miércoles, 1 de septiembre de 2010

Irlanda 2010 (Sexta parte)

Ese día remoloneamos un poco sin acabar de decidirnos a levantarnos (ya llevábamos varios días de viaje, de levantarnos temprano y recorrer muchos kilómetros) pero al final bajamos a desayunar. En el salón había ya una pareja de americanos en la cincuentena. Ella hablaba con una voz muy parsimoniosa, muy pausada, incluso lenta, casi en un susurro, sobre temas muy profundos: el amor y la amistad, las fronteras que hay entre uno y otro, las relaciones personales (con ejemplos de su propia vida) y también mencionó algo de alumnos y clases, con lo cual supe que era profesora. Además, de las de soltar el rollo magistral y que nadie rechiste hasta que no haya terminado, porque su acompañante no se atrevía a decir ni mú. Evidentemente, era profesora universitaria. Por el lenguaje y por esa cierta soberbia con la que hablaba, como si lo supiera todo. En una clase de secundaria los alumnos no la habrían dejado seguir hablando y menos de esa manera. Era algo surrealista oirla hablar de esos temas tan profundos mientras desayunábamos mirando a las vacas y los cuervos por la ventana.



Tras el desayuno y cuando los americanos ya se habían marchado, nos quedamos un rato hablando con los dueños del B&B, quienes nos contaron un montón de cosas de su vida y de cómo ir a los acantilados de Moher, saltando una valla por la que estaba prohibido saltar, para ahorrarnos los ocho euros que cuesta el parking. Estos irlandeses son la leche, ¡son peor que los españoles! y mira que aquí somos pícaros. "Money for your pocket", me decía el dueño. Dinero ahorrado, al bolsillo. Intentamos hacerle caso, pero nos metimos en unos caminos rurales tan estrechos que me arrepentí de ello. Acabamos delante de una valla de piedra con unos pinchos de alambre en la que ponía claramente que no se podía invadir la propiedad privada (ya me lo había dicho el dueño del B&B, pero me dijo también que la ignoráramos y que, como éramos fuertes y jóvenes, no nos costaría saltar la valla). ¿Y los pinchos qué? ¿Y si nos pillaba la Garda, la policía irlandesa, qué? Además, había una puerta de metal para ganado y era difícil aparcar allí sin taparla. Total, que decidimos ir por donde va todo el mundo y pagar los ocho euros. La verdad es que, desde el año 95 es la cuarta vez que voy y creo que la primera que me cobran, estos irlandeses están espabilando mucho.




Acantilados de Moher.



Llamé a Luciano para decirle que ya se había hecho tan tarde que no nos daba tiempo para comer en Galway, pero que podíamos tomar café después y me contestó que no nos preocupáramos. Seguimos visitando el Burren, una zona pedregosa que hay cerca de los acantilados y allí, en una oficina de correos perdida del mundo, compré sellos. Eché algunas postales, pero no quise echarlas todas porque no las iban a recoger hasta el lunes siguiente y pensé que en Galway las recogerían antes, pero después allí era igual. Llegamos a Galway sobre las cuatro de la tarde y estuvimos paseando por la zona comercial hasta que llegaron Luciano, Ángela y el pequeño Leandro. Entonces nos sentamos en una terraza a tomar un capuccino y estuvimos hablando de todo un poco, ya que hacía tres años que no nos habíamos visto.



Luego ya, seguimos viaje hasta Connemara, que era donde íbamos a dormir esa noche. Paramos por el camino a comprar víveres para hacer un picnic y mi compañera dijo que sería un buen momento para ver la puesta de sol, ya que ese día no estaba nublado como otras veces. Le pregunté a la dueña del B&B y nos indicó un sitio precioso, en un lugar donde teníamos el mar a un lado y un lago al otro lado. Nos perdimos un poco, pero al final lo encontramos justo a tiempo, justo cuando estaba a punto de esconderse el sol. Cenamos dentro del coche y, al volver al B&B nos encontramos con unos burritos blancos en la carretera. Al llegar, nos tomamos un té y nos fuimos a dormir, que ya habíamos recorrido un buen trozo de Irlanda ese día también y nos esperaban más aventuras a la mañana siguiente.




