Van saliendo las notas de las oposiciones y, como cada año, hay gente pegando saltos de alegría porque le han puesto muy buena puntuación y otros llorando porque tienen menos nota de la esperada y saben que, lo más seguro, es que tendrán que esperar un año más. Y, por mucho que pasen los años, una no se acostumbra a ver la injusticia de las oposiciones, que la frontera entre tener plaza y no tenerla sea puro azar. Que al tribunal le guste tu exposición oral, que no estés demasiado nervioso (si lo estás, que no se note), que salgan las bolas de los temas que mejor sabes y que estés inspirado al escribirlo, que en la lectura guste también, que tengas muchos méritos por cursillos, experiencia, etc. Y, por si eso fuera poco, que tu tribunal sea dicharachero y ponga notas altas, no cincos pelados y seises como les da por hacer a algunos tribunales. Que te cuenten bien los méritos... Miles de factores que hacen una pura lotería entrar o no entrar.
No es ya cuestión de memorizar mejor los temas o expresarte mejor oralmente o por escrito, ni de tener unas unidades didácticas trabajadas y magníficas... ¿Por qué te ponen un cinco y no un seis o un ocho y no un nueve? Porque algo hay que poner y un examen oral es muy subjetivo: diciendo lo mismo alguien te pondrá un nueve y otra persona un cinco. Al final, todo se reduce a la media de lo que cinco personas piensan, un poco como el programa ese donde cada noche uno invita a los demás concursantes a cenar en casa y luego le puntúan: "Pues un cuatro porque tenía poca sal para mi gusto", "un cinco porque el filete estaba poco hecho", "no me ha gustado la decoración de la mesa, le pongo un 3". O bien: "Me ha encantado la decoración de la mesa y cómo tiene la casa, un 9", "lo que más me ha gustado es el sorbete de piña del final de la cena, un ocho". En ese plan.
Y, aunque ahora lo vea un poco desde fuera, se sufre mucho también. No se acostumbra una a ver llorar a compañeras que llevan nueve años de interinas, que son de Valencia y tienen que trabajar en Elche, que quisieran casarse (ya que el novio está viviendo en el piso que compraron y sólo pueden ser pareja los fines de semana o las vacaciones), tener hijos, planear un futuro... Y tienen que estar a expensas de una nota en la oposición. Pero bueno, supongo que, al final, también habrá gente que conseguirá la plaza y te alegrarás por ellos. Aunque te quedes con un sabor agridulce, como cada año.
16 comentarios:
Hay que tener mucho aguante, paciencia y dosis de confianza para esperar en esa carrera de las oposiciones que para muchos y muchas es obligada. El acceso a los cuerpos de Profesores de Secundaria es un calvario angustioso, del que cada vez es más dificil salir. Nos hablas de los interinos, que lo pasan mal. Pero los interinos tienen trabajo y no lo van a perder, aunque recorran todo el espacio de la Comunidad Autónoma. Pero, ¿qué me dices de los jóvenes licenciados, algunos de ellos brillantísimos, que tras terminar la carrera, intentan entrar en ese mundo, pero como no tienen puntos ni comas, ven frustradas sus expectativas una y otra vez?. Tremendo.
Alguna vez me planteé el presentarme a unas oposiciones cuando termine la carrera el año que viene, pero les tengo bastante miedo. El factor suerte no suele favorecerme en estas cosas, y como tú has dicho es un factor a tener en cuenta.
He estado leyendo un poco tu blog, muy interesante, y me apunto a saltar fronteras.
Un abrazo!!
Si suena bastante duro... y creo que si debe ser bastante arbitrario. Lo único bueno es que se preste atención a la educación, acá no hay pesupuesto y además está totalmente desvalorizada....
:-)
ah me olvidaba! sé que está un poco "out" pero he colgado algo en mc raven's...
:-)
a ver a ver que no me he enterado...¿acaso no es solo un examen tipo test?? que es eso del tribunal?? supongo que todo esto que mencionas es si opositas a altos trabajos, que yo solo me quiero presentar a subalterno (es que mas bajo no hay) y dudo mucho que necesiten un examen oral para hacer fotocopias en un instituto o vender entradas en el museo arqueologico... o si? porque si es asi cuelgo los libros y me dedico a idiomas que es lo que necesito alli donde estoy ahora.
Espero que los que necesitamos suerte la tengamos.
Agota mucho todo esto. Y además es en muchas ocasiones injusto. Un compañero, que se ha presentado por Filosofía, ha vuelto a suspender por tercer año consecutivo para mayor frustración suya. Y durante el curso no ha hecho otra cosa que enclaustrarse en casa a estudiar. No puede trabajar de profe porque cada año sólo entran 10 nuevos interinos; los 10 que mejor quedaron en la oposición, según me cuenta. Así que no sólo compites por la plaza, sino que también por el "premio" de trabajar en algún sitio durante X tiempo impartiendo seguramente las alternativas o, este año, quizá la Ciudadanía.
