domingo, 15 de enero de 2006

El jardinero fiel.

Anoche fui a ver El jardinero fiel y me dejó bastante pensativa. La historia va de un diplomático inglés de mediana edad, un caballero discreto y atento, que se enamora de una universitaria reivindicativa y defensora de causas perdidas. Total, que se casan y se van a Kenia, donde él trabajaba en la embajada británica. Allí ella se mete en una ONG para ayudar a enfermos de SIDA en los poblados más pobres entre los pobres, se hace amiga de un médico keniano y, entre los dos, empiezan a descubrir una serie de irregularidades, corruptelas, experimentos médicos ilegales para probar vacunas contra la tuberculosis, etc. y empiezan a tirar del hilo. A todo esto, el marido diplomático sospechaba algo, pero no sabía muy bien en qué estaba metida y, puestos a sospechar, también piensa que igual se ha liado con el médico keniata y todo son excusas de trabajo para quedar con el otro, pero como él es muy inglés, no dice nada.

Tanto tiran de la manta, que al final, se los cargan, era de esperar. Entonces el jardinero fiel, o sea, el diplomático aficionado a la jardinería, decide descubrir la verdad y empieza a investigar por su cuenta. Le dan varios avisos (cartitas anónimas y una paliza que le pegan en un hotel de Berlín) para que deje de investigar, pero el tío ha decidido llegar hasta el final y, lo único que le preocupa es que lo maten antes de descubrir todo el pastel. Resulta que el médico keniano era gay, con lo cual, el jardinero se queda más tranquilo porque entonces su mujer no le puso los cuernos como todo el mundo creía y, revisando los documentos de ella (los pocos que puede conseguir, porque a todo esto la policía keniana había confiscado todo con la excusa de investigar la muerte de su esposa, para que no se destapara el tinglado de las empresas farmacéuticas probando vacunas ilegalmente y haciendo desaparecer en una fosa común a las víctimas) descubre que ella estaba enamoradísima de él y no le contó nada para protegerlo. En resumen, que va siguiendo pistas, consigue saber la verdad, consigue enviar pruebas a un primo de su mujer de que la habían matado porque había escrito un informe explicando con pelos y señales quiénes estaban implicados en la trama de la industria farmacéutica y aquellos, obviamente, decidieron liquidarla a ella y al médico cuando se enteraron, y luego se cargan también al marido.

Al final mueren los buenos, pero los malos no se van de rositas porque el primo de ella lee en el funeral delante de todos los medios la carta que prueba que ordenaron matarla para que no hablara más de la cuenta y, se supone que después de eso se armará un escándalo e irán a la cárcel. Te quedas con la sensación de cuánta mierda habrá en el mundo oculta por los intereses económicos de las multinacionales, ya sean empresas farmacéuticas, petroleras, armamentísticas y demás. Y que menos mal que aún hay gente dispuesta a dar su vida si hace falta por tirar de la manta por aquello del "Si no vives como piensas, acabarás pensando cómo vives."

La foto que he puesto no tiene nada que ver. Mi amigo Marcos no es jardinero y no sé si será fiel, pero lleva una camiseta de England y está en la puerta del Jardín de las hespérides en Valencia. (Igual, así, cuela la foto...) Además, a falta de Ralph Fiennes, pues Marcos tampoco está tan mal.

2 comentarios:

10050 Cielo Drive dijo...

esa película creo ke me tiene ke gustar

amelche dijo...

Si tienes ocasión de verla, hazlo. Además, la protagonista ha ganado un Globo de oro. Está muy bien, sólo que te da pena que los buenos se mueran. Pero la vida es así de injusta a veces.

Esta película la hicieron hace unos meses en el cine, pero yo la vi la semana pasada en la filmoteca de Elche, que tienen películas más o menos recientes. Cuando abrieron en las afueras el centro comercial con 12 salas de cine hace un par de años, los cines del centro de Elche cerraron y ahora el Ayuntamiento ha comprado un cine con 2 salas de los del centro para poner pelis infantiles en una sala y la filmoteca en la otra y, por 3 euros, está muy bien.