viernes, 7 de noviembre de 2008

Viernes con mi viejo profesor.

Hay un libro del cual me habló mi amigo Juanjo una vez y que me gustaría leer algún día. Se llama Martes con mi viejo profesor (en el enlace tenéis el argumento, aviso, por si alguien lo quiere leer) y yo hoy he tenido un curioso encuentro con un viejo profesor. Estaba haciendo la guardia en el instituto cuando me he encontrado con un profesor ya jubilado que trabajaba donde yo estudié y ha venido de visita a mi centro. Me daba un poco de corte pero luego, recordando que a los profesores siempre nos gusta que nos saluden los alumnos al cabo de los años, me he decidido a presentarme y recordarle que, aunque yo no estudié su asignatura porque tenía otra optativa, nos conocíamos y su hijo mayor iba a mi clase en nuestros años mozos. Se acordaba de mí, de hecho, me había saludado primero. Lo que no recordaba es que no me había dado clase (pensaba que sí) y que su hijo estudiaba conmigo.

Le he preguntado por su hijo, a quién no he vuelto a ver desde hace 18 años, qué carrera estudió y cómo le iba la vida. Me ha contado que hizo Bellas Artes y es pintor, que le gusta mucho viajar y dedicarse a su arte. Me lo he imaginado un poco bohemio y espíritu libre, como el padre, de quién mis compañeros, los que estudiaron con él, afirmaban que les encantaba su forma de ser tan abierta, tan moderna, un poco hippy para aquellos tiempos, pero también un profesor que conseguía entusiasmar y con el que aprendías muchísimo de la asignatura, de la vida, de todo. El profesor ideal, vamos. Me ha contado que su hijo se dedica también a pintar vidrieras para las iglesias, que hay muy pocos en España especializados en eso, que tiene una furgoneta para trasladar los cuadros y todo lo relativo a su profesión y también le sirve para dormir cuando viaja por esos mundos de Dios. De repente me he imaginado a J. con su furgoneta recorriendo diferentes lugares, admirando y pintando paisajes, aprendiendo idiomas (me ha contado también su padre que le dio por estudiar francés), conociendo a gente diferente, ya que hasta África ha llegado, el pelo largo como su padre, que a su edad aún lo lleva largo y canoso, y me he alegrado mucho por él. Me he despedido pidiéndole que le diera a su hijo recuerdos de mi parte, que soy profesora de inglés, que aprobé las oposiciones el año pasado, que trabajo allí. Aunque, secretamente, casi, casi le doy mi teléfono para que le dijera que me llamara, para volver a vernos, contarnos la vida (a pesar de que en la adolescencia apenas nos hablábamos y nos ignorábamos totalmente) y que me llevara algún día a ver mundo.

13 comentarios:

Amig@mi@ dijo...

Qué pequeño es el mundo, yo al cabo de los años también encontré por casulidad y por la web, al mejor profesor de Ingles que tuve nunca, lo visité en persona, recontactamos... y ahora hablamos por msn de vez en cuando :))
Besos

brujita dijo...

yo me encuentro de vez en cuando con alguno, ahora ya de tú a tú pues las barreras de la edad se han difuminado... siempre me resulta muy agradable encuentro-

un beso

PABLO JESUS GAMEZ RODRIGUEZ dijo...

Esos encuentros con viejos profesores siempre es agradable, mis experiencias en este terreno han sido muy positivas.

amelche dijo...

Amig@ mí@: Este no era de inglés, sino de historia del arte. ¡Qué bueno que lo encontraras!



BRUJITA: ¿Con algún profesor o alumno?



CORNELIUS: Sí, y a pesar de los años transcurridos, todavía nos da un poco de vergüenza y respeto hablar con los profesores.

Bridget dijo...

