viernes, 27 de agosto de 2010

Skellig Islands 1 (Cuarta parte de Irlanda 2010)

La mañana del cinco de agosto nos levantamos pronto para ir al puerto, que estaba frente al B&B, y coger un barco que nos llevara a las Islas Skellig. Son dos, son reserva de aves marinas y una de ellas, está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, debido a su interés histórico (hay un antiguo monasterio de la Edad Media) y paisajístico. Es uno de los lugares más impresionantes donde he estado en mi vida, uno de esos lugares que debería estar en las listas de: "Los diez sitios que hay que ver antes de morir". En el puerto había mucha gente y muchos barcos, cada uno de ellos transporta a doce personas como máximo. Cuando localizamos a nuestro barquero y nos indicó la escalerilla de hierro agarrada a la pared del muelle por donde debíamos bajar hasta el barco... ya me empezó el vértigo. Era muy estrecha y había unos dos metros desde donde estábamos al barco. Menos mal que ese día nos habíamos puesto las botas de montaña porque habíamos visto en internet a dónde íbamos. Luego bajó un chico en chanclas, se le cayó una al mar y hubo que rescatarla antes de irnos, ¡ja, ja!



Cuando por fin estábamos todos, emprendimos la marcha saltando entre las olas y eso que, parece ser que ese día no había muchas, pero pegamos unos buenos saltos, la verdad. Increíblemente, sólo una de mis fotos ha salido un poco movida. Pensé que, al ser una cámara de carrete, no saldría ninguna foto decente. Pero se ve que la apoyé bien en el borde del barco, la sujeté con fuerza para que no se moviera mucho y por eso las fotos han salido muy bien. Poco a poco fuimos viendo en el horizonte la Pequeña Skellig y luego ya, de repente, la grande, Skellig Michael, que nos recibió así:

Skellig Michael.



Era una inmensa roca escarpada de color verde que parecía que se nos fuera a tragar. Y, al mismo tiempo, la sensación era acogedora. Habíamos tardado 45 minutos en llegar y el barquero nos dijo que nos esperaba a la 1.30 pm. Empezamos a subir por una rampa haciendo muchas fotos, nos quedamos las últimas, y, al llegar ya donde empezaba la escalera, había una guía explicando las medidas de seguridad, porque ha habido accidentes en los que se ha matado gente. Claro que, uno de los que hubo el año pasado, fue por salirse de las sendas marcadas, que la gente también es muy inconsciente. Luego nos dijo que leyéramos un cartel que había allí recordando las normas de seguridad (lo típico: no salirse de las sendas, tener cuidado al bajar y al subir, sobre todo, no empujar a nadie, si alguien tenía una enfermedad de corazón o de otro tipo, pero grave, que ni se le ocurriera subir, etc.) y yo me puse a leer y a traducir al español a mi amiga. A la guía le hizo gracia porque todo el mundo pasó del cartel y se fue para arriba mientras que yo me lo tomé muy a conciencia leyendo todo de pe a pa y traduciendo, así que, cuando acabé de hablar en castellano, me dijo en inglés, sonriendo: "Bueno, ya podéis subir", como pensando: "Venga, nenas, que llegáis tarde".

Así que empezamos a subir por la escalera al cielo, pensando que, desde luego, si los monjes querían estar cerca de Dios, no había un sitio mejor. Y qué paciencia construir los seiscientos y pico escalones que hay hasta llegar al monasterio. Hubo que tomárselo con calma, pararse a descansar, a hacer fotos y a observar a las gaviotas, animales hambrientos a la caza del sandwich del turista incauto que se le ocurriera sacarlo allí. Vimos cómo volaban sandwiches por el cielo en los picos de las gaviotas en menos que canta un gallo mientras los turistas les gritaban protestando. ¡Qué habilidad! Era sacar un sandwich de la mochila y en dos segundos ya se lo habían llevado por los aires. Eso no lo ponía en las instrucciones del cartelito, ¡ja, ja! Claro, cincuenta mil aves hambrientas en la isla de al lado, como para perderse la ocasión de saborear unos sandwiches, lo raro es que no nos comieran a las personas también. Así que decidimos guardarnos el almuerzo para mejor momento, porque habíamos desayunado muy bien, no teníamos hambre y tampoco queríamos que, con el meneo del barco, nos sentara mal la comida después.

Por fin llegamos al monasterio y había otra guía explicando cómo vivían los monjes en esas celdas de piedra que me recordaron a los pozos de nieve de mi tierra (ver aquí), es decir, piedra a piedra formando un círculo y, poco a poco, ir haciéndole una bóveda hasta que la última piedra encaja justo en el hueco que queda. En el vídeo que recomiendo más abajo se ve más claramente lo que digo.

Monasterio.


Debía ser una vida bastante dura la de los monjes y no sé cómo se atrevían a subirse en aquellos barcos tan frágiles (si los de hoy son frágiles, imaginad los de la Edad Media) para irse a vivir a estas islas en las que el buen tiempo, ni siquiera está garantizado en verano. Como dijo la guía, hace dos o tres veranos hubo un temporal en el que los barcos no pudieron llegar a las islas durante diez días. Los guías viven allí durante el verano, debe de ser impresionante, sobre todo de noche con luna llena. Nos quedamos pensando dónde hay que echar el CV para solicitar ser guía. Un verano allí sería una experiencia inolvidable.



Más información sobre las Skellig:









CONTINUARÁ...

20 comentarios:

Amig@mi@ dijo...

