo, para alguien como yo que jamás imaginó que subiría ni a un tresmil como el Mulhacén, que soy mujer de costa y, por tanto, del nivel del mar, fue una emoción como volver a aprobar las oposiciones. La sensación de conseguir algo que pensaste que no conseguirías nunca. Y, la verdad, me quedo con ganas de más, como decía Unamuno.
Frases célebres sobre las montañas
Pdata. Gracias a Blanca por otorgarme el premio "al esfuerzo personal" y las palabras tan bonitas que me dedicó en su blog, que recomiendo leer.
23 comentarios:
Hola querida Ana, tu comentario en mi blog me hizo reaccionar.....ya no más pitufos ja ja ja ja ja.
Hermosa fotos.....te dejo un gran abrazo.
Gracias Ana, por decirme lo del comentario de los Cometas. Ya lo he suprimido. Como estaba en inglés, yo no tengo ni idea de lo que decía, pero es una pena que la gente se dedique a jorobar las cosas.
Bueno y que me alegro mucho de esa hazaña tuya, La verdad es que sí, el hecho de superar retos es algo increíble, maravilloso y que te da mucha energía.
Besos cariñosos y feliz fin de semana.
gracias, una vez más por escucharme, leerme y dejarme tu cariño.
Alberto.
YESSI: Ya veo, ya. Pensaba que se te habían llevado los pitufos malignos, ¡ja,ja!
ALBERTO: Casi todos los comentarios en inglés son spam. Sobre todo porque los manda un ordenador, aleatoriamente, y llegan a cualquier blog. Si fuera una persona, ¿tú crees que iba a dejar un comentario en inglés en un blog que se publica en español? Pero bueno, la gran mayoría del spam es pura propaganda, aunque algunos podrían ser virus o constituir algún peligro.
Pues sí, comprobar que puedes hacer algo que pensabas que no, es increíble. De nada, un abrazo.
justo acabo de ver la pagina web que me mandaste, esta vamos. mira, pues lo vuelven a hacer en diciembre cuatro dias quizas me animoy me acerco en barco. y es aqui siempre son las mismas excursiones (cuando tenga tiempo te lo explico). te animarias de nuevo? ire visitando a menudo la pagina a ver. desde luego con las fotos me has convencido.
me pregunto si todavia es posible andar despues de la subida....
¡Eres un caso Ana! Mira que subir a ese tres-mil. Seguro que no fumas, yo no podría. Veo que eres una gran aventurera. Congratulations! Besotes, M.
qué belleza de montaña
(me ha llegado al alma lo de cuarentones sin frontera)
METIS: La bajada la hicimos en poco más de hora y media, a lo bruto. Luego estábamos muertos. Menos mal que nos recogió el autobús.
Pues ya nos iremos a algún viajecito, estaremos atentas a los próximos.
MERCHE: No fumo, no. Pero a veces me faltaba un poco el oxígeno en la subida. Voy a confesarte una cosa: yo jamás había hecho senderismo ni me había dado por ir a las montañas, ni nada. Pero el año pasado hice este cursillo sobreo los pozos de nieve, me tuve que comprar unas botas de montaña por recomendación de los profesores y, desde entonces, empecé a tomarle gustillo a eso de echarse al monte. Ha sido una vocación tardía y por casualidad. Pero, como dice mi compañera Ana (que también es de inglés, también hizo ese cursillo un par de años antes que yo y, a partir de ahí, conoció a gente con la que se suele ir los sábados a andar por las montañas de la provincia, en un trabajo como el nuestro te vas el fin de semana a la montaña y vuelves nueva. Descargas todo el estrés, las tensiones y la preocupación de la semana. Es lo mejor que hay: naturaleza, silencio, si quieres charlar, puedes charlar con los amigos que te acompañan... Es ideal.
PEDRO: Preciosa, sí. Pues vete a su pág. web y verás en el inicio lo que dicen los cuarentones sin fronteras. Seguro que te gusta su declaración de principios.
Me hace gracia lo del nombre del pico. En el cole, cuando lo dimos, nos dijeron: ¿Sabéis por qué se llama así? Porque es árabe.
En fin... tu historia me gusta más.
BYe!
A mi tambien me ha gustado siempre subir al monte. Lo hacía muy a menudo de pequeña con mi tia Mercedes pero, ahora, no podría. Entiendo que para ti es un ejercicio maravilloso porque te libera del stress. ¡Fantástico! Besotes, M.
MARÍA: Es árabe y, además... Ya sabes la historia. Eso sería que el profe no estaba muy seguro y sólo dijo que era árabe, ¡ja,ja! Pero yo, desde luego, si tengo que subir a enterrarlo allá arriba... Se queda en la falda de la montaña seguro.
MERCHE: ¿Quién sabe? No sabemos lo que podemos hacer hasta que lo probamos. Yo pensaba que no iba a ser capaz de llegar a la cumbre y llegué. Puedes probar (con montañas más pequeñas, claro) a ver cómo estás de forma física, porque si subías antes, seguro que quién tuvo, retuvo. Algo quedará, ¿no?
