viernes, 11 de julio de 2008

Un mar de papeles.

Llevo una semana navegando en un mar de papeles (y lo que te rondaré, morena). Parece mentira que haya que hacer tantos trámites por herencia y/o compra de casa. Y, cuando se juntan las dos cosas, peor. Encima, vas a arreglar algo y siempre falta algún documento, eso no falla. Aunque lleves una carpeta con doscientos papeles, algo faltará seguro. Así que, te tocará volver. Hoy le he dicho a una amiga mía que trabaja en el ayuntamiento: "¿Para qué queréis tanto papel? ¿Dónde almacenáis tanto?" Que está bien lo de que quede constancia, pero ya es exagerado. Claro que, he llegado a la conclusión de que los organismos públicos almacenan tanto papel para saber dónde y cómo pillarnos para pagar más impuestos. Porque el hecho de querer saber tanto sobre nuestras vidas se reduce a que hay que pagar mil impuestos al ayuntamiento, otros mil al gobierno regional y otros mil al gobierno central. Total, que heredas algo y, realmente, como si no hubieras heredado, porque los que heredan son ellos que se llevan íntegro el dinero de la herencia en impuestos. Vendes algo y lo mismo. Para colmo, eso genera un huracán de papeles nuevos que arreglar, horas y horas perdidas en más colas y trámites...

En fin, que estos días me he acordado mucho de Larra y su Vuelva usted mañana y, sobre todo, de Dickens en Bleak House, o su equivalente en español, Casa desolada, que trata de un interminable pleito en los juzgados londinenses. (Pinchad en los enlaces subrayados si queréis saber más de estas obras). Si a alguien le da por leer Bleak House, advierto que empieza a ponerse interesante a partir de la mitad, cuando llevas ya unas cuatrocientas páginas leídas, más o menos. Hasta entonces es un rollo insoportable. Eso sí, a partir de ahí, la intriga se pone tan emocionante, que lo que te queda lo lees a una velocidad muchísimo más rápida que la primera parte y, al final, hasta piensas que es una joya de libro. Al menos, esa es mi opinión, aunque hace ya catorce años que lo leí.

13 comentarios:

Luciano dijo...

No son esos los mejores libros?
Asi como estos tramites y rutas llenas de escollos que al final al librarnos de tantas penurias nos parece como una aventura en la cual hemos templado el alma?
Suerte y constancia.
Chau.

Iliana dijo...

En todos lados se cuecen habas, jeje, digo, en cuanto a la burocracia. Que pronto se resuelva tu papeleo. Lo bueno y lo malo es que estás de vacaciones, bueno porque tienes tiempo para resolver tus asuntos y malo exactamente porque son vacaciones.
Saludos :-)

amelche dijo...

LUCIANO: Pues sí, enfrentarte a la burocracia es una gran aventura. Ya puedes ir bien pertrechado de doscientos papeles que incluyan hasta la fecha de nacimiento de tu tatarabuelo (o algún antepasado anterior en su defecto) y, como mínimo, saber a qué velocidad circula una calesa. Si no, ya te puedes volver a casa cabizbajo y sin resolver nada. Eso sí, cuando consigues pasar a la siguiente pantalla e, incluso, acabar, te sientes como Indiana Jones.




BLANCA: Algo se ha resuelto hoy, pero aún queda. Espero no pasarme todas las vacaciones resolviendo cuestiones pendientes. Aunque, al paso que va, creo que sí...

María dijo...

¡Ánimo! ya te quedará menos!!

Bridget dijo...

Cuando hayas terminado todo el asunto, tw sabrá mucho mejor, como un gran triunfo. Espero que lo puedas saborear antes de que El C. Inglés empiece su campaña de vuelta al cole en 2 semanas, jaja. ME enctanta ese artículo de Larra. Bleak House no lo he leído pero lo apunto. No creo que sea peor que The Historian. Sitos

MeTis dijo...

piden tanto para luego hacer reventa en le reciclaje.

y la alegria que te quedara luego, cuando todo esté y tengas el papel mas importante en la mano, aquel que te diga, propietario: Srta. Amelche, eh?

Merche Pallarés dijo...

No hace falta leer a Dickens, simplemente leer a Kafka (que es más corto). Besotes, M.

amelche dijo...

MARÍA: Espero que sí, porque cuando crees que has acabado, aún te piden más papeles. Es una pesadilla caer en las redes de la burocracia.


BRIDGET: ¿La campaña de qué año? Porque llevo ya casi 3 años con esto y no veo el fin. Pensaba que ya se estaba acabando y ahora, vuelta a empezar. ¡Ojalá se acabara en septiembre de este año! Porque me veo anciana y con bastón yendo todavía a buscar papeles pendientes.

amelche dijo...

METIS Y MERCHE: ¿Habéis venido juntas al blog? :-) Propietaria ya soy, lo que falta es poner todas las facturas ahora a mi nombre.

Cualquiera será más corto que Dickens, que escribía unos tochos de mucho cuidado... Se nota que se los pagaban por entrega semanal y el tío, hacía durar el invento todo lo posible para no perder dinero.

Anónimo dijo...

Aunque parezca que me he olvidado, no es así.
Y sigo pensando que el mejor remedio para olvidarse de tantos papeles es: el MONT BLANC, el MONTE ROSA, los GLACIALES, ..., te habla la experiencia de la trabaja rodeada de ellos.

Tu compañera de viaje.

amelche dijo...

ANÓNIMA:

¡Ja,ja,ja! Pues sí, pensaba que te habías olvidado, pero veo que no. Hoy he ido a Alicante al catastro. Pero es que, lo que arreglo por un lado, se desarregla por otro: llego a casa y se han equivocado en la factura de la luz y me han puesto el local, en vez del piso. Y, como han quitado la oficina en Elche, me tocará mandarles una carta certificada, porque por teléfono parece que no nos entendimos... Así que, esto es el cuento de nunca acabar. Dan ganas de irse al Mont Blanc, desde luego.

xnem dijo...

Mariano José ya lo dejó muy claro. Es así porque se empeñan que así sea.

amelche dijo...

XNEM: Mariano José... ¡Qué confianzas! Parece que Larra y tú comáis juntos todos los días. :-)