sábado, 21 de mayo de 2011

Vientos del pueblo.

Cuando tenía unos nueve años mi profesor, Don Octavio (en aquel tiempo a los profesores todavía se les trataba de: "Don"), nos mandó que trajéramos un poema copiado, el que quisiéramos, de deberes. En mi casa había muchos libros, pero de poemas ninguno. Así que mi madre me llevó a la biblioteca y de allí sacamos uno de Miguel Hernández. Elegí este poema y lo copié en mi cuaderno de cuadritos. Desde entonces, es uno de mis poemas favoritos, de los más queridos y entrañables. Lo he leído un montón de veces, me he comprado y me han regalado después muchos libros de poesías que pueblan mis estanterías. Poesía en inglés, en español, en catalán, hasta una vez me compré uno de un poeta polaco que venía escrito en polaco y español. Pero hoy creo que, por fin, en esta jornada de reflexión, entiendo mi poema de los nueve años.

"Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy un de pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.

¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.

Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra;
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas."



Habrá un día en que todos, al levantar la vista, veremos una tierra que ponga: "Libertad".


10 comentarios:

amelche dijo...

Merche Pallarés ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Vientos del pueblo.":

¡Qué preciosidad de poema! No lo conocía y me ha ¡encantado! Cuán cierto y qué oportuno habernóslo copiado en estos momentos históricos. Gracias. Besotes, M.

amelche dijo...

MERCHE: Perdona, pero se ve que me he equivocado de tecla y el comentario se ha esfumado en vez de publicarse y ahora no hay manera de publicarlo, así que, lo copio y pego tal cual me ha llegado al e-mail. Cosas de la tecnología y de mi torpeza con ella. Pero bueno, lo importante es que he conseguido rescatarlo.

Sí, es un poema muy bueno, siempre me gustó.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Quizá debamos recuperar la voz.

amelche dijo...

PEDRO: Creo que la estamos recuperando. La habíamos perdido, como decía de París Humphrey Bogart en Casablanca, pero ahora, con todo esto, la hemos recuperado. Siempre nos quedará el 15-M (y posteriores días).

Asun dijo...

Un poema que viene muy a cuento con la situación que actualmente estamos viviendo. Un poema para reflexionar en la jornada de hoy.

Besos

Matola dijo...

Mi querida amiga, me has puesto los pelos de punta¡¡¡.
Parece que mi Querida España, ha vuelto a despertar.
Y yo me voy a la Plaza Mayor

amelche dijo...

ASUN: Sí, hay poemas que son eternos, de todos los tiempos. Yo creo que ya hemos reflexionado, ¿no? :-) Los que tienen que reflexionar ahora son los políticos y creo que a algunos no les llega la camisa al cuerpo.




MATOLA: Ya me contarás. Yo aún no he ido, me he ido a comprar y, de paso, he donado dinero para Lorca. Me acercaré esta tarde/ noche.

Un abrazo.

Amig@mi@ dijo...

Cuando suenen las voces calladas, y se escuche alto y fuerte la palabra LIBERTAD, es hora de dejar de soñar...
Me encantó el poema, no lo conocía.
Besos

amelche dijo...

MONTSE: Fíjate, como yo me lo sé desde los nueve años, pensaba que todo el mundo lo conocía, y ahora veo que no. Vale la pena hablar y publicar lo que damos por hecho y conocido. A ver qué pasa. Un abrazo.

Euphorbia dijo...

En mi casa tampoco había ni un sólo libro de poemas, de prosa lo que quisieras, cientos, pero mi padre era de lo menos poético que haya existido, y creo que me lo dejó en herencia.
Precioso poema y muy bien traído.
De Labordeta, qué decir, una gran pérdida.
Un saludo