Ahora entiendo.
Qué sitio tan mágico Ana. Seguro que guarda miles de rezos y cánticos religiosos en su interior.
Un bonito post.
Besos

Cristinaa dijo...

Me has enamorado de ese sitio...
He visto sólo el primer vídeo que has recomendado, ya me pasaré por el resto de páginas. Y por las cosas que he llegado a entender (70% aprox.) me gusta aún más :)
Quién sabe si de aquí a unos años me veo rondando por allí jeje
Un beso, ¡disfruta de lo que te queda de vacaciones!

amelche dijo...

MONTSE: Es un sitio mágico y precioso, no me extraña que sea patrimonio de la humanidad.




CRISTINA: Cuando seas mayor de edad y vayas a Irlanda, lo visitas. Pero ponte botas de montaña o algo parecido, porque los escaloncitos se las traen. Sobre todo, si están mojados de la lluvia, que no era el caso ese día. Hay que ir con cuidado.

Un abrazo y disfruta tú también, aunque creo que a ti te quedarán más vacaciones que a mí, si no tienes que ir a septiembre. Yo sí. :-)

Merche Pallarés dijo...

¡Qué alucinante! y eso que aún no he visto los videos, pero, yo al revés que tú, no me gustaría pasarme todo un verano de guía en un lugar tan bello pero solitario... ¿Dónde viven? ¿en el monasterio? Curiosas esas cúpulas de piedra. Besotes, M.

amelche dijo...

MERCHE: En el monasterio no, allí no se puede ni hacer un picnic, porque es un lugar protegido. Se puede comer en cualquier sitio de la isla menos allí. Viven en unas casetas prefabricadas que hay en un rincón, se veían desde arriba, están en una zona alejada de los turistas.

Bueno, todo un verano igual sí es muy aburrido. Pero un par de semanas no estaría mal.

Miguel dijo...

Nosotros estuvimos este verano cuatro días en Dublín. Me gustó aquello. Pero me supo a poco. Pero veo que tú te lo has montado a lo grande... Me encanta tu crónica.

Un beso.

amelche dijo...

MIGUEL: Es que en Dublín he estado ya varias veces. Di clases de español en Irlanda del Norte durante dos años y fui varias veces a Dublín en fines de semana. Además, a mi amiga también le gusta más la naturaleza, con lo cual nos fuimos al oeste, la parte más salvaje de Irlanda. Había cosas que yo ya había visto, pero otras no, como estas islas.

Un abrazo y gracias por venir.

Merche Pallarés dijo...

He vuelto y ahora sí he visto las fotos y los dos videos. Me ha gustado mucho el video de la joven subiendo esas más de seiscientas escaleras...y luego ver uno de esos "beehives" como los llama, por dentro. Amazing! Besotes, M.

amelche dijo...

MERCHE: Gracias por volver y consultar los enlaces del post. Está muy bien el vídeo, ¿verdad? Pues sí, eso fue lo que hicimos exactamente: ir en el barco, subir los seiscientos y pico escalones y meternos en una cabañita de esas (celda de monjes) y era impresionante por dentro lo bien puestas que estaban las piedras, es como en el vídeo.

Rafa Medina dijo...

Veo que has disfrutado de tus vacaciones, me alegro, que para eso están.
Muchísimas gracias por tu ofrecimiento, ya veremos como tengo el turno durante esos días de Noviembre y a la familia. Porque no todo es lo que uno quiere.
“El hombre propone y Dios dispone”.

amelche dijo...

MINOTAURO: Sí, las vacaciones estuvieron muy bien, gracias. Bueno, pues a ver cómo va la cosa y si podemos hacer una reunión de blogueros alicantinos e ilicitanos para ver el Misteri en noviembre. Después de dejarte el comentario he pensado que hay puente, pero creo que no me iré de viaje, ya veremos.

Anónimo dijo...

Me habías enviado los enlaces a las páginas y a los videos, antes de salir de España, y los había visto, pero la realidad, lo supera todo.
Cuando partimos del puerto, por la bahía, no se veían las islas. Volamos sobre las olas, y cuando dejamos la costa allí estaban, en medio del oscuro mar, majestuosas.
La Skelling pequeña parecía un castillo, con torres y almenas.
Los corboranes nos acompañaron hasta que Skellign Michael nos abrazó en un pequeño puerto, parecía que nos iba a comer, a engullir.
El barco era insignificante junto a ella y nosotras aun más.

amelche dijo...

Yo no lo habría descrito mejor, se nota que venías en el barco. :-)

Unknown dijo...

Qué hermoso todo! Me alegra que hayas tenido un lindo viaje. Besotes.

Unknown dijo...

Qué hermoso todo! Me alegra que hayas tenido un lindo viaje. Besotes.

amelche dijo...

TANGINIKA:

Sí, la verdad es que estuvo muy bien. Espero que tú también hayas tenido un buen verano. Un abrazo.

MeTis dijo...

yo tambien quiero ser guia alli, imaginate, descanso, relax, paz... y gaviotas asesinas hambrientas....

:)

amelche dijo...

Bueno, te llevas algo de comida para echarles y que no te coman y todo solucionado. :-D

Umma1 dijo...

Me encantó esta entrada.
Se nota cuanto te impresionó el lugar.
La foto de la escalinata es muy sugerente.
Cuánto masoquismo en la edad media.

amelche dijo...

UMMA: Espero que se ganaran el cielo construyendo esa escalera, porque si no... para tirarse de los pelos. Era un sitio impresionante, la verdad.