En mi caso fue maestro, Don Alfredo, a pesar de mi edad y cada vez que me lo encuentro sigo llamandoles así, fue maestro desde 1º hasta 4º y luego de 7ºy 8º. Me enseñó de la mejor manera.Aún recuerdo las clases de primaria y enseñarnos el abcdario con caponata e incentivarnos a la lectura y la escritura. Además de gran corazón. La ultima vez que le vi fue en la presentacion del Caballero del Jubón Amarillo del Reverte. Siempre me recuerda la mejor epoca de mi vida.

Bridget dijo...

En mi caso fue maestro, Don Alfredo, a pesar de mi edad y cada vez que me lo encuentro sigo llamandoles así, fue maestro desde 1º hasta 4º y luego de 7ºy 8º. Me enseñó de la mejor manera.Aún recuerdo las clases de primaria y enseñarnos el abcdario con caponata e incentivarnos a la lectura y la escritura. Además de gran corazón. La ultima vez que le vi fue en la presentacion del Caballero del Jubón Amarillo del Reverte. Siempre me recuerda la mejor epoca de mi vida.

Merche Pallarés dijo...

¡Espero que des con él, querida Ana, igual te esperan aventuras inolvidables! Te lo deseo de todo corazón. Muchos besotes, M.

P.D. Veo que el relato de Pedro ha quedado un poco cojo... Qué pena.

amelche dijo...

BRIDGET: Es verdad, los del colegio (y algunos del instituto) siempre serán Don, aunque tengamos 80 años. Y algunos del instituto nos hablaban de usted, cosa que nos parecía rara. Imagínate si les hablara de usted a mis alumnos...



MERCHE: No sé si daré con él, pero no creo que sean tantas aventuras. En el fondo, yo soy demasiado racional para dejarme llevar.

xnem dijo...

Fíate tu de los artistas bohemios, un economista necesitas, que ahora tienen mucho trabajo, al menos mental.


Es muy interesante ezto de recuperar caminos predidos y gente "olvidada".

amelche dijo...

XNEM: ¡Ja, ja! ¿Eso de los artistas bohemios lo dices por ti? Más que en un economista (aunque en tiempos de crisis igual no estaría mal) estaba pensando en un profesor.

Sí, es curioso enterarse de cómo acabó la gente al cabo de los años. De los del instituto, sé que dos trabajan en cajas de ahorros y uno en un banco, otra que trabajaba en un banco lo dejó todo para irse a vivir a Londres con un novio paquistaní, otras dos son graduados sociales y trabajan en asesorías, otra es abogada y trabaja con su hermano que también lo es, este pintor, uno montó una empresa de azafatas y también da clases en una universidad privada, varios acabamos de profesores de diferentes especialidades de primaria y secundaria, otras trabajan de administrativas en empresas de diferentes tipos, otros aprobaron oposiciones de personal del ayuntamiento o de la universidad... Más o menos, nos fuimos colocando aunque nos costara y tuviéramos muchos trabajos temporales antes de conseguir algo más fijo.

Juliiiii dijo...

A mí no me gustaría encontrarme con la mayoría de profes que me dieron clase y de hecho evito poner el mío en el que estudié a pesar de estar en el centro y no tener casi posibilidades de que me lo den. Guardo pocos recuerdos gratos de ellos, al contrario que los del cole. Me enteré que uno de ellos había muerto y te pone triste pensar que no vuelvas a ver a personas tan importantes para ti.

¡Saludos!

Garin P. dijo...

¡Qué agradables son esos reencuentros! Y parece que debiste llamarle la atención por algo, si te recordaba. Imagina después de todos esos años, la cantidad de caras y nombres que habrá visto.

Hay un profesor de matemáticas, que me dio clase en el instituto, con el que tengo más contacto, y a veces voy a visitar. Es muy interesante ver como, tal y como dice Brujita, las distancias y barreras se caen. Lo más curioso es que este profesor me aconsejó no dedicarme a la enseñanza (!!) Jajajaja.

amelche dijo...

JULII: Vaya, parece que el instituto fue un trauma para ti... ¿Tan mal te trataron?



GARIN: Y deberías haberle hecho caso. :-)