
Desde la tarde de agosto en que Joaquín y Ana nos llevaron a ver las Arribes del Duero en Saucelle y paramos a hacer fotos en aquella carretera, he estado pensando en aquel cuento que hablaba de un pueblo en el que la gente tenía unas libretitas donde ir apuntando los momentos en que habían sido felices y, al morir, se sumaba todo y se veía quién había vivido más. Porque, en caso de tener una libretita de esas, sin duda la tarde de Saucelle, frente a aquel paisaje espectacular al que llegamos mientras sonaba la canción principal de La vida es bella en el coche de Amada, sería uno de los momentos dignos de ser apuntados y contabilizados hasta el último segundo. Por no hablar de otra tarde de risas y carreras bajo la lluvia de tasca en tasca probando las tapas salmantinas y sus vinos mientras nos caía el diluvio universal encima y acabábamos empapadas teniendo que ir a cambiarnos al hotel. Pero todo eso ya lo iremos contando poco a poco, que me tengo que ir a Ibiza a conocer en persona a Metis.
6 comentarios:
No paras...
jaja.
Haces pero que muy bien.
Disfruta ;)
Besos
Eso, no paras. Pronto nos conocemos "in person" tambien. Besotes, M.
MONTSE: Pues sí, estas dos semanas de agosto van a ser intensas. Menos mal que luego aún quedará otra para recuperarse antes de volver a clase.
MERCHE: Pues sí, que ya tengo ganas. Un abrazo.
Pues que lo pases muy bien este verano (y que nos lo sigas contando, claro). Un beso desde Mallorca!
Ya recomendarás cómo ver aquello, que si no pasa nada, a mediados de septiembre estaré por allí.
Un abrazo.
MARMACK: Sí que me lo he pasado bien, sí. Espero que tú también. Un abrazo desde tu vecina Ibiza.
MIQUELET: Si quieres, mándame un e-mail (está en el perfil de usuario) y te cuento. Pero Las arribes del Duero son para no perdérselas.
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