Qué pena.
Durante este mes he sido presidente de un tribunal de oposiciones para plazas de Lengua y Literatura. No ha sido una experiencia agradable, porque cuesta esfuerzo tener que juzgar a tus compañeros sabiendo lo mucho que les supone obtener plaza o quedarse fuera del sistema.
Sin embargo, he de decir que me ha sorprendido mucho el bajo nivel de los ejercicios desarrollados, en especial en la prueba escrita. He puesto bastantes ceros, y no por ensañarme con los opositores, sino tratando de acentuar las diferencias entre los muy preparados y los 'peores' y evitar así que la aritmética del concurso de méritos se impusiera sobre el esfuerzo y el talento personal demostrados en las pruebas.
En mi opinión, entre los interinos de más antigüedad se había extendido la idea de que estas oposiciones iban a ser un simple trámite y que ya tenían el terreno conquistado a poco que sacaran un tres o un cuatro en las pruebas. Les bastaba, suponían, con los 10 puntos del "informe" (escandalosa la unanimidad la de los inspectores y los directores de centros a la hora de regalar notas) y los muchos puntos de su antigüedad.
Pues bien, en el caso de mi tribunal muchos han quedado fuera. Les habría favorecido más una oposición clásica en la que hubieran competido todos en igualdad de condiciones. Qué se le va a hacer. A otros les ha salido bien la apuesta porque se han encontrado con tribunales más comodones. Otra vez será, amigos.
Bueno amiga mia, sin duda hay pruebas muy duras que nos pone la vida y hay un motivo para ellas, o almenos es bueno pensarlo de esa manera, porque al final, siempre hay una recompenza ¿cierto? y esa se disfruta inmensamente después de tantos sacrificios.
Te dejo un abrazo plagado de cariño.
Suscribo palabra por palabra tu entrada y me ha parecido excelente tu ejemplo del programa de televisión para explicar lo que supone las notas de un tribunal.
Esperemos que este año nuestros compañeros y amigos nos den más buenas noticias que noticias tristes.
FERNANDO: Sí, es un drama que no pueda entrar esa gente joven, aunque tampoco es nada nuevo. Yo terminé la carrera en el 96 y, como en mi región desde el 91 (cuando hubo un cacao tremendo con rosario de impugnaciones, juicios y demás en las oposiciones) no hubo más oposiciones hasta el 99, ni siquiera tuve la oportunidad de presentarme.
Mis compañeros se fueron a otras regiones o se quedaron trabajando en la empresa privada, que absorbe cada año a miles de licenciados con idiomas, yo me fui a Irlanda del Norte a dar clases de español... También hay que decir que, cuando terminé la carrera, no quise presentarme a oposiciones porque tenía la sensación de que, toda la vida estudiando y, si encima, aprobaba, ya era como una obligación, una losa para el resto de mi vida. Yo lo que quería era hacer algo diferente: irme al extranjero a vivir un tiempo, aprender cosas nuevas, viajar, conocer gente de varios países...
En mi opinión, visto ahora con la perspectiva de los años, pienso que nadie que tenga 23 o 24 años debería opositar, sino hacer lo que yo hice, vivir nuevas experiencias, salir fuera, aprender idiomas, trabajar en ámbitos diferentes a la enseñanza, ver mundo... Y, a partir de los 30, si todavía quieren ser profesores, presentarse a las oposiciones.
DEVIN: ¿Qué estudias? Porque he visto en tu blog artículos de filosofía, pero también cuentas experiencias en cine, haciendo cortos, anuncios y demás.
Tu blog también me pareció muy interesante (y no es peloteo, ni quedar bien por lo que me has dicho), me sorprendió que te gustara tanto la filosofía.
NOCTILUCA: Bueno, aquí tampoco hay presupuesto, no creas. Lo justo para salir del paso. Y desvalorizada totalmente.
Ya vi lo de Mc Raven's, me gustaron mucho los poemas. Te dejé un comentario.
METIS: Es que las tuyas son diferentes. Nosotros no tenemos nada de tipo test, todo desarrollo y, algunas asignaturas, examen práctico también. Y luego, el oral para explicar la programación didáctica y la unidad.
Ya te contaré lo de las copas, aún no las he medido.
GARIN: La verdad es que hay especialidades, como esa de filosofía que mencionas, o latín, en las que debe de ser difícil sacar plaza. Pero también serán muchos menos opositores, supongo.
Lo de Ciudadanía me recuerda un chiste que he visto en el periódico local hoy. Luego lo recorto, lo escaneo y te lo mando, que seguro que te gusta.