Puesta de sol en Connemara.


CONTINUARÁ...

Pdata. Gracias a todos los que se han acordado de que hoy es mi cumpleaños y, a los que no, pues se lo recuerdo, ¡ja, ja!

14 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Cómo se nota que ya habías estado en los Acantilados de Moher?.
Cuenta más, describelos más.
Sólo sobraba gente, y autobuses y tiendas, pero el sitio es "DEMASIO".
En encuentro con Luciano y su familia fue encantador. Gracias por vuestra amabilidad.
Y el fin del día, que más se puede pedir viendo esa foto.

Luciano dijo...

Hey, feliz cumple!

Hay cada uno en Irlanda. :P

Cristinaa dijo...

Felicidadeees! (el retraso... se ignora, ¿no? jaja)

Para atreverse a saltar la valla... Bueno, seguro que pagar los 8 euros valió la pena!

Un besaazo

MeTis dijo...

pues si A. que mas podiais pedir?

Iliana dijo...

Hola, ando desaparecida del medio bloguero pero sí recordé que era tu cumple y sólo vengo para mandarte un fuerte abrazo, que te la pases muy bien!!! y muchos días de éstos!!!
Creí que era el 2 tu cumple!!

amelche dijo...

COMPAÑERA DE VIAJE: Sí, quizá porque he estado tantas veces ya no me llaman tanto la atención como a ti. Quizá deberías describirlos tú. Y sí, estaba muy turístico, yo que lo he visto vacío (un fin de semana de febrero que hacía mucho frío y aún no habían montado el tinglado del márketing para turistas).

Sí, estuvo muy bien el encuentro con Luciano and family y eso que tú no los conocías. El final fue apoteósico, menos mal que llegamos a tiempo.



METIS: ¿Verdad? Aunque nuestra puesta de sol con Joan allá en Es Vedrà fue... impresionante. Y estábamos más organizados con vino y salmón, ¡ja, ja!

amelche dijo...

LUCIANO: ¡Gracias! Y, ¿qué te voy a contar a ti de los irlandeses, que lo vives todos los días? :-D



CRISTINA: Se ignora, se ignora. Estamos ya mayores para saltar vallas, aunque hace dos años subiéramos al Mulhacén.

Sí, valió la pena y puedes estar todo el día si quieres, con los 8 euros. Así que, tampoco es tan caro. Aunque quizá deberían hacer precios por horas, según el tiempo que hayas estado, pagas.

Amig@mi@ dijo...

Si es que no se puede racanear en estas cosas. Ya que uno va tan lejos...
Sigo diciendo que el sitio es precioso.
FELICIDADES!!!!!!!!!!!!!!!!!!

MeTis dijo...

pues esa no fue de las mejores!
aunque la compañia si

si vieras que bien nos lo montamos en invierno... jejej

amelche dijo...

MONTSE: Gracias por felicitarme. Pues sí, 8 euros entre dos tampoco es para tanto.



METIS: Pues tendré que ir en invierno... ;-)

Merche Pallarés dijo...

Genial. ¿Al final pagasteis los 8€ no? Es que ando un poco "dense" porque he estado toda la semana liada y ahora estoy intentando ponerme al dia con vuestros posts (veo que me he perdido dos). Besotes, M.

amelche dijo...

ILIANA: Se me pasó contestarte, ¡perdón! Es el uno mi cumpleaños, pero gracias de todas formas. A ver si se soluciona todo lo tuyo. Un abrazo.



MERCHE: Claro, al final hubo que pagar. Pero bueno, tampoco es tanto, entre dos. No cobran por persona, cobran por coche.

Umma1 dijo...

Jajajja, saltando las alambradas...

amelche dijo...

UMMA: No llegamos a saltar, yo soy muy honrada para eso, que te diga mi amiga.