domingo, 29 de diciembre de 2013

Harta del acoso publicitario.

Hace unos días me sucedió lo siguiente: Llegué a mi casa del trabajo, pero me tenía que ir pronto a clase de alemán y luego volver al instituto para dar las notas a los padres. Cosa rara en mi calle, había un sitio, así que, aparqué sin molestarme en meter el coche en el garaje. Desde lejos vi a un chico que estaba tocando todos los timbres de mi edificio y nadie le abría. Pero el tío insistía. Llego a la puerta y me pregunta: "¿Me puede decir el nombre del presidente?" Con todo el morro, sin presentarse ni nada. ¿Quién se cree que es? ¿Por qué tengo que darle información sobre mi edificio a un desconocido? ¿Por llevar una carpeta e ir bien arreglado ya hay que abrirle la puerta de tu casa y darle toda la información que quiera? ¿Qué más quieres, que te abra la nevera, te saque una cerveza, te deje mi sofá para ver la tele...? Es el colmo de la desfachatez. 

Supongo que sería un comercial, no lo sé porque no le di más opción, ya que él tampoco se había molestado en decirme quién era y qué quería. Le contesté: "Pues no, no se lo pienso decir." Se quedó pasmado y, entre incrédulo y chulito, lo cuál me dio la impresión de que era un machista que no acepta que una mujer le gane la partida, replicó: "¿Que no me lo piensa decir?" (Mira nene, ponte en plan adolescente enrabietado, que ya tengo experiencia de sobra en ese tipo de comportamientos y por ahí no vas a ningún lado, chaval.) Y yo: " Pues no, no tengo por qué. Así que, si lo quiere saber, averígüelo." Entré y le cerré la puerta en las narices para que no se colara en mi edificio. Se quedó despotricando contra mí, pero me da igual. Viene a molestar a todo el mundo a la hora de la comida/ siesta, que es el momento más íntimo que tenemos, sobre todo, con este ritmo de vida que llevamos. Tiene la mala educación de no decirme quién es y para quién trabaja y, encima, se cree con derecho a interrogarme y que yo le conteste. Hasta ahí podríamos llegar, que para eso estoy en mi casa. Desde luego, no sé qué piensan las empresas, porque con esas técnicas agresivas, a mí no me dan ganas de comprar ningún producto. Y supongo que, a la mayoría de la gente, tampoco.

9 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Por aquí también me ha pasado. Deben haber seguido el mismo cursillo...

Amig@mi@ dijo...

A mi madre el otro día le tiraron un Euro a los pies cuando se lo dio a un tipo que pedía. El tío le chilló: ¿Y con un euro tu comes???
No dan ganas de nada.
Feliz 2014
Besos

amelche dijo...

PEDRO: Supongo. Hace unos meses vino uno haciéndose pasar por alguien de la compañía del gas (contacté con la compañía del gas y no me hicieron ni caso, me remitieron a un 902 y les dije que iba a llamar su tía a gastarse dinero, que yo ya les había mandado varios e-mails y a ellos es a los que les interesa si alguien les está suplantando, yo con no dejar entrar en mi casa al tipo, ya tengo bastante), el caso es que contaba la peregrina historia de que tenía que entrar en nuestras casas para ver si nos habíamos conectado ilegalmente. Pues no tenemos otra cosa que hacer que conectarnos el gas ilegalmente... Le dijimos que, si era verdad, que fuera al único vecino que quiso ponerse el gas, entrara a su casa y desde el patio de luz viera si estábamos conectados o no. Se cabreó por no poder entrar en nuestras casas. Pues hijo, no te vamos a abrir para que veas todo lo que tenemos y luego vengas a robar otro día. Si tienes pruebas de que nos conectamos ilegalmente, vete al juzgado, chaval. Que cuando vengan y vean que no, la demanda te la voy a poner yo a ti por acusaciones falsas.



MONTSE: Con un euro no, pero tacita a tacita, como decían en aquel anuncio de hace tiempo... Muy sobrado estaría para andar tirando euros a los pies.

Un abrazo y feliz 2014.

Miguel dijo...

Pues sí. Eso parece un mal de nuestro tiempo. Vender a toda costa, aunque sea sin educación. A mí me agobian sobre todo los que llaman por teléfono, y además, a horas sagradas como es la hora de la siesta...

Un saludo y feliz año.

amelche dijo...

MIGUEL: Es que son unos pesados y molestándote así, lo que te entra es mala leche, no ganas de comprar. Así que, no entiendo esa publicidad agresiva, yo creo que consiguen lo contrario.

Ya hay suficiente propaganda en este mundo (TV, radio, prensa escrita, internet, vallas publicitarias, etc.) como para que, encima, tengan estar llamándote o viniendo a tu casa a dar la lata. Si hay una buena oferta, te enterarás seguro, y si no la aprovechas, es que no te interesa. No hace falta que te acosen mañana, tarde y noche.

Feliz año y un abrazo.

Anónimo dijo...

Ni caso, oiga.

Happy new year.

amelche dijo...

MAESTRO: Pues hoy han venido otros dos tocando el timbre, no sé si serían compañeros del mencionado aquí, contando el rollo de que eran de la compañía de la luz y querían ver las facturas. Les he dicho que ni hablar, que las facturas las veo sólo yo. Y si son de verdad de la compañía eléctrica, tienen copia ellos, así que, no tienen por qué venir a mi casa a dar la lata.

¡Qué pesados!

Happy New Year.

Myriam dijo...

Totalmente de acuerdo contigo, Un horror y las variantes telefónicas también.

Besos

amelche dijo...

MYRIAM: Desde luego. A ver si empiezan ya a legislar en contra de esas prácticas, que ya está bien.

Un abrazo.