ANÓNIMO: Pues sí, es cierto lo que mencionas: hay muchos opositores "pata negra", como los llamamos Garin y yo, que se confían demasiado y luego pasa lo que pasa. Además, según parece, está comprobado estadísticamente que la mayoría de los que sacan plaza en unas oposiciones son los interinos que llevan de uno a cuatro años trabajando (que fue mi caso el año pasado cuando aprobé), porque los que llevan más tiempo ya se confían, o se desaniman y no estudian, por tanto, tampoco aprueban. Y mucha gente que pasa olímpicamente de todo y creen que por ciencia infusa (o por el informe que mencionas) aprobarán, tienes razón.
Pero yo me refería a gente que sé que ha estudiado, porque lo he visto día a día, he visto sus unidades didácticas y sus exposiciones orales, y, la verdad, entiendo que se sientan defraudados por una nota baja. Sobre todo, en un sistema en el que ni siquiera te dicen en qué has fallado: si en el oral o en el escrito (o el práctico en su caso), ni qué debes mejorar para la próxima vez. Se nos exige que guardemos los exámenes de nuestros alumnos un año, que les expliquemos los fallos, que les demos ejercicios de repaso para aprobar en septiembre, etc. y, sin embargo, luego en las oposiciones, como a la administración no le interesa que haya reclamaciones, es casi: "ordeno y mando, son estos 80 los que se llevan la plaza porque yo lo digo y punto, sin derecho a ver el examen, ni nada". Creo que debería haber un poco más de transparencia, poder ver el examen y decir: "Bien, es cierto, aquí he metido la pata estrepitosamente" o "no estoy de acuerdo, pero es cuestión de diferencia de criterios entre el tribunal y yo en lo que se refiere al tema expuesto", lo que fuera. Porque esa cerrazón y ese ocultismo dan la impresión a veces de que hay gato encerrado o que se hace todo un poco a pito pito, colorito.
En mi región, no se admite el informe, o sea, que todo el mundo está en igualdad de condiciones en ese sentido. Aunque claro, después los méritos valen 40% de la nota final y ahí sí entran los años de experiencia, los cursillos, etc. que alguien nuevo no puede tener, como decía Fernando, el primer comentarista.
En fin, es complicado y sería complicado encontrar otro sistema más justo. Mientras tanto, lo vivimos o lo sufrimos, según cada cual, y a ver si nuestros políticos se inspiran un poco más de lo que suelen (que ya sabes que es bien poco en lo referido a educación), se exprimen un poco el cerebro e inventan algo mejor. O, al menos, no tan malo.
YESSI: Visto así, supongo que tienes razón, luego se disfruta más cuando se consigue. Y hay cosas peores que unas oposiciones. Un abrazo a ti también.
JULII: (No sé si te he puesto muchas o pocas íes...)Hasta que no se publiquen las notas definitivas con las plazas, no lo sabremos, pero mientras hay vida, hay esperanza, ¿no? Algunos yo sé que aprobarán, la pena es que no aprueben esos otros que creo que también se lo merecían porque se lo han trabajado.
Hola Amelche, estudié cine hace años (un grado superior de producción), ahora estudio filosofía y ya estoy en el último año. El futuro se presenta negro, creo que se nota que elegí estudiar lo que me gustaba sin pensar demasiado en el futuro laboral, ya que las salidas son mínimas, pero espero que un buen máster me ayude en esto.
Me alegro mucho de que te gustase el círculo, espero verte paseándote por allí, serás siempre bienvenida.
Un abrazo!!
DEVIN: Creo que lo más importante es estudiar lo que te gusta. Después ya se verá en qué trabajas. Con un poco de suerte, es posible que en lo tuyo, después de varios trabajos que no sean lo que más te guste, pero todo son experiencias de la vida y de todo se aprende. Además, entre la filosofía y el cine, algo saldrá, no te has cerrado sólo a un ámbito, tienes varios caminos por los que avanzar.
He alucinado con tu post y los comentarios. ¡Qué dificil y qué injusta es la vida a veces! Especialmente lo que dice Fernando sobre los licenciados, y lo que tu dices de los que han estudiado, se han esforzado y luego catean. Muy frustrante. Me parece bien lo que dices de que a los 20 uno debería hacer otras cosas, como hiciste tu. Por cierto ayer salía un anuncio en El País pidiendo dos profesoras de español para el Sultanato de Omán (supongo que al pedir "profesoras" será para un colegio femenino). Besotes, M.
MERCHE: Lo peor es que no catean, como tú dices. Aprueban. Aprobar es fácil en las oposiciones, pero tal vez con una nota que no es suficiente como para sacar plaza. Porque para eso necesitan de un 8 para arriba.
Si son profesoras, debe de ser lo que tú dices, que es para un colegio de chicas donde no pueden entrar hombres.
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