Sabes? Con todas estas excursiones montañosas te pareces un poco al tio aventurero de Fraggel Rock, tan solo te falta dejarnos la postal, jaja. No es por ná, Ann, pero es que mi tierra es el paraiso o un conato de ello. Me alegro que disfrutaras con las vistas
BRIDGET: ¡Ja,ja,ja! Bueno, mandaré postales la próxima vez. Sí, tu tierra está muy bien. Pero el jamón de tu tierra está ya, de vicio. Y no hablemos del queso de la Alpujarra, que mi padre lo devoró cuando lo traje. (A ver qué me dice cuando lea esto, ¡ja,ja!)
Lo dudo porque ahora fumo... Besotes, M.
¿Ya dejé mi comentario? tengo que dormir un rato. No se si salió.
MERCHE: Algunos de los que vinieron fumaban, ¿eh?
XNEM: No ha salido nada, pero, ¿en qué parte del mundo estás ahora mismo?
Ooh, me gustó la historia de Mulay Hassan y vaya que tienes razón, aparte de tener que subir tanto con un cadáver a cuestas para que te maten...
Fue un buen reto para ustedes éste de subir el Mulhacén, yo creo que sólo necesitaban ese respiro antes de ascender completamente.
Saludos :-)
Subir al Mulhacén es una experiencia extraordinaria, un auténtico desafío. Es subir al techo de la Península y sentir la satisfacción de que has coronado un mundo que se encuentra sumiso a tus pies. Pocos placeres hay tan gratos como descubrir la montaña y hacerse con ella. No es tarea fácil, está llena de riesgos, de acechos imprevistos, de peligros que no es fácil conocer de antemano. Por eso, cuidado, calma, precaución. Pero cuando al final consigues hacerte con ella y dominarla, te embarga la satisfacción de quien ha logrado un objetivo con esfuerzo y que le permite divisar el mundo a su antojo. Mulhacén, sí, la cumbre de los árabes. Cómo han suspirado por ella los que salieron de España en el siglo XV y cuyos descendientes la recuerdan como un símbolo a preservar. No te pierdas el Aneto. El Teide es más fácil. Y si quieres disfrutar, ven a los Picos de Europa y sabrás lo que es el aire que no pesa.
BLANCA: No sé si lo sabrían ya de antemano. De haberlo sabido, probablemente se habrían escapado antes de que los mataran.
Hay que reponer fuerzas antes de llegar, sí.
FERNANDO: ¡Cómo lo vives! ¿Tú también eres montañero? Peligros, sí, una de nuestras compañeras de grupo se rompió la muñeca al caerse en la bajada. Menos mal que otra era enfermera, llevaba vendas y enseguida la atendió.
Pues ahora ya, te haré caso e iré a por el Aneto, el Teide (en camello o dromedario, si es posible, al menos, un trozo, que una no es tan atlética como parece), los Picos de Europa... Lo que me echen. Pero primero tendré que practicar un poco y hacer más ejercicio, porque si sólo lo hago una vez al mes cuando me voy de excursión, al final acabo más muerta que Mulay Hassan. Luego necesito otro mes para recuperarme.
Voluptosidad de la fatiga, sólo Unamuno puede decir todo en pocas palabras.
Que buen texto, que lindo es estar cerca del cielo.
Me gusta tu foto con sombrero safari montañoso. :)
Te abrazo linda hermana.
MaLena.
Como bien dices "PUDIMOS", me encantó ser su "compañera de viaje".
¡Qué bonito!. Cómo me regodeo con tus palabras, ..., esos brillos, esos paisajes infinitos, esas formas, y ¿recuerdas? sobre todo el S I L E N C I O.
A.Perez
MALENA: ¿Has visto qué pintas tengo cuando me disfrazo de senderista?
Unamuno era muy agudo e inteligente. En pocas palabras sabía definir muy bien las cosas.
Me alegro de tu vuelta a los blogs, por la puerta grande, como siempre. Un abrazo.
A. PÉREZ: No sabía si poner tu nombre o preferirías el anonimato, así que, lo dejé en "compañera de viaje", que está muy bien.
Lo del silencio era lo mejor, sí. Me dan ganas de irme al Mulhacén cada día al terminar las clases, cuando vuelvo con la cabeza cargada de los gritos y las peleas de los adolescentes y necesito una o dos horas sin hablar ni ver a nadie para recuperarme. Pero creo que está un poco lejos y alto para ir todos los días...
¿Y las tropecientas fotos del Veleta que tenemos? :-) No creo que se nos olvide ya la forma en la vida. Y ahora, te vas a por el Montblanc, ¿no?
Qué pasada de fotos!
PAM: Como para irse todas las semanas a quitarnos el estrés, ya digo.
Publicar un comentario